martes, 21 de enero de 2020

El Amor de Dios es algo que supera a todo lo que ves

En Sueño Profético decían:

Es grande la diferencia de hacer lo que Dios manda, por Amor a Dios, o por una ley que mandan.

Es grande la diferencia de hacer el bien por Dios, o por los hombres de la Tierra.

Todo esto, si comparas, ya le ves la diferencia. Lo del hombre siempre es un cambio o una venta, o una renta, que si no es cumplida, el ingreso no te llega.

El Amor de Dios es algo que supera a todo lo que ves en la Tierra. Vas caminando cansado y el cansancio te da fuerzas. Vas dejando sus Palabras con alegría o tristeza. Alegría, donde ves que quieren que más les digas lo que en la Gloria te digan, o Dios, en espíritu, te ha hecho ver. Y tristeza, cuando buscas con ansiedad dónde ir para que cundan al mundo esta Verdad, sin que puedan desmentir esta Grandeza Divina que, a diario, lleva un espíritu de Aquí.

Desperté, oí:

Cuando cumples por Amor a Dios, es grande la diferencia a cumplir por ley que ponga el hombre.

El Amor no tiene cansancio.
El Amor no cambia ni exige.

El Amor, cuando a Dios Lo sientes,
tan sólo esto le pides:

“Señor, que no me llegue el cansancio.

Señor, que en mí no acampe el olvido
de que busque y ampare al afligido.

Si de Ti me retirara,
mándame, dándome castigo,
que, sin el Mando,
la vida yo despreciara”.
 

***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C2

lunes, 20 de enero de 2020

El traje del espíritu

En Sueño Profético decían:

No puede tener disculpa el que haya conocido este Caso y haya podido ponerlo al alcance del mundo entero. El día que su cuerpo muera, dará cuentas al Rey del Cielo.

Esto no es para el cuerpo, esto es para que el cuerpo sepa que existe otra Vida, que jamás tendrá entierro. Que cuando al cuerpo lo vean muerto, será otro traje más que queda en la Tierra. Que este traje es el traje del espíritu. Que cualquier traje del cuerpo puedes conservarlo siglos y siglos. El traje del espíritu, por mucho que lo quieras, le das desprecio echándolo a la tierra.

Dijo uno:

Para que no olvides esto, son estos Escritos. Que primero son al espíritu, y después los pasa el espíritu al cuerpo.

Desperté, oí:
Si el mundo que el hombre tiene por único, enseñara de éste, Eterno, el malo no sería tan malo y el bueno sería más bueno.

Esta Enseñanza, si la estudias, ves que lo único que Dios quiere es que el hombre no pierda su Gloria.

Nombraban en el arrobo el cuerpo: traje del espíritu.

Al espíritu, mal trato; y al traje, buen cuido.

También hacían responsables a los que lo habían conocido y le habían puesto fronteras ocultándoselo al mundo.

Muchos, ya no se conocerían quienes eran si sus cuerpos los sacaran de lo sucio de la tierra.


***

Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C6

domingo, 19 de enero de 2020

Yo elijo al que viene a Mí y Me pide Mando

En Sueño Profético se oía a Dios Hijo con estas Palabras:

Yo elijo al que viene a Mí y Me pide Mando. El que no Me pide Mando, Yo, cuando tengo que mandarle, le mando, pero éste no es Elegido”.

“Yo elijo al que Me busca y Me pide Mando, al que Me busca con aceptación a mi Mando
”.

Quedó un grande silencio, como Mensaje terminado, y se oyó ya otra voz, aunque era el mismo Mando:

Cierto que Dios elige cuando tú presentas Amor y aceptación a sus Palabras. En su Vida Pública fueron pocos elegidos, porque pocos aceptaban su Mando con Amor y aceptación. Si no había Amor faltaba aceptación y ya no Le servían. Luego, a éstos les mandaba, pero no se les decía Elegidos. Ya, hacían Mando, no con buena cara, pero éstos ya no servían.

Desperté, oí:

¡Cómo explicar este Mensaje
si a Dios no quieres primero!

Sus Palabras dejaron silencio,
pero un silencio con habla.

Que al oírlas,
tú ya compones palabras.

Dios elige al que Lo busca
y secretos no Le guarda.

Pues si Le guardas secretos,
crees en un Dios de palabra.

Dios elige cuando ve
que tú siempre su Mando lo ves bien.

Si su Mando no ves bien,
Él te Manda,
pero ya Elegido no eres.

¡Es pena que el hombre le sirva a Dios
por fuerza, pero no por Amor!


***

Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C2

viernes, 17 de enero de 2020

El Mando

En Sueño Profético decían:

Procura que llegue a ti
el Amor que Dios reparte,
pero tienes que pedirlo
con la vida que tu haces,
olvidándote del mundo,
de aquello que Él no mande.

Este Mando se conoce
del mando que manda el hombre.

Este Mando, siendo mando,
no obliga, llegando al hombre.

Este Mando queda siempre esperando
hasta que tú Mando quieres,
pero una vez que lo aceptas,
por saber de donde viene,
si no te llegara Mando,
estás vivo y vives muerte.

Esto, para comprenderlo,
tienes que vivir pensando
que el nombre de vida es vida,
porque Dios te está esperando,
y ya no nombras la muerte,
si ves que te llega Mando.

Desperté, oí:
Este Mando, manda a pocos,
porque pocos piden Mando.

Este Mando, cuando llega,
tú ya tienes que llevarlo,
pero ya de otra manera.

Yo miraba al Cielo
y daba gracias
cuando pasaba el éxtasis,
y ya me quedaba el Mando.

Luego, me caían lágrimas,
cuando quería dejarlo
y mis oídos oían:
“Es que para amar a Dios,
tiene que, el sufrir,
no haber llegado”.

Yo seguía mi caminar,
y el Cielo me consolaba
cuando dentro de mi cuerpo
aquellas fuerzas me entraban,
y tenía que seguir
por un Mando que era Vida,
que yo me sentía muerta
cuando veía
que mi cuerpo era de carne,
pero actuaba de piedra.

Esto es lo que más me hacía
aborrecer a la Tierra.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C3

jueves, 16 de enero de 2020

Son muchos los llamados y pocos los Elegidos

En Sueño Profético decían:

Jesús dijo a sus Discípulos: “Son muchos los llamados y pocos los Elegidos”.

Estas mismas Palabras repiten con el Mando de Dios en la Gloria:

“Son muchos los que saben de estos Arrobos, de los que nadie puede hoy decir: “a mí me pasa igual, aquí está el justificante”.

Pues de todos estos llamados, son pocos a los que el Elegido puede mandar. Tan pocos, que si tuviera que poner número, pondría un número sólo, por no tener de compañero otro número.

Al hombre lo retira de Dios lo que queda en la Tierra. El hombre se cansa del Mando de Dios y no se cansa de lo que le exige la Tierra. Dios Manda; la Tierra exige; lo de Dios viene contigo; de lo de la Tierra no eres dueño, y en tierra queda, que a veces, queda en sitio que tú no quisieras, pero la Tierra te engaña y tú lo aceptas.

Desperté, oí:

Lo aceptas en tu vivir,
que está pegado a la Tierra.

Te da trabajo el decir:
“Dios quiere que yo Lo quiera”.

¡Pero yo me porto bien!
¡Otros, de Dios no se acuerdan!

Dios llamaba a los hombres,
para que a Él Lo siguieran.

Fueron pocos los que vieron
que al Maestro Le sirvieran,
y despreciando la Tierra.

Vivían de sus Palabras.
Luego buscaban la Tierra.

Porque allí encontraban hombres
y querían ir cundiendo
las Palabras que Le oían
al Salvador de los Hombres.

El no daba preferencia
hasta que veía Seguirlo
sin cansancio y sin protestas.

Entonces les daba el nombre
de “Discípulo”.

Nunca llegaban cansados,
aunque el cuerpo lo dijera.

Temían oír decir:
¡Bueno... mañana otro irá!

El Maestro lo decía
para que ellos descansaran.

Pero ellos no querían
oírle estas Palabras.


***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C4

miércoles, 15 de enero de 2020

Recadero del Cielo

En Sueño Profético decían:

En la salud y los bienes materiales, si el hombre pensara quién era el dueño, se avergonzaría al pedirle a Dios en momentos de apuro, de los que ningún ser humano puede librarse, que son en la enfermedad del cuerpo –manifestaciones que hace la muerte antes de que entierren el cuerpo–.

Si esto el hombre lo pensara, estaría siempre de Dios sediento y no podría dominar la quietud de su cuerpo, exigiéndole ir al Sitio que Dios tenía de Recadero del Cielo.

Dijo uno:

Que este Recadero sufre por el desprecio que dan los que puede quitar este sufrimiento. Que sus Representantes son los que deberían cundir este Evangelio. Que esto sería para Dios y para el Elegido una gran alegría.

¿Cómo puede vivir tranquilo el que Esto conoce y el que lo sabe y no acude a conocerlo? Con el bien tan grande que harían sus Ministros acudiendo y, sin descanso, cundiendo que es Dios el que manda que quede escrito este Evangelio.

Desperté, oí:

Todavía habrá quien diga: “¡Bueno…, Dios perdona, aunque yo no acudí!

El Perdón de Dios, ya se ha repetido muchas veces, que no pisa el sitio del desprecio.

Ni el desprecio, ni el perseguir la Palabra de Dios, haciendo daño al que tenga dudas de la Existencia de Dios.

Y para el Lo ama, es un sufrimiento gigante el verle al Instrumento la vida que hace.

Representante de Dios, que repites “Éste es mi Cuerpo y mi Sangre”, ¿cómo puedes vivir sin aquí acercarte?

Dios permite, hasta que vean que donde da su Palabra, ningún Ministro de Él, ve nadie que llega.

El que ama y vive el Evangelio, ve y compara que fue lo que a Él, cuando vivió con Cuerpo, Le hicieron.

Si esto lo comparas, ves que si Dios otra vez bajara a la Tierra con Cuerpo, otra vez el hombre Lo mataría.

Porque aquí lo ves en el Instrumento.

Que ya no queda sufrimiento que le pongan delante para cortarle el camino, pero el Mando baja del Cielo.


***

Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C7

martes, 14 de enero de 2020

Allí Dios da sus Palabras

En Sueño Profético decían:

Si nombras mucho a Dios y tu acción es como Él manda, ya tienes sitio en la Gloria, porque la Gloria de Dios es Gloria para el que hace lo que Dios manda. Que Dios te manda muy poco, tan sólo, que su Voluntad por ti sea aceptada; que busques donde te digan: “Allí Dios da sus Palabras”.

Dijo uno:

Cuando Dios elige un sitio, es donde se ve el que ama o el que cree.

Si crees de verdad, sin decir “yo creo”, y no estás mintiendo, no puedes quedar como punto muerto.

Ahora, si piensas “yo amo y no acudo”, no dices verdad.

Vamos a poner Amor, y creer en cosas de Tierra:

¿Quién oiría llamada de algún superior, mirara hacia atrás, y andando siguiera, teniendo que ir luego a su presencia, donde esperarían leyes bien severas, que lo encarcelaran mientras ya viviera?

Esto es creer sin que Amor hubiera.

Ya llega el Amor, de un Amor limpio, que Dios aquí media: el hijo que aún su infancia lo lleva, que cae y se levanta y a la madre llama con ojos de pena. ¿Puede no acudir y decir “yo amo”?

Si esto lo piensas, tiene poco estudio en dar el resultado.

Desperté, oí:
Es atrevido creer y no acudir. Pero es imposible amar a Dios y pasar delante del Elegido, sin decir: “¿Qué dice Dios?”.

Esto, el que diga que ama, ya está creyendo engañar a Dios.

Si amas a Dios, sería castigo que te prohibieran ir al Elegido.

Que este castigo no lo soportabas por que al Elegido seguías y buscabas.

Tiene que cumplirse el tiempo, no por venganza, y sí por darle el hombre a Dios desprecio.


***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C2