jueves, 14 de septiembre de 2017

La Gloria es la Casa de todos, para los que quieran a Dios

En Sueño Profético decían:

Si buscas a Dios,
ya quieres Gloria.

Si levantas al caído,
ya quieres Gloria.

Si el mal que te hicieron
lo pagas con bien,
ya quieres Gloria.

Si no dejas que en ti
entre la envidia,
la ira y la soberbia,
ya quieres Gloria.

Si todo esto tú lo practicas
y vas enseñando,
ya vives Gloria,
aunque la Tierra te vean pisando.

La Gloria es la Casa de todos,
pero de todos los que a Dios quieran.

Si tú hicieras el bien
y a Dios no quisieras,
tú no tendrías Gloria
el día que tu cuerpo muriera,
porque el bien que hiciste
fue por ley,
o porque el hombre te viera.

Estos espíritus
no entran en la Gloria.

Dijo uno:

Dios, si tú Le pides el Perdón,
Él te perdona,
porque al pedirlo,
ya quieres Gloria.

Desperté, oí:

Va esta Enseñanza, a que si tú quieres ser bueno sin querer a Dios, tu bueno va a otro sitio, pero no a la Gloria de Dios.

¿Tú has pensado, pecador, lo que sería la Gloria, que es Presencia de Dios, con espíritus que no quisieran a Dios?

Y Dios, igual que bajó a la Tierra, sabiendo que sería crucificado, por salvar al hombre que su Reino quisiera, igual no entra en su Gloria al que su Gloria Le desprecia.

Él siempre tendrá a un espíritu con cuerpo que en la Gloria le dirán que Dios es Vivo en su Reino, y que el bueno del espíritu es antes que el bueno del cuerpo.

El bueno del espíritu hace bueno a lo bueno que tiene que hacer el cuerpo.

Cuando la acción va a disgustar a Dios, la rechaza el cuerpo con escándalo o con silencio.


***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C2