miércoles, 21 de junio de 2017

“Dios me manda”

En Sueño Profético decían:

Tu mando sea duro en defensa de esta Gloria. El que quiera, que lo cumpla, y el que no, ciérrale puertas. Si esto ahí no lo prefieren, es moneda que no es buena y quiere seguir rodando, engañando al que puede.

Dijo uno:

¿Cómo no se darán cuenta del sufrimiento que arrastra el que Dios le da Poder para decir “Dios me manda”, y que sea recibido como el que menos haga falta? Ésta no es la postura hacia el que Dios le habla. Éste debe ser reclamado para oír lo que Dios le habla, que escrito ya Dios deja para que sirva de Enseñanza. Pero el pedir y el suplicar, Dios manda que el Instrumento no haga.

Sea el mando de ella, que antes de Aquí le han dado, que este mando queda ya de varias formas mandado.

Desperté, oí:

No puede ser este abandono ni del Representante de Dios ni de seglares que puedan romper este silencio que tanto daño a Dios le hace.  

¡Qué fuerza tienen los espíritus del mal, que hacen que veas bien el retirarte de las “Palabras de Dios diciendo”, por lo miserable que la Tierra da!

Que es una sepultura a tu cuerpo y un nombre con altura en la alta sociedad.

Que el Tribunal de esta Gloria rechaza el nombre, si el nombre de Aquí no va.

Es más miedo que vergüenza, si te pones a pensar, que no haya un Representante que a Dios quiera representar las Palabras que a diario en un Lugar hablando está.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C3