jueves, 5 de diciembre de 2019

Lugar en el que Dios pone sus Palabras

En Sueño Profético decían:

Hay quien practica la palabra cristiano y no busca ni cree nada que le digan de este Mundo, donde el cuerpo no entra.

Hay quien habla de los Santos y no admite palabras que digan: “Está pasando, allí o aquí, lo que le pasó a aquel Santo”.

Esto, el hombre lo ha dejado siempre según el que más haya mandado y más publicidad haya dado. Pero esto, que en este Lugar pasa, es diferente. Aquí, el mismo Dios se hizo presente, en el principio, con estas Palabras:

Te voy a hacer ver mi Vida Pública. Unas veces serán espíritus con materia. Otras veces será la Enseñanza con cuerpo, para que el que quiera la siga”.

Esta Enseñanza ha sido explicada con tal firmeza, que el hombre no ha podido llegar a corregir una palabra.

Dijo uno:

Ella habla del sentir del espíritu, que como no haya vivido este sentir, es imposible contarlo y responder a preguntas que hagan teólogos u hombres de alta escala en la rama de las letras, que sean personas justas en el momento de las preguntas que quisieran hacer.

Esto es Sabiduría Divina, con el Mando de Dios, para que no quede oculto en manos del hombre.

Desperté, oí:

Despierta oyes estas Palabras que Aquí mandan dictar:

Te voy a hacer sentir cómo se desprende el alma del cuerpo”.

Y fue dejando sin acción todos los miembros de su cuerpo, hasta dejar de oír, y ya verse vivir, pero sin cuerpo, y el cuerpo verse sin movimiento.

Le da el entendimiento para que le ponga la palabra.

Y le da la fuerza para que la rectificación no llegue, por no mandar en lo que a ella le manda.

Esto no es santo ni místico.

Esto es Lugar en el que Dios pone sus Palabras, que Dios le dio el nombre de Profeta.

Nombre que al hombre le extraña, lo desprecia y no acude.

El contemplativo o el místico nunca dirán las palabras con esta fuerza incansable, que le pone dudas al que no ama.


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Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C2

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Elegido para enseñar

En Sueño Profético decían:

Al Elegido se envidia, pero poco se imita.

El Elegido para ir enseñando, ya va tirando de grandes sufrimientos. Esto es querer dar la Vida, y el hombre despreciando. Esto es querer quitar la suciedad de aquel que se ensució o se está ensuciando.

El Elegido para enseñar sufrió mucho hasta ser enseñado. Pero fue sufrir con ansiedad, pidiendo a Dios:

“Señor, que no me falte este Contacto, que yo sé que no es de la Tierra. Porque nadie puede hacer lo que a mí me está pasando”.

“Señor, aunque me veas con miedo, que me siga esto pasando”.

Dijo uno:

¡Es tan grande el ver y oír donde no hay materia! Es un contacto con Fuerza, difícil el describir para que el hombre lo entienda.

Tienes que buscar un sitio donde todo allí quede por ser para la Enseñanza. Luego, Dios te da las fuerzas para que el hombre no llegue, y ya al hombre te enfrentas. Te crees que te pones malo, y es salud que te llega apartando la materia.

Hay cosas que te contaron que no fueron verdaderas como aquí están explicando.

Desperté, oí:

¡Es cosa tan diferente
saber para ti
o tener que explicar para otro!

Pues figúrate explicar
donde te hablan
y no hay cuerpos.

Decir: “iba andando
y no había suelo”.

Estar viendo caminos y oír:

Ésta es la Gloria.
Aquí está mi Padre sin Cuerpo,
Yo con Cuerpo de Carne,
y el Mando de mi Padre en Mí
es el Espíritu Santo
”.

¿Cómo esto callarlo
si tú no tienes aquí Mando?

Elegido para enseñar,
tiene que ser él
el primer enseñado.

Si él obedeciera al hombre,
Dios retiraría su Mando.

Pero Dios cuando elige,
ya sabe la Obediencia
que el Elegido Le tiene.

Estas Enseñanzas
debería el hombre sufrir,
el que no las practicara.

Y ser exigida su Enseñanza.

Si el cuerpo no fuera enseñado,
la lengua no tendría el uso que tiene,
ni los brazos, ni las piernas.

Si el hombre enseñara
del espíritu lo primero,
nadie podría mentir ni ignorar
lo que es la Palabra “Cielo”.


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Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - C5

martes, 3 de diciembre de 2019

Dios quiere que su misma Palabra la lea el hombre

En este Sueño Profético decían:

Ella presentará el Libro en el orden que Dios le ha ido enseñando. Esto es una Enseñanza, y tiene que publicar su primera clase. El hombre no podrá reformar el Dictado de Dios. Dios deja a ella para que diga: “Esto, sí. Esto, no”. Pero Dios le iluminara donde vaya el sí o el no. Dios ya sabe en la forma que su Palabra va a ser comprendida. Del Libro, sea respetada su copia. Si el hombre reforma, no reforma a ella, reforma a Dios.

Desperté, oí:
Si tú dices: “Esto lo aprenderé si Dios quiere”, pues ¿cómo quieres tú que Dios aprenda de ti?

Dios quiere que su misma Palabra la lea el hombre.

Para que el hombre vea que no es de otro hombre.

El hombre, si quiere, da fe de esta materia, materia que Dios tiene para la Comunicación al hombre.

Estos Libros darán realce a tantos nombres como pongan.

Ellos que hablen del Lugar que Dios eligió –comprendido queda que es en alabanza.

Que esta alabanza será cambiada por Gloria.


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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C7

lunes, 2 de diciembre de 2019

A los grandes talentos los dejaban mudos

En Sueño Profético hablaban de la obediencia. Ponían comparaciones y ejemplos que a los grandes talentos los dejaban mudos. Decían:

Si no tienen obediencia, no mandes, porque te harán sufrir y acabarán pecando.

Tu Mando sea siempre donde crean que el Mando es de Aquí aunque a ti te oigan hablando. Mando donde no crean, te hacen daño, porque la actuación, luego, no va con el Mando.

Piensa: sin obediencia y despreciando tu Mando, ¿qué le harían a los mensajeros que a la Cabeza de la Iglesia tú has mandado?

Tu Mando tiene que ser fuertemente acunado, como buena madre que lleva al hijo en brazos. Si es mala madre, irá protestando, y en la primera silla o rincón del suelo lo dejará tirado.

Dijo uno:

Si tu Mando lo cogieran después de estas palabras dichas en ellos: “¿qué hago?” o “el mando que sea para mí puedes usarlo”, sería una enseñanza tajante para el que de Dios viviera retirado, y a muchos que piensan mal, el rostro les verías avergonzado. ¿Quién conocerá mejor el fondo del mar que el buzo que va buceando?

Desperté, oí:
El que Dios manda, conoce el fondo del cuerpo, que es el espíritu.

Y ve, sin visión, la contestación que dará el espíritu.

Lo mismo que Dios le hace comprender intención sin palabras, ¿cómo no se entrega, el que conoce esto, y piensa: “Dios no sería Dios si se equivocara?

Esto, tiene que llegar el día
que no repitan palabras.

Y que quede en vía muerta
el que caso no te haga.

Porque Dios te dejó un tiempo,
pero ese tiempo se acaba.

¡Qué cambio daría todo
si tu Mando practicaran!

Puede que quieran hacerlo
cuando ya no te haga falta.

Porque el Mando no es tuyo,
ni tampoco las Palabras.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C1

domingo, 1 de diciembre de 2019

El Amor a Dios

En Sueño Profético decían:

El Amor a Dios es una sed
que si el agua le quitaras,
secarías los veneros
y sed aún te quedaba.

El Amor a Dios
es inquietud y es calma.

En el Amor a Dios
se ve el que lo vive,
el que lo desea para él vivirlo
o el que lo desprecia.

El Amor a Dios te busca
y se ofrece a que tú lo tengas
de una vez para siempre.

Este Amor secreto,
escándalo lleva,
y ya este escándalo
se convierte en penas.

Que siempre le puede
el Amor a las penas.

El Amor es del Cielo.
De la Tierra son las penas.

Por eso le puede
el Amor a las penas.

Esto te lo entiende
el que sufre mucho
y mucho a Dios quiere.

A más sufrimiento,
más te acordarás
de Dios en el madero.

Yo, cuando esto veía,
cerraba los ojos
y más me acordaba.
Tenía que Pedirle Perdón
del pesar que me llegaba.

Si era momento
que podía ponerme de rodillas,
de rodillas Lo alababa.

Ya veía que crecía en mí
lo que chico estaba.

Era el Perdón
para el que no Lo buscaba en Teresa,
o en otro que Lo amara,
que se llenara de Amor
y el Cielo lo arrebatara
en éxtasis o durmiendo,
pero que Dios le mandara.

Desperté, oí:

¡Ay Señor,
qué pocos piensan,
tu sufrimiento en la Tierra!

¡Ay Señor,
si lo pensaran,
el nombre de sufrimiento,
al sufrimiento quitaban!

Y se diría sufrimiento
cuando de Ti se hablara,
no por el destrozo a tu Cuerpo,
porque es mucho más sufrimiento
el sufrir que hoy Te mandan.

¡Ay hombres,
que no queréis
el Saber que Él os manda!

¡Ay hombres,
que si pensáis
en la vida que se acaba,
que sólo hay un rebaño
y un solo Pastor que aguarda!

Con esta meditación
hecha por la noche o la mañana,
el hombre ya buscaría
las Palabras que Dios manda.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C1

jueves, 28 de noviembre de 2019

Mandamientos cumplidos: Gloria segura

En Sueño Profético hablaban de las Leyes de Dios, de cómo Dios mandaba que viviera el hombre. Decían:

Mandamientos cumplidos: Gloria segura.

Sin vivir los Mandamientos no puede haber Paz, ni conciencia limpia. El hombre quiere anular las Palabras que le tiene puestas el que a él lo deja que viva. El que tiene Poder para mandarle a la noche que no deje que amanezca el día, o que la Tierra se abra y la misma tierra convierta al mundo en una sepultura.

El agua quiere defender a Dios, y a veces hace presencia cogiendo otros caminos, que no son mares, ni ríos, ni acequias, ni veneros, ni pantanos. Ella coge otros caminos para que el hombre la vea y se encuentre anulado con sus inventos de Tierra. Pues a pesar del hombre ver esta fuerza, parece que se avergüenza de nombrar a Dios y sentirse párvulo en el saber de la Tierra. Esto, en el saber del cuerpo. Que en el saber del espíritu, el no querer a Dios lo hace analfabeto. Por esto, Dios no tiene diferencia para elegir ni para enseñar del Cielo.

Desperté, oí:

A las Leyes de Dios no puede el hombre llegar.

Llega, el tiempo que tiene cuerpo, pero eso es no poder llegar.

Poder llegar es –si el hombre pudiera–, en lo que se ha nombrado, en ello mandar.       

Pero ¿dónde está su poder?, si con todos sus armamentos de guerra, con un simple aguacero no se podría enfrentar.

Y si el agua se escondiera defendiendo a su Dios, la sequía acabaría con el hombre.

¿Y qué dices del trueno? Con un día o una noche que no cogiera descanso, caerían a montón los hombres muertos, con la palabra: “el corazón ha fallado”.

Si el hombre pensara esto, el miedo lo perseguiría y pensaría: “Yo no toco los Mandamientos”.

Y los voy a practicar, por ser las Leyes del Cielo.

El hombre, cuando se ve con juventud y dinero, parece que se avergüenza de decir: “Yo vivo la Ley del Cielo”.

 
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Libro 30 - Investigaciones la Verdad - Tomo IV - C7

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Si llevas la vida fácil, llevas Paz dentro del cuerpo

En Sueño Profético decían:

¡Qué sencillo es vivir
con la receta del Cielo!

Si el hombre la practicara,
se ahorraría sufrimientos.

El cuerpo es exigente
cuando ve que te domina
y hace que desees
aquello que menos te sirva.

Y ya vives trabajosa
una vida que es sencilla.

El cuerpo no se alimenta
tan sólo de la comida.

Hay cosas de más valor
que el hombre no las practica.

La vida de la materia
es fácil de vivirla.

A más te acerques a Dios,
mucho menos necesitas
y vives mucho mejor.

Dijo uno:

Por no vivir vida fácil,
mucha gente pierde el Cielo.

Por no vivir vida fácil,
el hombre pierde lo bueno.

Si el hombre cogiera esa vida
sin avaricia ni esfuerzos,
no llegaría a desear aquello
que lo retira del Cielo.

Desperté, oí:

Si llevas la vida fácil,
llevas Paz dentro del cuerpo.

Y sacarás la receta del Cielo
y acortarás trabajos y sufrimientos.

La vida es trabajosa
porque el hombre se la ha puesto
con los cuatro garabatos
que ponen al hombre inquieto.

Que esta inquietud hay veces
que le da muerte a tu cuerpo.

En la vida, con Dios delante
y haciendo lo que Dios manda,
no te llega inquietud.

Vives Paz, te sobra tiempo,
y nunca desearás
aquello que te ponga inquieto
por no poder alcanzarlo.


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Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C3