martes, 14 de marzo de 2017

Lumbre encendida

En Sueño Profético se vio una calle, que esta calle daba al campo. Antes de terminar la calle salió una mujer y ya siguió este diálogo que hubo cuando vivió con Cuerpo Dios, el Salvador de los Hombres.

Dijo el Mando de Dios:

Esta mujer, que el Poder de Dios la ha vestido con el traje de la carne, salió un día de su casa y Le hizo esta pregunta a Dios con palabras que no se oían muy bien porque el llanto cogía preferencia a sus palabras.

Estas fueron sus palabras:

   –Maestro, ¿qué tengo que hacer para que yo tenga presente tus Palabras y las diga a mis hijos y a mi marido para que se oiga hablar de Ti en mi casa, que ya se habla de todo, pero tus Hechos no se nombran para nada.

El Maestro se paró –porque siempre hacía parada que era Enseñanza– y dijo:

   –Mujer el que habiéndome conocido y teniendo contacto con mis Discípulos lo perdiera, dando preferencia a su tiempo para gastarlo fuera de mi Enseñanza, ya queda lumbre encendida, pero no calienta”.

   –Tú no oyes mis Palabras, y tu lumbre no calienta, no da chispas y no se acercan
.

Desperté, oí:

Esta mujer, cuando llegaba la noche, quería acortarla para que pronto amaneciera el día.

Ya tenía hora pillada para ir al sitio que el Maestro pasaba o sus Discípulos.

Luego, a sus hijos y a su marido, lo contaba, transmitiendo el Amor que ella sentía.

Todo esto le quitó una mala compañía, que le presentaba hechos, y tiempo ya no tenía.

Después de la respuesta que el Maestro a su pregunta le da, ya sus tres hijos y el marido al Maestro van a buscar.

Cuatro “lumbres” se encendieron con las lágrimas que ella llevó al Maestro.

Ella tenía sufrimiento de ver la casa tan fría, de no oír a sus hijos y a su marido repetir Palabras que días antes había dicho el Maestro.

No puedes amar a Dios y dejar de amar por falta de tiempo.

Esto llega a condenarte o a vivir en un grande sufrimiento.

Ten la Imagen de Dios Hombre en la Tierra o en el Cielo, y escribe con letras grandes que ya no te falta tiempo.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C3