sábado, 3 de marzo de 2018

La enseñanza del cuerpo necesita libros

En Sueño Profético decían:

Si tienes trato con el que Dios trae Aquí, te sobrarán muchas cosas que crees que te hacen falta ahí.

Si tienes trato con el que Dios trae Aquí, achicas los sufrimientos y da ejemplo tu vivir.

Si tienes trato con el que Dios trae Aquí, tú ves pecado antes que el pecado llegue a ti, que aunque lleve la envoltura falsa del recato, tú ya conoces pecado queriendo engañar.

Dijo uno:

Al que Dios elige en la manera que elige a ella, no es para que diga: “yo he visto prodigios y sé que Dios está Vivo”. Esos Elegidos, son Palabras las que oyen y las que dicen, pero no quedan escritas para enseñar, como aquí se presentan para todos los talentos de la Tierra, creyentes o incrédulos, que creen que llueve cuando ven mojar la tierra, y la muerte tienen lejos, y los ves echando cuentas para dentro de unos años, de unos meses o de unas horas. Viven tan lejos de Aquí, que no parecen personas, parecen que son movidos como muebles: allí pongo, aquí quito. Sólo ves volumen de hombres.

Desperté, oí:

Elegido para enseñar, no es sólo de palabras.

La enseñanza del cuerpo necesita libros.

Pues las Palabras que Dios dice “di”, tienen que tener justificante, presentando escrito de lo que oye y dictan.

Que son las que el hombre no puede desmentir, ni guardar silencio, como está pasando aquí.

Esta Enseñanza que oye el que Dios trae Aquí, tiene que quedar escrita ahí.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C2