jueves, 18 de enero de 2018

No puedes ser amigo del que a Dios Le tenga indiferencia

En Sueño Profético decían:

Conoce más lo que va de Dios, el que ama a Dios que el que dice que Lo ama. El que ama, se compara con el Evangelio en acción y en palabras.

Dijo uno:

Yo voy a contar un hecho que presencié y que hoy la Gloria me manda que lo dicte mi espíritu, para contentar al que de verdad ama, y para hacer pensar al que miente, que él a Dios no ama.

Iba yo a mi faena, una fría mañana, cuando oí voces fuertes que el sí y el no hacían que la gente se parara. Éstas fueron las primeras palabras:

    –Yo sigo con mi faena, y si es Dios el que ha nacido, mañana estará vivo y ya lo dirá el gentío, y cuenta que iré a verlo.

    –¡No, mañana ya no serás mi amigo! Yo hoy dejo mi faena, porque mi mujer me está esperando con mis hijos para ir a adorarlo y ya seguir sus Pasos. Yo he vivido engañado, porque creí que tus palabras eran sentidas para este Niño que tanto tiempo, por los profetas, está anunciado.

Desperté, oí:   

Me acerqué y me ofrecí a acompañarlo, dejando yo también mi faena.

Me puso el brazo en el hombro y estas palabras me dijo:

“Seremos amigos siempre, porque yo no puedo ser amigo del que dice que a Dios quiere y miente.

Fuimos a por las familias, y ya fuimos familia siempre.

Cinco chiquillos juntábamos, y en el momento que se vieron, el abrazo los unió, porque a Dios todos amaban.

Saltos, alegría y altas voces se oían, porque todos querían llevarle algo al Mesías, a José y a María.

Si de verdad a Dios quieres, jamás podrás detener ese querer que tú sientes.            

Es un sentir que te pide que muchos este sentir sientan.

Y no puedes ser amigo del que a Dios Le tenga indiferencia, aunque digan que es buenos los buenos que son buenos de la Tierra.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C5