viernes, 31 de octubre de 2014

Aceptar todo el sufrimiento que te llegue

En Sueño Profético decían:

Aceptar todo el sufrimiento que te llegue, la respuesta es acercar a Dios.

Dijo uno:

Hay quien lleva el sufrimiento a empujones y a tirones, y no hace falta que diga: “Este sufrimiento tengo”.

Y hay quien lleva uno más grande y sólo lo sabe el Cielo, que es el que puede quitarlo. Éste sí es sufrimiento aceptado.

Esto son Enseñanzas que deberías aprender cuando razón te acompaña. Y así, llegaría sufrimiento, y según éste llegara, tú harías el recibimiento.

Hay quien busca a Dios cuando el hombre le ha fracasado, cuando la carne se enferma, cuando perdieron la hacienda, cuando vivían apurados. Entonces de Dios se acuerdan, y mayoría pidiéndole a Dios cuentas. Que sería mejor que siguieran olvidados como antes del sufrir que les viniera, aunque vivieran la vida del animal.

Desperté, oí:

Es mejor seguir a Dios
cuando sufrir no  ha llegado.

Y cuando llegue sufrir,
el Amor ha superado.

Y ya no puedes decir:
“Esto, ¿por qué me ha pasado?”.

¡Esto, sí es Amor a Dios!

Y saber que el cuerpo,
mientras viva,
sufrir tiene que tener.

Si no sufres por tu cuerpo,
sufres por otro que quieras,
que Dios permitió
que del tuyo saliera.

O de la carne que Dios
une a tu mismo cuerpo.

Y si ya vas al Prójimo
y tu ayuda quieres darle,
cuenta con un sufrimiento,
¡pero sufrimiento grande!

¡Ves como mundo y carne
son los que hacen sufrir
para que de Dios te apartes!


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Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - C8

jueves, 30 de octubre de 2014

Para las tres horas falta tiempo

En Sueño Profético decían:

Te llega más sufrir porque quisieras que todos los que oyen estos Mensajes vieran que Esto no es dicho en la Tierra, que es dicho en la Gloria con el Mando de Dios.

Pues al ser dicho por Dios, el que diga mis palabras ya tiene que nombrar a Dios. La Palabra Dios no se quita de mi pensamiento, porque es lo único que tengo para presentarlo cuando puedan los Libros presentarse.

Desperté, oí:

Mandan que se diga cómo se veía la Visión:

Estaba en su despacho con su cuerpo y traje normal, como cuando copiaba los Mensajes. Su mirada era la misma que cuando vivía su cuerpo, era mirada para quitar sufrimiento. Ya dijo:

     - Ana cuídate, cuídate, que tu espíritu necesita a tu cuerpo. Esto lo dicen en mi espíritu espíritus de la Gloria. Esto es para que tengas fuerzas para la Obra que, durante tanto tiempo, estás haciendo en el Prójimo.

En las horas de sueño su dormir, pocas noches, llega a tres horas. Va a poner las que duerme: “Para las tres horas falta tiempo”.

El sueño tardaba y mi pensar era éste:

     - Señor, que yo no me ponga mala.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V

miércoles, 29 de octubre de 2014

A los niños les enseñaron a amar

En Sueño Profético hablaban de la incomprensión que existe entre el que mucho ama y poco ama.

Dijo uno:

Veníamos un día con el Maestro de predicar por caminos que nunca habíamos pasado. Se levantaron unos que sentados estaban en el suelo y se dirigieron al Maestro haciéndole esta pregunta:

   –¿Tú eres Dios?

Contestó el Maestro:

   –Son pocos los que dicen el Nombre de mi Padre viéndome a Mí como Hombre. Tú tienes que amar mucho para conocerme sin que haga prodigios. Me ha conocido tu espíritu sin necesidad de tus ojos.

Seguimos caminando y vimos a dos que se apartaron del camino, y al paso se pusieron a habar mal del Maestro, pero en tono que nadie oiría. Se desvió el Maestro de nosotros y acercándose a ellos le dijo a uno:

   –Tú estás hablando mal de Mí porque crees que no voy en este grupo. Te voy a repetir lo que el espíritu del mal te ha dicho que digas: “Éstos son amigos de ese que dice que es el Dios del Cielo y que su Reino no es de este mundo. ¡Ve a ver quién es…! Tú Me insultas porque no amas ni quieres.

Quedaron sin dar paso cuando vieron que el Maestro les dijo lo que los demás no habían oído por decir palabras demasiado apagadas.

A lo largo de nuestro caminar, al pasar por una plaza, vimos a unos niños que despreciando sus juegos, corrieron, apartando a todos, y se cogieron a las Piernas del Maestro gritando:

   –¡Maestro, enséñame los ángeles que dice mi madre que tienes!

Y señalando a todos los niños, hizo que se vieran con alas, y dijo estas Palabras para sus oídos:

   –Como habéis amado, habéis conocido al Hijo, y mi Padre os traído su Gloria.

Desperté, oí:

El primero conoció porque amaba.

El segundo no ama e insulta dudando de quién era.

Y ya los terceros, como no llegan al cuello, Le abrazan sus adoradas Piernas, y el Amor le hace que sientan.

A los niños les enseñaron a amar, y a Dios conocieron al pasar.

Para Dios ángeles eran, y Dios quiso que se vieran.

No conoce la edad, conoce el Amor.

El niño no tenía un metro, y a Dios puso bien contento.

Copia del niño que amó, y las Piernas abrazó.


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Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo I - C4

martes, 28 de octubre de 2014

El Amor de Dios tiene brotes

En Sueño Profético decían:

El Amor de Dios tiene brotes, hace tallo y enreda, enreda para que otros también se vean con este brote de Amor.

Dijo uno:

No hay Amor que a Dios sienta y quiera que este sentir sea para él sólo. Al que tenga este sentir, ya lo obliga Dios a que lo enseñe. Por eso no hay a quien enseñen Aquí y luego quiera tener para él sólo esta Enseñanza o se la dé con preferencia a otro. El que su Saber es enseñado por espíritus de esta Gloria, no manda en su Saber, ni puede negar su Enseñanza cuando el hombre quiera saber. Ha habido, de Profetas, más que supieron de ellos los de más lejos, que los de más cerca. El Profeta no prefirió a los de cerca, admitió a los de lejos que amaban y lo buscaban; que amaban a Dios y querían oír su “Palabra Diciendo”. Dios habla en el hombre, pero la fuerza de su Palabra hace que vean que es Dios el que dice y manda. El “dice” y el “mando” del hombre tienen tal diferencia de los de Dios, que nadie podría tener engaño diciendo: “Dios me lleva a su Gloria y me enseña para que yo enseñe”. Esto de no ser verdad nadie lo diría, y el hombre sabe fijo que él lo descubriría.

Otro dijo:

El hombre, cuando quiere ver Verdad en las Apariciones, en los Místicos y en los Profetas, verá que éstos quieren comunicar Visiones, Apariciones y Mandatos que les den, pero si aquí no hay Verdad, no pueden seguir.

Desperté, oí:

El hombre siempre sabe la Verdad,
y la verdad es que no quisiera
que la Verdad fuera.

Al revés del que Aquí traen,
que quisiera que este Amor,
todo hombre lo sintiera.

Y que de este Amor tan grande,
fábulas el hombre hiciera.

Que si eran con Amor,
Dios no se enfada siquiera.

Porque el gran Amor se pasa
las reglas de la frontera
que pone aquel que no ama.

El Amor puede decirte
que no es alta la muralla.

El Amor, cuanto más Amor,
te salen versos o fábulas.

Pero viniendo de Dios,
¡qué importan ya las Palabras!

Con tu Amor Dios ya te da
que tú administres Palabras.

Que estas Palabras son Gloria
en mil formas pronunciadas.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C4

lunes, 27 de octubre de 2014

Juan hablaba Caridad

En Sueño Profético hablaban de la Caridad y de las formas que se puede hacer Caridad, pero Caridad cristiana:

La Caridad cristiana no te cansas de hacerla porque Dios es el que allí espera.

Dijo uno:

La Caridad, muchos la empiezan y pocos la siguen. La Caridad está en las obras, y la firman las palabras. Hay quien da caridad en palabras y no la puede sellar con obras. Esta caridad es más corriente.

Dijo uno:

Yo vi muchas veces a Juan de Dios ir buscando donde la Caridad llevar. Lo acompañe varias veces, y era difícil contar la Caridad que él hacía. Retira tanto la enfermedad, el mal olor y la miseria, que si no vas lleno de Dios, no puedes…

Voy a dejar esta estampa que yo presencié y la refería cuando oía hablar de Juan. Si hablaban bien, no podía callar y refería esto que aquí queda escrito. Y si hablaban con ira y con desprecio, los callaba la Justicia de Dios:

“Me llevó a una vivienda donde había un matrimonio con un hijo de 15 años paralítico en un camastro. Al padre hacía meses que lo atormentaban unas fiebres que le tenían la boca llena de costras que le habían dejado las vejigas. La mujer, flacucha, apenas podía con unos canastos de verdura que ellos sembraban en aquella poca tierra que rodeaba la casa. Fue llegar, y abrazarlo el padre –cuando Juan llegó a la cama–, y a la vez abrazaba al paralítico, por estar los dos camastros juntos. Sacó Juan un medicamento que era alimento curativo, y con gran Amor se lo dio alzándole la cabeza. Y se fue al sitio del hijo, lo incorporó, lo vistió, le dio unas muletas, y una pierna que arrastraba le hacía caminar con su paciencia. Pues esto lo hacía, más de medio año, a diario. Ya que se marchaba, dejó en la mesa unas monedas, y se marchó diciendo: ¡hasta mañana!

Desperté, oí:

¿Quién hace esta Caridad,
si no lleva a Dios consigo?

¿Quién puede decir “no es Dios”,
si visitas estos sitios?

El se acercaba al enfermo,
porque Dios en él vivía.

Y no pensaba en el mal
que un contagio le daría.

Juan hablaba Caridad,
y sus obras sellarían.

El que la haga sin Dios,
antes que empiece, termina.


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C4

domingo, 26 de octubre de 2014

Ama primero, y deja el cumplir en plano tercero

En Sueño Profético decían:

El que más ama a Dios, más sabe de Dios.

Al que más ama a Dios, más sencillas le resultan las Palabras de Dios.

El Amor te hace quitar las dificultades que el que no ama ve.

Para el que ama, la montaña, llano es.

No hay cosa con más fuerza, que en Dios pongas tu querer.

Para éste, cada día que pasa, la Renta mayor es.

Ha habido quien con esta Renta ha juntado un Capital, que le sirve para esa Tierra, y luego en la Eternidad.

Dijo uno:

Siempre que hablaba el Maestro, recomendaba el Amor.

Yendo un día con el Maestro, y al pasar al lado de dos hombres que guardaban ganado, uno se adelantó y le dijo:

   –No voy a preguntarte quién eres, porque ya te conozco. Lo que sí quiero preguntarte es que, si no se ama, ¿se puede hacer lo que Tú vas predicando?

Dijo el Maestro:

   –Es tan difícil hacerlo, que no lo harás tú, ni nadie. Lo que Yo predico es amar y luego hacer. Si no amas, no haces, porque primero está el amar, como antes de andar están los pies, como el beber viene después de la sed. Mis Palabras, al que las cumple, le obliga el Amor, por estar primero.

Desperté, oí:

¡Qué Palabras oyeron del Maestro!

Estos pastores querían cumplir las Palabras de Dios Hombre, aunque no amaran.

Y Dios sabía que ni las cumplían, ni amaban.

Si no amaban, que es lo primero, ¿cómo iban a hacer lo último?

Si la Grandeza en cumplir las Palabras de Dios, es la Libertad y el Amor.

Si falta este Amor, ya actúa la Libertad, y ya es cumplir sin Dios.

Ama primero, y deja el cumplir en plano tercero.

Porque en amando, ya no preguntas, ya estás orando.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C2

sábado, 25 de octubre de 2014

Invierte capital de Dios, y Él te manda ganancias

En Sueño Profético hablaban de la fuerza del espíritu del mal cuando actúa en espíritus que hacen el bien, pero que no están enseñados a cómo hay que actuar cuando el espíritu que no es de Dios se presenta haciéndote comprender que lo de él es lo verdadero y lo de Dios el engaño. Decían:

Te hace ver que lo dulce estaba amargo, y que un bien que te venía era un engaño. Te azota con las palabras donde tú el bien has dejado. Todo esto y mucho más hace el espíritu malo, para que tú ya no sigas y te sientas fracasado.

Si tienes esta Enseñanza, pones fuerza en el bien que vas a hacer. Y si ves una maraña, pronto ves de quién es, y Dios el Premio te manda.

Dijo un espíritu de Dios:

Haciendo el bien, dando al necesitado o quitando sufrimientos, piensa que inviertes capital de Dios, y Él te manda ganancias. Que éstas ya van creciendo con el bien que tú hagas.

Desperté, oí:

¡Que palabras más corrientes dice el hombre cuando no tiene en su espíritu
el Amor de Dios anclado!:

“Yo hice bien y recibí mal pago”.

“Cada uno que cargue con su cruz”.

“Si hizo mal, que no lo hubiera hecho”.

“Que Dios lo ampare”.

Y sigue andando con su risa por fuera y por dentro.

Éstos no Le sirven a Dios, porque con facilidad entran y salen en su cuerpo espíritus con mando en contra del Mando de Dios.

El bien, hecho con el bien, queriendo que llegue para contentar a Dios, lleva tal fuerza este bien, que lo deja todo sucio, aquello que de Dios no es.

El espíritu del mal, si quieres bien conocerlo, ponte al servicio de Dios en la alegría y en el sufrimiento.

Y ya andarás seguro en el bien que vayas haciendo.


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Libro 19 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo III - C6