viernes, 20 de abril de 2018

El camino

En Sueño Profético veía un camino. No era recto ni ancho, también tenía hundidos, no tenía viviendas y había muchas distancias oscuras. Al final del camino se vieron dos hombres contando su vida. Éstas fueron las primeras palabras que oyó el espíritu:

“Mi vida fue siempre sufrir y alegría, porque el sufrimiento, más cerca de Dios me ponía. El sufrir se me agrandaba cuando no veía salida para que el sufrimiento pasara. Gracias a Dios que aunque yo no me sabía explicar, Él me comprendía y veía que yo de Él no me quería apartar, y ya me entraba alegría y se iba oscuridad y recto el camino veía”.

Sigue el otro el diálogo que el primero terminó:

“El sufrimiento se achica, y muchas veces se corta si en los peores momentos te traes a tu memoria:

“Yo de Dios no me retiro, tengo que pasar los baches y ver recto el camino que me quiera retirar del Único que puede ayudarme a este camino pasar”.

Ya cambiaba mi pensar y veía a un hijo que tenía paralítico, andando; y el chico, que hacía el cuarto y era mudo, hablando. Esto me daba alegría en el grande sufrimiento”.

Desperté, oí:

Hablaban estos espíritus de sufrimientos con Dios, daban Paz, quitaban oscuridad y allanaban caminos que tú podías pasar.

Este hombre, su alegría, en su petición, llega a ver al paralítico andando, con muletas, pero moviendo sus pies.

El que no hablaba, entendía y comprendía con un saber tan perfecto, que lo buscaban hombres de grande valía, y lo ponían de ejemplo demostrando su contento.

Hacía que comprendieran que para qué querría el habla si él a Dios no quisiera.

Su movimiento de manos, su alegría en la cara y su mirada en el Cielo, te obligaban a decir:

“Perdóname Señor, que yo ser mudo merezco”.

El camino que se ha visto es comparando sufrimientos y respondiendo el no querer apartarte del Cielo.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C1