miércoles, 27 de mayo de 2015

Si todo es confianza en Dios, no se usa lapicero

En Sueño Profético decían:

Es más saber, saber lo que tú eres, y dejar que tu saber lo diga otro. Pero este saber tiene que saber hacer saber el valor de lo que tienes. El que administra el Saber Divino que Dios le da, sabe el valor que su Saber tiene y sabe hacer que lo vea otro.

Dijo uno:

El hombre valoriza tanto su saber, que el que menos sabe, se convierte en gran filósofo. Grande filosofía tienen los hombres que viven entre la arboleda y su profesor es el campo. No necesitan reloj, ni pluma para ir sumando lo que les dará el terreno de lo que tienen sembrado.

Un día, iba yo con unos amigos –académicos como yo–, a caballo, dando un paseo por unos encinares, cuando nos sorprendió un hombre que con otro estaba hablando. Era, el que lo tenía en arriendo, con el que quería comprar la leña para hacer carbón. Pues el que vendía y el que compraba, ¡qué bien se entendían los dos sin lapicero y sin pluma! Pero sí se oía el nombre de Dios entre encina y encina. El que hacía el carbón sabía ya la ganancia que le daría cada encina. Viendo mis amigos y yo aquel trato tan parcial, tan de acuerdo, y sin ver echar un número, ni papel, ni lapicero, ya uno le dijo:

   –¡Qué, amigo…! ¿Y así cerráis el trato…? ¿Y si pierde el que compra o el que vende…?

Otra vez se oyó la voz del carbonero, que sin saber, te acercabas a él, y sin ganas de retirarte por el “aquél” de aquel buen hombre, se oye:

    –Yo nunca me equivoco en las arrobas. Miro las encinas y miro al Cielo, y ya es Dios el que me las ajusta. ¿No le parece que el papel y el lapicero pueden equivocarse?, lo que jamás pasaría cuando Dios esté delante.

Desperté, oí:

El carbonero sabía
que Dios a él no lo dejaba,
porque él con Dios vivía.

Y dejó que el académico
supiera lo que él sabía.

Ellos cogieron el lápiz,
ya cuando él les decía:

“Vamos a ver,
si la encina tiene
tantos kilos en su corte,
luego, al secar,
queda en tanto,
y ya hecha carbón
puede tener tal merma.
¡Pues de cada encina
sale tanto!”.

Y quedaban más bien cortos
en su saber y su ajuste.

Y ya terminó diciendo:
“Si todo es confianza en Dios,
no se usa lapicero”.

Esto se lee, y se llora,
aquel que se crea sabiendo.


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Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C1

martes, 26 de mayo de 2015

El aviso de Dios

En Sueño Profético decían:

Enmienda lo que a Dios
ayer Le hiciste mal,
que puede que mañana
esté ya el plazo cumplido
y mueras sin perdonar.

Enmienda lo que creías
que no lo hacías tan mal,
si pensabas el vivir
que otros hacían ahí,
y tenían todo de sobra,
menos el Perdón de Aquí.

Dijo uno:

El que siempre lo hizo mal,
persiguiendo a Dios del Cielo,
ya tiene el plazo cumplido,
porque aviso no le dieron.

¿Cómo va Dios a avisar
a los demonios con cuerpo,
que su actuación es desmentir
que Dios no es Vivo,
que es muerto;
que el Elegido no existe,
que nada hay en el Cielo;
que el Cielo es el techo de la Tierra:
nubes, Sol, estrellas,
y Luna dando claridad a la noche,
como el Sol al día calienta?

De esto hablan los científicos,
pero a Dios no te Lo nombran.

Al que viva este vivir,
aviso Dios no le manda,
porque tratarían a Dios
como a otro hombre que manda.

¡Estos hombres endiosados!
¡Muy mal dicha esta palabra!
Porque el hombre que es de Dios
y practica sus Palabras,
a más dentro lleva a Dios,
más humilde se declara;
y sabiendo como sabe,
él se cree que no sabe nada.

Desperté, oí:


En vez de decir endiosado,
di que lejos está de Dios.

Porque el que aprende
de lo que le habla Dios,
él se cree que no sabe nada.

Enmienda
lo que ayer hiciste mal,
y piensa si el aviso de Dios,
a ti te llegará.

Que puede,
que si Le pides Perdón,
el plazo en ti no cuente.

Puede que te manejaran
los espíritus que a Dios
le forman la guerra.

Para que quede en mentira
cuando Él se manifiesta.

Es el pecado mayor,
el querer que esto no sea.

¡Qué cierto que el hombre habla
de las cosas de la Tierra
con grande seguridad,
sin nombrar al Dueño de ellas!

Si quieres oír Perdón
cuando dejes la materia,
obedece lo que Dios quiere
que el hombre sepa.

¡Qué alegría el que diga:
“este aviso a mí me llega”!

“Porque nunca desmentí
lo que Dios mandó del Cielo
para decirlo en la Tierra”.


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Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C6

lunes, 25 de mayo de 2015

Dios: ser Dueño y permitir

En Sueño Profético decían:

Dios permite tanto, que el que cree en Él duda de que sea Poderoso en los dos mundos. Dios Hombre vivió pobre y todo lo que a Él le servía. Él hablaba con los poderosos y les permitía que hablaran de sus grandezas como si Él no fuera el Dueño. Veía palacios habitados por el que no Lo quería.

Esto y muchas cosas más eran lo que hacían, al que no Lo amaba, dudar de que fuera Dios, Dueño y Poderoso. Pues como es el mismo Dios, su actuación es la misma: ser Dueño y permitir. El que Lo ama Lo comprende y más ve que es Dios el que aquí actúa.

Hombres sin amarlo,
no pueden comprender
ni su Poder ni su Mando.

¿Cómo comprender
a niño que no quieres,
si le oyes llanto?

Si media el Amor,
antes de que llore
ya le estás llevando
lo que tú ya sabes
que te pide el llanto.

Desperté, oí:

Es la lucha por no aceptar a Dios, porque el hombre quiere que Dios actúe como él manda.

Y hace comparaciones siempre desmintiendo sus Palabras.

Vivió de Hombre entre los humildes.

Buscaba a los poderosos para hablarles de los humildes.

Y nunca rechazó ni negó su amistad al que decía: “Maestro, quiero seguirte”.

Él decía: “Yo soy Dios”, para darles.

Y no decía: “Yo soy Dios”, para recibir.

Él recibía cuando daba su Reino.

Él recibía cuando daba su Perdón.

Esto, para entenderlo, tienes que vivir su Amor.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C8

domingo, 24 de mayo de 2015

Dios es el que publica, no el que comunica

En Sueño Profético decían:

Estos Libros son los primeros en los que, en su publicación, no sale nada del hombre.

En estos Libros sólo se leerán Palabras que Aquí han dictado, hechos que ocurrieron cuando estos espíritus vivieron con materia, y que hoy viven Aquí en la Gloria.

Esta Enseñanza, Dios la hace con los espíritus que son suyos, haciendo Dios la explicación sencilla, y que tú la busques con Amor.

Estas Enseñanzas, contadas por los mismos que las vivieron, y esta separación del hombre en estos temas que lleva el arrobado, no están en ningún libro.

El hombre, siempre, antes o después de un Escrito que el arrobado presente, tiene que meter sus letras con su reforma, quedando ya falto de fuerza el Mensaje, Visión o Éxtasis.

En las Palabras de Dios dichas para publicarlas, ya lleva, el que las recibe, sobra de saber de esas Palabras, porque Dios es el que publica, no el que comunica.

El que comunica es vela sin luz, que Dios enciende para dar Luz al mundo.

Dijo uno:

La vela, si no la enciendes, no alumbra. Sí, es vela, pero sin luz. Pues esto es el Portavoz: espíritu que irá a Gloria de Dios. Pero si Dios no elige, no habrá Sabiduría Divina, y jamás podrá hacer una publicación igual a ésta.

Esto es Dios, que manda a espíritus de esta Gloria a que lleven el Mensaje, para que el Portavoz lo dé con el arreglo que ya va también iluminado. Pero el que lo publica tiene que hacerlo calcado, que esta es la diferencia del saber del hombre al Saber de Dios. Estos Libros salen sin el buen arreglo que el hombre quiere darles. Libros con empiezo del primer capítulo y final del Libro se publicarán con los mismos temas Aquí dictados.

Desperté, oí:

Ésta es la fuerza del sí,
que este espíritu es arrobado.

Ésta es la Sabiduría
que el hombre siempre ha cambiado.

Estos Libros Dios los quiere
para que no esté callado
lo que Dios dice en su Gloria
al que se ve despreciado.

Despreciado por el hombre,
que Dios Vivo no es aceptado.

El Comunicante lleva
abundancia de Palabras,
que Aquí dictamos en Gloria.

Que tiene que publicar
para que queden en la historia.

Historia con Enseñanza,
para que vean lo fácil
que Dios da Saber de Gloria.

La Publicación hará
dos grupos de literatos.

Unos verán la Grandeza
y lo dirán sin callarlo.
Otros cerrarán la boca
y lo dirán sin hablarlo.

Y el hombre, cuando los lea,
verá a este Dios hablando.


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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C1

viernes, 22 de mayo de 2015

Si los buenos se juntaran, los malos iban disminuyendo

En Sueño Profético hablaban de las formas de vivir que tiene el hombre cuando no vive Presencia de Dios y cuando no le asusta el miedo de hacerlo mal.

Dijo uno:

Es lástima que el hombre piense ser bueno cuando ya perdió fuerzas o cuando le quitan Mando. Es lástima que el hombre abuse de lo que Dios le ha prestado para que luego, al final, se lo entregue a su Amo. Es lástima que no pueda él devolverle su préstamo y que este préstamo vaya al sitio que no salió por Dios, y ya Él no aceptarlo.

Sigue otro, pero el Mando es el mismo:

Hay hombres que remedian sus vidas que hicieron de pecado por el miedo, pero con este miedo no entran en la Gloria. Entra, en la Gloria, el que el miedo le hace buscar a Dios y ya puede el Amor de arrepentimiento, y el miedo queda olvidado.

Éstas son vidas, vividas, de hombres equivocados que rectifican sus vidas y lloran por el pasado, no por aquél buen vivir que les proporcionó el pecado.

El llanto tiene que ser por haber sido tú malo, por haber tenido a Dios tanto tiempo despreciado y por haber dado mal ejemplo a los buenos y a los malos.

Desperté, oí:

Cualquiera pondría falta de que al malo no le importa el mal ejemplo.

Pero piensa despacio que si los buenos se juntaran, los malos iban disminuyendo.

Quedarían en un grupo de temor y de desprecio.

Buscarían a los buenos para pedirles consejo.

Llorarían su pasado y vivían como los buenos.

Y ya eran hombres que pudieron al pecado y aún siguen viviendo, con juventud, con salud y con dinero.

El malo si siempre viera de cerca al hombre bueno se moría de vergüenza o pedía arrepentimiento.

Es lástima, con doble lástima, que el hombre piense ser bueno cuando salud le falta.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V

jueves, 21 de mayo de 2015

Palabra sin comprender es mejor que no se diga

En Sueño Profético decían:

Tu voluntad es mandar Oración a esta Gloria. El espíritu percibe la Oración, cansa a la materia y ya espera el Mando del Arrobo dejando el Sueño Profético, que es intimidad de espíritu a espíritu.

Dijo uno:

Este Sueño puede ser corto de tiempo por no haber sueño que horas dure. Pero puede haber cortas palabras con grande Enseñanza, que no será comprendida como no sea explicada por el mismo espíritu que viene, que a veces ni explicada sería comprendida si no sabes a que van las palabras que en el Arrobo decían.

Desperté, oí:

A veces son unos minutos contrarrestando a lo que vivió carne y espíritu.

Enseñando a conocer lo de Aquí o lo que no es por Dios mandado.

Estos Arrobos precisan estar ya muy bien formados en esta Teología.

Pues dicha sin comprender es mejor que no se diga.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII

miércoles, 20 de mayo de 2015

Teología Divina

En Sueño Profético yo decía: “Señor, no Te pido por mí, porque sé que Tú me das más de lo que yo Te pido”.

Dijo uno:

El que mucho ama a Dios, sabe que por mucho que tú pidas, más puede dar Dios. El que mucho ama, siempre pide poco, y hay veces que no pide porque sabe que más Dios le da. El que mucho ama, se cree que tiene todo lo del Amado.

Otro dijo:

El hombre pide mayoría de veces lo que Dios no puede darle. El hombre nunca pide: “Señor, que mi espíritu se salve, que nunca haga vida de pecado, que mi cargo no sea para avasallar al inferior”. Esto es pocas veces pedido por el hombre, tan pocas, que más se acerca a ninguna. Esto no lo pide el hombre por falta de seguridad en la Vida sin materia. Este Mundo Eterno no lo piensa el hombre. Si el hombre pensara que Aquí no sirve el disfraz que ahí todos han visto, no algunos y sí muchos harían lo de Judas. El hombre respeta la carne y apalea el espíritu. El hombre se atreve a juzgar a Dios. El hombre quiere que Dios haga de Dios en sus injusticias, en las que él le hace a otro hombre. Dios deja la Libertad, y el hombre cree que es mando suyo. Si el hombre lo que le pidiera a Dios fuera todo para el espíritu, todo lo concedería Dios, por ser todo: Dios, Gloria, Espíritu. El hombre habla de Dios sin creer en el espíritu.

Desperté, oí:

Yo creo que el hombre estudia Teología
sin saber que esto es Dios.

Yo creo que lee el libro
como otro que estudió.

Como otro que cerró
sin saber lo que leía.

Como aquel que hay que estudiar
para ganarse la vida.

Teología es Dios,
que con su Saber te guía.

Teología es Saber de Aquí,
del Reino de Dios.

Teología es saber
lo que habló este Dios,
saber lo que sigue hablando,
porque Dios nunca calló.

Teología Divina,
ésta es mandada por Dios,
para que el hombre la lea
sin tener contradicción.

Para que el hombre al leerla,
vaya sintiendo a este Dios.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - C6