lunes, 27 de marzo de 2017

La Gloria es para el espíritu que quiso Gloria

En Sueño Profético hablaban de las dos vidas y de las dos muertes. Decían:

Hay a quien vieron muerto en la Tierra y está Vivo Aquí en el Cielo. Y hay quien está vivo en la Tierra y muerto ya está Aquí en el Cielo.

El hombre, por lo que lucha, es por la vida del cuerpo, y al espíritu lo tiene en abandono y desprecio.

Dijo uno:

El hombre que a Dios desprecia, no tiene sitio en el Cielo, porque Aquí entran los Vivos, pero no vienen los muertos.

Si Dios Aquí al espíritu le dejara Libertad igual que le deja a los cuerpos, la Gloria ya no sería Gloria, sería convertida en cementerio, donde a veces están juntos los hombres que no se quisieron. Que si al cuerpo le llegara vida otra vez, quedarían muertos por la soberbia y la ira. Pero el que queda, los entierra en panteón o lapidas muy juntas. Esto lo hace el hombre con el cuerpo porque ya no tiene vida.

Desperté, oí:

La Gloria es para el espíritu que quiso Gloria cuando tuvo cuerpo.

Y ya, este espíritu, vive la Paz y no alborota.

Si la Gloria fuera como la Tierra, con Libertad, ya no sería Gloria.

La Gloria es Dios, y Dios es Gloria. Y el que Aquí viene, a Dios Lo siguió o Lo llamó, y Dios perdona.

Pero esto tiene que ser antes que el cuerpo al espíritu abandone.

Si esto no fuera así, el hombre desbarataría la Gloria, y Dios no viviría Aquí.

Gloria es sitio Eterno, Presencia de Dios, donde no entran los muertos que muertos están para Dios.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4

sábado, 25 de marzo de 2017

Que los Libros hagan que Te busquen

No me podía dormir pensando en mí, en mi vida en la Tierra, en el comportamiento del hombre sabiendo lo que me pasa, y quedé dormida con estas palabras:

“Señor, que no creen. Que los Libros hagan que Te busquen”.

En Sueño Profético decían:

Si tu espíritu buscaba al enfermo, creyendo a Dios contentar, ¿cómo saber que había un caso igual a éste y no acudir? Si el sufrimiento lo ocultabas, por no hacer sufrir, ¿cómo no acudir donde podías oír estas Palabras, si en tu soledad el Cielo te servía de compaña, siempre contento, diciendo: “Yo sé que Dios no me deja”. Esto dicho sin palabras y diciéndolo en actuación.

El que viva este vivir, no puede oír y no acudir adonde haya un Lugar que Dios haga aparición en Imagen o en Palabras. Que en Palabras deja testimonio y ahí manda Enseñanza.

A Esto, si vives tranquilo, sin acudir, no crees en Dios ni en su Poder. Que su Poder es el que mantiene la Gloria.

Desperté, oí:

Si crees y no acudes,
es peor,
porque no amas.

El que tiene sed
busca el agua.

El que tiene hambre,
la comida.

Pues decir
“yo amo a Dios”
y no acudir,
dices mentira.

El que ama,
busca y busca
el aliento del que diga:
“Dios me manda que cuente
todo lo que Él me diga”.

Que si amas,
ya sirve de defensor
el amar,
para retirar mentiras
que te quieran engañar.

Ha sido Mando primero,
que quede escrito
lo que el espíritu
conversaba con el cuerpo.
 

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Libro 25 - Meditaciones y Palabra Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C4

viernes, 24 de marzo de 2017

En el sufrir podría el Amor

En Sueño Profético hablaban del que mucho Ama a Dios, cómo no puede tener este Amor oculto. Hablaba el Amor en Gloria, en espíritus que tuvieron cuerpo y fueron conocidos como hombres de grande provecho. Que este grande Amor, hacía que lo desearan otros que vivían frialdad y oscuridad en el Amor Divino.

Decían que para llegar a esta altura tenías que querer tú llegar, cuando en la subida de la vida y en las bajadas, a Dios, fuera al primero que invocaras, diciendo: “Señor, que mi espíritu no se retire de Ti por sobra de bienes o por sufrimientos. Que todos los que sufren, sufren más porque Te culpan de sus sufrimientos. Y el que tiene sobra de bienes no Te busca ni Te Ama, Te nombra y engaña. Porque si amara, cómo tener bienes y no cundir tus Palabras, que Aquí mandan que queden ahora escritas, para que el hombre vea que son intocables”:

Dad al hambriento comida con Caridad, y levantad al caído. Pensad que Me lo hacéis a Mí. El que así lo pida le será concedido que viva el Amor del Padre y del Hijo, y el Espíritu Santo acampará en su espíritu”.

Desperté, oí:
Si estás lleno de Dios,
tú quisiste llenarte,
y ya Dios te mandó.

Esto le extraña al hombre.

Y no le extraña que no cumpla
lo que Dios manda
que haga el hombre.

Es cierto que en el sufrimiento
y en la abundancia de bienes,
si se viviera a Dios Llamándolo,
en el sufrir podría el Amor,
y el sufrir iría mermando.

En la abundancia de bienes,
diciendo: “¿Señor, qué hago?”,
ya te daría la respuesta,
llenándote de su Amor .

Que éste sería el mejor pago.

Hay muchos que tienen bienes
pero están de Dios faltos.


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Libro 23 - Hechos de Jesús Perdios, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C4

jueves, 23 de marzo de 2017

La civilización del hombre

En Sueño Profético hablaban de la civilización del hombre. Decían:

El hombre se civiliza
para hacer lo mal hecho
más perfecto.

Para ponerle al crimen justificación,
y al adulterio.

Para que no hagan las guerras
con espadas ni con palos,
porque se harían muy largas
y se verían los campos
llenos de hombres matados.

El hombre se civiliza
para tener rapidez
en todo lo que es pecado,
y para formar un tribunal
dejando a Dios anulado.

Aquí, ya, la civilización
se estrella con el fracaso.

Dijo uno:

El animal más fiero
que en la selva esté criado,
es civilizado por el hombre
para ya poder tratarlo,
y puede vivir con el hombre
que lo haya civilizado.

En cambio, el hombre,
tiene como profesión
enseñar lo que no está bien hecho
ni se debe hacer.

Con el adelanto y el progreso,
ya robas, haces crimen y adulterio.

Robas con presentación,
y matas con instrumentos modernos,
que de querer, en pocas horas,
el mundo sería un lamento.

Ya, el recato y el romper los Mandamientos,
a más civilizado, más aceptas
lo que está en contra del Cielo.

Desperté, oí:

No digas civilizado
ni digas tiempos modernos
a que se vea normal
el crimen, el robo y el adulterio.

Y que los hombres se maten
por una ley que ellos han puesto.

Con sus nuevos armamentos
en los campos de batalla.

Civilización es
anular toda herramienta
que pueda al hombre matar.

Civilización es
que si tu ves puerta abierta,
tú no debes entrar
hasta que el dueño no diga “entra”.

Civilización es
no quitarle al niño la inocencia.

Civilización es
no dejar que siga la miseria.

Y civilización es
enseñar que hay otro Mundo,
Mundo de espíritus,
Reino de Dios,
en el que sólo entra
el que es civilizado de Dios.

¡Que cierto
que la civilización del hombre
es para enseñar a hacer,
lo que no debes hacer,
bien hecho!

Enseñar a manejar
aquello que mata al cuerpo.

El domador, a la fiera,
la quiere cundo le quita lo fiero.

Y el hombre le enseña al hombre
que aprisa mate a los cuerpos.

Hay muchas palabras más,
pero ya se da silencio
en la Gloria Celestial.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3

martes, 21 de marzo de 2017

Yo sé que Dios todo lo ve

En Sueño Profético decían:

El hombre se olvida de Dios porque no piensa lo que es Dios.

El hombre tiene a Dios como aquello que tuvo su época y que aquello ya pasó.

El hombre tiene infinidad de pruebas que no les hacen falta estudios ni comprobaciones para saber de la Existencia de Dios.

Si el hombre creyera en el Infierno como cree en la muerte, abundarían los hombres buenos y cumplirían estas Leyes, que su nombre es los Mandamientos, y con el Nuevo Mandamiento ya cumplirían todos.

Habiendo Amor de Dios, se agrandaría el bien y mal no podrías hacer. Que esto es creer y pensar: “Yo sé que Dios todo lo ve, y sabe, antes que yo, lo que voy a hacer. Según mi comportamiento, así el sitio tendré”.

Desperté, oí:

El hombre alimenta
la falta de creer
no hablando de Dios.

El Nombre de Dios
se oye en pocas bocas.

Porque al no creer,
su Nombre no invocan.

Algunos incrédulos
oyes que Lo nombran
pidiéndole cuentas.

Cuando hay Amor,
no pides las cuentas.

Tú dices:

Señor, yo no lo comprendo,
es que poco amo,
quítame el momento
si Te culpo en algo.

Quiero que tu Nombre
siempre esté en mis labios
dándote las gracias.

Gracias por querer
que yo siga tus Pasos.

Gracias por hacerme comprender
cuando yo Te mando enfado.

Y gracias por que me das fuerzas
cuando me llega el cansancio.

Cansancio, que lo que quiere
es que yo no siga tus Pasos.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C3

lunes, 20 de marzo de 2017

La Confianza en Dios

En Sueño Profético decían:

El hombre verá normal,
al Elegido de Dios,
las cosas cómo le llegan.

Pero no verá normal
el recibir que el Elegido tenga,
bien en contradicciones
o en el sufrir que esa vida deja
el tiempo que estás ahí
hasta llegar a Ésta.

Dijo uno:

La fuerza del espíritu
enseña a la materia
a que confiando en Dios,
todo Dios te lo presenta,
para que su Poder lo veas
en el Cielo y en la Tierra.

No hay cosa que dé más Paz
que Confianza en Él tengas,
pero que sea por dentro y por fuera.

La de por dentro da Vida,
 y la de por fuera enseña.

Confianza y constancia
es grupo de alegría,
de los ángeles que a Dios
cantan alabanzas
para achicar el sufrir
que el hombre a Dios Le manda.

Desperté, oí:

La falta de Confianza,
a veces corta caminos
donde Dios ya te esperaba.

Hay quien tiene confianza
en aquello que está viendo,
que a veces engaña la estampa.
Y si estampa no ve,
ya no vive confianza.

Éstos no sirven a Dios,
porque nunca harían el Mando
tan sólo con pensar:
Dios no me contesta y yo Lo llamo.
Ya he perdido la Confianza,
porque Dios no me concede
lo que otros, sin pedirle,
Él les manda.

La Confianza en Dios,
el que la vive, se destaca.
Y el que no la tiene,
intenta quitarla
con ejemplos que te pone
o con palabras.

La Confianza en Dios
en niño en brazos
de madre que lo amamanta,
que ya queda dormido
y los ángeles lo guardan.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C6

domingo, 19 de marzo de 2017

Todo es Permitir de Dios

En Sueño Profético hablaban del Permitir de Dios. Decían:

Hay Permitir de Dios
que tú no sabes quitarlo.
Y hay Permitir de Dios
que tu vanidad,
al Permitir te ha llevado.

Luego hay otros “Permitir”,
que sin querer,
Permitir están usando.

No es lo mismo
que Dios deje el Permitir
al que le hicieron daño,
como al que llevó el veneno
e intentó matarlo.

Dijo uno:

El que vive del Permitir de Dios,
haciendo daño,
que se haga una tarjeta
y se ponga de apellido:
“condenado”.

Hay quien compara con otros
sus pecados,
y esto, sólo Dios Supremo
puede juzgarlo.

Lo que tú sí puedes es,
si eres de Dios,
comparar pecados:
si al pecado fuiste tú,
o a ti te llevaron al pecado.

Y pensar también
en la manera que fuiste llevado.

Desperté, oí:

Hay quien usa el Permitir de Dios
sin que le obliguen ni manden.

Y hay quien lo usa
para de Dios apartarse.

Cuando uses Permitir,
piensa a quién daño le llegue,
y si el daño va de ti,
deja el camino que lleves.

Todo es Permitir de Dios,
pero que este Permitir
sea alabando a Dios, diciendo:

“Señor, si tu Permitir lo cogen
para hacerte a Ti sufrir,
cuanta con mis oraciones,
que yo le puedo al sufrir”.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C5

viernes, 17 de marzo de 2017

Bienes espirituales

En Sueño Profético decían:

Dios da abundancia de bienes espirituales. La abundancia de bienes materiales es permitida. Y esta abundancia puede actuar como grande enemigo, robándote la Paz y la Gloria

Dios da abundancia de bienes espirituales. Los materiales son permitidos. Estos bienes que Dios da, tienes tú que repartirlos, pero no puedes obligar, porque al darte desprecio, a Dios Le hacen el mal.

Dios da abundancia de bienes espirituales. La abundancia de bienes materiales es permitida. Dios permite por ser Dios Dueño de todos los dueños, Mando de todos los mandos, Fuente de Sabiduría del presente, y del pasado para el hombre, porque para Dios todo es presente, aunque aún no haya pasado.

Dijo uno:

El hombre desprecia los bienes del espíritu, que no le cuestan dinero, ni tampoco sacrificio para el bien que recoge luego cuando tú buscas a Dios y a Dios Lo ves respondiendo en pedirte algo para el Prójimo. Que esto, si tú lo piensas, es a ti el que Él te está dando.

Si dices “Dios quiere que yo diga o haga”, ya tienes Premio seguro, que en la Gloria te lo guardan.

Desperté, oí:

Un Mando de Dios,
sabiendo que Dios quiere
para ti este Mando,
debes de mirar al Cielo y decir:

“¡Señor, antes muerto que cansado!”.

Tantos como hay en la Tierra,
¿quién soy yo para que me des Mando?

Dios manda dándote Premio,
o por ser Dios Poderoso.

El que coge el mando del Elegido,
no es lo mismo
que el que quiso hacer su Mando
y nada había conocido.

Entonces Dios va hacia él,
o a él trae al Elegido.

Pídele a Dios ser rico
de bienes espirituales.

Pues la abundancia y la sobra
de los bienes materiales,
te transforman el espíritu
y servicio a Dios no haces.

Lo que hagas,
ya es un Mando
que a la Gloria no ha llegado.
Es más hermoso decir:
“Señor,
antes muerto que cansado”.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C5

jueves, 16 de marzo de 2017

Yo tengo que ser hombre bueno

En Sueño Profético hablaban del espíritu con contacto del Cielo, y del espíritu sin contacto y sin quererlo.

Decían, que cómo podía el hombre andar ese camino olvidándose de éste; que un espíritu con contacto de Aquí, lo mismo te hacía un gran edificio, que lo derrumbaba.

El espíritu es el motor del cuerpo. Este motor da reflejos que pueden curar, y cura muchas enfermedades del cuerpo, y cambia por alegría el sufrimiento.

Estos motores se cargan de Dios, ofreciéndole su tiempo, para pensar y más pensar: “Yo tengo que ser hombre bueno. Yo tengo que cumplir la Ley de Dios, para acarrear al Cielo. Pero tengo que tener siempre mi espíritu al servicio del Cielo, y ya mi cuerpo no puede hacer nada mal hecho”.

Desperté, oí:

El cuerpo que su espíritu
no tiene Paz de Dios,
nada ve bien hecho,
si es de Dios el hecho,
y puede poner
a muchos cuerpos enfermos.

La enfermedad del espíritu
tiene fácil el contagio,
porque la fuerza que lleva,
libertad le ha quitado.

No es como querer a Dios
y al Prójimo ir buscando.

Que Dios te deja actuar
hasta en contra de su Mando.

El que está haciendo este vivir,
ya está para Dios enterrado.

Dios deja la Libertad,
para el bueno y para el malo.

Para el malo,
que el mal se lo hace a él.
Y para que el bueno se haga pastor
y acarree al Tribunal del Cielo.

Los que persiguen a Dios,
no pueden venir Aquí,
y Dios los juzga desde el Cielo.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4

miércoles, 15 de marzo de 2017

La enfermedad del espíritu

En Sueño Profético hablaban de las muchas enfermedades que puede tener un espíritu. Que el hombre las desconoce porque no tiene al espíritu en primer lugar, porque a Dios no ama. Y al no amarlo, rechaza todo lo que de Él va.

La enfermad el espíritu, mayoría de veces, es contagiosa. Es contagiosa por las razones que equivocadamente pone este enfermo.

Dijo uno:

La enfermedad del espíritu es llevada por el Demonio para retirar de la Gloria mientras vive tu cuerpo. Y después de que tu espíritu la pierda, ya vives Infierno.

El espíritu que no está en la línea de Dios, siempre está en estado de pecado, y su consejo y acción son diabólicos, peligro al que siempre puede al cuerpo llevarlo.

El espíritu enfermo puede estar en estado de ira o quietud, pero se nota del espíritu sano.

El espíritu sano abraza el sufrimiento y retira lo que Dios no tiene mandado. No puede faltarle Caridad, y ya sientes a Dios a tu lado y recuerdas sus Palabras y no puedes disgustarlo.

Si Dios abraza a los niños,
yo tengo también que abrazarlos.

Si Dios levanta al caído,
yo tengo que levantarlo.

Si Dios a mí me perdona,
yo el perdón tengo que darlo.

Y si Dios está en el Prójimo,
yo al Prójimo abrazo.

Desperté, oí:

Tienes que amar a Dios
y practicar su Enseñanza
si quieres vivir su Paz.

Y no irte de su Camino
creyendo que te espera bienestar.

¡Qué lástima que los hombres
no quieran entender esta enfermedad!

¡Con el daño que se hace el que la tenga
y el contagio que puede dar!

Debería el hombre abandonar un poco
la enfermedad del cuerpo
y ocuparse de esta horrible enfermedad.

Y ya quitaría el contagio
y prevendría este mal.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C5

martes, 14 de marzo de 2017

Lumbre encendida

En Sueño Profético se vio una calle, que esta calle daba al campo. Antes de terminar la calle salió una mujer y ya siguió este diálogo que hubo cuando vivió con Cuerpo Dios, el Salvador de los Hombres.

Dijo el Mando de Dios:

Esta mujer, que el Poder de Dios la ha vestido con el traje de la carne, salió un día de su casa y Le hizo esta pregunta a Dios con palabras que no se oían muy bien porque el llanto cogía preferencia a sus palabras.

Estas fueron sus palabras:

   –Maestro, ¿qué tengo que hacer para que yo tenga presente tus Palabras y las diga a mis hijos y a mi marido para que se oiga hablar de Ti en mi casa, que ya se habla de todo, pero tus Hechos no se nombran para nada.

El Maestro se paró –porque siempre hacía parada que era Enseñanza– y dijo:

   –Mujer el que habiéndome conocido y teniendo contacto con mis Discípulos lo perdiera, dando preferencia a su tiempo para gastarlo fuera de mi Enseñanza, ya queda lumbre encendida, pero no calienta”.

   –Tú no oyes mis Palabras, y tu lumbre no calienta, no da chispas y no se acercan
.

Desperté, oí:

Esta mujer, cuando llegaba la noche, quería acortarla para que pronto amaneciera el día.

Ya tenía hora pillada para ir al sitio que el Maestro pasaba o sus Discípulos.

Luego, a sus hijos y a su marido, lo contaba, transmitiendo el Amor que ella sentía.

Todo esto le quitó una mala compañía, que le presentaba hechos, y tiempo ya no tenía.

Después de la respuesta que el Maestro a su pregunta le da, ya sus tres hijos y el marido al Maestro van a buscar.

Cuatro “lumbres” se encendieron con las lágrimas que ella llevó al Maestro.

Ella tenía sufrimiento de ver la casa tan fría, de no oír a sus hijos y a su marido repetir Palabras que días antes había dicho el Maestro.

No puedes amar a Dios y dejar de amar por falta de tiempo.

Esto llega a condenarte o a vivir en un grande sufrimiento.

Ten la Imagen de Dios Hombre en la Tierra o en el Cielo, y escribe con letras grandes que ya no te falta tiempo.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C3

lunes, 13 de marzo de 2017

Árbol torcido

En Sueño Profético decían:

El que enseña a leer,
ya cobra un buen dinero.

El asesor que asesora,
el sabrá cual será el precio.

Al médico y al cirujano,
hay que pagar con respeto,
y hacerles un buen regalo
en la primera ocasión que veas!

Todo lo que sea enseñar cultura
y remendar la carne del cuerpo,
tiene cifras elevadas
que el hombre paga contento,
y siempre dando las gracias
al médico y al maestro.

Pues si esto es así,
¿cómo debería razonar
ante esta Sabiduría,
que es gratis,
te la ofrece Dios
y te sirve para no perder la Gloria,
para verte siempre vivo,
para enseñar a más hombres
que sigan este camino:
cultura para la carne
y cultura para el espíritu?

Dijo uno:

El hombre, si cuida el cuerpo y abandona el espíritu, es joya que has tirado por preferir el estuche. Pues mucho más diferencia es abandonar el espíritu y preferir la materia.

Desperté, oí:
Se debe educar el cuerpo
a la ley que dé el hombre,
¡pero que esté Dios primero!

Y que la ley que dé el hombre
sea detrás de los Mandamientos.

Pues enseñanza sin Dios,
nunca será de provecho.

En este arrobo hablaban
de la cultura del espíritu.

Preferencia a la cultura del cuerpo,
es crecer árbol torcido,
que cuando ya se hizo tronco
todo lo vieron torcido.

Que no fue culpa del árbol,
que fue, que no tuvo cuido.


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Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C2

sábado, 11 de marzo de 2017

El vendedor de telas

En Sueño Profético decían:

¡Qué alegría tan grande es que donde esté el sufrimiento lo vayas cambiando por alegrías! Esto, en todos los sufrimientos. El sufrimiento crece y se agranda por el que no sufre ni cree que nunca le va a llegar sufrimiento. En el sufrimiento tienes que ofrecerte a Dios para ir quitándolo y que te enseñe a quitarlo, y ya tú irás enseñando. Esto, sin Dios, no vas sufrimiento quitando, al revés, lo vas agrandando. Todo es no creer que la vida que ahí tienes sea cerillo, que antes de que lo enciendas, se apaga.

Dijo uno:

Yo voy a decir cómo era mi pensar cuando mi espíritu vivía en el cuerpo: mis amigos me decían, en vez de mi nombre, “ya viene el que sabe que se muere y no le falta alegría”.

De niño, diagnosticaron que no duraría 10 años. Esto se lo dijeron a mi madre cuanto tenía 3 años. Pues llegué a los 70 y no murió mi cuerpo de lo que el hombre me vio. La culpa de no poder vivir era de mi corazón. Tenía que enterarme yo, pero a mí la pena no me llegó. Con un vendedor de telas, que a mi familia quería, me coloqué. En el carro me subía, y cuando él en las casas entraba, yo vigilaba las telas y el mulo. Cuando él murió, yo quedé de vendedor y en muerte no pensaba. Hacía mi vida buena y siempre en Dios pensaba.

Desperté, oí:

Iba vendiendo telas,
quitando sufrimientos
y dejando alegrías.

Dios manda que hoy diga
cómo yo viví la vida.

Todos me conocieron
por este nombre:
“ya viene el que sabe que muere
y no le falta alegría”.

Las penas iba achicando
y dejaba la alegría.

Tienes que saber recibir
las penas y las alegrías.

Pero si llevas a Dios
en lo íntimo de tu vida,
ya le puede, al sufrimiento,
la alegría.      
    

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Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C3

viernes, 10 de marzo de 2017

En el Prójimo estoy Yo

En Sueño Profético decían:

Si no amas a Dios, tú no puedes ir por el Camino de Dios. Si no amas a Dios, te molestará el ruido que la Gloria te pidió, que esta petición de Gloria es levantar al caído, y ya contentas a Dios.

Si no amas a Dios, no vives Prójimo. Que esta palabra Él la nombró para decir: “Allí estoy Yo”. Y también dijo que estaría donde dos hablaran de Él. Pues si esto Él lo dijo, ¿por qué tan pocos practican este Evangelio?

Dijo uno:

Yo creo que donde hay Amor a Dios es porque tú Amor a Dios Le tienes. Todo el que ama a Dios, de Dios, responder tiene, porque Dios está esperando que el hombre Lo llame. Lo llame sin desafío, que es el llamar que mayoría hacen. Que a esta llamada, Dios, de Dios no hace.

Si Dios usara el Poder para el desprecio y los insultos del hombre, la Tierra se hundiría con edificios y torres, y el mar subiría sus olas mucho más que las torres.

Desperté, oí:

Dios sólo le pide al hombre que se ame como Él lo ama.

Y el hombre responde quitando vida sin llegar muerte.

Dios te dice lo qué es pecado en sus Diez Mandamientos, y el hombre quiere reformarlos.

Que esta reforma la vive el que vive en el pecado.

Dios te dice: “En el Prójimo estoy Yo”.

Si el hombre amara, iría al Prójimo, levantaría al caído que se encuentra caído por falta de comida o de palabras que espera el espíritu.

Piensa lo poco que pide Dios para lo que Él darte quisiera.

Pero si tú no Lo quieres, Él, siendo Dios, no te trae Aquí la fuerza.

Piensa que hoy has nacido, y ya empiezas vida nueva.

Y vivirás la alegría que no tiene compañera.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C4

miércoles, 8 de marzo de 2017

Vivir la vida al trote

En Sueño Profético decían:

El hombre precisa pensar en la muerte como medicamento para el espíritu.

El hombre precisa, unos minutos al día, dedicarlos a este pensar:

A la persona que más quiero,
la muerte le llegará,
y a mí me estará esperando
donde no puedo pensar,
porque de Dios viene el Mando.

La muerte te quita todo
y a los más grande te lleva.

La muerte quiere que pienses
que a lo que tú eres dueño,
mañana otro dueño llega,
por la ley que ha puesto el hombre,
que su nombre es herencia.

El hombre tendría Paz
si cada uno tuviera,
hasta el día que viviera,
que valorar la silla
sin que el asiento se rompiera,
hasta un tope de 90,
aunque a esto pocos llegan,
pero para que vivieran seguros
de que asiento no les faltaría
mientras pisaran la Tierra.

Luego, para qué querrían nada,
sin en esta Vivienda Eterna
no te hace falta de nada.

¡Es la lucha de los hombres
tener
para dejar luego herencias!

Dijo uno:

Que mayoría quisieran dejarlas
debajo de la tierra,
pero ya no tienen fuerzas
cuando este pensar llega.

Desperté, oí:

Muerte pensando en Dios,
ya piensas de otra manera.

Te sobra lo que otro dice
que escaso le llega.

Te aparta de las miradas
que a otros atormentan.

Y no deseas aquello
que tú mueres y ahí se queda.

El hombre es necesario
que piense en la muerte,
para ahorrarse trabajo
y que su espíritu salve.

¡Qué cierto
que el no pensar en la muerte
te hace perder la Gloria
y vivir la vida al trote!

Queriendo lo que más dure
y lo que más dinero cueste.

Quítate la esclavitud
que lo material te pone.

Y no luches para tener
lo que en la Tierra se queda.

Pues el trote de esa vida,
cada día será más fuerte.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C3

martes, 7 de marzo de 2017

En el Prójimo está Dios

En Sueño Profético decían:

Si al Prójimo lo cogiera el hombre como algo de su cuerpo, el mundo ya no viviría la mitad de sus sufrimientos.

Si el Prójimo, para el hombre, fuera dolor en su carne, no dejaría de buscar medicina para curarse.

Dijo uno:

Para vivir Prójimo tienes que sentir a Dios, y ya traes a tu memoria: “En el Prójimo está Dios. Yo ya no vivo tranquilo si Prójimo no vivo yo”. Pero es tan difícil sentir en ti el dolor del que dolor está viviendo, que si no amas a Dios, tú no puedes comprenderlo.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que si el hombre viviera Prójimo, el sufrimiento quedaría paralítico y extrañaría el oír: “Yo puedo quitar sufrir, pero ese sufrir no es mío”!

El hombre cura cojera
cuando ésta está en su pie.

Y no se acuerda del cojo
que no se puede mover.

El que cree y ama a Dios,
hay veces que se olvida de él.

Y Dios le sale al encuentro
dándole el pago que nadie ve.

Que luego ya lo va viendo
el que pone Amor y Fe.

Tráete al Prójimo a vivir
dentro de tu mismo cuerpo.

Y ya di: “Yo sirvo a Dios
y achico los sufrimientos”. 


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3

lunes, 6 de marzo de 2017

Dios permite, por ser Dios

En Sueño Profético decían:

Si Dios retirara su Permitir, el mundo lo acabaría en un momento. Tardaría más la palabra, que dejarlo todo muerto y derrumbado en el suelo. Y luego acabaría con el suelo. Dejaría la profundidad, que su nombre es Infierno.

Dijo uno:

El hombre, al Permitir de Dios, le llama “Dios quiere”. Dios nunca puede querer que se pierda lo que Él tanto quiere. Que hizo el mundo por él. Pero si el hombre no Lo quiere, le deja su Permitir y sufre el desprecio del hombre.

Si el hombre no se enfermara
ni contara que se muere,
no sujetaría las manos
aquel que fuera más fuerte.
Y contaría normal:
“Me insultó y le di muerte”.

Igual forma las guerras y deja los campos llenos de hombres con buena vida en su vivir y en su carne. Pues éstos caen a montones en los campos de batalla. Y lo ve y lo cuenta normal el hombre.

Desperté, oí:
Aprende a amar a Dios,
y nunca dirás “Dios quiere”
en lo que el hombre haga mal.

Dios quiere que sus Palabras las vivas
hasta que te llegue muerte.

Dios quiere que la reforma
la haga el hombre
en aquello que más cunda
que el espíritu no muere.

Dios permite, por ser Dios,
pero si tú a Él lo quieres,
te enfrentas al Permitir,
y al Permitir tú le puedes.

Dios quiere que el hombre viva,
el tiempo que esté en la Tierra,
la presencia de esta Vida.

Si el hombre amara a Dios,
no usaría su Permitir,
porque sabría que era
hacerle a Dios sufrir.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4

domingo, 5 de marzo de 2017

El hombre lleva dentro algo que le empuja a ser bueno o malo

En Sueño Profético decían:

Si el hombre pensara en este Mundo, por fuerza pensaría la responsabilidad que tiene el día que muera su cuerpo y las cuentas entregue.

Si el hombre pensara en este Mundo, vería que lo que el Elegido dice es un Mando con la orden de su divulgación.

Si el hombre pensara qué es esa vida, tendría que pensar que hay otra.

Esa vida sólo sería árbol sin raíces, fuente siempre seca. Todo se vería ya de otra manera.

Dijo uno:

El hombre lleva dentro algo, que lo lleva a otro Mundo, bueno o malo, según él lo crea.

Si está haciendo el bien, sabe que Dios lo espera. Si está haciendo el mal, no puede pensar en la Gloria, porque a él lo guían en esas acciones espíritus que están a la contra. Pero dentro lleva fuerzas de otro Mundo.

Si sólo ése hubiera, todo sería igual, como el animal, doméstico o fiera. Pero al final, todo quedaría debajo de tierra.

Desperté, oí:

El hombre lleva dentro algo que le empuja a ser bueno o malo.

A ser bueno te lleva la Libertad de Dios. A ser malo, su Permitir.

Decían mucho en este arrobo, que el hombre llevaba dentro algo que le hacía pensar que hay otra Vida, y que para esa Vida tenía que haber otro Mundo.

Que esto lo pensaba el bueno y el malo, por el Poder que Dios de Aquí mandaba para el que quisiera el Perdón.

Primero, despreciar el mal. Y luego, pedir el Perdón.

Dios elige para mandar hoy su Comunicación.


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Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C3

viernes, 3 de marzo de 2017

Es fácil amar y difícil enseñar

En Sueño Profético decían:

Es fácil amar y difícil enseñar.

El Amor a Dios te da palabras fáciles de comprender, pero si el que las oye no ama, o sufres o retiras tus palabras, pero silencio no pones, porque el  Amor te exige. El Amor, cuando es de Dios, él te obliga a que lo tengas en aquello que es de Dios.

Este Amor nunca te cansa. Por crecimiento que tenga, eres tú la que más pides, creyendo que se te acaba.

Yo tenía días tristes, y me ponía de rodillas y el silencio me ayudaba, y ya oía palabras que en mi celda quedaban conmigo hasta llegar la mañana.

Este Amor, al que lo siente, se le nota en las palabras, se le nota en el cansancio, que verás que en él no acampa. Se le nota en la alegría que siempre lleva en su cara. Y se le  nota en la Fuerza, apartando timidez que el Demonio te pusiera. Este Demonio maldito me esperaba dentro o fuera de la casa que yo iba para cundir mis éxtasis. Si me esperaba en la puerta, a mí me ponía palabras para que yo las dijera. Y si ya estaba dentro, él mandaría a uno para que daño me hiciera.

Desperté, oí:

¡Qué vida más trabajosa
tienen que llevar aquellos
que a Dios por dentro no sientan!

Este Amor ya lleva Fuego,
que prende pero no apagan.

Este Amor lo notas tú
cuando ves que no hay nada
que te calle estas Palabras.

Yo hablaba y no veía
al que oía mis palabras.
Yo me subía de voz,
y otras veces era tan humilde,
que yo misma me asustaba.

Este Dios te hace que seas
según con aquel que hablas.

Este Dios te manda Amor
que sirve para Enseñanza.

Este Dios te manda Fuego
si tú Hoguera ya preparas.
Y este Fuego sigue lento,
pero subiendo las Llamas.
El que no sienta este Fuego,
todo lo de Dios le cansa.

Yo me sentía el Fuego,
porque nunca me cansaba.
Si el cansancio
me detiene las palabras,
sería mi Lumbre apagada.

¡Ay Fuego que está conmigo,
y más altas son sus Llamas!

TERESA DE ÁVILA


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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C3

jueves, 2 de marzo de 2017

En mi espíritu, primero

En Sueño Profético decían:

El hombre no valora lo de Dios porque no Lo ama.

El hombre no valora la oración del que Dios manda, porque no Lo ama.

Si el hombre amara a Dios, una petición de Dios jamás podría negarla.

El hombre, en el gran apuro, busca al que Dios manda, le pide y hasta le exige que la petición sea larga, y le llora por el sufrir que nadie en la Tierra puede hacer nada.

Dijo uno:

Haz un pensar en las peticiones que has hecho, y haces, para el sufrir achicar. Seguro que si las cuentas, juntaras muchas docenas que no tenían remedio y hoy se encuentran remediadas.

Esto no lo piensa el hombre porque le falta el Amor. Si amara, comprendería y lloraría el negarlas.

Dios no te pide imposibles, porque al pedirlos, obstáculos quita ya. Pero respeta y te deja entera Libertad.

Pero piensa que si amas a Dios, no puedes negarle nada, porque todo lo que tienes, Él dejó que a ti llegara.

Desperté, oí:

Si hiciera un recuento el hombre
de lo que da al Elegido
y de lo que de él recoge,
no se atrevía a decir “no”
sin haber oído pedir.

Una vez de oír sufrir
para quitar donde fuera,
si el quitar estaba en ti,
sufrir quitabas por fuerza.

La presencia del Elegido
da ganancias tan solo con su presencia.

Pero más ganancias da
cuando tú dejas la Tierra
y tuviste su amistad.

¡Qué cierto que si amaran a Dios,
valorarían la amistad del Elegido,
y harían pensar: “cuánto bien
llevo yo ya recibido”!

“En mi espíritu, primero,
en mi cuerpo
y en lo que creo que es mío”.

Porque Dios puede, de momento,
prohibir al Elegido
que donde no amen a Él,
cementerio sea el sitio.


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Libro 21 - Te Habla el Profeta - Tomo III - C2