lunes, 16 de abril de 2018

El cargo y el dinero, pocas veces piensan en Dios

En Sueño Profético hablaban del poder por un cargo y del poder por dinero. Decían:

Si esto no lo pones al servicio de Dios, envidia al pordiosero. Éste puede sacar para comer, y fijo que no pierde el Cielo. Ya lo tiene en su lengua cuando pone la mano y oyes: “¡Déme algo, por Dios! Y al recibir, oyes: “Dios se lo pague”. Esta oración la repite tantas veces como pone la mano y recibe. Que aunque no reciba, ya oyes el Nombre de Dios.

Si esto hace el pordiosero, ¿qué tiene que hacer el pudiente para Dios? Pues, al dar, decir: “Gracias Señor, porque lo que doy es tuyo. Soy administrador, y el cargo Tú me lo dejas porque tengo la salud. Mañana me faltará la lengua, o la vista, o las piernas, y ya nadie me buscará para que en algo Te sirva; o me llegará vejez, porque corren los años como las nubes, sin que nadie los detenga”.        

Desperté, oí:

El cargo y el dinero, pocas veces piensan en Dios.

Si éstos se dieran la mano y buscaran dónde está hablando Dios, un día sería mucho para que estos Dictados no los tuvieran todas las naciones del mundo.

Dinero o cargo, el que lo tenga, tiene que entregar cuentas del tiempo que lo ha tenido.

Son pocos los que administran diciendo:

“Señor, yo sé que lo mío no es mío”.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3