sábado, 25 de marzo de 2017

Que los Libros hagan que Te busquen

No me podía dormir pensando en mí, en mi vida en la Tierra, en el comportamiento del hombre sabiendo lo que me pasa, y quedé dormida con estas palabras:

“Señor, que no creen. Que los Libros hagan que Te busquen”.

En Sueño Profético decían:

Si tu espíritu buscaba al enfermo, creyendo a Dios contentar, ¿cómo saber que había un caso igual a éste y no acudir? Si el sufrimiento lo ocultabas, por no hacer sufrir, ¿cómo no acudir donde podías oír estas Palabras, si en tu soledad el Cielo te servía de compaña, siempre contento, diciendo: “Yo sé que Dios no me deja”. Esto dicho sin palabras y diciéndolo en actuación.

El que viva este vivir, no puede oír y no acudir adonde haya un Lugar que Dios haga aparición en Imagen o en Palabras. Que en Palabras deja testimonio y ahí manda Enseñanza.

A Esto, si vives tranquilo, sin acudir, no crees en Dios ni en su Poder. Que su Poder es el que mantiene la Gloria.

Desperté, oí:

Si crees y no acudes,
es peor,
porque no amas.

El que tiene sed
busca el agua.

El que tiene hambre,
la comida.

Pues decir
“yo amo a Dios”
y no acudir,
dices mentira.

El que ama,
busca y busca
el aliento del que diga:
“Dios me manda que cuente
todo lo que Él me diga”.

Que si amas,
ya sirve de defensor
el amar,
para retirar mentiras
que te quieran engañar.

Ha sido Mando primero,
que quede escrito
lo que el espíritu
conversaba con el cuerpo.
 

***

Libro 25 - Meditaciones y Palabra Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C4