domingo, 1 de mayo de 2016

Busca a Dios

En Sueño Profético decían:

“Hay quien busca a Dios por necesidad. Y hay quien Lo busca porque Lo ama y quiere amarlo más”.

“Hay quien habla de Dios con distancia. Y hay quien habla de Dios contando ya con su Presencia”.

“Hay quien quiere a Dios para cuando su cuerpo muera. Y hay quien no quiere sin Dios nada en la Tierra”.

“Hay quien recuerda a Dios en todo lo que mira, donde la vista echa”.

Se vieron dos hombres y el mar. No se veían casas ni tierra. Era una Visión del mar con el cielo, y toda tu vista no recogía nada más que agua y cielo. 
     
Ya dijo uno:

¿Quién podría hacer este suelo en agua, del mismo color que el cielo, con esta misma anchura que arriba se está viendo? Que allí, en la distancia, no sabes si es el mar que sigue o es el cielo que baja.

¡Santo Dios del Cielo,
qué mal el hombre te paga!
¡Con lo fácil que Tú harías
que el cielo a tierra bajara,
o que el agua se extendiera
sin un Dios que la frenara!

¡Santo Dios del Cielo,
qué mal el hombre te paga!
¡Siendo Tú de todo el Dueño,
el hombre qué mal Te paga!

Otra vez se vio el mar. Y como había más distancia, no parecía el mar, ni tampoco el cielo veías dónde llegaba. Parecía una bóveda que los juntaba a distancia.

Desperté, oí:

¡Que Visión hace Dios en el Cielo
para el espíritu sólo!

Que esta misma Visión
la puede ver el espíritu y el cuerpo.

Repetían mucho:

¡Santo Dios del Cielo,
qué mal el hombre Te paga!

¡Qué pocos buscan Amor
porque tu Amor lo deseen
como el sediento el agua!

Al que está siempre con Dios,
se le nota su Compaña.

Y en todo lo que le ves,
a Dios, sin querer, Lo alabas.

Este “sin querer” se pone
para el que poco Lo ama.

El que vive su Presencia,
vive Presencia y alabanza.

Busca a Dios en los momentos
que creas que tienes todo
y que nada te hace falta.

Y así, cuando Lo necesites,
Él irá a buscarte
antes que tú a Él vayas.

Es la Presencia de Dios
la que te achica el sufrimiento
y la alegría te agranda.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C5

viernes, 29 de abril de 2016

Tiempo y dinero

En Sueño Profético halaban de los Libros que en Gloria mandan dictar. Decían:

Si el hombre creyera en la Palabra que baja del Cielo, no demoraría el publicarla, ni por tiempo ni por dinero, una vez que las dos cosas son de Aquí.

El dinero ahí quedará para otro que llegue luego, que no sabes el empleo que le dará a lo que tú te creías dueño.

El tiempo, si lo pensaras, vivirías angustia de miedo cuando llegara la noche y pensaras en el día, diciendo: “¿Podré yo ver el día mañana?”. Este pensar es en la noche. Que al empezar tu faena, en el día, este pensar te espera: “¿Llegaré vivo a la noche?”.

¡Si haces bien, te da alegría!

Si sabes que tu tiempo y tu dinero no lo presentaste para cundir lo del Cielo, cuando tu carne se queje, ¿cómo pronunciar tus labios, por llegar antes a tu mente, el Nombre de Dios?

Dijo uno:

Seguro que antes de pedir la curación se adelanta en tu boca el Perdón:

“Perdón, que mi tiempo y mi dinero no los puse para cundir lo tuyo, Señor”.

Desperté, oí:

¡Cuánto tiempo y dinero
emplea el hombre
retirándose de Dios!

Era para que esperaran,
en la puerta de la calle,
lo que Dios, en la noche,
al día mandara.

Si el que puede publicar
se pusiera las manos en la frente
y los codos en la mesa,
sentiría sublevación
de su espíritu en conciencia.

Deberían hacerse cargo,
de todo lo que baja del Cielo,
hombres que fueran de Dios,
que tengan tiempo y dinero.  

Pero les falta el Amor
para obedecer al Cielo.

Dios no obliga,
pero te abre caminos
y aparta impedimentos. 

Muchos los quieren poner,
ocultándose o al descubierto.

Pero la Fuerza de Dios
presenta tiempo y dinero.

¡Todo verán publicado,
para vergüenza del hombre
y para honra del Cielo!

Tiempo y dinero
le guarda el hombre a Dios,
porque no piensa en el Cielo.

Ni tampoco en el Abismo –Infierno–,
nombre por Dios puesto.


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Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C7

miércoles, 27 de abril de 2016

La Obediencia del Maestro

En Sueño Profético hablaban de la alegría que da el espíritu cuando está en contacto con el Cielo, cuando todo lo espera de Él, y cuando todo lo da al Cielo. El espíritu que a Dios Le pide y de Dios todo acepta, tiene alegrías hasta en las contrariedades, porque pronto las olvida para seguir pidiendo al que todo lo confía.

Dijo uno:

Cuentan Aquí, en Gloria, que yendo un día tres de los Discípulos con caras contentas y el habla con alegría, se acercaron dos que su vivir daba envidia al que poco practicaba las Palabras que ellos llevaban mandadas por su Maestro. Ya se atrevió uno a decirles:

   –Hemos observado varios días, que siempre vais contentos. ¿Es que siempre es el Mando del agrado de vosotros, o es que ya Él se encarga de que no os falte contento?

Uno de los tres contesta, y dos aceptan por dentro:

   –Es que nuestro contento es del cumplir que Le hacemos al Maestro. Pero hay días que llevamos grande sufrir de ver los que no Le cumplen, o de referir los que no Le cumplieron. Y ya, cuando nos cansa la carne, es cuando vemos desprecio, aunque Él no esté delante. Pero Él todo está viéndolo. Pero llamamos al Padre o miramos al Cielo, y algo nos sale del cuerpo, que nos ponemos contentos, porque el Espíritu de Dios nos borra los sufrimientos. Cuando tenemos días tristes, hablamos de lo que Él nos ha ofrecido cuando vuelva Allá, a su Reino, y ya quitamos sufrir, y nos verán llorar, pero con alegría del Cielo.

Desperté, oí:

Cinco siguieron andando,
en vez de tres como iban.

Estos dos hombres tenían
de todo, de sobra,
pero la Paz no tenían.

Muchos, a ellos envidiaban,
y ellos muerte pedían.

Oyeron a los Discípulos,
y a eso, vivir decían.

¡Qué Paz tenían
delante del sufrimiento,
que importancia no veías!

¡Qué acuerdo en las palabras,
obedeciendo al Maestro!

Era el espíritu que llamaba
y vivía para el Cielo.

Llamaba por el camino,
cuando iban sin Maestro.

Cuando volvían sin el Mando,
porque ya lo habían hecho,
ya se olvidaban del Padre
y adoraban al Maestro.

Estos dos ya no dejaron
el contacto del contento.

Les entregaron en su ayuda
lo que los tres no pidieron.

Pero ellos ya vivían
la Obediencia del Maestro.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C4

martes, 26 de abril de 2016

11º aniversario de Ana García de Cuenca

Hoy se cumple el 11º aniversario del fallecimiento de Ana García de Cuenca. Rogamos a Ana para que nos ayude e ilumine en nuestro caminar para que cada día se difundan más sus Mensajes.

Ana, los que hemos compartido tu amistad e intimidad no te olvidamos.

Estos Escritos, vividos y dictados por Dios

En Sueño Profético decía Catalina de Siena.

Ella publica. Si el hombre pone fronteras, ya Dios las quitará con su Palabra. Ella hará lo que Dios en ella haga. Ella es la que tiene que enfrentarse al hombre y repetir el Mensaje. Nadie podrá repetir como el que en él Dios habla. El hombre está en contra de la orden de Dios. Dios habla para el mundo, que el mundo es el hombre.

¿Cómo comprender el hombre que Dios hable para que el hombre administre a Dios?

¿Cómo comprender el hombre que otro explique mejor que el que el caso le ocurrió?

¡Hombres con falta de querer saber de Dios!

¡Hombres que si Dios fuera Hombre, el hombre acababa con Dios!

A esta Publicación, los grandes hombres de ciencia, le harán guardia, le harán reverencia, le harán confesión íntima, confesión secreta, confesión de arrepentimiento, por sentirse culpables de haber ido en contra de Dios.

¡Estos Escritos, vividos y dictados por Dios!

¡Esta Teología, sin poder imitarla el hombre!

¡Esta Gloria, que ve la suciedad del hombre!

¡Esta Gloria, que el hombre habla de ella sin querer oír al que el Mensaje lleva!

¡Esta Gloria no está contenta porque el hombre le pone pena!

Otra vez dijo con fuerza Catalina de Siena:

La dueña de los Mensajes es ella, que Dios se los hace sentir, ver, y los escribe dictados por espíritus de Dios, que si piensas en “espíritus de Dios”, dejas la Palabra “espíritu” y dices “Dios”.    

El hombre no puede amar si aparta la Comunicación de Dios. El hombre no puede ver el Sol si cierra ventanas y ojos a la vez. Y no puede decir: “¡Dios mío!, si era enseñanza al revés”. El hombre, lo que no quiere es que Dios volviera a la Tierra. Aquí puede ver el hombre a Dios cumpliendo lo que le dijo al hombre: “Y vendrá mi Espíritu”. Pues igual espera para juzgar a los vivos y a los muertos que muertos están ya.

Desperté, oí:
Es difícil comprender,
si el Amor a Dios
no te llega al tope.

Al tope, porque el Amor,
hay veces que el hombre esconde.

Pero el que esconde este Amor,
al encontrarlo, se pierde.

Estos muertos que ahí no ven,
son los que ponen la veda
para que quede Mensaje
como ropaje que entierras.

Hace falta no amar nada,
para creer que Dios hable
para enterrar su Palabra.

La Fuerza de Dios publica,
aunque los mares parara.


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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C10

lunes, 25 de abril de 2016

Amaros como os he amado Yo

En Sueño Profético decían:

El hombre ve que estos Dictados no son de la Tierra, pero no quiere que sean del Cielo. ¿Cuáles serán las razones? Pues en este Dictado va el hombre a saberlo.

Dijo una voz que retumbó la voz del eco:

El hombre al saber que la Existencia de Dios es cierta no quisiera saberlo, porque ya es enfrentarse con la Existencia de Dios cuando el hombre la pone delante en algunos momentos, como un Dios que ignora lo que el hombre está haciendo.

Estos Escritos, el que diga que son Verdad, cambia el rumbo del viento en su forma de vivir y en su forma de actuar. Tiene que odiar el pecado mucho antes de pecar, y si ya hubiera pecado, diciendo “Esto es Verdad” hizo el último pecado antes de decir Verdad. Porque el creer te exige al peligro no llegar, cumplir los Mandamientos sin llegarlos a reformar. Te exige a seguir con fuerza y no poderte callar a los hombres que no quisieran que Esto fuera Verdad. Te exige el gran respeto en el consejo que da la razón del Instrumento, que el color, medida y peso será para todo hombre igual, porque el Instrumento escribe lo que le mandan dictar, que tuvo Arrobo de espíritu y no puede recordar el recorrido que hizo el espíritu cuando Dios dio Libertad.

Desperté, oí:

Tienen que aceptar los hombres la Existencia de Dios en Espíritu y con Cuerpo.

Y tienen que decir Amen a la Voz del Instrumento.

Esto costaría trabajo si Dios no mediara en Esto.

Pero diciendo Dios:

     - Ven, entera al Mundo del secreto que el hombre quiere tener.

Que Dios vive y es presente tiene el hombre que saber.

Si no quiere él se aparta, y si quiere dice Amén.

El hombre no busca a Dios porque tiene que vivir los Mandamientos que dio.

Que el último está en olvido.

     - Amaros como os he amado Yo.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V

domingo, 24 de abril de 2016

El Poder que forma la Gloria

En Sueño Profético hablaban hombres de gran talento que hace siglos vivieron con materia. Éstos ocuparon grandes sitios y fueron por muchos admirados. Aprendieron muchos de ellos y hoy aprenden de aquellos.

Dijo uno:

Esto es pensar que el Mundo es siempre lo mismo: la tierra hay que sembrarla para que la vida viva, las ciencias hay que cuidarlas igual que la medicina y la Enseñanza del espíritu siempre ha de ser la misma, mientras no baje este Dios a la Tierra a cambiar su Doctrina. Pero eso no lo hace Dios por ser Palabras ya dichas, antes de bajar a la Tierra, en esencia y potestad Divina. Que antes de que bajara ya estaban aquí dichas y aceptadas por Dios Hijo. Y la muerte queda, cuando es sin remedio, al Mando que Dios da sin protesta porque cien años tardara o porque veinte tuviera.

Todo ha de seguir igual que cuando esos hombres vivieron e igual que cuando, antes que esos, otros con más talento vivieron, por que hicieron lo primero sin poder coger modelo.

Esto era el Mundo antes, lo mismo: Gloria, pecado y carne. Mundo que va dando vueltas y va cogiendo y dejando las penas, las alegrías, los triunfos, los fracasos. Pero el Mundo es el mismo, aunque el hombre quiera cambiarlo.

Desperté, oí:

Ya te dice este Dictado que pienses en otros hombres que antes que tú fueron sabios.

Que pienses en el vivir del espíritu y de la materia.

Si haces este pensar verás que la muerte llega sin que el adelanto la pueda parar.

Que Dios quite sus Palabras que fueron dichas en la Tierra no te esfuerces en pensarlo y haz las cosas bien hechas.

Que la Gloria tiene guardias y los pecados no entran, aunque los lleve uno de campo o un rey con su corona.

El que no deja que entren es el Poder que forma la Gloria.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII

viernes, 22 de abril de 2016

Las puertas han abierto aunque las vean cerradas

En Sueño Profético decían:

Si Dios no fuera delante del que Dios manda, a éste le cortarían el paso. Si Dios no fuera delante todo quedaba en fracaso, por la maldad del hombre.

Dijo uno:

El hombre cuando se trata de Dios se prepara de palabras y de acción para impedir el paso que el Elegido lleva, sin pensar que Dios es Dios y le sobran las fronteras para dar Comunicación del Mando que el Elegido lleva. Si esto no fuera así no habría quien se moviera con el Mensaje de Dios.

¡Qué poco esperan los hombres esta Luna alta y clara que deslumbra al que la mira y que no pueden tocarla!

Gran desprecio dan al que Aquí tiene contacto, pero luego cambiaran desprecio por grandes llantos. Llamada por negación y perdón por insultarlo cuando nunca se creyeron que Esto sería escándalo.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que a Dios lo busca el hombre más veces para Insultarlo cuando cree que aparece en alguien su Voz o su Mando!

Insulta desconfiando y cuando algo ve claro ya empieza a ponerle tapias.

Ya empiezan los “no” con fuerza, sin recordar Evangelio, que son sus Palabras.

Sin querer que sea vivo porque vivo no hace falta.

Aquí no han podido hacer lo que le han quedado en ganas.

Y las puertas han abierto aunque las vean cerradas.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V