lunes, 4 de septiembre de 2017

Amor a Dios y Amor al Prójimo

No me podía dormir, y acudían a mi memoria muchos años, ya pasados, que pensaba como ahora que Dios me manda y me arroba.

En Sueño Profético decían:

Es que tú has preferido Joya de espíritu antes que joya material, porque algo te decía que eso Aquí no es lo principal.

Lo de la Tierra es juguete, no de niño, porque al niño le sirve. Y al mayor le quita la Paz, el tiempo le viene corto para estar siempre detrás de aquello a lo que le da valor, a lo que Aquí no puede entrar.

Dijo uno:

El tiempo te viene corto,
si lo quieres aprovechar
en lo que te da el salario
para el cuerpo alimentar,
en acudir al Prójimo
y ofrecerle caridad
como Dios tiene mandado
que debemos de mirar
al hambriento y al descalzo;
y al enfermo,
darle palabras de ánimo
que le borren pensamientos
que le ponen espíritus malos,
que éstos te llevan
a que de Dios te retires,
y ya todo lo veas
sin remedio y cambiado.

Desperté, oí:

¡Qué diferencia tan grande hay
de la persona que ve esa vida
como estación del año,
al que la ve
como algo que el se cree dueño
para vivir siglos y siglos,
para disfrutarlo!

Éste, él solo se manda
y se retira de vivir vida
echando ahorros en hucha
que luego abres en esta Vida.

¡Qué bien vive el espíritu
cuando de Amor está lleno!

Que este lleno te lo llena el pensar:
¡Señor, tus Palabras hago primero!

Dame Luz para que vea
lo que quiere robarme el tiempo.

Que después que me lo roba,
queda mi espíritu inquieto.

Y ya no puedo vivir tus Palabras,
que son siempre las mismas:

“Amor a Dios y Amor al Prójimo”.

El empiezo del Mensaje
ha sido Mando en el Dictado.

Porque, despierta o dormida,
es Dios el que manda el Mando.


***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C4