miércoles, 31 de enero de 2018

Conoce a los espíritus, aunque esconderse quisieran

En Sueño Profético decían:

Dios le da Poder para que vea el espíritu. Ella acepta, pero no puede ser engañada por presencia o por palabras.

Dios, cuando da su Enseñanza, antes deja Sabiduría, porque fue pedida con la actuación de su vivir, sin poder saber nada y sí queriendo que Dios siempre fuera en su compaña.

Dijo uno:

Es grande el conocer donde Dios da sus Palabras.

Yo seguí mucho a Juan de Dios, y la duda te quitaba, cuando tú veías que hacía con los enfermos esa vida.

Había veces que quería consolar y no podía, y se pasaba en la cama hasta el día siguiente, que ya veía que el espíritu, en la cara, lo llamaba.

Dios hacía que en unos sitios lo llamaran, porque en él creían. Y en los sitios del espíritu rebelde, lo presentara su cara.

Desperté, oí:

Era el pecado mayor, poner dudas, si este Juan era de Dios.

Había enfermos que ayudaban a aquel que estaba sano, que la vida la llevaba sin ofender nunca al Cielo.

Otros te ponían triste, cuando sus carnes, vendadas, daban un ¡ay! con miedo, para que Dios no sufriera por si el ¡ay! rebeldía llevaba.

Que esta rebeldía, Juan de Dios, su presencia la achicaba.

También había contagios y olores a carne enferma, y sus manos le pedían y las besaban contentos.

Él conocía a los espíritus, aunque esconderse quisieran. Cuando nombraban su nombre, era Dios el que allí había.

Este Mensaje ha sido dictado por un espíritu que siguió a Juan de Dios con el Mando de Dios Único.


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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C4