lunes, 15 de enero de 2018

Sirvo al que Dios le habla

En Sueño Profético decían:

Tienes que dar preferencia al que más cunda estos Mensajes y más ayuda te ofrezca. Que la ayuda no es a ti, que es al que le deja que su cuerpo vida tenga.

Tu tiempo no sea gastado donde ayuda dejen quieta, pudiendo dar el escándalo a Esto que baja a la Tierra.

Tiene que llegar momento que tu mando duro sea para el que pudo ayudar y la ayuda no la diera.

Dijo uno:

Hay quien cobra su tiempo, sin costarle a él monedas, por servir al Elegido. Esto forma escándalo en la Gloria, porque el servicio es a Dios aunque al Instrumento vean. Si tan sólo al decir él: “sirvo al que Dios le habla”, no debería poder dormir el que el tiempo lo cobrara y pensara: “ya he dejado de ganar por oír lo que Dios habla”.

Desperté, oí:

¿Dónde estarían estos Dictados, que el Cielo manda que se escriban, si el hombre creyera en Dios?

Si actúa así, es mentira que cree, o cree y no cree en su Poder, y Lo desafía.

Si el que puede cundirlos vive esta indiferencia, puede pecar el que lástima le tenga.

¿Quién vería hacer un daño a un niño, que sangre le goteara, y que pudiendo evitarlo, no lo evitara?

Si aquí pedías el perdón, más de Dios te apartabas.

Pues más pecador es el que silencio le guarda a las Palabras que Dios manda, para la Enseñanza, a los hombres de cultura.

El que cultura no vive –cultura que es para la Tierra–, con no callar, ya está la Gloria contenta. 

El que no tiene nombre de cultura de la Tierra, cuando entierren su cuerpo, Dios no le pide cuentas.

Pero el que sirvió de muro para que no se cundiera, no puede traer disculpa cuando entierren su materia.

Si quieres a Dios ahí para venir a la Gloria, no puedes pedir Perdón para el que puede enseñar las Palabras dichas por Dios y vive dando la espalda.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C3