viernes, 24 de octubre de 2014

Pídele a Dios que te mande Luz

En Sueño Profético decían:

Pídele a Dios que te mande Luz
de la que el hombre no puede darte.
Que la luz que va del hombre
no sirve para salvarte.

Pídele que te ilumine
lo que te aparta del Cielo,
porque lo oscuro y lo triste
no te lleva a sitio bueno.

Dijo uno:

La tristeza viene siempre
de vivir oscuridad,
de no pensar en un Dios
que no te abandonará.

Pero tienes que seguirlo
y en el sufrimiento amarlo más.

Todo el que tenga sufrir,
que haga este pensar.

Este consejo es de Gloria.

El consejo de la Tierra
es que debes de pecar;
que no te acuerdes de Dios
porque Dios nada te da;
y al que a Dios no sigue,
buena vida le verás.

Esto es consejo
de hombre venenoso,
de hombre animal,
de los que Dios dice:
“Apártate Satanás”.

Apártate debe decir el cristiano
cuando le llegue consejo
para llevarlo a pecar.

Desperté, oí:

Si Dios te manda Luz,
ni tropiezas ni puedes caerte.

Si Dios te manda Luz,
se retira el que oscuridad vive
y oscuridad quiere.

Si Dios te manda Luz,
ya tristeza tú no tienes,
porque tristeza es pensar:
“esto remedio no tiene”.

Cuando Luz de Dios no falta,
siempre verás un camino
que de la tristeza te aparte.

El dolor y el sufrimiento,
si no te falta esta Luz,
al final te llega Premio.

Esta Luz, al que le llega,
edifica y destruye.


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Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pag. 53-54-55

jueves, 23 de octubre de 2014

El hombre no quiere la Gloria

En Sueño Profético decían:

El hombre no quiere la Gloria. Y el que la quiere, la quiere sin hacer lo que Dios manda. Aprendiz que hace mal lo que el maestro le manda, porque así él lo cree bien. Pero no es de la enseñanza que el maestro o profesor le enseñaba. Pero éste, puede ser que al maestro le saque ventaja, aunque no pueda ejercer. Pero a la Enseñanza de Dios, haciendo lo que Dios manda, ¿quién enseñará mejor que Dios, con lo que hay escrito igual a esto o con Palabras que en arrobo reveló para dejar en escrito estas Palabras? Pues aquel que quiera la Gloria, tiene que cumplir sus Palabras.

Dijo uno:

Al hombre le cuesta trabajo aceptar el Amor que Dios le ofrece. Le cuesta trabajo, porque tiene que vivir vida de Amor al Prójimo y pensar en Dios en todos sus actos; vivir convencido de que Dios no tiene sitio, de que todo está en Él. Que el pecado es el personaje que se enfrenta con sus Palabras y su Enseñanza, para que el hombre pierda la Gloria, que todo es Pureza, Amor y arrepentimiento.

Desperté, oí:

¡Qué palabras,
que las tres te dicen
tres Dioses: Uno!

Pureza: el Padre.

Amor: el Espíritu que engendra al Hijo.

Y arrepentimiento: Dios Padre,
que se hace Hombre pero es Hijo.

Que se hace hombre
para llevar a la Gloria
al arrepentido que a Él Lo quiera.

El hombre le ve trabajo,
a amar a Dios en la Tierra.

Y no piensa que este Amor
es riqueza, pero Eterna.

¡Si este Amor,
todo es castillo,
pero de arena!

Juego que los hombres forman,
cada uno a su manera.

Si quieres ir a la Gloria,
¡despégate de la Tierra!

Pero no digas: “la quiero”,
sin que cumplas su Obediencia.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C2

miércoles, 22 de octubre de 2014

El espíritu del mal tiene dominado al mundo

En Sueño Profético decían:

Si no conoces a los espíritus, no conoces a las personas.

Los espíritus que no están en la Gloria de Dios son espíritus malos y hacen servicio a Satanás. Éstos actúan en la persona y, a veces, parece normal su actuación, dando razones de engaño que convencen al que no piensa:

“¿Quién me estará aconsejando, si esto que voy a hacer o estoy haciendo, a Dios no puede alabarlo porque va en contra de sus Mandamientos?”.

Dijo uno:

El espíritu del mal tiene dominado al mundo, porque el hombre abre puertas al mal y las cierra al bien.

Si al mal se persiguiera cumpliendo las Palabras que Dios enseñó y manda enseñar, nadie aprendería a ser malo, porque a nadie le verías actuación de pecado.

El espíritu cuando no está con Dios, tiene puertas abiertas a acción de pecado.

El hombre pone su saber pensando y diciendo: “A mí no me hables tanto de pecado. ¡Eso, a los niños de poquitos años!”.

Si el hombre supiera que está perseguido por espíritus malos, vería en momentos al mismo diablo.

Pero si tú aprendes a conocer la materia cuando él la está mandando, pronto dices: “Satanás, vete de mi vista, que conmigo has fracasado”.

Desperté, oí:

Si quiere el hombre saber
si existe el espíritu del mal,
donde haya un Elegido,
que siga su caminar.

Y verá cómo lo tratan
y los golpes que le dan.

Pocos, muy pocos,
defienden el Lugar.

Ahora piensa despacio:

“¡Si el consejo que me da
es que yo viva la vida
pensando en el Más Allá!”.

“¡Pensando que soy cerilla,
que mi vida antes se puede apagar
que el durar de una cerilla!”.

Estas son las Enseñanzas que te da
el que Dios hace que viva
Vida de Gloria sin cuerpo.

Porque Aquí,
el cuerpo no tiene vida.

Si no tienes esta Enseñanza,
jamás puedes comprenderlo.

El espíritu presenta
de varias maneras al cuerpo.

Y si no entiendes acción,
no sabes cómo es por dentro.

Este Arrobo ha hecho escenas
como si viviera cuerpo.

Que sirve para conocer,
el mal o el bien,
el Instrumento.


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Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pag. 102-103-104-105

martes, 21 de octubre de 2014

Éste lleva la estela y al Prójimo va sellando

En Sueño Profético decían:

El que dice “yo tengo Comunicaciones de Dios” puede mentir, pero el que no acepta también puede equivocarse.

El que no acepta tiene más ventajas para saber si es verdad (si quiere saber Verdad) que el que miente. El que miente, si lo sigues, pronto verás que Dios lo descubre, porque su acción no es igual a las palabras que dice, y será cobarde ante un examen que le hicieran de esta Gloria. Su fingir se iría acortando y no podría sellar su decir en el Prójimo por ser el Sello que Dios mandó con sus Discípulos.

Dijo uno:

Todos en los que Dios se comunique, tienen que vivir en el Prójimo para tener contacto con Dios en Comunicación y en Acción. Dios que manda Aquí, en el Cielo, y Dios que espera ahí, en la Tierra, pero todo está unido a Dios.

El que Aquí no es mandado para que ahí cuente y diga no puede actuar siempre igual, con el mismo Amor, con la misma fuerza y con la misma Paz que para el que quiera deja, porque de Aquí la lleva ya.

El que no quiere aceptar, si quiere, Verdad le llega. Y cuando se ponga a hablar, en vez de desmentir, que diga: “No quiero saber Verdad, y a sabiendas es Verdad. Yo digo Esto es mentira sin Evangelios mirar”.


Desperté, oí:

Tiene más en contra de Dios el que no acepta que el que dice mentira.

El que no acepta sin investigar y cerrando los ojos poco interés demuestra, y puede que pierda la Gloria por su falta de interés de que le hablen de esta Gloria.

El que quisiera decir mandatos, sin ser mandatos, como no era de Dios pronto acabó tapado, y no le importa perder la Gloria si es del Infierno mandado.

El que Dios trae a su Reino y le manda que lleve algún Mandato del Cielo, éste lleva la estela y al Prójimo va sellando.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V

lunes, 20 de octubre de 2014

Ojos abiertos

En Sueño Profético decían:

El ciego puede ver lo que no ve el que vista tiene.

Hay cosas tan verdaderas, que la vista no hace falta.

Comparemos una de ellas:

Para amar a Dios del Cielo,
los ojos cierras primero.

Si quieres saber por saber,
ver por ver,
e investigar por investigar,
ten por seguro
que vista y saber
no te sirven para “na”.

El ciego puede ver
lo que tú con vista no ves.

El ciego, con su palito,
puede el peligro ver,
que tú teniendo vista,
caíste más de una vez.

El ciego puede ver
lo que tú con vista no ves.

El ciego ya ve la Gloria,
¿“pa” qué más vista tener?

Decía un ciego ya santo,
que si hubiera tenido vista
sin hacer servicio a Dios,
mil veces vivir y ser ciego,
y luego verse con Dios.

¿Para qué quieres la vista,
si no sientes el Amor,
y por más que veas claro,
no ves la Huella de Dios?

Yo, con mis ojos sin ver,
cierro y veo resplandor,
y sé donde Dios elige,
porque éste antes amó
al Prójimo y al humilde,
porque allí estaba Dios.

Yo veía esto sin ver,
por llegar su Resplandor.

Tener vista, ya es un premio,
premio que viene de Dios,
pero ensuciando este premio,
ciego te quedas “pa” Dios.

Desperté, oí:

Este santo, que era santo,
antes de quedarse ciego,
era santo para hablarle
a todo el que él veía viendo.

Porque él veía a aquel
que hablaba de Aquí del Cielo.

Si tienes ojos abiertos
y dices que vista tienes,
¿cómo no ves que Dios habla
en el Lugar que Él quiere?

Hay más ciegos que con vista
la Voz de Dios desconocen.

Pues si dices que no ves,
cuando Dios dice que veas,
no te tengas porque ves,
y a Dios pídele que veas.

Dios, cuando se deja Ver,
da el Ver a la inteligencia,
que le da un Ver tan claro,
que supera la Vivencia.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo II - C5

domingo, 19 de octubre de 2014

“Yo creo, pero no creo”

En sueño Profético decían:

El que Dios elige, antes amó. Dios lo premia y el hombre lo maltrata, lo maltrata e insulta a Dios, lo insulta y le pide cuentas. Esta es la reacción del hombre que sabe que existe Dios.

El que en Él no cree, vuelve la espalda y no da palabras. El que Lo ama, bendice el momento en el que oyó Palabras directas en el Instrumento de esta Gloria, confirmó sus ansias de saber qué hacer para tener a Dios contento, y se quitó su pesadilla: el pensar que Dios no habla en estos tiempos que se vive sin Amor, contando y refiriendo lo que a otros les pasó.

Este que ama y que antes amó, pidió que Dios en la Tierra hiciera una Aparición. No la pedía para él, la pedía para el mundo, para achicar los pecados que el que peca no los ve. Éste busca las Palabras que lleva el que Aquí traen, pero no queda en silencio, camina, allí las dice, allí las lleva. Éste, jamás pondrá duda, porque duda con entrega no existe. Ésta es la reacción de devolver Amor a Dios del Cielo, de admitir una creencia en la que tú decías: “yo creo”.

Desperté, oí:

¡Es el hombre el que enmienda
el Amor de Dios del Cielo!

¡Es el hombre el que dice:
“yo creo, pero no creo”!

Ésta es contradicción
que no le va a hombres buenos.

El que cree, antes amó,
y ya acepta lo que Dios hace
con aquel que Él quiere.

Nunca se verá enfadado
por creer que a aquél prefiere.

Él alberga este pensar:
“Dios lo hace porque Él quiere”.

“Algo verá allí mejor,
aunque no lo vean los hombres”.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C5

sábado, 18 de octubre de 2014

Yo me vestía de novia

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila. Decía:

¡Qué poco se ocupa el hombre
de saber cómo habla Dios!

¡Qué pocos sienten el ansia
de que les hablen de Dios!

¡Qué pocos buscan su Eco,
para saber cómo es Dios!

Yo, más veces iba diciendo
lo que me estaba pasando,
que ya el que lo sabía,
me llamaba preguntando.

Estudiar sin acaloro
lo que sufre este que habla,
te da un resumen justo,
sin que suenen sus palabras.

Esto lo dicta Teresa,
que es la misma que hablaba
en el Sueño sin materia,
porque Dios es el que manda.

A mí me dieron sufrir
para que no hablara y callara,
pero yo oía el decir,
y mis palabras sonaban
con ese Eco de Aquí,
que resuena donde Él habla,
y ya no me importaba a mí
que nadie me preguntara.

Yo me vestía de novia
cada vez que Dios me hablaba.
Yo me vestía de novia
porque el Amado esperaba,
que antes Lo esperaba yo,
cuando en éxtasis me dejaba.

Yo llamo vestir de novia
al estar enamorada
de este Amor que no comprende
aquel que el Amor lo tasa
con el amor de la Tierra,
que es corto y pronto pasa.

El Amor que es puro Amor,
este Amor nunca se acaba.
Cuando se termina ahí,
Aquí en la Gloria se agranda.

Desperté, oí:

Yo me vestía de novia
porque mi Dios me esperaba.

Yo me vestía de novia
porque a Él tan sólo amaba.

Esta vestimenta era
la vestimenta del alma.

¡Ay traje que me ponía,
que todos podían ver!

¡Ay traje que me servía
para hacerme padecer.

Este traje es de novia
del Espíritu de Dios.

Este traje, el que lo use,
se ve en la Gloria con Dios.

Este traje es de Amor,
de Pureza y Confianza.

Este traje se lo pone
aquel que mucho a Dios ama.

Amando mucho a este Dios,
te puedes vestir de novia
con el traje del Amor.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5