viernes, 27 de febrero de 2015

Con Dios todo se puede

En Sueño Profético vi un callejón muy estrecho, y tenía las paredes muy altas. Tenía que pasar por él y dije: “Señor, yo no puedo pasar por ahí”. Y me dijo: “Sí puedes, verás, ponte de lado”. Y así pasé.

Esto simboliza el sufrimiento, o sea, que con Él todo se puede. ¡Claro, si el Espíritu Santo es el que manda! Esto son clases que pueden aprender todos, no es como en lo material, que todos no sirven.

Desperté, oí:


Nosotros: los Once, Tomás, Agustín, Juan de Dios y Juan Bosco, te comunicamos este Mensaje.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C4

miércoles, 25 de febrero de 2015

El Amor de Dios al hombre es gigante

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila al Amor de Dios y del Amor de Dios.

Dijo Teresa:

El Amor de Dios al hombre es gigante. El del hombre a Dios, no llega a ser enano.

Yo voy a hablar al Amor,
cuando tú Amor ya sientas,
cuando pienses: “¡Dios mío!,
esto es Amor, esto es tranquilidad,
esto es vivir dormida,
esto es soñar despierta”.

¿Quién le diría vivir
a aquel que a Dios no quisiera?

¿Quién diría yo amo a Dios
y no busco su Presencia
en las Palabras que manda
para el hombre que las quiera,
en las miles de grandezas
que tiene la naturaleza,
en el rincón de un Sagrario
donde Algo vivo sientas,
y sientas hasta su Voz,
como la sintió Teresa?

Que esto lo dije entre muchos
cuando viví con materia;
que pocos esto creían
y muchos daban tristeza
al que de Amor me cubría
como cubre al que Lo quiera.

Hablo de mi Amor a Dios,
y el suyo tengo en silencio.
Pues para hablar de este Amor,
no puedo, porque sería ofenderlo
y no llegar nunca a poder decir
lo que dice su Mirada
cuando el hombre mira al Cielo.

Desperté, oí:


¡Ay vivir con su Mirada!
¡Y ay vivir con Dios del Cielo!

¡Ay vivir que das la vida,
inquietud, tranquilidad,
sufrimiento en un contento,
que abrazas este sufrir
sabiendo que trae contento!

Si este vivir se olvidara
de traerte sufrimiento,
yo no querría vivir,
porque yo quiero sufrir
como Él está sufriendo.

¡Ay vivir que me da Dios!
¡Ay vivir de poco tiempo!
¡Ay vivir que pronto pasa
y que vienes a este Reino!

Si me quitara sufrir
sabiendo que era por Él,
moriría en remordimiento.

¡Ay vida que vive el hombre
sin andar por su Camino!

¡Ay Amor que Dios se guarda
porque el hombre no ha querido
que Dios Presencia le haga!

Antes de decir “yo vivo”,
piensa si es vivir
sin buscar algo que sientas
que su vida vive en ti.

¡Ay vida que te desprecia
aquel que quiere vivir
tan sólo vida de Tierra!

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C7

martes, 24 de febrero de 2015

Todo lo que hagas al Prójimo, se lo haces a Dios

En Sueño Profético decían:

Todo lo que hagas al Prójimo, se lo haces a Dios.

Y todo lo que a Dios Le das, te lo da Dios.

Y si tú Lo quieres mucho, más te quiere Dios.

Dijo uno:

Las cosas de Dios son más comprendidas donde hay Amor. Porque el Amor te agranda y achica, para que prefieras siempre lo de Dios.

Si de Dios no estás lleno, tú no puedes conversar con el que tiene rebose de esta Gloria Celestial. Que este rebose lo tiene aquél que a Dios quiere más.

Los Discípulos de Jesús eran más conocidos por el rebose que sus espíritus sacaban a sus cuerpos, que por las señas que daban los que los conocían.

Donde llegaban, salía el Nombre de su Maestro y los Hechos, antes de que hicieran parada o tomaran asiento.

El que así no era, no podía ser su Discípulo. Por eso fueron doce, y de los doce, once quedan.

Dios no puso número ni lo pone. Es al hombre al que le falta de Dios rebose.

Desperté, oí:

Son tres cosas
las que te dan el rebose:

Amor al Prójimo, aceptación
a lo que Dios mande o permita,
y caridad al que veas caído,
sin atreverte a juzgarlo.

Si esto está dentro de ti,
tienen que ver rebose.

Como cántaro que ves
debajo de fuente que corre,
que si el agua no para,
tienes que ver rebose.

¡No hay alegría mayor
que siempre tengas palabras
que estén hablando de Dios!

Si te falta este rebose,
ya no Le sirves a Dios.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Cierre del libro

Dos Visiones de Enseñanza

En Sueño Profético hablaban de la enfermedad de la carne; del necesitado; del que tuvo ahí una vida con lo necesario para vivir; del que tuvo alegría y enseñó a buscar a Dios; del que aceptaba lo que Dios le permitía al que no cumplía sus Mandamientos, que su sufrir era éste: “culpable”; del que daba Paz porque la conservaba, de la que Dios dejó; de la pecadora que con sus joyas quería hacer al demonio bueno.

Estando todo esto hablando, dijo uno:

Estas dos Visiones de Enseñanza fueron en realidad vividas y presenciadas por mí. Hoy es Dios el que me manda que las cuente, y su Poder actúa:

Se vieron dos mujeres en distinta Visión. La primera era de una mujer de aspecto humilde y Paz repartiendo. La segunda Visión era de una mujer con lujosas ropas y con joyas en distintas partes del cuerpo; llevaba en sus pies descalzos pulseras que brillantes caían, y el movimiento de aquel andar por la fuerza del pecado, avisaba por donde iba.

Ya dijo el mismo:

Esta mujer venenosa quiso dar a probar el veneno, con sus joyas, a la que todo aceptaba menos retirarse de Dios.

Un día, estando un grupo de hombres en la plaza del pueblo donde nos reuníamos esperando que fueran a darnos trabajo, vimos a las dos con palabras no de acuerdo. Y ya la aldeana levantó la voz, teniendo miedo al silencio, y en todos quedaron grabadas estas palabras:

   –Yo vivo el sufrimiento, ratos sí y ratos no. Sufro en el momento que creo alejarme de Dios. Pero cuando todos admiran mi Paz, ya el sufrir se acabó. Tú no puedes creer que está lejos, tú tienes que dormir con peso de remordimiento, tú tienes que pensar que las joyas son cuchillos y armamento de matar. ¡Cuántos niños sintieron, aunque estuvieran durmiendo, la silla del padre sin ocupar!, que llegaría después del gallo cantar. Cada brillante que cuelga es sepultura ocupada. ¡Vuélvete de mi camino, que yo quiero que mis joyas sean Dios y mi destino!

Desperté, oí:

Estas dos mujeres,
de igual edad e igual belleza,
una es vida de Dios,
otra, el demonio coge y deja.

La coge para que peque,
y veneno le da de sobra.

Y luego le da brillantes
para que vaya ofreciendo:
¿qué tienes con tu sufrir?,
¿qué tienes con Dios del Cielo?

La que vivía sufrir
y a Dios seguía queriendo,
la odia, porque sabía
que estaba en contra del Cielo.

La paciencia y el Amor
le pusieron aderezo,
y la gran pecadora,
sin joyas, vive en Infierno.

No son las joyas culpables,
es el mal vivir que vives
porque Amor nunca buscaste.


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Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C3

lunes, 23 de febrero de 2015

Jamás podrán tener cambio

En Sueño Profético decían:

Dirá más que Esto es verdad, el que más te obedezca y el que tu consejo ponga antes que su acción. Esto, contento y dando gracias a Dios por haber conocido este Lugar que reparte Amor, Caridad y Perdón, enseñando a conocer lo que es pecado. Que el hombre quiere vivirlo diciendo: “esto no es pecado”. Pecado es enfermedad en el espíritu en diferentes grados.

Dijo uno:

El pensar mal, te puede hacer que estés pecando. Y el no evitar que vean acción que puedan pensar en malo, también es pecado.

Esto ha querido el hombre reformarlo. Pero esta reforma, Aquí no llega, porque cuerpo y espíritu no tienen cambio. Cuando el hombre ande con la cabeza, y los pies los utilice en el lugar de las manos, entonces podrá decir el hombre: “es que el hombre ha cambiado”.

Todo lo que Dios hizo y puso al servicio del hombre, no tiene por Dios reforma ni cambio.

No vivir sus Mandamientos, ya es estar pecando. E intentar el reformarlos, es ya estar haciendo más pecado que el que viva la reforma.

Desperté, oí:


El que vive la reforma, peca él sólo.

El que los quiera reformar o los reforme, hace que muchos hagan pecado. 

Y va poniendo al hombre en contra del Mando de Dios.

No es lo mismo enseñar a seguir a Dios y vivir sufriendo por el que coge camino cambiado, que hacer reforma para que vivan pecado.

Dios, hombre y Prójimo, jamás podrán tener cambio.


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Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C2

sábado, 21 de febrero de 2015

Hombre animal

En Sueño Profético hablaban de muchos temas, de fechas de siglos pasados, de muchas costumbres del hombre.

Decían mucho:

¡Hombre animal, que si él pudiera, mataría al Creador de todo lo visible y lo invisible!

¡Hombre animal, que siempre persigue a Dios para formarle la guerra!

Dijo uno:

¿Cómo puede el hombre pensar
que Dios mande sus Palabras para ellos,
y el Instrumento esté implorándoles que las oigan,
y ellos presentándole desprecio?

¡Hombres de presencia culta,
que pueden ellos pensar
que Dios les dará premio
cuando dejen la materia
en un triste cementerio!

Estas Palabras son dictadas,
y quedarán en sentencia:

Al que Yo di mis Palabras,
los que le cerraron las puertas,
que no pronuncien mi Nombre
cuando la muerte les llegue,
porque sentirán respuesta
antes de que el cuerpo dejen.


Estas Palabras son dichas a espíritus para que sean dictadas, y ahora, dichas al espíritu.

Desperté, oí:

¡Cómo puede compararse
al que se negó a oír,
con el que cogió el Mensaje
y lo llevó a otras naciones!

Cuando debían las naciones,
ellas, haber venido Aquí.

No es la mina
la que va buscando al minero.

Es el minero el que busca
donde cree que está el dinero.

En mineral, brillante,
carbón, petróleo, oro, plata,
algo que la tierra tape.

Pues si esto es en esto,
que tan poco vale,
¿qué debería hacer al oír?:

“Dios me habla,
Dios me dice.
Aquí escrito está el Mensaje”.

Asegura –no admitiendo disculpa–,
que el que te tuvo cerca
y no quiso este contacto,
él renegó de esta Gloria,
y Dios lo tiene apartado.

Esto, el que pudo cundir
lo que cerca Dios le había dado.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C2

viernes, 20 de febrero de 2015

Dios quiere que quieras yendo delante su Mando

En Sueño Profético decían:

No puedes querer a nadie
sin cumplir la Ley de Dios,
como no sea querer
de pecado a pecador.

Y eso ya no es querer,
es vivir en contra de Dios.
Desafío que Le haces,
siendo Él el Dueño
de tu espíritu y tu carne.

Dijo uno:

Si tu querer no es de pecado
y a Dios no cumples sus Leyes,
piensa: “Aún no he llegado
a querer como Dios quiere”.

Porque Dios quiere que quieras
yendo delante su Mando,
y antes de que digas ¡Dios mío!,
Él ya te está contestando.

Pero ¿cómo contestar
si tu querer no ha llegado
hasta el último final,
aunque tú digas: “Lo quiero
y no puedo querer más”?

El querer a lo que quieres,
no hay duda que acerca a Dios,
para decirle: “¡Dios mío!,
cuídalo antes que a mí,
y que yo vea que quiere
tus Mandamientos cumplir”.

Pues querer y a Dios tener,
será normal tu pedir.
Por eso dicen en Gloria
que querer ahí sin hacer
lo que Dios tiene mandado,
no puedes luego decir:

“Yo, Señor,
siempre cumplí tu Mando aquí,
para que esto que quiero
Tú me lo cuides desde ahí”.

Desperté, oí:

¡Cómo te dicen espíritus
que ahí tuvieron materia,
que si crees que mucho quieres,
aún no has llegado al final!

Si la Palabra de Dios
no la practicas y enseñas,
te notarás un vacío,
desconfianza y pobreza.

Y cuando quieras llamar
a este Dios desde la Tierra
para aquello que tú quieres,
no te saldrán las palabras.

Y su llegar no lo entiendes.

Cúmplele a Dios sus Palabras
y di que quieres al que quieres.

Porque sus Palabras son
dar la vida donde hay muerte.

Cumplir Palabras de Dios,
es de Dios, no del hombre.


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Libro 17 - Investigaciones a la Verdad - Tomo II - C5

jueves, 19 de febrero de 2015

Si el sufrimiento te aprieta

En Sueño Profético decían:

Hay quien culpa a Dios de sus fracasos y hay a quien le da miedo cuando, amando a Dios, todo le viene derecho y piensa este pensar: “Señor, yo esto no lo merezco. ¿Qué hago yo si hago un mal cumplir en lo que tiene el nombre de Prójimo, con tanto como Tú me das? Que me das para que tenga y también para repartir. Que si sufro me llegan tus Fuerzas que dominan a mi sufrir y al sufrir que otro tiene le contagio con mi sentir”.

Dijo uno:

A veces ve otro la vida en el interior de aquél que su presencia es de agrado y dice “todo me viene bien”, y se queda horrorizado porque nunca creía que había quien tenía tal sufrir y a Dios cada día más amaba, cada día buscaba más al que de Él hacía vida retirado por darle culpa a este Dios de su vida de fracasos.

A este pensar y a este vivir te lleva el mucho Amarlo, porque el Amor puesto en Dios son golpes sin sentir daño.

Desperté, oí:

Estos son los que ves y ves que el sufrir no les para su carrera.

Estos son los que al sufrir pronto le encuentran vereda, sin retirarse de Aquí.

¿Y qué duda puede haber de que Dios al sufrir le pueda?

Lo que tienes que seguir con más fuerza y más firmeza, diciendo:

     - Yo he de seguir sin que nada me detenga y con la confianza que Dios a mí me deja. Y si un día me dejara es porque antes yo a Él la Gloria le desprecié.

Si el sufrimiento te aprieta acércate más a Dios, y a la garganta no llega.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V