miércoles, 22 de noviembre de 2017

El Santo no nace, el Santo se hace

En Sueño Profético decían:

El Santo no nace, el Santo se hace. El hacerte Santo puede ser por un sufrimiento o por un arrepentimiento. Luego está el que sin sufrimiento y sin arrepentimiento en todos los momentos de su vida a Dios ponía delante y sus Pasos siguió, practicó el Amor al Prójimo, que te hace que sientas caridad, sin a Dios preguntar los porqués de lo que tú estás remediando. El que siga este vivir, también se hace Santo.

Dijo uno:

El Santo tiene que despreciar muchas cosas que la Tierra te ofrece.

Desperté, oí:

Hablaban en la Gloria de los Santos.

Decían las muchas formas que había para vivir santidad.

Que tú la vivías sin saber a lo que llegarían.

Que esto era amar a Dios despreciando lo que en la Tierra te ofrecen diciendo: “No es malo”.

Que el sufrimiento abrazado, santidad va acompañando.

Lágrimas mandadas a Dios, con arrepentimiento, cuéntate Santo en el Cielo.

Estos Santos son nombrados y Dios les concede que hagan, con su Nombre, milagros.

Piensa que el Santo no nace, el Santo se hace.

Santo es todo el que quiera vivir la ley de Dios y abrazar lo que le llega.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C6

martes, 21 de noviembre de 2017

Lo que fue dicho por Dios, el hombre no puede cambiar

En Sueño Profético decían:

¡Qué confianza tan grande te da el pensar las Palabras que Dios Hombre dejó dichas en la Tierra, y que hoy vuelve a repetir!

Me voy al Padre, de donde fui enviado, pero Yo estaré en el hombre que quiera mi Presencia.

No entristeceros por mis Palabras, porque Yo mandaré mi Espíritu a que hable en una carne para que no perdáis mi Gloria
”.

Estas Palabras no pueden tener cambio, porque ya serían palabras del hombre.

Dijo uno:

Lo de Dios ves que es de Dios porque nada te cambia y porque por nadie tiene Dios preferencia. Prefiere a los niños, templo de la inocencia. Inocencia que quiere el hombre cambiarla por la maldad de la Tierra.

Desperté, oí:

Cierto que el hombre quiere
hacer que el niño aprenda
el mal que hace el hombre.

Sin pensar,
que por mucho que le enseñe,
el niño, niño será.

Lo que fue dicho por Dios,
el hombre no puede cambiar.

Todo lo que nace tiene su tiempo
para cuidarlo hasta que crezca.

El árbol nace fino y bajito,
y tú no puedes hacer
que el ave se pare y forme nido.

Ni que sus ramas te den cobijo
hasta que el tronco esté ya duro
y las raíces tengan sus nudos.

Para nombrarlos, tú dices árboles,
pero los árboles son aún niños.

Que no pueden dar servicio,
que necesitan tu cuido.

No pidas que el pájaro lleve,
cuando esté en el nido metido,
una rama en el pico
para hacer otro nido.

Déjalo que vuele altura,
y luego, que haga el nido.


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Libro 30 - Investigaciones a La Verdad - Tomo IV - C1

lunes, 20 de noviembre de 2017

La Fuerza de Dios derrota al espíritu del mal

En Sueño Profético hablaban del espíritu del Bien y del espíritu del mal. Decían:

Igual que el Bien quiere que lo conozcan, el mal intenta desbaratar al Bien, cogiendo instrumentos que al Bien hagan que lo ensucien.

El espíritu del mal acampa donde más daño hace. Pero si el espíritu del Bien está enseñado, pronto lo despide y queda derrotado. Este espíritu siempre va en contra del Mando que Dios manda, y su maldad es contagiosa, tentadora y persigue los Pasos Divinos. Pero siempre es derrotado por esta Fuerza que Dios elige para Enseñanza.

Dijo uno:

No puede llegar a las puertas de la Gloria el que conoce este Mando de Dios y no acepta al Instrumento. Que este “no aceptar” es culpable de tantos sufrimientos, que quisieran acabar con este Contacto que Dios a diario manda.

Desperté, oí:

¡Qué grande es la Enseñanza
que baja de este Cielo!

¡Qué sencillo es comprender
si un espíritu está mandado por Dios
o es mando del Infierno!

Los espíritus del mal
no aceptan nada bien hecho
que vaya de este Mandar.

Dios Hombre lo saca del cuerpo
del que Le dice:
“Jesús, quiero que seas mi Maestro”.     

Los espíritus del mal
entran dentro de los cuerpos.

En unos son su vivienda,
en otros están momentos.

Pero el que sirve a Dios
los conoce desde lejos
y les dice:

“Satanás, vete,
que mi Dios te está viendo”.

Estas palabras,
acompañadas con acción,
los echa a los Infiernos,
y se ve la Luz de Dios.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C2

domingo, 19 de noviembre de 2017

Puedes ser hombre de cuerpo y tener espíritu de niño

En Sueño Profético decían:

No podrá encontrar el hombre otros escritos que den más enseñanza que éstos, que son dichos por Dios en espíritus de su Gloria, que con cuerpo ahí vivieron. Esto es la Palabra de Dios –Evangelio–, antes dicha, hoy diciendo. Que esta Palabra no faltará en la Tierra mientras haya cuerpos, que es el mundo donde vive el espíritu primero.

Dijo uno:

Esto se ve que es Dios, por no tener preferencia el que recibe el Mensaje diario, y que su espíritu Dios lo trae Aquí, a su Gloria, para que el hombre no olvide que el espíritu no tiene tiempos, ni adelanto, ni progreso.

El hombre tiene ahí que decidir dónde quiere que vaya su espíritu: a la Gloria de Dios, o donde no está Dios, que su nombre es el Infierno, sitio que tú elegiste cuando viviste con cuerpo. Que este elegir se cuenta cuando ya no eres niño de cuerpo.

Desperté, oí:

Puedes ser hombre de cuerpo y tener espíritu de niño.

Y ya retiras la maldad y amas como los niños aman a la Gloria Celestial.

Si les dices: “No hagas eso, que a Dios puedes enfadar”, pronto los ves humillarse, hasta que abrazo les das.

No tiene sentido, si te pones a pensar, que el hombre se ocupe tanto de esa vida y no se ocupe de esta Eternidad.

Donde sólo cuenta vivir la Palabra de Dios ahí, sin aceptar lo que a Dios pueda enfadar.

Si lees estos Dictados, qué pobres ves los que escribe el escritor que el hombre premia y lo pone en pedestal.


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Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C2

sábado, 18 de noviembre de 2017

La Paz venga en vuestros espíritus para que Dios esté contento

En Sueño Profético decían:

¡Cuántos nombres le pone el hombre a lo que nombre no tiene, como no nombres a Dios! Pero él, para no nombrarlo, te nombra la ciencia, el adelanto. Y el cuerpo, de su inmensa maquinaria, él se quiere hacer dueño, sin pensar que el motor del cuerpo anda o se para con un “sí” o un “no” de Aquí del Cielo.

Al hombre intelectual, si no es de Dios, le molesta que un pastor, en la montaña, le nombre a Dios, hablándole del rebaño, del lenguaje de los corderos.

Dijo uno:

Yo dejé de ser amigo de uno que era amigo mío, no siempre, por su forma de pensar. Decía que todo lo hacía el hombre.

Un día me emparejé con él cuando yo iba a la montaña donde vivía una familia, que tanto nombraba a Dios, que tú vergüenza pasabas de ver que libros allí no tenían donde pudieran consultar palabras de tan gran valía. Me lo llevé como niño que entretienes, y a mi buen amigo lo presenté. Estas palabras oyeron del pastor, que con sus corderos, su Cielo y su montaña, no deseaba nada con ira, ni jamás le faltaba calma:

“La Paz venga en vuestros espíritus para que Dios esté contento. Si sólo viene en el cuerpo, nunca estaréis unidos como están mis corderos.

Nunca juntan las cabezas, como el hombre hace con las manos, para matarse. Ellas se juntan y se abrigan y el pasto se lo reparten. Si una llega balando, dejan paso para que pase.

Esto tiene un gran estudio para los hombres que creen que el ser bueno y noble lo hacen los libros. ¡Que lo pueden hacer los libros si a Dios pones en los libros!”.

Desperté, oí:

Este pastor nos dejó sin palabras que pudiéramos contestarle.

Yo quedé mudo de alegría. A él las lágrimas se le cayeron de oír de aquel pastor lo que no había oído de nadie.

Nos fuimos y en el camino me decía:

“Tú quieres creer que llevo delante de los corderos al pastor y algo en mi interior que no sé cómo explicarte”.

Ya empecé a ser su amigo, porque no era el mismo de antes.

Si amas a Dios de verdad, haces que muchos Lo amen.
 

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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C2

viernes, 17 de noviembre de 2017

El bueno de Dios, enseña y abraza

En Sueño Profético decían:

Si el bueno que dice que es bueno, no quiere nada de Dios, quítale el nombre de bueno, porque está ofendiendo a Dios.

El bueno, para ser bueno, tiene que vivir ahí diciendo:

“Señor, lo primero eres Tú y que vean esto que yo estoy diciendo. Si soy bueno para Ti, Tú ya me guías por el camino del bueno. No dejes que sea bueno de los que el hombre, mayoría de veces, premia y luego pierden tu Reino”.

Dijo uno:

Debería el hombre dedicar su tiempo a estudiar el libro de la persona. Que el libro es la vida que hace en todas las horas del día. Si a Dios lo lleva delante, verás que nombra a Dios y sus pasos son intachables. En cada actuación ves al bueno destacarse.

Desperté, oí:

Decían en el arrobo que cada persona era un libro de enseñanza.

Que no podía ser bueno el hombre que a Dios no amara ni enseñara de su Reino.

El que es bueno para Dios, tiene que ser bueno para el hombre.

Porque Dios no admite al bueno si ahí no cumplió sus Leyes.

El bueno que no es bueno para Dios, no puede ser bueno para el hombre. El bueno de Dios, enseña y abraza.

Enseña a querer Gloria. Y abraza al caído y con sus manos lo levanta.

¡Cierto que tu vida es un gran libro de enseñanza!

Debería ser prohibido poner la palabra “bueno” en el que a Dios no amara.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4

jueves, 16 de noviembre de 2017

Son personajes distintos el espíritu y el cuerpo

En Sueño Profético hablaban del poco valor que el hombre le da a lo que baja del Cielo. En cambio, a lo de la Tierra, reverencia, adora y le hace un monumento.

El hombre, cuando más sube, más desprecia lo del Cielo, sin pensar que su subida puede durar poco tiempo.

Dijo uno:

La belleza y la fama que el hombre se pone, dura poco tiempo. La belleza material es flor que pronto la ves pisada en el suelo. La belleza del espíritu, desde niño la estás viendo. Si llega a conservarla, llega a hombre y belleza ve en aumento. Luego, cuando muere y ves que entierran su cuerpo, el espíritu, en la Gloria, belleza coge en aumento.

Son personajes distintos, tan distintos espíritu y cuerpo, que tienen que estar unidos en su acción si quieres entrar en el Cielo. Pero tienes que obligar a tu cuerpo a que detrás de tu espíritu vaya, para no perder la Gloria.

Si al cuerpo no lo obligas, cada vez te irá exigiendo algo que de Aquí te retira.

Desperté, oí:

En las alabanzas al hombre
en las cosas de la Tierra,
son muy pocos
los que de Dios no se alejan.

Ellos prescinden de Dios,
y a veces hasta les molesta
que digan estas palabras:
“¡Gracias a Dios que se curó!”.
Si era enfermedad grave y larga.

Si se quitó del pecado
y oyen: “¡Gracias Señor
que sirvieron mis oraciones
cuando con pena Te llamaba!”.

Esto, al hombre que se inclinan
por donde pasa su talento de espuma,
que sube y pronto baja,
no le gusta el oírlo,
y pone hasta mala cara.

Son personajes distintos
el espíritu y el cuerpo.

El que no prefiere a Dios,
su cuerpo lo va diciendo
en sus palabras y acción.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C4