sábado, 13 de enero de 2018

No culpes a Dios de que no te mande castigo

En Sueño Profético decían:

Si tú quieres a Dios,
paso que des,
en Él ya estarás pensando.

Si tú quieres a Dios,
no puedes tener amistad
con el que Lo desprecia.

Si tú quieres a Dios,
jamás Le pedirás cuentas.

Si tú quieres a Dios,
coges el sufrimiento
como nube de tormenta,
que esperas que pronto pase
y Él te irá dando las fuerzas.

Dijo uno:

Yo sufrí mucho en la vida
por querer que el hombre tuviera
siempre a Dios
en su pensamiento y en su lengua.

Daba con pocos que así quisieran,
y sí con muchos que Lo ofendieran.

Que a mí,
en el momento de oír la ofensa,
Dios tenía que darme la respuesta,
porque eran respuestas de hacer pensar,
no de ofensas.

Desperté, oí:

Estas que mandan dictar
son las que yo contestaba,
que me hacían pensar
cómo los rostro quedaban:

“No culpes a Dios
de que castigo no te mande.

Porque si Dios castigara,
no buscaría a pecadores,
ni oiría cuando el hombre Lo llamara.

Que Lo llama cuando en la Tierra
le niegan el pedir que haga”.

Cuando oía:
“¿Por qué Dios consiente esto?”.

Yo rápido contestaba:
“No culpes a Dios
de que no te mande castigo.

Porque esas palabras
que de tu boca han salido,
están pidiendo
un contestar de castigo”.

Alaba a Dios
en los momentos de alegría
y en los de sufrimiento.

Si el sufrimiento te hace falta,
puede que en la sobra de bienes,
más te haga falta.

Porque estas sobras
son para que en su Nombre
a otros socorras.


***

Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C6