martes, 26 de julio de 2016

Receta falsa

En Sueño Profético decía Agustín de Mónica:

Cierto es, que si no pecas y amas a Dios, quitas a muchos de que pequen. No pecando y amando, ya Dios te manda.

El pecado es la enfermedad del espíritu. Esta enfermedad necesita para curarla, a grandes doctores de gran adoración a Dios, doctores que vivan tan sólo para el estudio del espíritu. Este estudio está abandonado por el hombre. Pocos podrían contestar cuando les preguntaran: ¿qué es un arrobo? ¿cómo es la salida del espíritu? ¿cómo es el retorno a la materia? ¿cómo explicar Mundo sin materia? ¿cómo comprender sin palabras? ¿cómo tener torpeza para lo material y en lo Divino tener este avance?

Esto, si no se lo oyes a quien lo vive, nunca podrás saberlo con exactitud: espíritu fuera del cuerpo, hacer Vida para enseñar luego a la materia a que sea obediente a las Leyes Divinas.

Yo, cuando hablaba de mis arrobos, ya me oía el que amaba pero que de Aquí no sabía, explicando con palabras.

Un día, llegaron dos grandes talentos muy apreciados por la enseñanza. Me preguntaron tantas preguntas y yo tanto contestaba, que ya el más inteligente en la Tierra –y sin poner duda lo era–, sacó el pañuelo y limpiándose sus ojos me dijo:

   –Agustín, debería prohibirse el hablar del Elegido mientras él estuviera con materia y recibiendo el Mensaje de Dios. He visto una diferencia de lo que ayer me hablaron a lo que te he oído yo, que mira lo que te digo: que voy a pasar vergüenza cuando oiga la palabra “profesor”, y mi lengua tendrá momentos de que palabras sujete.

Desperté, oí:

Aquí es Agustín
el que compara el oír,
con que te cuenten arrobo,
o sea, el que viene Aquí.

Hombres de grande cultura,
se achican al oír contar,
a Agustín, un Sueño en Gloria.

Ni las letras ni el papel,
ni el mejor escrito en la historia,
pueden hacer comprender
cómo separan y arroban.

Comparemos en la carne:
¿cómo haría el diagnóstico el médico,
sin ver enfermo delante?

La receta sería falsa.

Y aquí podrías comprobar.

Pero las cosas de Dios,
tiene que ser que las cuente
el mismo que le pasó.

Porque siendo él arrobado,
todos conocen a Dios.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C4

sábado, 23 de julio de 2016

Dios no lo quiere

En Sueño Profético hablaban de no querer lo tuyo y desear lo que no te pertenece, de buscar el peligro a sabiendas, y de comer lo prohibido sin pensar: “Dios no lo quiere”.

Todo este referir que Aquí en Gloria se refiere, es para Enseñanza de ahí, todo para Gloria del hombre.

Dijo uno que fue discípulo de un Discípulo de Dios Hombre:

Estas primeras palabras de este arrobo, fueron las que me hicieron pensar que, el Discípulo, hablaba Dios en su boca, aunque a la vista viera yo al Discípulo. Estas palabras y otras mucho más profundas, siguió hablando en el Nombre del Maestro.

Estaban Juan y Matías, y cuando llegaron los que estaban esperando –y yo también, aunque no me cuento–, empezaron a hablar de Gloria, de lo que les decía su Maestro, poniendo un comparar y poniendo unos ejemplos que, por prisa que tuvieras, te tenías que quedar. Y no les estaban hablando a hombres que no fueran del lugar de las letras y las leyes, eran hombres muy cabales en estudios de la Tierra. Pero ya, ante esto que Dios mismo enseña, ¿quién diría “yo sé”?, ¿quién diría palabras que mejor las comprendieran? Pues ya se quedaban parados, a grupos, que por querer saber no se marchaban. Y grande se hace el grupo, y a Juan y a Matías acompañaban hasta llegar al punto que esperaba el Maestro. Todo lo que ellos habían dicho, fue dicho antes por el Maestro. Pero el oír estas palabras que dicto, ya no tenían compañero. Estaba sentado con el resto de los Discípulos, y al vernos, Él fue el primero en ponerse de pie y mirar al Cielo. Ya dijo:

Juan y Matías, que la siembra sea cuidada por vosotros y por ellos, que mis Palabras vienen de mi Padre y son siempre de provecho”.

Y quedó silencio, y otra vez se oyó:

Del que no busque mi semilla y le dé desprecio pisando la tierra, Yo nunca le hablaré a mi Padre cuando esté en mi Reino. El que sigue a mis Discípulos, es a Mí al que Me va siguiendo”.

Desperté, oí:

En una Palabra dicha en Él sin que saliera dicha por Él en otro, se veía la diferencia, porque faltaba su Imagen.  

Él quería que enseñaran y aprendieran, cuidando Enseñanza y abrigando Palabras y Ejemplos.

Cuando quedaron sus Discípulos, sus Palabras iban oyendo.

Pero la Imagen de Dios, dicha en ellos: “Maestro”, la Tierra ya la perdió.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos,  Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C7

viernes, 22 de julio de 2016

El que ayuda al Elegido

En Sueño Profético decían:

El que ayuda al Elegido en su interior se ve que, para este Caso, más quiere hacer por ser lo que su vida ha cambiado, pero un cambio poniendo en todo el Poder de Dios.

Este Poder tiene fuerzas que ven que han pedido, en todo, lo que es para este Caso, que mucho repiten en la Gloria que hoy no hay ninguno que pueda presentar esta cantidad de Libros, todo dicho con el Mando de Dios y muchos con sus Palabras dichas. Que esto se ve cuando lees los Libros, si los leen grandes escritores de Teología o seglares de grandes carreras tienen que decir que Esto no es de la Tierra.

La Tierra engaña cuando el hombre tiene que defender lo que sabe que otro no lo tiene igual que él, que es la Palabra de Dios dicha con su Voz, y nadie puede decirle “esto sí, esto no”.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Aquí, lo que Esto pone en el pensar es pedir a Dios perdón por el desprecio que han tenido tantos años a estas Palabras, que son las mismas que Dios decía cuando vivía en la Tierra, pero éstas fueron dichas y hoy las está diciendo. Para el que crea en Dios Hijo, tiene más fuerza oírlo hablar que contar lo que habló cuando Él vivía en la Tierra.

Estas palabras son dichas en la Gloria para que tu pensar y tu espíritu tenga doble fuerza.

Desperté, oí:

No sufras porque pienses lo que querías poder hacer. Aquí, piensa que Dios es el Dueño de donde está lo difícil y lo sencillo que te hacen a ti.

Estando diciendo estas palabras se vio una Luz grande con Humos Divinos, esto en el despacho de la carne que Dios me unió, estaba con cuerpo como cuando copiaba los Mensajes y su mirada quería darme alegría, y dijo:

     - Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo lo necesita tu espíritu para ir al Prójimo, que allí está Dios para enseñar como tienes que abrazar o perdonar, pero que tu presencia de Dios no falte.

Tu pensar que sea cada día queriendo más a Dios por grande sufrir que quieran poner. Que éstos quedan en cieno sin poder quitar esta Grandeza, que ya está publicada con 64 Libros con la Palabra de Dios.

Cuanto más daño quieran hacer, más grande dará Dios los Milagros.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V

jueves, 21 de julio de 2016

El Poder de Dios en el Elegido

En Sueño Profético decían:

Cada día se ve el Poder de Dios en el Elegido: en las alegrías y en los sufrimientos que da la Tierra.

El Poder de Dios no le falta al que en su pensar siempre tenga a Dios. Que este pensar no puede estar oculto porque en las palabras ven, todos los que siguen al Elegido, el Nombre de Dios en acción y en palabras y, también, enseñando a no ofender a Dios pregonando pecado con el cuerpo porque los tiempos han cambiado.

El que cree en Dios y Lo ama tiene la fuerza para ir pregonando lo que Dios dice en su Gloria, que sus Palabras en Libros se están publicando. Que Esto no es nuevo, que son los Mandamientos que Dios dejó en la Tierra cuando vivió de Hombre para enseñar al hombre con el Mando de Dios.

Ten siempre en tu pensar que el Poder de Dios siempre lo tendrás, aunque al cuerpo le lleguen momentos de sufrir en silencio, que Dios los quita con alegrías.

Desperté, oí:

Ya se habla de la Obra tan grande que hace este Elegido.

Dios les da poder a todos los que están aquí unidos para que agranden este Mando de Dios.

Los que están aquí unidos son elegidos de Dios, que su poder lo van repartiendo y van agrandando este escándalo.

Esto tiene que cogerlo el que cree que Dios está hablando y mandando. Y ya, éste seguirá las palabras del Elegido.

Pon sin temor la Visión de la carne que Dios te unió.

Estaba en su despacho tan normal como cuando copiaba los Mensajes. Y con alegría y Poder de Dios me cogió las manos y a Dios nombró con estas palabras:

     - Los espíritus de Dios están en mí diciendo estas palabras: Ya no te faltará su Poder para escribir los Mensajes. Yo digo éstas, que son las mismas que las que están en los Dictados: Ana cuídate, cuídate, que tu cuerpo le hace falta a tu espíritu.

No escribas más y di con palabras el pensar que Dios te da.

El pensar es que voy a tener alegrías con los que están a este Servicio publicando las cintas de los Mensajes y los Libros.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII

miércoles, 20 de julio de 2016

Grandes “Hablas”

En Sueño Profético decían:

¡Cuántas Apariciones hay perdidas por culpa del hombre!

Yo conocía a una zagala que tenía Apariciones. La madre sí la creía. Al padre, cada vez  que algo le contaban, le entraba una rebeldía, que ya todos le notaban que algo le había ocurrido, y no bueno, por sus gestos y carácter.

Una mañana, cuando el padre iba a su faena bien temprano, al pasar por la habitación de la niña, vio tal resplandor, que remedio no hubo para que no entrara. Entró y vio la cama vacía y, en un rincón de la habitación, a la niña de rodillas, pero a un palmo del suelo era la altura a la que estaba su cuerpo; la elevación impedía el contacto con el suelo. Él no pudo hablar, pero sí oír a la hija decir:

   –¡Gracias Señor que mi padre ya me cree y mi madre no sufrirá! Que me deje que haga el rezo cuando me vaya a acostar. ¡Gracias Señor! Otra vez quiero darte las gracias: ¡Gracias Señor!

Cuando la niña vio al padre, ya estaba en la cama. El padre sí la vio en éxtasis. Ella creyó que fue en la cama. Lo que la niña contaba cuando se lo preguntaban eran estas palabras:

   –A mí, cuando me pongo a rezar, esto es lo primero que me hablan: “Tú di a tu padre, cuando a la calle se vaya, que Dios te hace techo de suelo, para que viva tu alma; que tu cabeza no piense lo que tu lengua desbarra; que tus pies no pisen sitio donde el pecado aguarda”.

Esta comunicación la oían la niña y la madre, y junto con ella la repartía.

Desperté, oí:

Estas comunicaciones, el mismo padre cundió.

Pero cuando alguien lo oía contarlo, a él con su voz, buen sufrir le venía.

¡Él, que siempre amenazaba a la chiquilla y la madre!

¡Él, que vivía las noches siempre fuera de su casa!

Aquella noche se fue a acostarse a su casa temprano, con el pretexto: ¡Hay que madrugar mañana!

Esto fue lo que pensó para presentarse en cu casa.

Y en su casa creyeron que venía enfermo, enfermedad para cama.

¡Qué lástima que se pierdan,
de Dios, estas grandes “Hablas”!

¡Qué lástima que maltraten
al que diga: “Dios me habla”!

El padre ya la creyó
cuando vio vacía la cama
y a la niña en resplandor.

Ante del padre ver esto,
buenos martirios le dio.


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Libro 6 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo I - C5

lunes, 18 de julio de 2016

Dios Vivo diciendo

En Sueño Profético hablaban varios. Decían:

Si al leer lo anterior a estos Escritos, en vez de leerlo en forma de programa, lo leyeran puntualizando, verían que el mismo que mandó escribir aquel Escrito era el que aquí manda escribir, o sea, que aquellos Evangelios eran igual a éstos. En aquéllos se ve la Palabra de Dios Vivo. En éstos se ve a Dios Vivo, pero “diciendo”. Allí ves un Dios de Amor, de Humildad, de Perdón. El Perdón y su Justicia, en este “diciendo”, es lo que más te recuerda. Dios le habla al hombre ofreciéndole su Amor, esperando que éste llegue para perdonarlo y recordarle que es el Dios de Justicia, para que no olvide que tiene que ser juzgado.

Desperté, oí:

Si este Dios no fuera Único y Poderoso, no hablaría así.

Dios coge al hombre rudo, porque el rudo no habla.

Si hablara el rudo, no hablaría Dios.

Dios coge al hombre para que hable de lo que Dios quiere que el hombre sepa de Él, no para que hable de lo que sepa del hombre.

Cuando sabes si Dios habla, es cuando tú has querido saber si habla.

Enfada a Dios más el que cree que ayer habló y hoy no, que el que ayer no creyó y hoy ama.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C1

domingo, 17 de julio de 2016

Amor olvidó comida

En Sueño Profético decían:

Dijo un día el Maestro cuando lo oían Discípulos y hombres que querían aprender su Enseñanza: “Dudará más que soy Dios, aquel que menos Me ame. Y Me buscará más, el que crea que lo que soy. Al que le falte Amor, no Me conocerá ni en la Tierra ni en el Cielo. Es el Amor el que busca, pero Amor que haya por dentro”.

Fue callar el Maestro, y empezar grupos, unos con otros, a hablar en tono bajo cuando el Maestro siguió andando por aquel camino que separaba unos cerros que tuvimos que pasar para llegar al próximo pueblo, donde ya esperaban los que guardaban Amor para entregárselo al Maestro. Había grupos contentos a pesar de esperar horas, pero era poca espera, por ser Dios el que iba a verlos. Éste era el comentario que Amor quedaba por dentro: “Aunque pasaran días y noches, de aquí ninguno nos vamos. Cuando falte comida porque nos la pida el cuerpo, iremos a aquel caserío que conocen al Maestro, y que nos vendan pan, y algo le meteremos de allí de sus grandes orzas. Después les daremos dinero según lo que nos parezca, porque no querrán cogerlo”.

Desperté, oí:

Aquí en este Mensaje,
que bien te enseña a que aprendas
dónde se encuentra el Amor.

Los que Amor tenían por dentro,
bien pronto lo vieron todos.

Allí, en medio del campo,
esperaban y contentos.

No tenían ni comida,
porque el que los llamó,
Amor llevaba por dentro,
y éstas fueron sus palabras:

“Voy en busca del Maestro.
El que quiera, que me siga”.

Dicen que vienen en grupos,
y que pasan por el pueblo.
Pero yo voy en su busca
y con Él entro en el pueblo.

Aquí brotaba el Amor,
que fue el que fue al encuentro.

Amor olvidó comida,
y se fue por su Maestro.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II -Preámbulo