sábado, 1 de diciembre de 2018

Dios regala y premia

En Sueño Profético decían:

Estas Palabras que bajan del Cielo sean dichas antes al pecador que al que no quiere oírlas. El pecador puede ganar el Cielo; y el que no quiere oírlas, perderlo. El pecador puede estar caído y no verse digno de oír el Mando de Dios. El que no quiere oírlas, no cree en su Existencia o desconfía, y ya no es digno de que sus oídos oigan lo que Dios está diciendo, que es Premio para la salvación del espíritu, para el que aún está pisando Tierra.

Dijo uno:

El que no creyó a Jesús, conociéndolo, no creía en Dios Padre. Y el que no crea al Profeta, que sea un Lugar donde Dios da sus Palabras para Enseñanza y que comparen que son las mismas del Evangelio, el no creer lo que estás viendo es no entender o no querer verlo.

Éstos no merecen oír este Premio, porque no creen en un Dios Vivo. Creer y desmentir, más te aparta del Cielo.

Desperté, oí:

Puede que las Palabras que se van a dictar escandalicen al oírlas o al leerlas:

Dios no vende sus Palabras, Dios regala y premia.

Pero no sería Dios si te obligara a que sus palabras oyeras.

Por eso, en estos Dictados, antes dichos al espíritu, el Cielo manda un Mandato: que no sean dichos al que saberlos no quiso.

Porque éstos hacen daño, en vez de salvar espíritus, como no hagan confesión en silencio ellos mismos.

Y ya les salgan palabras diciendo: “Yo quisiera hoy oírlos”.

Esto es Mando del Cielo, no mando del Elegido.


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Libro 29 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C1