sábado, 31 de enero de 2015

Vapor o niebla

En Sueño Profético vi mucha gente de espaldas, y andaban como movidos. Su caminar era como el de las nubes, que ves que se alejan con un andar sin pies. Estos que vi eran cuerpos hasta la rodilla, terminaban como en un vapor o niebla. ¡Es tan difícil ver sin materia y luego explicar con materia a la materia…!

Dijo uno:

Es difícil porque el hombre cierra los oídos a la explicación que lleva el Comunicante. Esta Gloria no debería extrañarle a nadie, cuando el que cuenta la Visión sea hombre de Dios por vivir sus Leyes.

Estos espíritus –y se vieron otra vez con su misma Gloria, que los envolvía de Paz en Gloria– no pueden ser conocidos por el hombre, ni pueden hacer Visión hasta que Dios los mande. Estos espíritus viven sin materia, sin peso, sin nada que viva en la Tierra, y sin nada viven Vida Eterna. Es el Amor de Dios el que hace que vivan sin materia. Es el Amor del Padre el que los trajo de la Tierra. Pero todos ya vivieron algo de esta Gloria en Tierra.

Otro dijo:

Todos los que traen Aquí, que ahí el cuerpo se dejan, a unos los vieron sufrir, de otros no se dieron cuenta, tan sólo Dios les veía el sufrir que para Dios cuenta. ¡Pero es tan corta esa vida cuando vives con materia…, que si el hombre la pensara, no pediría tantas exigencias!

Desperté, oí:

Para vivir en lo Eterno,
sólo te exige Amor.

Para vivir unos segundos,
llevas la vida “arrastrá”.

Una cosa ya no sirve,
otra cosa hay que buscar,
y ya cuando todo tienes,
tú mismo abandonarás.

En esta Gloria se vive
con espíritu “na” más.

A esta Gloria se viene
sin querer nada llevar.

Lo que sí te pide Dios es
certificado de Paz,
que tú quisiste cogerla
cuando Él la fue a dejar.

“Mi Paz os doy, Mi Paz os dejo”.
En viviendo esta Paz,
te verás Aquí sin cuerpo.

Para vivir en esta Gloria,
no hay ningún secreto.

Que practiques el Amor
y Paz vayas repartiendo.

Entonces vive seguro
que Aquí te verán sin cuerpo.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C5

viernes, 30 de enero de 2015

Tú, de oración, y yo, de pecado

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento del que Dios le habla. Decían:

Éste ama tanto, que sufre por el que a Dios no ama. Da con uno que ama y cien no. Estos que no aman, sólo lo sabe el que recibe la Comunicación de Dios. Dios le señala al que a Él no ama.

Este que hablaba dijo:

“Venid espíritus de la Orden” –y aparecieron muchos vestidos de blanco.

Dijo:

Yo, Domingo de Guzmán, y todos los de mi Orden que Aquí contemplamos al Poderoso de Cielos y Tierra, estamos unidos a tus Comunicaciones y te fortalecemos en tus sufrimientos, sufrimientos que pesarán al hombre. La Palabra de Dios debe ser publicada como Él manda. Dominicos de Aquí harán que Dominicos de ahí publiquen.

Dijo Álvaro:

En nuestra vida material teníamos ansias de saber de Aquí. No puede ser comprendido que digas que amas y no vayas a saber de este Amado, Amado que te da Amor sin poder compararlo. Yo pasaba en oración día tras día, y a Dios pedía que me hablara, y más de una vez en alguien se comunicaba, alguien que a mí venía porque Él se lo mandaba, y a mí me daba los medios para que yo le ayudara a aquel que no tenía nada, y al que desierto llegaba. Pero yo pedía para mí y para el que no tenía nada.

Se acercó Agustín y dijo:

Que tú, Álvaro, no pedías para ti, que hacías lo que a Dios agrada.

Desperté, oí:

Álvaro hacía, con lo que recogía, lo que Dios quería.

Sin duda que Dios se lo daba porque él lo repartía.

Dios, cuando te da, quiere que tú des, y cuando tú Le pides el Perdón, quiere que Le lleves muchos pecadores.

Pecadores que Él no quisiera que hubieran pecado.

Yo recibí su Perdón y cambié mi vida tanto, que cuando a veces oía “ahí va Agustín el Santo”, me escondía donde podía, para contener el llanto.

Por eso, Álvaro, tú y yo podemos hablar de esto tanto: tú, de oración, y yo, de pecado.

Que el que ama mucho a Dios, día y noche está rezando, y a esta Gloria moviliza, para quitar los pecados de aquel que mucho pecó porque a Dios nunca había amado.

DOMINGO DE GUZMÁN, ÁLVARO Y AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C3

jueves, 29 de enero de 2015

Si no existiera esta Vida, Dios no permitiría al hombre en la otra

En Sueño Profético decían:

Si no existiera esta Vida, Dios no le permitiría al hombre en la otra.

Dios permite y deja que tú Lo ofendas con cantidad de maldad, aunque engañarlo quieras.

Si no existiera esta Vida, no existirían los Profetas. Que puedes darles el nombre de “Lugar donde Dios sus Palabras deja para que siempre esté vivo este Lugar en la Tierra”.

Dijo uno:

El que haya leído lecturas Bíblicas del Cielo a la Tierra, sin que manos del hombre hayan llegado, Esto, ve que es “Maroma Divina” que no se ha cortado.

Y si al Evangelio, aunque a Dios no quiera, le estudia sus trazos, ve que continúa este Dios hablando.

Es pecador, sin lástima, el que tenga estudios de la Palabra de Dios y aquí no acuda para recoger esta Enseñanza. Que aunque es la misma, al hombre le hace falta que digan los Representantes de la Palabra de Dios, que Dios sigue con su misma Enseñanza.

Estos son responsables del que intente borrar lo que es intocable.

Si el químico quisiera acostumbrar a beber veneno, diciendo que ya no mata, ¿qué haría con él la justicia cuando viera a hombres muertos por culpa de sus palabras?

Pues piensa: ¡cómo va a estar con Dios, ni con cuerpo ni cuando entierren su cuerpo, el que sabe que Esto es de Dios y silencio guarda!

Desperté, oí:

Hay pecador con lástima
y pecador sin Perdón.

Es más ladrón, hace más daño
y tiene menos perdón,
el que le entregaste llave,
que el que la puerta rompió.

El que la puerta la rompe
puede ser una tentación.

Pero al que el dueño de la casa
le da la llave y poderes,
¡éste no tiene perdón!

Ahora compara:

Dios, que sigue hablando,
y el que conoce el Lenguaje
no cunde este Mensaje
y ya niega Salvación
que a muchos podría llegarle.

Si no existiera esta Vida,
Dios no permitiría
al hombre la otra vida,
donde es vida sucia y corta.

Estúdiate este párrafo
mientras estás pisando Tierra:

“Dios elige, premia,
manda y perdona.
Pero piensa que juzga y aparta,
y ya no entras en su Gloria”.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C4

miércoles, 28 de enero de 2015

Que la rueda ruede

Quedé dormida pensando: “¡Con la falta que yo hago en la calle y tener que quedarme sin salir por estar mala! ¡Ponme buena Señor, aunque no sea buena…, buena…, como estaba! ¡Claro que esto mismo le pasará a todo el que no pueda salir!”.

En Sueño Profético decían:

No es lo mismo que la rueda ruede para pasear, que ruede para ganar el jornal. Pues aquí es más preciso que ruede la rueda y no se quede parada.

Tu presencia alborota espíritus, y de Dios empiezan a hablar. Al que no lo hace bien, tú una llamada le das: ¡que piense en otra Vida! Aunque no quiera pensar, tu presencia le recuerda que hay Dios.

Por eso lo tuyo es gente, publicidad, que todos los hombres conozcan esta Grandeza Divina. Y aunque tú no grites, ellos te ven. Te ven siempre con el mismo caminar. Que muchos no quisieran, porque ellos quedan mal.

Los Profetas es, día a día, el Mando de Dios dejar.

Dijo un espíritu que vivió con Jesús el Salvador cuando vivió de Hombre:

Más de una vez dijo el Maestro: “Acercaos al Profeta si queréis participar de la Fuerza que Yo le doy con mi Mando. Si no llevara Fuerza, no podría decir todo mi Mando, porque la maldad del hombre ya vería como callarlo.”

“Yo digo “ve y di”, y es máquina con fuerza que destruye lo que en el camino se oponga. Porque mi Palabra lleva todo el Poder del Cielo y de la Tierra”.

“Oíd al que Yo mando, pensando en Mí, y ya cumplís el Mando”.


Desperté, oí:

Al que el Maestro
más fuertes le daba sus Palabras,
más sabía el Maestro
que lo haría con Amor y contento.      

Y que no admitiría reforma,
por amigo que de él fuera,
del que lo estaba oyendo.

No hay escala mayor,
que el que lleve un Mensaje
y diga: “Esto lo ha dicho Dios”.

Porque tiene que decir
Palabras que le molestan
al que lejos está de Aquí.

¡Es que no es ver u oír,
es que es Dios diciendo
que Esto tiene que decir!

Y decir que soy Yo
el que mando este “Decir”
.

No hay quien diga “Dios me habla”,
si verdad no es este dicho.

Porque el hombre se subleva
cuando ve que Dios es Vivo.

Esta dosis de pecado
está en el mundo extendida.

En los rudos está menos,
y mucho más en los cultos.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C1

martes, 27 de enero de 2015

Apúntate a estos pocos

En Sueño Profético hablaban de poder servirle a Dios. Decían:

A Dios Le sirve todo el que Lo ama; servirle de hacerle a Él servicio, no de Él mandarte; porque te puede mandar y tú no amarle, pero servirle. A Dios todos pueden servirle, como a Él llamarle.

¿Quién no podrá decir:
¡Dios mío, socórreme, dame el sustento,
dame Paz, dame consuelo,
no me abandones por lo que he hecho!
¡Dios mío, dame el Perdón!
¡Dios mío, quiero cumplir tus Mandamientos!?

Dijo uno:

Todos le sirven a Dios: el rico y el que recibe, el sano y el enfermo, el que lleva las muletas y el que derrocha belleza y al pecado da desprecio y vive con un pequeñito jornal. Todos Le sirven a Dios, si a Dios aman de verdad. Pero el hombre poco Le sirve, porque le falta Amor.

El que le sobra el dinero, se lo reserva sin dar, aunque a otro vea hambriento.

Y el que lleva las muletas renegando de su mal y ofendiendo a Dios, diciendo –cuando a Dios oye nombrar–: “¿Tú crees que Dios se ocupa del mal…? ¡Si Dios vive Allí en el Cielo y no oye…! ¡Porque yo ya Lo llame antes de coger muletas...!, y mira, ¡cojo me ves!”.  

Éstos no sirven a Dios, y el Mando que Dios les dé, siempre lo harán disgustados y amenazando: “¡que esto no lo hago más, ya puede Dios o los santos mandarme algún mandar!”.

Desperté, oí:

Piensa el servicio que haría
el que guarda gran dinero,
si se reservara un poco
y con lo demás
buscara al pordiosero
para cubrirle sus faltas.

Y el cojo, con sus muletas,
cuando oyera protestas
del que tiene piernas sanas
y estas palabras dijera:

¿Tienes queja de la vida,
y a Dios llamas ofendiendo...?
¡Si yo con mis dos muletas
y pierna y media que tengo,
en mi mente, al despertarme,
lo primero que digo es esto!:

¡Bendita sea tu Gloria,
que me tiene de instrumento
para aplacar al hombre
que habla en contra del Cielo!

Éstos, los pocos que hay,
gran servicio van haciendo.

¡Apúntate a estos pocos
y mete gente en el Cielo!


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C8

lunes, 26 de enero de 2015

Si la carne no doliera, nadie conocería la Gloria

En Sueño Profético decían:

“No hay Resurrección, sin Muerte –dijo Jesús a sus Discípulos un día hablándoles de su Muerte–. Y no sabrán quién Me sigue, si guardáis silencio a mis Palabras. Si conmigo se acabara el sufrir de la carne, tampoco se conocería al que quisiera mi Gloria, porque mi Gloria viene después del sufrimiento de la materia. Que el sufrimiento de la carne intentará siempre desesperar al espíritu, para que os pongáis en mi contra. Coged estas Palabras como algo que crece y tenéis que ir soltando, porque más van naciendo. Pensad que Yo os estoy hablando así porque vivo el sufrimiento de la carne y soy Dios hecho Hombre. Yo ya sé lo que harán con mi Carne los que tienen el mando de Luzbel, al que Yo mandé al abismo para que quedara apartado de mi Gloria. Sin sufrimiento de carne no podréis comprenderme. Buscadme hoy a Mí. Y cuando a Mí no Me tengáis, llamad a mi Padre, que Todo es un mismo Dios”.

Desperté, oí:

¡Qué fuerza daban a la carne
las Palabras del Maestro!

¡Cómo quería que aprendiéramos,
que mientras que había carne,
tenían que haber sufrimientos!

Y cuanto más Lo seguías,
más entendías su “Diciendo”.

Porque el seguir a Él,
daba Caridad
a lo que movía tu cuerpo.

Si la carne no doliera
por dolor o sufrimiento,
nadie conocería la Gloria.

¡Es el paso de esa vida
el que te da el pasaporte
para que bajes o subas!


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C4

domingo, 25 de enero de 2015

El farolero

En Sueño Profético decían:

Hablar cómo Dios nos ama es fácil. Enseñar cómo tenemos que amarlo es difícil y trabajoso.

El que tenga este trabajo, duro le será el vivir.

Dijo uno:

Yo vivía unas casas más arriba de un hombre que servicio le hacía al Cielo con hacer que muchos amaran a Dios. Y este hombre me decía –porque me hice amigo suyo– que su trabajo no le cansaba ni lo sofocaba como le sofocaba el ver el trabajo que al hombre le costaba querer a Dios y hacer lo que era de su Enseñanza.

Este hombre era farolero, y su oficio lo cogió a él para que fuera dando Luz al espíritu y después luz a las calles. En cada farol, un romance decía de Amor a Dios para que a Dios quisieran. El día que llegaba un poco tarde, le llovían las protestas, pero no de enfado. Él siempre tenía respuestas. Ésta era conocida: “Procurad no tener oscuridad en el espíritu, que es el que le da luz a la calle, pone a Dios contento e ilumina los hogares”.

Pues este hombre, del que me hice amigo suyo y me tomaban por farolero, decía: “¡Será posible que no trabaje con el chuzo, ni con agua ni con viento, por mala que sea la noche cuando la noche se está haciendo! Que cuando hablo de Dios, de que Lo quieran, a unos tengo que hablarles que lo redondo es lo bueno; a otros, me doy la vuelta y tiene que ser cuadrado lo que redondo ya era. Y así me los voy llevando para que a Dios Lo quieran”.

Desperté, oí:

“¡Ya viene el farolero!”,
se oía por las calles.

En cada esquina
dejaba una Enseñanza,
que a más o menos servía,
pero a él lo buscaban.

Cuando encendía el farol,
decía esta despedida:

¡Ya está la calle encendida
con la luz que da el farol!

¡Que paséis buena noche
si el espíritu alumbra,
que es la Presencia de Dios!

¡Que del farol a la Luz Divina,
él se queda en apagón!

¡Procurad que esté siempre
encendido el espíritu,
pero con Amor a Dios!

¡Hasta mañana chiquillos,
que améis siempre a Dios!


***

Libro 1 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - C2