martes, 10 de julio de 2018

La Gloria es para el que la pide y la gana

En Sueño Profético decían:

Por mucho que se esfuercen en decir lo que sufre el que Dios se comunica para ir enseñando, no es comprendido, como no amen a Dios y Lo crean Poderoso.

Este sufrimiento acerca a unos a Dios, y otros se condenan.

Dios te dice “ve”, y el hombre te sujeta.

Dios no quiere que hables de Él, y el hombre callarte quisiera.

Éstos no pueden alcanzar la Gloria de Dios porque en la Tierra Lo niegan.

Es sufrimiento grande el despertar de un arrobo y pensar que no puede Esto publicarse, con la falta que tiene el hombre de saber que Dios está Vivo y con Cuerpo de Carne. Siendo todo Suyo –lo que maneja el hombre–, en esto, si Dios usara el Dios enfrentándose al hombre, haría temblar la Tierra, sin dejar pedazo sin calma, para que no amparara la Tierra en calma al que había pedido a Dios que la Tierra no se moviera, despreciando sus Palabras.

Desperté, oí:

Poco sería hacer que la Tierra temblara,
y que la Tierra, contenta, el mundo acabara.
O que empezara la lluvia sin descanso,
hasta que los árboles tapara.

También el día podría esconderse
y ser la noche más larga,
y que el día comprendiera:
“Ya en la Tierra no hago falta”.

Esto sería Poder de Dios,
y que el mundo lo acabara.

Y a los pocos que Lo quieren,
Aquí, en su Reino, los entraba.

Dios le hizo el mundo al hombre,
y el hombre a Dios no ama.

La Tierra la pisan todos.

La Gloria es
para el que la pide y la gana.

La gana siguiendo a Dios,
y la pide cuando el pecado dejó.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4