lunes, 1 de octubre de 2018

Si Dios no amara al hombre, Dios no necesitaría al hombre

En Sueño Profético hablaban del Mando de Dios, de la Llamada que Dios siempre le hacía al hombre para que en todo contara con esta Vida Eterna, que era en lo único que el hombre mandaba cuando el cuerpo dejara la Tierra. Decían:

Dios manda al que elige, y el Elegido no puede quedarse con el Mando, como en la Tierra, que si le dan un valor grande, con él te quedas.

Una Palabra de Dios es para premiar, enseñar y quitar a pecadores del pecado. Para que el pecado no crezca con el progreso y el adelanto. Que el hombre ha puesto como primera asignatura: adelanto, progreso y tiempos cambiados. Al poner esta asignatura, ya Dios no es necesario.

Dijo el que ya termina el Dictado:

Da miedo dictar estas palabras: “Ya Dios no es necesario”. ¡Con lo fácil que Dios, todo lo que ahí ve el hombre, lo dejaría acabado! Empezando por el día, la noche, el agua y el aire. Y si se nombran los cuerpos, un sí de Dios es largo para que se queden muertos.

Si todo lo nombrado lo pensara el hombre, pediría a Dios Mando, y nunca se atrevería a no hacer su Mando.

Desperté, oí:

Si Dios no amara al hombre,
Dios no necesitaría al hombre.

Y si el Elegido no cumpliera el Mando,
no podría jamás ser creído.

Este Mando es Mando
que tiene que ser repartido.

A unos verás cargados,
y a otros verás vacíos.

El que más cargado vaya,
más sirve al Elegido.

Según el servicio hagas,
así Dios te tiene el sitio.

Si haces a Dios servicio,
quítate los impedimentos
que al camino te han salido.

Dios elige, y el Elegido
tiene que tener sus elegidos.


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Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C3