viernes, 18 de agosto de 2017

Debería ocuparse la cultura un poquito más del Cielo

En Sueño Profético hablaban del progreso, del adelanto, de la cultura, de la prisa para que pasen los días y las noches, pidiéndole y exigiéndole, cada día, más al día; y cada noche, más pedirle a la noche. Decían:

Tiempos modernos, que deberían emplear el adelanto y la cultura para saber más del Cielo, y que no se conociera en lo espiritual al analfabeto.

Tiempos de prisa, tiempos modernos, que no va que el hombre dude lo que Dios manda del Cielo.

Dijo uno:

El pastor en la montaña, si tuviera duda de la Existencia de Dios, con una mirada al Cielo, Dios no se enfadaría y Dios haría que el pastor hablara de Él en la montaña. Pero el que vive del adelanto y el progreso, siempre investigando, tiene que ver que estos Escritos no son por el hombre dictados, ni jamás podrá inventarlos.

Esto, para ver lo que es, quién mejor que el progreso y el adelanto. Pero para verlo, tienen que sentir Amor como el pastor en el monte cuando al Cielo miró.

Desperté, oí:

Debería ocuparse la cultura
un poquito más del Cielo.

Y avergonzarse al oír
que no hay otro Mundo sin Cielo.

Si el culto investigara
quién le da la vida
a lo que vida tiene,
qué sencillo enseñaría
del espíritu y la muerte.

La muerte, en el espíritu,
con Dios no hay muerte.

Y la muerte del cuerpo
no la detiene ni el progreso,
ni la cultura, ni los inventos.

¡Cuántos pioneros haría
el culto amando al Cielo!       

Éste, agrandaría la Gloria
y achicaría el Infierno.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3

miércoles, 16 de agosto de 2017

Veías, sin ir a ver

En Sueño Profético hablaban del Poder de Dios. Decían:

Lo que el hombre tiene que ir a ver, Dios trae a que lo vea al que Él le da Mando para enseñar a que el hombre crea lo que no tiene delante, que es lo espiritual. Que muy pocos creen en la Vida que, enterrado el cuerpo, más Vida hay.

Dijo uno:

Es para pensar, que se dé tanta confianza a lo que digan para el cuerpo y pongan tantas dudas en lo que del Cielo baja.

Yo creía antes de ver, cuando era cosa que Dios hacía en cualquier Lugar que me dijeran, si el Lugar ponía antes que nada lo de Dios, la caridad y la compasión.

A mí me gustaba estudiar –para aprender– a la persona que tenía el Don de recibir un Mando de Dios. Si algo me contaban, ya con mi estudio, yo lo copiaba y, pronto o tardando, verdad me daba.

Desperté, oí:

Tiene que vivir vida trabajosa
el que para creer tenga que ver.

Cuando el ver lo da el espíritu.

Si al espíritu Dios le da Enseñanza,
esta Enseñanza te hace sentir y ver
lo que está a larga distancia.

Pero es difícil hacer ver
aquello que tú estás viendo
tan fácil de comprender.

Que, antes de ser Elegido,
veías, sin ir a ver.


***

Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C4

martes, 15 de agosto de 2017

Dios del Amor, Dios Justiciero y Dios del Perdón

En Sueño Profético decían muchas veces estas palabras:

“Dios del Amor, Dios Justiciero y Dios del Perdón”.

Dios lo ha dado para el hombre, pero te ha premiado a ti. Todo lo que tú repartes para el espíritu, es Premio para ti. Que este repartir no va midiendo estatura de clases.

Si el hombre pensara esto, aquellos que te conocen llorarían al recibir.

Dijo uno:

Piensa en un simple árbol que, en medio de un campo, grande cobijo te diera. Y luego que vieras al dueño buscando cualquier ramaje que alguna sombra le diera, mientras tú te aprovechabas de lo que del dueño era.  

Esto te hace pensar que Esto no es de la Tierra. Como esto que el Instrumento ya dice sin que lo oiga nadie:

“Señor, el que me mire, Te vea. Y el que Te oiga, no Te olvide”.

Esto es ir dando Premio y guardando sufrimiento.

Dios, Juez Supremo, perdona y manda Premio que la Tierra no daría.

Desperté, oí:

Dios premia al que Lo sigue sin valorar lo que otro tiene y sin a Él culparlo. Dios premia cuando tú das pensando: “Dios lo recibe”.

Dios lo ha dado para el hombre, pero te ha premiado a ti.

Si piensas estas pocas palabras, ves el Tribunal de Dios.

Que tiene grande diferencia con el tribunal que compone el hombre.

Este Tribunal dispone con el Mando que da este Cielo que caiga algún agua en aquello que veas seco.

Pues sembrando y regando, se puede ver tallo nuevo.

Esto, sin Amor a Dios, no intentes el comprenderlo.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C2

lunes, 14 de agosto de 2017

No enfada a mi Padre el que por Mí deje a padres e hijos

En Sueño Profético se oían Palabras que escandalizaban al que a Dios no amaba. El que Lo ama, Lo reverencia y sufre por el hombre querer cambiar sus Palabras, que son de Vida Eterna. Se van a dictar unas de ellas:

No hay pecado mayor, que romper la carne que Dios une. El romper esta carne es más pecado que en un momento de ira mates o a ti te maten. A la carne unida Dios le da más preferencia que a los hijos y a los padres.

Dios Hijo en su vida pública dijo estas palabras:

No enfada a mi Padre el que por Mí deje a padres e hijos

A la carne que su Palabra había unido, Él le dejaba la preferencia. Y si uno no podía seguirlo, Él lo buscaba hasta que los dos estaban de acuerdo y la carne seguía unida. En cambio, al que no Lo siguió por los hijos o por los padres, el Maestro no los buscó.

Desperté, oí:

Entendido queda, que siendo los hijos mayores o chicos y tener sitio donde los cuidaran.

Si ya los padres no estaban de acuerdo, el abandonarlos por el Maestro ya daban gran ejemplo.

Pues si esto es un Mandamiento de Dios, ¿cómo el adelanto del hombre quiere ponerse por encima de Dios?

Condenaban en la Gloria, y ponían como pecado mayor que ningún pecado, el romper la carne que Dios une.

Dios Hombre le quita derechos a hijos y padres, y le da preferencia a la carne que Él une, para que obedezca, y a Él le ruegue por el que seguirlo no quiera, sea la mujer o el hombre.

Decían que la ira era arranque del Demonio.

Y romper la carne que Él une, era estudio meditado de muchos demonios.

Si el hijo no es de una misma carne, es hijo sólo de madre.

Que ya para siempre el pecado llevó.

Y madre no es para Dios.

La madre es la que tiene el hijo con la misma carne que Él unió.


***

Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C8

domingo, 13 de agosto de 2017

Pedid y recibiréis

Quedé dormida pidiéndole a Dios abundancia para el que más me ayudara –en lo que fuera ayuda–, y mis últimas palabras fueron: “Señor, pero que sea lo que Tú quieras”.

En Sueño Profético decían:

Es justo que el cántaro busque la fuente que dé más limpia el agua y más abundancia de agua vea. Busca más el cansancio la silla que el descanso.

Todo lo que más te sirva, más tienes que pedirlo o buscarlo. Tú vas echando semilla, y según la tierra, así verás el tallo.

Son Palabras de Dios Hombre estas que dejó en la Tierra: “Pedid y recibiréis”.

Dijo uno:

Él premia directamente, pero el hombre no lo entiende. Y hay veces que te premia a ti para que tú premies. Este premio puede ser Amor y Caridad al que sufrir tiene. También premia en abundancia de paciencia y en conformidad a lo que venga.

Desperté, oí:

Todo lo que Dios te dé, es para que tú seas el dueño y lo administres pensando en Él.

Si así lo haces, tú abundancia ves.

La Caridad lleva al Cielo al que nunca pensó ir, por la vida que le vieron.

La Paciencia siempre gana, y puede transforma en llano la montaña.

Ya, al vestir al desnudo y dar de comer al hambriento, si a Dios Lo tienes presente, lo va diciendo tu contento.

Contento que va transformando al mal en un arrepentimiento.

Pídele a Dios que te dé lo que quiera que repartas, porque lo tuyo es de Él.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3

sábado, 12 de agosto de 2017

¿Qué hago yo para cambiar de vida?

En Sueño Profético decían:

Si el hombre se diera cuenta de lo corta que es esa vida, no ajustaría tantas cuentas y no desearía aquello que su muerte abandonara y luego otro lo disfrutara. ¡Bueno…, según el hombre le llama! Porque disfrutar es hacer lo que Dios manda.

Dijo uno:

Yo tenía un gran amigo que no le daba valor a aquello que fruto no le daba. Y tanto aprendí de él, que un día me dijo: “Ahora veo lo que vale la enseñanza que da el saber que aquí se está por una corta temporada. Voy a tener que aprender de ti, porque has alargado la enseñanza”.

Nos poníamos los dos a hablar en un mesón en el que frecuentemente nos veíamos, y ya veías que las sillas y los banquillos arrastraban para oírnos hablar. Había quien preguntaba: “¿Qué hago yo para cambiar de vida?, que esta vida me amarra a lo que tiene valor para el día de mañana, en el que ya no vivo yo”.   

Desperté, oí:

El hombre le da valor
a la piedra que es más piedra,
que la pone en un rincón
y la venden cuando muera.

O a la joya que guardó,
que muchos ya la tuvieron.
Y a más muertos enterró,
más alto le ponen el precio.

Estudia la vida
que puede vivir un cuerpo,
y dale valor
a lo que traes al Cielo.

Aprende de estos dos hombres
que hoy hablan desde el Cielo,
y que tú oigas decir
lo que oye el segundo del primero.


***

Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C3

viernes, 11 de agosto de 2017

Esto es Palabra de Dios

En Sueño Profético decían:

¿Por qué el hombre no acude a preguntar cuando Dios se manifiesta, en vez de esperar siglos para oír del que sabe, lo que sabe, luego ya contado de muchas maneras?

Dijo uno:

Cuando Dios se comunica, en la forma que Dios quiere, debe quedar sellado por la persona que sea.

El que haya conocido y haya tratado al Lugar en el que Dios hace presencia, si hace algún libro, tiene que ser con la aceptación del Lugar o hecho por alguno de los que dijeron: “Esto es Palabra de Dios”. De no ser así, puede poner el agua clara, de fango; y el fango, de agua clara. Porque Esto, mal dicho, aparta de la Comunicación Divina, cada época, cada tiempo, hace siglos, o en el momento que le toca a él hacerlo público –aquel que está viviendo–, que es el que puede decir: “yo conozco el caso, y mi firma quedará para todos los tiempos”.

Todo lo que después escriban no será tanta verdad como lo que escribió, de cuando el Elegido vivía, él que lo siguió porque veía a Dios. Desmentir no podrían. Y mejorar es no creer lo que es Dios: Fuente de Sabiduría y Creador y Dueño del Universo, Único Rey en su Reino. Su Palabra es vida temporal en el cuerpo y Vida Eterna en el espíritu.

Desperté, oí:

¡Qué trabajo le cuesta al hombre hacer lo que manda Dios!

Que si esto lo pensara, le pondría la razón con un “¡Dios mío, perdona!”.

¡Si al que recibe tus Palabras, Tú tienes que iluminarlo, y después ya son dictadas!

Si el hombre creyera en Dios, con Amor o con miedo, no podría intentar hacer reforma ni desprecio.


***

Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4