jueves, 5 de octubre de 2017

El pecado no tiene reforma por Dios

En Sueño Profético hablaban del hombre, de cómo estaba en contra de la Palabra de Dios, del envenenamiento que tenía con abrirle las puertas al pecado, con las palabras: “Eso no es malo. Los tiempos han cambiado”.

Dijo uno con el Mando de Dios:

El hombre quiere pasar la Frontera Divina con el pasaporte del Diablo. Todo el que tiene este pensar, está de Dios apartado.

El pecado no tiene reforma por Dios. Si la reforma es del hombre, es más pecado.

El hombre, constantemente, está desafiando a Dios. Y Dios, a veces, le deja la tierra para que cada uno la labre a su manera.

El hombre Le pide a Dios que Dios responda con su Poder y su Mando. Pero esto sería que el mundo desapareciera.

El hombre quiere, en los pies, poner el sombrero, y en la cabeza los zapatos. Si esto te pones a pensarlo, no verás mayor fracaso. Ni los zapatos quedarán quietos, ni el sombrero te acortará los pasos. Pues más imposible es el adelanto quitando la Palabra de Dios y premiando el pecado.

Desperté, oí:

Tiene que ser horroroso vivir donde practiquen pecado, si tú a Dios quieres seguirlo.

Pecado que no le llaman pecado, que a esto le llaman forma de vivir.

Guerra, cañón y disparo, son para matar al hombre, y esto es grande pecado.

Al cuerpo sin ropa tienen que seguirlo espíritus que no son de Gloria.

¡Es lástima que los hombres, con títulos de cultura, no reformen lo que viven en contra de la Gloria!

El pecado tiene fuerza por el alimento que le echan los que no lo ven pecado.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C5