viernes, 8 de diciembre de 2017

Más sufrió Dios que yo

En Sueño Profético decían:

El que tiene contacto Aquí y recibe de Dios Mando, tiene más poder para curar el espíritu que la carne. La curación de la carne la pide, y la salvación del espíritu, sin pedirla, Dios sabe que su mayor alegría es querer que el hombre se salve y coja este Camino de creer que hay Gloria, que hay otro Mundo en el que Dios espera y a todos quiere lo mismo. Pero siendo poderoso en crear y destruir, no verán que obliga a nadie a que al Cielo tenga que ir.

Si Dios al hombre obligara, ya esta Gloria no sería Gloria, ni habría rebose de Amor, ni bajarían espíritus con imagen o sin imagen, pero sí con Mando de Dios, ofreciéndote su Reino y guardándote el Perdón.

Desperté, oí:

La curación del cuerpo puede ser curada con su petición.

Pero esto, donde ocurre, dicen que viene de otro camino la curación.

Pero en la curación del espíritu, el que haga esta receta que presenta el Elegido, ven que la curación del Cielo ha sido.

La curación del cuerpo, si la piden, hace ruego y llama al médico.

La del espíritu, si recogen su receta, sobra el médico y la cura llega.

Pero desgraciadamente son pocos, muy pocos, los que esta receta cogen y la cumplen con la fe de que curados están ya.

Si la receta del espíritu se cumpliera igual que la de la carne, se acabaría la depresión y se cortaría el avance.

Depresión que llega si te apartas de Dios.

Si todos los sufrimientos aceptas y a Dios no culpas, no llega la depresión.

Porque te llega el pensar: “Más sufrió Dios que yo”.

Sufrió y sigue sufriendo por salvar al pecador.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C5