martes, 6 de junio de 2017

La Obediencia te lleva al Amor

En Sueño Profético decían:

Todo el sufrimiento del Elegido es porque no creen de dónde vienen sus Palabras y no guardarle obediencia.

No hay quien sepa lo que mata su cuerpo y, sin quererse morir, lo beba o lo coma.

Si no quiere morir y bebe el veneno, diciendo el químico que es veneno, en qué lugar tendrá al químico. Pues que piense el hombre si puede ser el tener este desprecio tan grande a la Obediencia del que Dios tiene con Mando de Aquí para Enseñanza del espíritu, que es el que le manda al cuerpo.

Dios Hombre, conocido por Jesús de Galilea, por el Maestro y por más nombres, no daba su Amistad mientras no había Obediencia, pero que todos la vieran, y así servía de Enseñanza.

Cuando no había Obediencia y tenía que mandar, mandaba, pero ya no contaba para que Él lo pusiera con los que su respuesta era: “Maestro, Tú mandas”.

Había veces –mas que menos– que no Lo entendíamos, pero la Obediencia se encargaba de que Lo comprendiéramos.

Siempre se adelantaba el “sí, como Tú digas, Maestro”.

Desperté, oí:

La Obediencia te lleva al Amor.

En el Amor sin Obediencia
puedes perder el Amor.

Haciendo su Mando,
siempre crecía el deseo de Seguirlo,
y nunca te dejaba sin Mando.

Su Mando curaba heridas
que habían estado sangrando,
porque cura no tenían.

Si tú no veías la cura,
no podías negarle el Mando,
porque ya no Le servías.

Si el Mando que manda Dios
lo vas cumpliendo con dudas,
ya no lo hace el Amor.

Lo hace un mando por fuerza
y no deja puntuación.

Sin Obediencia no digas:
“yo quiero servir a Dios”.

Porque si falta Obediencia,
antes te faltó el Amor.


UN DISCÍPULO DE DIOS HOMBRE


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C2