martes, 22 de octubre de 2019

Este Dios que hace Gloria

En Sueño Profético decían:

Ni Teólogos ni grandes escritores, que el hombre en gran altura los tiene, pueden describir la Gloria como el que Dios trae su espíritu.

¡Esta Gloria de Dios, y este Dios en esta Gloria! Si el espíritu no lo ha sentido, este sentir no puede explicar, porque puede confundir con buena idea o con mala.

Explicar un Sitio donde no hay materia y hay de todo, esto no hay quien lo explique. Las cosas que son sentidas, no puede nadie sustituirlas diciendo: “yo he sentido”, y contar los efectos oyéndote el que sí los ha sentido, como aquí pueden comprobar.

Tan sólo con este Escrito, debería el hombre sentirse inquieto y con miedo, por no acudir a esta Llamada que no han conocido generaciones anteriores a ésta.

Ya se ha dicho en varios Dictados, que el sentir del espíritu no puede explicarlo nadie como el que Dios le hace que viva unos momentos el espíritu sin cuerpo. Que unos momentos pueden ser horas o segundos. Pero para una eternidad es igual segundos, horas o siglos. Todo esto son momentos.

Desperté, oí:
Tan sólo por oír
cómo vive un espíritu sin cuerpo,
debería el hombre acudir.

Esto, el que en Dios no creyera.

El que dice que cree,
¿cómo puede vivir
sin esta Grandeza Divina?

¡Esta Gloria de este Dios,
y este Dios que hace Gloria!
Nadie puede explicarlo
como el espíritu que Dios
en esta Gloria entra.

Esto es Poder de Dios
y una Vida que le da vida,
todavía, a la materia.

Querer que otro explique esto,
es querer que la pluma
hable del ave
cuando el ave ya está muerta.

“Hable” es cante o chirriar.
¡Llámale como tú quieras llamarle!


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Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C3

lunes, 21 de octubre de 2019

Si con esta Enseñanza no aprendes, es que no amas

En Sueño Profético decían las maneras que había para hacer sufrir al que Dios le da Mando. Que Aquí se dictan algunas de ellas:

Hacer sufrir con el engaño que tú no quieres, pero el engaño en ti puede. Otra es querer hacer sufrir. Y otra es meditar cómo vas a hacer el sufrir mayor, porque no crees en Dios, y si crees, no amas. Por esto, la Obediencia hace falta, porque deja al descubierto al que no obedece al Lugar que Dios le da Mando.

Jesús decía a los Discípulos:

Si mi Mando no vais a cumplir, Yo no os doy Mando. Ya haré que otros Me busquen creyendo en Mí y amando”.

“Mi Mando tenéis que cogerlo sabiendo que no hay otro mando que tenga mejor el Camino para llegar a mi Reino
”.

Desperté, oí:

Si el Mando es de Dios y no lo haces, te pones en contra de Dios.

Ahora piensa: ¿cómo darte más Mando Dios?

Ya el Mando es por fuerza, pero no con Amor.

El Amor te da el Amén.

El mando bien hecho, te da buen sitio en lo material.

En lo espiritual, Dios te coge de Discípulo.

¡Cómo te aclaraban en la Gloria de cuántas maneras hacían sufrir al que Dios le da sus Palabras!

Si con esta Enseñanza no aprendes, no eres torpe, es que no amas.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C4

domingo, 20 de octubre de 2019

Dios hace Camino donde camino no hay

En Sueño Profético decían:

Si tú no dejas a Dios, Dios no te deja. Si tú buscas a Dios, Él sale a tu encuentro, ofreciéndote su Mano para que no caigas al suelo en los momentos malos que necesitas su ayuda, porque te están empujando a que su Camino no sigas.

Dios hace Camino donde camino no hay. Porque su Palabra hace camino en el mar, camino en el aire. También la montaña, camino se hace.

Dios quiere al hombre. Dios es el Padre, y busca y espera.

Dijo uno:

Si Dios no fuera Dios, el mundo ya no existiría. Pero Dios deja al hombre que libre viva la vida el tiempo que tenga cuerpo. Luego, su espíritu, no puede elegir sitio, porque el cuerpo ha hecho vida en contra del Mando Divino, y no puede vivir Gloria.

Desperté, oí:

Si Dios obligara al espíritu mientras viviera en el cuerpo, no sería Amor al Prójimo, sería cumplir un Mando sin Amor. Sería un amor condenado, el responder del hombre.

Y después de ser un querer obligado, Dios no podría darle el Premio como el que le da a los que viven, con cuerpo, a Dios adorando.

Esto sería premiar pecado a sabiendas de que luego sería perdonado.

Dios deja Libertad al espíritu, y tú espíritu es el que le manda a tu cuerpo.

Si el espíritu sirve a Dios, le quita Libertad al cuerpo.

Y ya no puede hacer nada que vaya en contra de los Mandamientos.

Los Mandamientos, Dios los dejó como llave de las Puertas de su Reino.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C7

jueves, 17 de octubre de 2019

La Gloria es Dios en Espíritu

En Sueño Profético hablaban del que a Dios representa. Decían:

No llega su mirada al Cielo del Representante de Dios que no acuda a estas Palabras y les dé desprecio.

No puedes administrar poderes y no querer saber del dueño.

De esta abundancia de Palabras que a diario bajan del Cielo, es el Representante de Dios el culpable de que no estén ya por el mundo entero, pudiendo comprobar que esto es Puro Evangelio por sus Palabras, sus textos y el fruto que va dejando el Instrumento. 

Si tan sólo el publicar lo que tiene escrito de Aquí dictado, sería escándalo para teólogos y literatos que quisieran a Dios y que esto a sus manos no ha llegado.

Sigue un espíritu que Dios le da Mando:

No hay quien hoy pueda presentar esta Cantera Divina, con esta grandeza, con esta abundancia y esta naturalidad, ya 28 años, que Dios elige a un espíritu para que la existencia de su Gloria sea cundida por Iglesia y seglares.

¿Qué disculpa puede dar el hombre a Dios al no acudir hoy con cuerpo y el día que entierren su cuerpo? La disculpa está cambiada por estas palabras: “Yo soy o fui culpable del gran sufrir del Instrumento”.

Desperté, oí:

Ha dicho poco la Gloria
para lo que el hombre merece.

Ha dicho poco la Gloria
porque el hombre ahí muere.

Muere el que Aquí no viene.

La Gloria es Dios en Espíritu,
y en Espíritu con Cuerpo.

El que no crea en esto,
no puede venir al Cielo.

Dios perdona al que Lo busca,
y aparta al que Lo persigue
y no oye sus Palabras.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C2

miércoles, 16 de octubre de 2019

La ermita

En Sueño Profético hablaban de estas Comunicaciones, que eran Enseñanza para alumnos y catedráticos, para hombres y para niños, para padres y para hijos, para el que practicara la Palabra de Dios sin ver altura de edificios. Pero veías la Creación de Dios, que vida le daba al pueblo: el río con sus montañas; las aves con sus alegres trinos y con sus vuelos; los olivos y su cosecha, con distancia a la del trigo.

Dijo uno:

Así era mi pueblo. Y en la entrada había una ermita: refugio de alegría y sufrimientos. Pero nunca estaba sola esta ermita de mi pueblo. Había un hombre en la puerta, pero no estaba pidiendo, era porque le gustaba hablarles a los chiquillos de cuando él era como ellos. Así formaba amistad y a la ermita los entraba. Pues hubo quien llevo a los padres, que viviendo en el pueblo, no conocían la ermita, por vivir de Dios lejos.

Desperté, oí:

Este hombre enseñaba a amar a Dios y no conocía las letras.

Conocía la Presencia de Dios, y a la Virgen siempre la tenía en su boca con estas palabras:

“Sed buenos, que la Virgen os está viendo y sufriendo, pensando en vuestras madres por si os ponéis enfermos o por si os maltrata alguien”.

“Como a su Hijo Le hicieron, golpearlo hasta matarlo, como en la ermita lo estáis viendo”.

“Sed buenos, y enseñad a que sean humildes como corderos”.

“Que también sufren las madres de los corderillos cuando oyen el balar lejos y no pueden con su lana abrigar el llanto que están oyendo”.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C6

martes, 15 de octubre de 2019

La alegría de sentirte perdonado

En Sueño Profético hablaban en la Gloria espíritus que sirvieron a Dios el tiempo que tuvieron cuerpo, y que hoy, Dios, los manda para que de su Gloria comuniquen a los cuerpos que quieren Paz, que quieren Gloria y que quieren que el bien no quede en secreto.

Hablaban del desprecio al pecado; de la enseñanza a lo bien hecho; de la alegría de sentirse perdonado, cuando vivías entre centinelas del desprecio, con tu carga del pecado.

La alegría de sentirte perdonado no la puede comprender uno que no haya pasado por lo que yo pasé: por el pecado de escándalo.

Yo, en mis noches largas y a veces cortas, a Dios le pedía que me mandara por sitios que pecadores hubiera, que yo quería vivir, y a Dios no podía engañar, para ofrecerme a quitar al que mala vida hacía.

¿Quién podía negarme, a mí, que quitarse no podía? Yo les contaba la fuerza que el pecado tenía.

Cuando al salir de tu casa, tú ya ibas preparado para buscar al que hacía mala vida, entonces te atormentaban: ¿Quién te podrá oír cuando tu quieras decir: “Yo creo que estoy perdonado. Le he pedido a Dios la muerte si falta no Le hago para buscar a pecadores que como yo estaban pecando”?

Fue terminar las palabras y sentirme fuerza y llanto.

Desperté, oí:

Era vivir,
cuando yo sentía la fuerza
de que a Dios podía servir.

No me importaba
el oír mi nombre con insultos
del que a Dios no amaba.

Yo hacía mi confesión
en aquellas noches largas
que me acudía a mi mente
un camino de esperanza.

Yo lo que sí recomiendo
es lo que en la Gloria me mandan dictar:
que si Agustín se quitó del pecado,
tú también te puedes quitar.

Pero tienes que decir:
“Señor, yo ya no quiero pecar”.

AGUSTÍN DE MÓNICA

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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C6

lunes, 14 de octubre de 2019

En el Prójimo estoy Yo

En Sueño Profético hablaban de Dios en su Gloria, del Elegido y del hombre.

Decían:

Si el sufrimiento del Elegido lo cogieran como dolor en su cuerpo, si no pudieran quitárselo, ya buscarían el calmante para quitarse el dolor y para poder achicarlo.

Dios Hombre le dice al hombre:

Mirad al Prójimo como a vosotros mismos, que en el Prójimo estoy Yo. Lo que hagáis al Prójimo, Me hacéis a Mí”.

Estas Palabras fueron dichas por Dios cuando se hizo Carne.

Muchos Lo conocieron como Jesús, “El Salvador de los Hombres”. Que por ellos se hace Hombre. El que Lo seguía Le decía como los Discípulos: “Maestro”. Éstos sufrían cuando el hombre le ponía indiferencia a sus Palabras. Y se llenaban de gozo cuando oían: “Maestro, ¿quieres algo de mí, mañana?”. Esto cuando habían terminado algún Mensaje por Él mandado.

Desperté, oí:

El que Le servía, Le quitaba sufrimientos a Él, porque al hombre se los quitaba.

Éstos sí cogían el sufrimiento de Dios Hombre como llagas en su misma carne. El que no decía “Maestro qué quieres de mí”, éste no sentía sufrimiento.

Siendo Dios Dueño del mando del hombre, le deja Libertad, para que el que no quiera Servirle, que no Le sirva.

Y siendo el Dueño de toda la Tierra y el Cielo, tiene que pedirle al hombre vivienda para descansar, cuando Él iba dando al hombre sitio en su Reino.

Esto Le hizo el hombre a Dios, y hoy se Lo sigue haciendo.

Se repiten sus Palabras sin cambio, en la Tierra. Éstas, ya, bajadas del Cielo.


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Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C3