jueves, 4 de octubre de 2018

El sembrador

En Sueño Profético decían:

La duda y la desconfianza en Dios pueden traerte muchos sufrimientos.

Dijo uno:

Yo era sembrador y nunca labré la tierra, ni la sembré con dudas de la que la tierra con mala cosecha respondiera. Siempre sembraba cantando, con las mismas letras nombrando a Dios, por ser la misma tierra. Ésta era la oración que yo convertí en canto:

Sembrador, siembra con Fe,
que la Fe es el abono
que al trigo hace nacer.

¿Quién querrá mejor que tú
que el agua llegue a su tiempo?

¿Quién querrá mejor que tú
que un grano llene el granero?

Pero puede que por llenar
el granero este año,
haya muchos sufrimientos.

Yo canto y retiró el canto.
Y espero con alegría cosecha
donde no tengo grano sembrado.

Que son mis hijos,
que yo siempre los vea a tu lado.

Desperté, oí:

Este hombre hacía la siembra
y no sufría pensando:
“¿será mala la cosecha?”.

Siempre lo veías cantando,
y como el canto paraba,
porque su voz era buena,
él la letra la ponía
cada día a su manera.

Quiero cosecha en el niño,
para que cuando llegue a hombre
tenga alegría su espíritu.

Mujer, no pierdas la Fe
y que el pedir sea contento.

Porque al pedir de las madres,
la Virgen le manda premio.

Era un sembrador de Dios
conocido por el pueblo.

Decía: “Si el año para mí ha sido malo,
para otros será bueno”.

“Yo quiero estar siempre con Dios,
sembrando y mirando al Cielo”.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C5