martes, 3 de julio de 2018

Ni por pobre ni por rico puedes perder la Gloria

En Sueño Profético decían:

¡Qué mal emplea el hombre la Libertad que Dios le deja! Que por esta Libertad muchos pierden la Gloria.

¡Qué mal responde el hombre a este Dios que es Amor y Misericordia!

Dijo uno:

Dios les deja Libertad en lo que se creen dueños de ello, que es el cuerpo. Dios deja aquí Libertad porque éste es el cuaderno que tú puedes presentar con el bien o el mal que hayas hecho.

Nadie puede decir: “Me quitaron la Gloria o me obligaron a querer Infierno”.

Esto no puede ser, por tener tu espíritu el poder de lo que haga tu cuerpo. Tiene poder y mando para mandarle al cuerpo, y nadie, por poderoso que sea, puede a tu espíritu mandarlo al Infierno. Matará tu carne, pero tu espíritu viene al Cielo. Que esto es lo que le falta al hombre culto querer comprenderlo.

Desperté, oí:

Ni por pobre ni por rico puedes perder la Gloria, por ser tú dueño de tu espíritu.

Ni por pobre ni por rico nadie puede llegar a tu espíritu.

El espíritu es Palabra que Dios manda a una carne para que muerta no nazca.

Luego, ya, esta Palabra se queda con la Libertad que Dios le deja para que viva el bien de Dios o el pecado de la Tierra.

Bien de Dios: palabra que dice y escrita deja, y siempre le está mandando al hombre su Presencia.

Coge la Libertad de Dios para hacer y enseñar a que a Dios Lo quieran, sin decir:

“¿Por qué, Señor, por qué el Amor al porqué desecha?”.

Al cuerpo lo obliga el hombre, si lo amarra, a que haga lo que Dios no quiera. Pero el espíritu, si es de Dios, con más fuerza a Dios llama y en la Gloria se presenta.

A tu espíritu, si es de Dios, la muerte jamás le llega, al contrario, tendrá más vida cuando el cuerpo muerto vean.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C1