lunes, 11 de diciembre de 2017

Levantar a aquel que puedas, sin trabajo ni sacrificio

En Sueño Profético decían:

Si tu misión es enseñar de lo que te enseñan en Gloria, cómo vas a aprender tú de los hombres de la Tierra.

Si tu Enseñanza es de Dios, cómo puede estar mal hecha.

Lo que hace el Elegido, lo puede hacer cualquiera, si no en la misma medida, en la medida que pueda, que siendo en la que pueda, ya va también enseñando.

Lo que el Elegido hace lo puede hacer el cristiano, que por cristiano se tiene o por cristiano se tenga, pero tiene que tener grande Amor al Cielo y grande desprecio a las cosas que el hombre valora en la Tierra.

Este aprender y enseñar lo puede hacer cualquiera, pero que rebose Amor, y ya sigues y aceptas. Que consejo y enseñar, tiene una gran diferencia de la renta que te da el consejo de la Tierra.

Desperté, oí:

Acción y consejo tuyo,
siempre sale del espíritu,
porque antes le llegó
al espíritu que a la carne.

Si el espíritu que oye
se pone al Mando de Dios,
todo lo obedece y lo cumple.

Pero si no llegó Amor
y sacrificio no pide
hasta que pueda el Amor al sacrificio,
nunca habrá una comprensión
para confiar en lo que dice el Elegido.

Mucho repetían en la Gloria:
Lo que hace el Elegido
lo puede hacer cualquiera,
si hay rebose de Amor.

Si falta este rebose,
difícil es lo sencillo,
y ya trabajo te cuesta
cumplir hasta lo más chico:

Levantar a aquel que puedas,
sin trabajo ni sacrificio.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C2