domingo, 27 de mayo de 2018

Recuérdame tu Gloria

En Sueño Profético decían:

Hay cosas que están mal hechas,
que tú ves que están mal hechas
cuando ya miras al Cielo.

El Cielo nunca te engaña,
si tú le pides consejo.

Es fácil vivir la vida
contentando siempre al Cielo,
porque tarde o temprano
te pesa el mal que has hecho.

En cambio, el bien que hiciste
o estés haciendo,
te da fuerza al espíritu,
y siempre está en tu recuerdo:

Yo el bien siempre lo hice.
¡Qué alegría, Señor, tengo!

Cuando veas que me voy
del sitio que puedo hacerlo,
castígame de verdad
para que no vuelva a hacerlo.

Que ya, al pedirte el castigo,
me siento un sufrir lento
que me retira del mal
que puedo mandarte al Cielo.

Desperté, oí:

Empieza ya desde hoy
a no enfadar al Cielo.

Cuando puedas hacer el bien
y no quieras hacerlo,
pídele que te castigue,
que ya, en este pedir,
llevas el arrepentimiento.

No hay cosa
que más descanso te dé,
que pienses:
“Gracias Señor,
que iba a hacer el mal,
y pensé en Ti,
y no lo he hecho”.

“Recuérdame tu Gloria.
Haz que mire al Cielo”.

“Que el pecado me horrorice
tan sólo el verlo de lejos”.

“Señor, quiero tu compaña,
y en lo que vaya a hacer
para mandarte sufrir,
ponme una muralla”.

“Que mis rodillas se inclinen
y mis labios Te manden alabanzas”.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C6