viernes, 20 de octubre de 2017

Si eres bueno de Dios, no juzgas

En Sueño Profético decían:

Para juzgar al malo,
tienes tú que ser bueno,
y cuando tú seas bueno,
ya no te atreves a juzgarlo.

Hay malos que desean a los buenos,
pero buenos sin juzgarlos.
Que éstos son los que a Dios sirven
para quitar del pecado.

El pecado perseguido,
queda sucio y olvidado.

Igual que se siega el trigo,
debía segarse el pecado.
Y el mundo sería granero
de buen trigo ya sembrado.

Es el hombre el que le deja
el crecimiento al pecado,
sin pensar que Dios ya premia
al que vuelva al rebaño.
De los corderos que se fueron,
la hierba, la roca y el Cielo,
su balar están oyendo.

Dijo uno:

Yo oí mucho las palabras de Agustín,
y llegué yo solo a cambiar
mi forma de pensar y mi vivir.

Cuando cambié me di cuenta
de que había sido hombre malo.

Mi Perdón no lo pedí
cuando lo quería el pecado,
pero a este gran Agustín,
fue oírlo
y sentirme avergonzado.

Desperté, oí:

Iba buscando al que estaba pecando, con más ganas que se buscan las monedas.

Te ponía muchos ejemplos, con los buenos y con los malos.

No defendía a los malos, pero pedía a Dios por ellos.

No se atrevía a juzgar cuando le decían:

“Agustín, esto te voy a preguntar”.

Más veces le vieron cara de tristeza, que contestaba a las preguntas que le oían palabras.

¡Qué verdad lleva esta Fuerza, que si eres bueno de Dios, no juzgas y cundes lo bueno que Dios te hace que sientas!

Por mucho que sepa el hombre, le hace falta esta Enseñanza.

AGUSTÍN DE MÓNICA



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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C4

jueves, 19 de octubre de 2017

Amor con Confianza

En Sueño Profético decían:

Confianza en Dios,
renta segura.

La Confianza en Dios da,
porque llega tu súplica.

La Confianza ya abre
sin llave la cerradura.

Hay quien tiene confianza,
pero le pone medida,
y ya no es la Confianza
que Dios quiere que tú vivas.

Dijo uno:

Dios quiere que tú te entregues
haciendo lo que Él te diga.
Pero si el Mando no cumples,
Confianza te retira.

A Dios tienes que entregarte
a sabiendas de que es Presente,
que te oye y que te mira,
y en esta Presencia,
ya tu súplica es oída.

Si piensas este pensar,
ya pides con alegría.

También haz por pensar esto:

Si Él llama
y busca siempre para dar,
qué hará con el que Lo siga
y ponga su Confianza
como bálsamo en herida.

Desperté, oí:

No hay quien ame a Dios,
ponga en Él su Confianza
y Dios no le dé respuesta.

Pero hay pocos que amen
y reciban con alegría
la respuesta que Dios manda.

Que mayoría de veces
no se entiende la respuesta
que Dios manda.

Pero si sigues pidiendo con Confianza,
Dios te mandará aceptación
y no retirarás Confianza.

La falta de Confianza
te transforma la visión
y ya ves fuera de la Confianza.

Al que siente Amor por dentro,
siempre le ves alegría
en lo que Le está pidiendo.

Que esta alegría no falta
si piensas:
“Él me está viendo,
y ¿quién me va a comprender
cómo yo Le estoy pidiendo?”.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C6

miércoles, 18 de octubre de 2017

Si no cumples la Ley de Dios, no puedes ser hombre bueno

En Sueño Profético decían:

No puedes ser bueno si no cumples la Ley de Dios. Y no puedes querer palabras ni hechos malos si estás con Dios.

Dijo uno:

Esto es lumbre y agua; hierro y madera; herrero haciendo formas con grandes golpes y panadero y alfarero que con cuido meten en el horno el trabajo, para que no se deforme, el tiempo que allí han dado.

Pues más diferencia tiene el que está con Dios en todos sus actos. Y esto es lo difícil si no estás con Dios: el poder imitarlo. Tienes que compadecer al que otro ya ha tirado, y retirarte de aquel que otros tienen por santo, porque le ves actuaciones de espíritus envenenados.

Desperté, oí:

Ponían en la Gloria grandes comparaciones, y tú ya veías la diferencia de uno que está viviendo Palabras o Amor de Dios, a uno que vive por su cuenta, que pone y quita según a él le convenga.

Si estás con Dios no haces sacrificio, no haces esfuerzos.

Tú Le pides fuerzas y haces normal lo que otro no pueda porque le falta el amar.

Hace falta saber poco para pensar y razonar que si no cumples la Ley de Dios, no puedes ser hombre bueno.

Como tampoco puedes ejercer hechos de pecado ni diabólicos y estar al servicio de la Palabra de Dios.

Tu presencia tiene que ser destacada antes que palabras diga tu lengua.

Jesús dice a los Discípulos:

Que os conozcan primero por la acción, y después poned las palabras”.

“La palabra puede ser de un fariseo. La acción no la hace el que mi Reino no ama, ni el que no Me busca porque no quiere mi Presencia en la Tierra
”.


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Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C2

martes, 17 de octubre de 2017

Es cobarde pedir cuentas

En Sueño Profético decían:

Le exige más a Dios
el que menos ama.

El que ama más,
nunca pide cuentas,
y nunca compara su vida
con la que otro tenga.

Él sigue el camino y sigue la cuesta.
Lo que sí lleva siempre en su pensar,
es de Dios la Presencia,
y oye palabras que vida le dejan.

Dijo uno:

Es que no es vivir,
vivir sólo pensando en la Tierra,
deseando cosas para distraerte
de esta Vida Eterna.

Así no se puede vivir,
porque ya la Tierra no te soltará,
y siempre estarás
pidiéndole a Dios cuentas.

Desperté, oí:

Cierto que el que ama a Dios,
nunca pide para que a Dios ofendan.

Olvida el pasado,
y vive el presente
siempre en Dios pensando.

Tiene confianza
y pide sin miedo.

Porque nunca dijo:

Esto que me pasa,
¿por qué lo consiente
el Dueño de todo?

Y otros que son malos,
que ofenden a Dios,
viven la grandeza.

Con este pensar,
ya está ofendiendo
su Voluntad o su Permitir,
y no puedes
sentir su Presencia.   

Presencia que te hace vivir
los sufrimientos que ahí te llegan.

¡Es cobarde pedir cuentas
al que te deja la vida
para que Lo quieras
o no Lo quieras!

Esta palabra “cobarde”,
el hombre, tal vez no entienda.

Pero si piensas lo que es Dios,
es cobarde pedir cuentas.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4

lunes, 16 de octubre de 2017

Romper las Leyes de Dios, no hay pecado que lo supere

En Sueño Profético hablaban de las Leyes de Dios y de las leyes del hombre:

Si cumples las de Dios, cómo llamar y pronunciar este Nombre.

Romper las Leyes de Dios, no hay pecado que lo supere.

No se ha conocido un caso que después de que el cuerpo esté hecho hombre o mujer, un pedazo de su cuerpo se lo arranque porque no lo vea bien, por feo o por molesto.

Unas piernas que estén sanas, pero que se vean torcidas, manden que se corten y pongan unas bonitas. O unos ojos feos o chicos, arrancarlos de su sitio y preferir estar ciego antes de tener esos ojos feos o chicos.

La boca que el cuerpo tiene, si la quieres grande o chica, agrandarla con terreno de la cara, si era chica; y si era boca grande, con unos puntos achicarla para que quede bonita.

Hay orejas que afean cara y cabeza, y que el hombre le pone risa. Ninguno intenta buscar a alguien que las recorte, que sepa de cirugía.

Ya se ha dicho algo del cuerpo. Ahora se va a nombrar al hijo:

¿Quién lo desprecia y lo cambia por otro niño más guapo, más sano o más quietecito? Y luego, cuando ya sea hombre, pidas a Dios que se muera porque no sientas nada por él y a ti beneficio no te deje.

Todo lo nombrado es tu carne: Creación de Dios.

Pues si la carne unida es Palabra de Dios, no puede el hombre romper esa carne, porque va en contra de la Ley de Dios.

Desperté, oí:

Ponían comparaciones con la carne unida, para muchas páginas llenar.

Y que el hombre no pudiera ni una palabra quitar.

La carne unida, romperla, es querer quitar aquello que Dios ya une, porque tú a Dios pides esta unión.

El que no la pida, no cree en Dios.

Va el Mensaje a que nadie corta un pedazo de su carne porque no le guste o porque se canse.

Cuando cortas un pedazo de tu cuerpo es porque tu vida puede acabarse.

Y esto sí es Palabra de Dios.

Él curó al paralítico. Y al leproso, la carne limpia dejó.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C5

domingo, 15 de octubre de 2017

El espíritu se enferma por pecado o sufrimiento

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento. Decían:

Hay sufrimientos tan grandes, que al oírlos y al pensarlos, tú también ya estás sufriendo. Que estos sufrimientos son los que no son del cuerpo.

Pongamos comparación:

Los sufrimientos del cuerpo, si son dolencias de la carne, admiten el medicamento.

La enfermedad del espíritu, a veces tiene remedio, pero el hombre no busca lo que podría curarlo, que es la Enseñanza del Cielo.

Dijo uno:

Yo, cuando viví con cuerpo, tuve un gran amigo que iban muchos a buscarlo y él les daba la receta para curar el espíritu. Siempre tenía estas palabras como receta con garantía que curaban:

“Ten la Presencia de Dios en el sufrir y en la alegría. En el sufrir te notarás la mejoría cuando mires al Cielo y a Dios Le pidas. Y otras veces llegará curación antes de que veas herida”.  

Desperté, oí:

Hablaban,
que a la enfermedad del espíritu
no le llegaba el medicamento.

Le llegaba la Palabra
que Dios mandaba del Cielo.

Que Palabra con acción
era su Medicamento.

Este hombre alborotó
a más de la mitad del pueblo.

Su receta era
hacer lo de Dios lo primero.

Decía:

“Alegría sin Dios:
fiesta de Infierno”.

“Alegría con Dios:
Gloria pisando suelo”.

“Si tu espíritu se enferma,
es Dios su Medicamento”.

“Y si la carne se rompe,
pon a Dios y luego al médico”.

“El bastón no es lo que anda,
es que ayuda a que ande el cuerpo”.

Este hombre curó a muchos
sin medicina y sin médico.

El espíritu se enferma
por pecado o sufrimiento.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C2

sábado, 14 de octubre de 2017

Doble Esperanza

En Sueño Profético decían:

Disfruta, el que no ama a Dios, al ver sufrir al que a Dios ama. Disfruta porque ya cree que de Dios se aparta. Y no sabe que, sufrimiento donde hay Amor a Dios, da doble Enseñanza, porque va creciendo ya doble Esperanza.

El sufrimiento te aparta de Dios según con quien vivas, según con quien trates, aunque tú te creas que ésos a Dios aman.

Dijo uno:

Éste es un consejo
que en la Gloria mandan:
Si vieras que alguien,
en el sufrimiento,
quisiera apartarte de Dios,
con palabras ponle el apellido:

“Satanás te llamas”.

Yo quedo con Dios,
que oigo su llamada.
Siempre, si Tú quieres,
tienes mi compaña.

Desperté, oí:

Divinas Palabras,
que no son vendidas,
y menos, compradas.

Divinas Palabras,
que todo el que quiere,
puede practicarlas.

Y ya no le ofrecen
palabras satánicas.

Que son tentadoras,
para que tu espíritu
no oiga llamada.

Ponle al sufrimiento,
doble la Esperanza.
Y verás que huyen
los que a Dios no aman.


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Libro 24 - Dios No Quiere Permite - Tomo IV - C5