martes, 8 de agosto de 2017

Aquí no puede vivir el que a Dios no buscó ahí

En Sueño Profético se vio un camino estrecho y unos pasos señalados. Y dijo uno:

En este camino se paró el Maestro para dar Enseñanza al que Lo creía, y al que dudaba, remordimientos. Estas fueron unas palabras:

¡Cómo no pensarán que al que Yo mando, le doy mis Palabras, Sabiduría y Fuerza para conocer a los espíritus que persiguen mi Mando!”.

“Cuando Yo doy mis Palabras, el Lugar que las lleva no necesita oídos para oír ni ojos para ver. Todo va en mi Mando, y se lo dice el sentir. Porque no es al Lugar al que desprecian y ofenden, que es a Mí. No digáis nunca una palabra sin decir mi Nombre, que Yo la doy al espíritu para que a vuestra lengua nunca le llegue silencio. Los que más crean que Yo soy Dios Hijo, más os buscarán y menos desprecio en ellos veréis. El desprecio es siembra que nace del espíritu
”.

Desperté, oí:

¡Qué Palabras se oían en aquel camino que pisó el Maestro!

Dios, con su Poder, hace Visión en el hecho que pasó cuando Él vivió con Cuerpo.

Siempre será la misma Enseñanza, por haber un sólo Dios, un sólo Espíritu y un sólo Cuerpo.

El que quiera cambiar la Palabra de Dios, que se cuente con los muertos.

Pero no muerto de cuerpo, muerto de espíritu, y ya no vive este Reino.

Aquí no puede vivir el que a Dios no buscó ahí.

O el que Lo buscó e intentó el desmentir con su forma de actuar y fue agrandando su sufrir.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C7