Mostrando entradas con la etiqueta Cerro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cerro. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de junio de 2021

El cerro

En Sueño Profético vi un monte muy alto, y un hombre lo bajaba. Se vio el mismo monte, pero por la otra falda, y un hombre subía y nos daba su espalda.

Dijo uno:

Estos dos hombres empezaron a subir el cerro el mismo día y en el mismo momento. Uno, ya lo bajó; otro, aún lo está subiendo, desmadejado y su hablar sin aliento. Pues no podrá llegar más arriba de un metro, porque cuando mueve un pie, a Dios Lo nombra ofendiendo. El otro, que ya bajó y bajaba sonriendo, cuando me daba la espalda, también se oía su contento. Llevaba su canturreo ahuyentando pensamientos que a Dios quisieran ofenderlo. Pues, cuando los dos se juntaron, aquél que se vio primero, tenía sufrir de llorar, pero sufrir de lamentos, pero como sentía a Dios, derecho subía el cerro y contento lo bajó. El otro se quedó atrás y de éste se perdió, porque del sufrir de la vida, Lo culpaba siempre a Dios. El que iba delante, más de una vez se paró, y sacando grandes fuerzas, porque se las daba Dios, lo llamaba y le decía: “Esto es poco y pasó. En llegando casi arriba, ya ves la Mano de Dios, y la bajada es aprisa, y trabajo se olvidó”.

Desperté, oí:

Esta subida del cerro

y bajada de éste mismo,

es la vida y la muerte.

Pues siendo los dos lo mismo,

y el primero más sufrido,

éste se mete en la Gloria,

y la pierde el segundo.

Era nada más el verlos,

y yendo por un mismo camino,

uno repartía Paz,

del otro salían bichos.

Bichos en contra de Dios,

nombrados por Dios: “malditos”.

Era ver a un solo hombre,

los demás van escondidos.

Este cerro, el subirlo,

era la vida corta y bendita.    

Ésta, era del primero.

Al segundo le era dura,

porque ya vivía Infierno.

Si con Dios subes el cerro,

no lo subes, y sí haces

dos bajadas y dos contentos.

***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C6

jueves, 4 de marzo de 2010

El Cerro - Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - Pag. 200-201-202


En Sueño Profético vi un monte muy alto y un hombre lo bajaba. Se vio el mismo monte, pero por la otra falda, y un hombre lo subía y nos daba su espalda.

Dijo uno:

Estos dos hombres empezaron a subir el cerro el mismo día, y en el mismo momento. Uno, ya lo bajó, otro aún lo está subiendo desmadejado y su hablar sin aliento. Pues no podrá llegar más arriba de un metro, porque cuando mueve un pie, a Dios Lo nombra ofendiendo. El otro, que ya bajó y bajaba sonriendo cuando me daba la espalda, también se oía su contento, llevaba su canturreo ahuyentando pensamientos que a Dios quieran Ofenderlo. Pues, cuando los dos se juntaron, aquél que se vio primero, tenía sufrir de llorar, pero sufrir de lamentos, pero como sentía a Dios, derecho subía el cerro y contento lo bajó. El otro se quedó atrás y de éste se perdió, porque el sufrir de la vida le culpaba siempre a Dios. El que iba delante, más de una vez se paró y sacando grandes fuerzas, porque se las daba Dios, lo llamaba y le decía: Esto es poco y pasó, en llegando casi arriba ya ves la Mano de Dios y la bajada es a prisa y trabajo se olvidó.

Desperté, oí:

Esta subida del cerro
y bajada de éste mismo,
es la vida y la muerte.

Pues, siendo los dos lo mismo,
y el primero más sufrido,
éste se mete en la Gloria
y la pierde el segundo.

Era nada más el verlos,
y yendo por un mismo camino,
uno repartía Paz,
del otro salían bichos.

Bichos en contra de Dios,
nombrado por Dios: malditos.

Era ver a un solo hombre,
los demás van escondidos.

Este cerro, el subir,
era la vida corta y Bendita.

Esta, era del primero.

Al segundo le era dura
porque ya vivía Infierno.

Si con Dios subes el cerro,
no lo subes, y sí haces
dos bajadas y dos contentos.


***