viernes, 22 de agosto de 2014

Primera aparición

En Sueño Profético decían:

“Tú habla como tú eres, que tú hablas muy bien, y Yo sé cómo tú eres”.

Estas Palabras fueron dichas a ella en la primera aparición que Dios Hijo se comunicó cuando hace el Arrobo. Dios Padre manda al Hijo con el símbolo del Palomo, y le aclara las dudas que el hombre pudiera ponerle. Desde este día, Dios va enseñando y aclarando todo lo que luego ella contaría con fuerza de vendaval. Desde este día, Dios la presenta con las Palabras del mismo Dios. Dios y sus Palabras salen al mundo material, donde el pecado quiere hacerse dueño de lo que puede ser eterno para Dios. Desde este día, ya amaneció el Lugar que Dios elige, con cimientos Divinos, con cimientos de Palabras de esta Gloria. Dios manda a sus espíritus que comuniquen su Palabra. Dios manda su ejército, enseñando, guardando y apartando. Dios la ha preparado en los 20 años, como a un espíritu que siempre en la Gloria viviera, viendo a diario esta Gloria y llevando el Mensaje al hombre. Puede dar explicación del espíritu sin carne; da tantas explicaciones, que ves no es ella. Esta Enseñanza, por su firmeza, reposo y constancia, se ve es de Aquí dicha. Nunca le preguntarán y quedarán sin oír respuesta, respuesta dada de Aquí. Sus Comunicaciones te apartan la vista de ella, y ves a este Dios. Su resonancia aleja al hombre de esta Sabiduría. Y luzbel aparta al hombre del trato que pudiera tener con ella.

Desperté, oí:

Dios enseña
al que su Enseñanza quiere.

El que aprende de Dios,
sus Palabras no las mueve,
porque éstas, suyas no son.

Dios, cuando hace el arrobo,
siempre le recuerda igual:

“Di que Me ves hecho Hombre,
por hacer Yo la Visión”.

“Que todo lo de mi Gloria
es mi mismo Mando y Voz”
.

Esto lo dice esta Gloria,
que es Única,
por ser Único
este Inmenso Dios.

Nunca ha de saber el hombre
los trazos que da este Dios.

Es la mayor alabanza
decir: “¡Bendito sea Dios!,
que me trace mis caminos
y contenta corra yo”.

Éstos son los que Dios manda,
por aceptar lo de Dios.


***

Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 3-4

jueves, 21 de agosto de 2014

Alegría de espíritu o de materia

En Sueño Profético hablaban de la alegría del espíritu y de la alegría de la materia. Decían:

La palabra es la misma,
pero hay gran diferencia
en la alegría de adentro,
cuando te sale hacia fuera.

En cambio, notas corriendo
la alegría de la materia,
por ser alegría exigente,
alegría que te lleva,
como el caballo al jinete,
“pa” poder ganar la apuesta.

Ésta es lobo en el monte,
que para saciar su gusto,
no importa matar collera.

La alegría del espíritu,
tiene grande diferencia:

Hablando sólo de Dios,
haciendo lo que a Él contenta,
ya no te falta alegría,
y vas cayendo en la cuenta,
que alegría y caridad
es lo que menos te cuesta.

Y si vas profundizando,
esta alegría la llevas
a aquel que vive angustiado
por las cosas que no llegan,
que a veces se desbaratan
para librarte condena.

Desperté, oí:

¡Qué alegría es la alegría
del espíritu a materia!

¡Qué alegría manda Dios,
que después nada te llena!

El que vive sólo ahí
alegría de materia,
encuentra dificultad
en las cosas de la Tierra.

Ya le pueden dar lingotes,
ya brillantes por docenas,
que siempre tendrá un vacío
de la alegría por fuera.

A la alegría que es por dentro,
le oyes las alabanzas:
¡Dios mío, yo, cuánto tengo! 

Tengo el mayor caudal:
¡Vivo siempre tu recuerdo!     

Al que tenga esta alegría,
triste no verán jamás.

Porque Dios ya te alimenta
de Alegría Celestial.

La alegría de la Tierra,
es sepultura al final.

Haz que tu alegría sea
teniendo continuidad,
que alegría de materia,
es nube de temporal.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo II - Capítulo 6

miércoles, 20 de agosto de 2014

Lo invisible

En Sueño Profético hablaban de lo Divino, de lo Sobrenatural, de lo Invisible, que todo es Espíritu.

Dijo uno:

Las cosas del espíritu, si amas a Dios, las ves y las comprendes sin verlas y sin oírlas; el Amor se encarga de transmitirlas a tu espíritu.

Si falta Amor, la falta de Amor hará en tu espíritu un mundo de contradicciones en contra de Dios.

Las cosas del espíritu son invisibles por estar después de la Libertad que Dios deja.

Visión es haber despreciado la Libertad. Visión es espíritu sin materia actuando, aunque esté presente la materia.

El arrobo es sin materia. Arrobo es dejar a la materia en desprecio hasta la llegada del espíritu. Arrobo es la máxima Enseñanza de este Mundo espiritual.

Espíritu y materia no pueden transmitir como espíritu sólo. Ya terminado el arrobo, el espíritu ordena a la materia que cumpla el Mando de Dios. La Divinidad de Dios no puede ser dada quitando la Libertad que Dios es lo primero que le da al hombre. Libertad vivida: separación de Dios.

El espíritu es el que tiene viva a la carne. El espíritu es una Palabra de Dios, un “Sí” de Dios.

La muerte de la carne es una Llamada de Dios al espíritu. Unas veces es una Llamada rápida; otras, con tiempo a despido; otras, Dios ordena que se cumpla lo que tú has querido.

¡Es tan grande este Señor, que no se sabe principio y nunca tendrá final!

Desperté, oí:

¡Qué lástima que se crea el hombre
que él ya todo lo sabe!

¡Qué lástima que el vivir
no viviera con desprecio
a lo que va en contra de Aquí!

¡Que lástima no pensar:
si un día me llama
el que me deja vivir
y me manda al camino
que yo he querido elegir…!

Las cosas de Aquí del Cielo,
son para aquel que las busca
apartando impedimentos.

Entonces, Dios que es Amor,
su Perdón ya viene luego.

Y te da su Intimidad,
Enseñanza de este Cielo.

Este Mundo sin pecado,
Libertad te da primero.

Luego, cuando Él te llama,
Libertad queda en el suelo.

Desmiente más el arrobo
el que vive Libertad,
porque Amor no tiene al Cielo.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Capítulo 2

martes, 19 de agosto de 2014

Con traje de un gran guerrero

En Sueño Profético decían:

Es alegría pensar: “Sabiendo lo que es pecado, yo no peco”. Es alegría en la Tierra y buena hucha en el Cielo.

Dijo Agustín:

Los pecados se revisten a veces con traje de un gran guerrero, te amenazan y te tratan de cobarde.

Yo traté a pecadores que no dejaban de pecar porque decían que se encontraban más fuertes haciendo el pecado, y más contentos. Que estaban tristes, y cuando estaban en todo el fango metidos, ya vivían sin pensar en la realidad de la vida, que era morirse, enterrarlos, y ya todo terminó. Que así vivían y se sentían fuertes, contentos y poderosos.

Un día, cuando éstos terminaron este relato, después de que los escuché como a otros que también hicieron pecados, les dije: “Ya que yo he oído vuestras palabras, quiero que un momento quedéis atentos a lo que os voy a pedir, y es, que cuando notéis la cobardía de querer pecar, miréis al Cielo y, sin voz, decid: “Dios mío, quítame este pensar y acción de pecado; que yo no ayude a ponerte a Ti Calvario”. Esto les hizo frenarlos, y ya empecé a contar algo de mi vida pasada. Terminé pronto de ésta, y empecé contando la que vivía cuando dejé de pecar, cuando le quite el Calvario al que yo nada Le daba ni para nada me quería. Tan sólo al decir mi nombre, la Gloria la ensuciaría. Les conté un arrobo de un día que yo me creía que me había quedado muerto porque a mi cuerpo lo veía rígido y sin movimiento; quería pedir Perdón por lo malo que había hecho, y no podía decir las palabras en este Cielo; tan sólo me veía Allí, sin llanto y contento de ver a la Gloria esperar al hombre sin merecerlo.

Desperté, oí:

No volvieron a pecar los hombres
que en el pecado vivían.

Cuando oyeron a Agustín
hablarles de sus dos vidas.

Una, cuando hacía pecados
como ellos los hacían.

Y la que estaba viviendo,
creyendo no merecía.

Es el hombre el que pone
a Dios sufrir noche y día.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Capitulo 1

lunes, 18 de agosto de 2014

Caridad hecha por Dios te da Paz y te da renta

En Sueño Profético decían:

Haz la Caridad por Dios y no la hagas por el hombre.

Levanta al que esté caído, pero nunca le reproches. Porque puede que algún día tú caído te encuentres.

Piensa quién está mejor: el que se sienta a la mesa y le sirven la comida, o el que va poniendo la mano, pasan y no lo miran. Pero aún es peor cuando lo ofendes y miras.

Si aquí no sientes Caridad, no mires nunca hacia Arriba.

Dijo uno:

El hombre le pone la Caridad al que el jornal necesita. También éste Caridad necesita, pero pon más cantidad en el que la Caridad sea al espíritu, no a la comida.

Si la Caridad se hiciera siempre con la Enseñanza de Dios, la Caridad contestaba con Mando que daba Dios.

La Caridad hecha por Dios te da Paz y te da renta. Si no está hecha por Dios, que Caridad también te tengan.

Desperté, oí:

Es la Caridad lo primero
que tienes que presentar
para decir: “Señor, mándame,
que yo quiero tu mandar”.

Porque te caerán mandos
que tú no quieras llevar
porque la Caridad no sientas.

¡Qué cierto
que el que se sienta a la mesa
y le sirven la comida
está mejor
que el que pone la mano,
pasan y no lo miran!

¡Que puede que tenga mesa
y esperando comida! 

Para tener Caridad
en esto que aquí dictan,
tienes que decir:

“Señor, yo acepto lo que Tú digas,
porque Tú eres el Dios
de la Verdad y la Vida”.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 52-53-54

domingo, 17 de agosto de 2014

Amor suave

En Sueño Profético decían:

Hasta que no creas, no amas.
Y hasta que no ames, no obedeces.
Que cuando ames,
tu seguir ya es Obediencia
y no vives otro mando
que el Amor que Aquí te lleva.
Te lleva sin que tú pienses:
“tengo que cumplir Obediencia”.
Te lleva con un llevar,
como ángel que alas lleva,
que no llevan las alas al ángel,
que es el ángel el que las lleva.

Pues con este Amor suave,
que Dios manda para el que quiera,
sigues las Reglas de Dios
sin que le llames Obediencia,
más bien sería Amor
el nombre que se le diera.

Dijo uno:

Yo, cuando viví con materia, sabía el que más amaba a Dios por su seguir en la Palabra de Dios sin cansancio y sin protesta. Vivíamos unos cuantos trabajadores en un caserío algo alejado del pueblo. Un poco antes de llegar, había una ermita, que la misa no faltaba los días que no había faena porque fiesta le decían. O sea: días señalados, domingos o tradiciones de tiempos antes pasados. Pues el que a Dios amaba, bien que se conocía el camino de la vereda hasta llegar a la ermita. A veces no iban mujeres, iban los hombres con sus hijos y la mujer quedaba con el chico o con algún enfermo que ese día hubiera en el caserío, pero el hombre no faltaba para ejemplo de sus hijos. La madre tenía disculpa a la vista de los chicos. El padre no la tenía, y retiraba a los hijos de las costumbres de amar lo que siempre era y será lo mismo: Amor a este Dios del Cielo. Y ya andas el camino de la vereda, contento, aunque no lleves al chico, que la madre está rezando y está con ellos lo mismo, porque Dios es ya Presencia de la verdad que tú has dicho.

Desperté, oí:

El que iba por la vereda
contento y con sus hijos,
no lo llevaba Obediencia.

Era Amor bien sentido
de querer que lo siguieran,
lo que sólo es un camino.

Si el padre queda en la casa,
le da mal ejemplo a los hijos.

A la madre la miraban,
cuando volvían con más cariño.

Había estado rezando,
cantando la nana al niño.

Y dando vuelta al enfermo,
y ya verían los niños,
cuando tuvieran razón,
los padres que habían tenido.

El Amor hacía Obediencia,
y la vereda iba llena,
sin llamarle penitencia.


***

Libro 14 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo II - Pag. 61-62-63

sábado, 16 de agosto de 2014

Muerte y Caridad

En Sueño Profético hablaban de la muerte y de la Caridad. Decían:

Habla el hombre de la muerte como un chiste de la Tierra, y no sabe que es un Mando que sale de Vida Eterna. Si la muerte no llegara, el hombre le superaba a las fieras. Porque sabiendo que muere sin tener quien le defienda la vida, de la Caridad se aleja. Se aleja a tal extremo, que sus palabras condenan aquello que está bien hecho; aquello que si en la mano lo pones y lees los Mandamientos, por fuerza te hace pensar: “yo no lo estoy cumpliendo, y ya peco al no adorar al que cumpla el Evangelio”.

Dijo uno:

Es un deber de cristiano, copiar siempre de lo bien hecho. Ya lo dijo, y quedó escrito, Dios Hombre. Lo dijo y lo está diciendo, como ahora lo repiten, aquí en su Gloria, los espíritus sin cuerpo:

“Amaos como Yo os he amado y sigo amando en mi Reino. Cuando vayáis al Padre, Allí Me veréis con Cuerpo, porque Yo, por Mando de mi Padre en Mí, Me llevo el Cuerpo. Usad Caridad para que Caridad recibáis cuando os llegue el Juicio final. Sin Caridad no entenderéis mis Palabras, y al no entenderlas, faltáis al Prójimo, que mi Padre allí Me manda”.

Desperté, oí:

Por falta de Caridad
se agranda el mal
y el sufrimiento.

La Caridad la practicas pensando:
“aquello, a mí, hoy
me está ocurriendo.
Y a mí actuar,
a mi me están haciendo”.

Eran las primeras letras
que nos enseñaba el Maestro:

“Con Caridad levantas al caído.
Sin Caridad lo dejas en el suelo”.

“Si alguno de vosotros
no necesita Caridad,
pensad que Yo,
Caridad ya os tengo
por ese pensar”.

“La Caridad son las notas
para el Cielo ganar”.

“Con Caridad,
vas cortando”.

“Sin Caridad,
agrandas más”.


Éstas son las Enseñanzas
que nunca se cambiarán.


Un Discípulo del Maestro


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pag. 117-118-119