viernes, 18 de abril de 2014

Ella no Lo ve como el hombre Lo saca en las procesiones

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En Sueño Profético se vieron unas Imágenes de la Semana Santa por las calles donde Dios tiene al Elegido para que enseñe de su Gloria, porque Dios trae su espíritu y le da Palabras y Visión que no son de la Tierra.

Aquí se ve la diferencia del que ve a Dios en su Reino, hablando y vestido con su Túnica. Unas veces solo y otras con sus Discípulos, contando cuando estaban en la mesa escuchando al Maestro o cuando les mandaba para que dijeran sus Palabras.

La Imagen de Dios, el Elegido la ha visto cuando Dios tuvo Cuerpo en la Tierra y ahora, cuando Dios le da Mando. Pues en estos momentos Le ve con Cuerpo, andando y hablando. No Lo ve como el hombre Lo saca en las procesiones, que al ver esta Imagen al Elegido le llegan sufrimientos, porque sabe que Dios está con Cuerpo y diciendo estas palabras:

“Tu presencia no puede estar donde ponen mi Cuerpo para retirar de mi Gloria, porque esta Enseñanza ni la dio mi Padre ni Yo puedo darla. Sigue con las fuerzas que mis Palabras te dejan cuando ves mi Presencia”.

Quedó silencio y un espíritu de la Gloria dijo:

¡Cómo decir las palabras que Dios le ha dicho a este Elegido! Que han sido dichas porque Dios sabe el sufrimiento que le llega a este Elegido cuando ve cómo presenta el hombre el Cuerpo de Dios Hijo.

Si los hombres cogieran la Enseñanza de este Elegido como el día coge al Sol, y la noche la Luna, ya ninguno podría vivir sin esta Enseñanza.

Desperté, oí:

Es pena que el hombre viva despreciando esta Enseñanza del Cielo y busque la de la Tierra.

Si el hombre escuchara las Palabras que Dios le ha dicho a este Elegido, ya no podría tener duda de que Dios está con Vida y con Cuerpo en la Gloria.

No se puede decir cómo sientes sus Palabras, porque tu espíritu quisiera dar las fuerzas que tú sientes cuando ves su Imagen y oyes sus Palabras, que quisieras abrazarlas y que señal te dejaran.

El Mensaje es largo, pero han quedado muchas palabras de las que dicen en el Arrobo sin dictar.


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Libro 78 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo XI - Pag. 35-36-37

jueves, 17 de abril de 2014

Para eso Dios elige

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En Sueño Profético decían:

Vamos a decir Palabras
y el hombre que dé respuestas;
si no las da por escrito,
que las dé con su conciencia.

Habrá quien quiera la Gloria
y no quiera saber de ella.

Debía el hombre decir,
el mal que puede llegarle
cuando le hablen de Aquí.

No hay ninguno que ame a Dios
y no quiera sus noticias.

No hay quien piense en la muerte
(que con tanto horror se habla ahí,
cuando Aquí Dios Lo dispone),
y ni por miedo pregunte:

¿Es verdad que Dios arroba?
¿Es verdad que vive Dios?
¿Es verdad lo de la Historia,
que vivió aquí de Carne
y luego se fue a su Gloria?
¿Es verdad que Lo mataron?

Pues todo lo ya nombrado
te lo dice el que Lo arroba,
que para eso es el Sueño,
para refrescar la Historia,
para no dejar el mal
que deje sola la Gloria.

Para eso Dios elige
y tiene Misericordia.

Pero tú, al no querer
que te cuenten “na” de esta Gloria,
al decir, “yo creo en Dios”,
estas palabras te sobran.

No puedes decir Amor,
rechazando las Palabras
que a diario manda Dios.

Desperté, oí:

El hombre sabe tan poco,
que de tan poco que sabe,
a Dios lo quiere engañar.

El hombre quiere hacer ver
que cuando Dios se presenta,
tiene él que dar mal trato,
y Dios verá la manera
para que digan: “Es un Santo”.

Aquí ya falta el creer,
y el Amor no hay que nombrarlo,
porque donde hay Amor,
a Dios tienes que buscarlo.

No puedes hablar de Dios,
rechazando al Arrobado,
porque Dios arroba ahí
“pa” que tú seas enseñado.

Todo lo que hay escrito,
tuvo que ser dicho Aquí.

Muy poco dicho en Dios cuando Hombre,
comparado con todo lo que dice desde Aquí.

Cuando Dios se hizo Hombre,
también Lo mandó a decir:

El que ama busca el Eco,
que no es difícil oír.


Busca y no digas que amas,
porque buscar es amar,
y en buscando ya te metes
en la Gloria Celestial.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pág. 68-69-70

miércoles, 16 de abril de 2014

Vivir la vida

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En Sueño Profético hablaban del Amor de Dios. Decían:

Vivir sin este Amor,
el que así viva,
que no le llame vivir.

En faltando este sentir,
eres casa vacía,
casa de esas casas grandes
que de nada falta allí,
pero le falta el vivirla
con vida que sea de Aquí.

Si vida no hay en la casa,
ya sobra lo que hay allí,
por valor que todo tenga,
como alguien no viva allí.

Cuando abras tú la puerta,
oirás los muebles crujir,
como protesta que hacen
a que alguien viva allí.

Que esto te hace que pienses:
“lo mismo me pasa a mí,
que vivo rodeado de todo,
y para qué quiero vivir”.

Esto es falta de Amor,
de este Amor que siempre está
queriendo vivir en ti,
pero tú tienes vivienda
que no se puede vivir,
por más que metas riquezas,
no se puede estar allí.

La riqueza de las cosas
la adorna el Amor de Aquí,
y ya no cambia la casa,
porque el vivir de ahí
no hay quien decore por precio.

A esto llámalo vivir,
pero vivir sin amar
a todo lo que es de Aquí.

No uses esta palabra:
“vivo la vida,
todo se rinde hacia mí,
pero sí, algo yo siento
que me canso de vivir”.

Estas palabras te vienen
cuando vivas sin vivir.

Vivir la vida se vive
cuando es la Vida sin fin,
cuando por dentro te sientes
un vivir como el de Aquí.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que el caserón,
como no lo viva nadie,
entras y quieres salirte
de algo que quiere echarte!

Es el protestar del bien,
que el mismo bien quiere echarte.

Ahora piensa en una vivienda humilde,
pero que vivan a Dios,
y puedas decir: “yo vivo,
y de sobra tengo to”.

Esta vivienda está abierta,
y allí te encuentras de más
para lo que necesitas
en tu vida material.

La vivienda la haces tú,
y quiera el hombre o no quiera,
es vivir, vivir la vida
cuando Amor de Dios tú sientas.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pag. 93-94

martes, 15 de abril de 2014

Hay quien llama a Dios en su último remedio

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En Sueño Profético decían:

Hay quien llama a Dios
en su último remedio,
y hay quien dice: “Señor ven
en la Paz y en el silencio”,
sin querer tan sólo amar.

Éstas son dos maneras
distintas de comparar.

Hay quien piensa:
“Tengo que buscar a Dios,
pero tengo gran temor,
si no me perdonará”.

Aquí sigue Magdalena:

A mí me vino esté pensar
después de que me presenté al Maestro,
pero en mi grande ansiedad
de quitarle el sufrimiento
al que me iba a perdonar.

No pensé en los pecados
que hice en mi vida atrás.
En cambio, cuando me dio su Perdón,
y un Perdón sin preguntar,
fue cuando pensé el valor
tan grande que da el amar;
fue cuando sentí vergüenza
sin poderla sujetar,
fue cuando salían de mis ojos
lágrimas con ansiedad.

Yo creo que fue su Amor
y la forma de perdonar,
lo que a mí me hizo sentir
el valor de ir al Maestro a buscar.

Si yo antes pienso,
como después fue el pensar,
seguro que no me encuentro
en la Gloria “perdoná”.

Desperté, oí:

Son dos formas diferentes
de pecar y buscar a Dios.

Si el Amor va rebosando,
sabes que alcanzas Perdón.

Si te dejas los pecados
y después buscas a Dios,
ya Dios hará que tus fuerzas
sólo piensen en el Perdón.

Si empiezas a pensar
todo lo que hiciste a Dios,
te vendrá lucha de espíritu,
de un sí y muchos “nos”.

Si a Dios no Le hiciste mal,
te presenta la oración
y tu forma de actuar.

Y si fuiste pecador
como fue la Magdalena,
si pides un grande Amor,
Dios fijo que a Gloria te lleva.

Después te vendrá el llorar,
como llegó a Magdalena.

MAGDALENA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 63-64-65

lunes, 14 de abril de 2014

“Que Me ves, dilo, publícalo”

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En Sueño Profético decían:

“Que Me ves, dilo, publícalo”.

Son Palabras de tal Fuerza, que el hombre no pudo llegar. Y hoy tendría grave respuesta el que quisiera aquí el silencio dar.

“Que Me ves, dilo”, ya es un premio que Dios da. Que este premio son muy pocos los que ahí disfrutándolo están. Por eso mandan Aquí que su cundir sea cada día más.

Que Esto no haga el hombre como con la comida: que unos tiren comida y otros mueran por no tener este alimento que el cuerpo sin él no puede pasar.

Pues ¿cuántos, cuando llega a ellos una Verdad Divina, diciendo: “pasando está”, cambian de ritmo de vida y a Dios se van a buscar?

Si el hombre pensara esto, miedo le daría cuando notara en su cuerpo algún poco de malestar.

Desperté, oí:

“Que Me ves, dilo”,
no pudo el Instrumento callar.

Luego empezaría calvario,
y calvario hay que pasar.

No porque Dios ponga el calvario,
esto lo pone el no amar.

Y ya empieza la guerra
de querer destrozar aquello
a lo que no hay quien llegue
por ser de Dios el Mandar.

Que Me ves, dilo, publícalo”,
es la obediencia
tirando del sufrimiento.

Pero este Mando de Dios
hace impotente al hombre
que quisiera decir “no”.

“No es verdad”, jamás lo dice
con pruebas a presentar.

“Que Me ves, dilo”,
es un Aval Celestial.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 103-104-105

domingo, 13 de abril de 2014

La rama de Dios

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En Sueño Profético decían:

Se habla mucho de Dios y se sabe poco de esta Gloria. Se habla mucho de los Elegidos y no se cree que Dios elija. Se habla mucho de los Profetas, pero sin querer aceptar que verdad sea. ¡Cuánto se ha dicho: “No preguntes, el árbol lo conocerás por sus frutos”!

Otro dijo:

Esto yo oía cuando mi vida con materia viví, a los tres siglos de dejar de vivir de Hombre Dios, pues ya mucho se decían estas palabras: “Donde haya dos hablando en mi Nombre, Yo estoy allí”.

El hombre habla de Dios sin saber y sin responsabilidad. Decía mi abuelo que mucho amaba a Dios:

“Hombre valiente en la Tierra, hombre cobarde para las cosas de Dios; que el hombre afirmaba todo lo que no había visto ni sabía, que dijera el hombre; pero que de la Gloria de Dios, todo lo dudaba”.

Uno dijo:

Debía el hombre de prohibir, dar maltrato al que Aquí viene; debía, antes de negar, hacer lo que éste refiere, y así podía juzgar el que sabe la Verdad desmiente.

¡Con qué frialdad coge el hombre lo que sale de esta Gloria!

¡Cuánto impedimento pone al que Dios trae y arroba!

Desperté, oí:

¿No será el impedimento,
por falta de Amor a Dios?

¿No será la frialdad,
por no oír hablar de Dios?

El que ama, quiere saber,
y el que sabe, ama.

El que sabe de Dios
es porque busca la rama.

La rama de Dios se ve
en que no falta la sabia.

Y los brotes va sembrando,
para que vean más ramas.

Siempre que quiera el hombre saber
si Dios es verdad que habla,
que piense en los que anunciaron
cuando a la Tierra bajaba.

Estos fueron los Profetas
que el Padre en ellos hablaba.

Y a la Virgen le llevó
el Arcángel sus Palabras.

Ya empezó el Padre a hablar,
antes que el Hijo bajara.


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Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 87-88

sábado, 12 de abril de 2014

El ruego por el pecador

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En Sueño Profético decían:

Es cumplir una obediencia el rogar por los pecadores y quitarlos del pecado.

Si vives amando a Dios, tú ya irás buscando para quitar de pecar.

Dijo uno que ya Dios le deja el Mando:

El que ama a Dios, sufre por el que está pecando, porque ve que sufre Dios.

Si esto lo cogiera el hombre como el médico coge la enfermedad de la carne, ¡cuántos verían el pecado como la lepra y el cáncer, o cuando el cerebro dice: “por aquí no pasa la sangre”!

El médico cura al hombre sin conocerlo y sin quererlo. Mayoría de las veces, si el médico curara al que quisiera por cariño, se morían los pacientes. El médico que es de Dios, cura con el “Sí” que Dios le manda.

Pues el que quite de pecar –aunque al pecador no quiera–, Dios ya le dará buena renta. Porque la otra curación, ¿qué importancia tiene a ésta?, y Dios se la está mandando de segundo en segundo para no quedar la carne muerta.

Desperté, oí:

El hombre,
en vez de pedir por el pecador,
lo maldice y se aparta,
y esto ya no es de Dios.

Si Dios apartara al que pecó
o al que está para pecar,
a muy pocos verían con Él.

El ruego por el pecador
debía de hacerlo el hombre
como la comida que come.

Como un trabajo que obliga
el dueño que está pagando.

Es un deber de pedir a Dios
por los pecadores.

Y maldecir los espíritus
que en contra de Dios los ponen.

Los demonios tienen fuerza
porque no aman los hombres.


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Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pág. 168-169-170