domingo, 30 de julio de 2017

Las Palabras de Dios no son para convencer, son para aceptarlas

En Sueño Profético hablaban para el espíritu. Era Comunicación para el sentir que no lleva palabras, pero sí Enseñanza para el espíritu que tiene que volver al cuerpo con el Mando de Dios.

Decían:

Las Palabras de Dios no son para convencer, son para aceptarlas.

Las Palabras de Dios que al espíritu bajan sin pasar por el hombre, es sentir lo que llevan, y el sentir hace la Palabra.

Este sentir ve lo que es primero, que el hombre lo pone después. Que al ponerlo después, ya queda en la vista y en la lengua lo primero que él pone, que en la Tierra se queda.

El hombre valora más lo que enseña la materia, y Dios le enseña al espíritu que desprecie la materia. La materia se reviste de importancia, pero al que Dios Aquí trae no lo engaña.

Desperté, oí:

Es molesto para el espíritu el verse rodeado de grandezas de la Tierra, dejando esta Palabra Viva de Dios a un lado.

No puede estar de acuerdo al ver tantas alegrías a la materia y empobrecer al espíritu poniendo la Tierra lo primero.

Dios empezó esta Obra hará pronto 28 años.

El que el trabajo haga, que lo haga poniendo a Dios lo primero.

Ya te habla del espíritu dejando todos los trabajos muertos.

Este contacto retira de tu boca aquello que sirve al hombre por poco tiempo.

En este arrobo ha dicho Dios, sin Palabras, enseñanzas que el sentir irá exigiendo.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C1