miércoles, 20 de diciembre de 2017

No hay tranquilidad más grande que cumplir la Ley de Dios

En Sueño Profético decían:

Tiene que entrarle sufrir,
y entonces valorar el sufrimiento,
al que pudo quitarle sufrir
al que Dios tiene de Instrumento.

Esto ya se ha dicho muchas veces
para que se lo lleve a la memoria
el que pudo achicar sufrimiento.

No es lo mismo tener lágrimas
y que te ofrezcan pañuelo,
que se presenten las lágrimas
y las veas caer al suelo
sin que te alarguen la mano
ofreciéndote pañuelo.

Cuando el que te ofrece es Dios,
achica los sufrimientos.

Dijo uno:

Si vives la Ley de Dios, no puedes ver sufrimiento, sabiendo que el sufrimiento no es de Dios, que es sufrimiento puesto por el hombre para retirar de Dios. Son permitidos, pero no mandados.

Estos sufrimientos, si el hombre viviera la Palabra de Dios, no existirían.

Desperté, oí:

No existirían,
porque acudirían
los que al vivir la Palabra de Dios
ofrecían su ayuda
para quitar el sufrimiento.

El hombre, al no quitar el sufrimiento
pudiendo quitarlo,
ya está fuera de Dios.

Y si quitarlo no puede
con su presencia y su oración,
achicarlo sí podría.

La oración llega al Cielo,
y la presencia, pudiendo,
deja Paz donde llegó.

Si vives la Ley de Dios,
quita sufrimientos en estas Leyes,
que las leyes éstas son:

Amor al Prójimo
y levantar al caído
dejando tu protección.

No hay tranquilidad más grande
que cumplir la Ley de Dios
y achicar los sufrimientos
que no son mandados por Dios.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C5