domingo, 25 de septiembre de 2016

Con Obediencia primero

En Sueño Profético hablaban de Obediencia, de Amor y de contrariedades. Referían hechos ocurridos cuando Dios Hombre vivió en la Tierra, visto como Hombre a la vista de cualquiera. También referían cosas que pasaron después del Maestro subir en Espíritu y Carne al Cielo, de después de que habían vivido con Él, tener que vivir sin Maestro.

Ya dijo otro, refiriéndose a lo que se estaba oyendo:

“Éstos son los que siempre iban con Dios en su Vida Pública, los que tenían el nombre de Discípulos del Enviado del Cielo, del que tenía muchos Nombres, pero el más conocido era el de Maestro”.

Ya dijo uno de éstos:

“Cierto que sus Palabras, midiendo otras, nunca podían ser iguales a las que Él nos decía. Era seguridad hablando. Era hablando en lo seguro. Ya que oíamos su Bálsamo, otra vez repetía: “No creed que mi camino es llano por ser Dios del Cielo, que por ser Dios, el hombre me persigue hasta la Libertad que yo le dejo. No penséis que mi seguir es caminar por sitios que Me aman, que si esto fuera así, no habría sufrimiento. Por eso muchos dirán: “voy contigo”, y antes del empiezo del camino dejarán sitio vacío. En cambio, el que ame, llegará hasta el Calvario y sufrirá con las palabras del fariseo”. Y terminó diciendo: “Si cogéis cruz, pensad en el peso que os dará el seguirme. Pero mi Padre que va en Mí, os dará las Fuerzas Eternas”.

Desperté, oí:

¡Cuántos querían seguirlo y Él no lo consintió!

Sabía que era un seguir de comodidad, sin Amor.

Al que amaba, el cansancio se le notaba en la cara, pero sus palabras eran éstas:

Maestro,
por mí no me quedo.

No me importa el morir,
porque sé que no me muero.

¿Cómo se va a morir
el que conozca al Maestro?

Éstos son, para los que ahí
los montes eran senderos.

Y no decían sufrir
a lo que ellos iban viendo.

Lo que sí les entristecía
era pensarlo en el Madero.

Y tenerse que callar
sin demostrarlo con hechos.

Ésta fue otra Enseñanza
con Obediencia primero.

Al que camine con Dios,
sufrir pondrá el fariseo.

Que este sufrir es de Tierra,
mientras Gloria manda el Cielo.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C2

sábado, 24 de septiembre de 2016

Busca donde habla

En Sueño Profético decían:

Ella será conocida cuando se publique. Esta Literatura no ha sido leída antes. Dios, sus Comunicaciones las hace a manera de Dios: sin medida, sin día ni noche, sin la intelectualidad del hombre y sin el permiso del hombre.

Dios deja en Libertad al hombre, y esta Libertad es la que intenta eliminar a Dios.

Desperté, oí:

A ella la buscará el que ame a Dios. Y el que no Lo ame, la buscará por sus Escritos.

Y al leerlos, ya no lee y ama. Y al amarlo, ya lee.

Estos Escritos, su Fuerza es única. Esta única se repite donde Él hable.

Busca donde habla, y ve y cuenta lo que habló.


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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C10

jueves, 22 de septiembre de 2016

El Mensaje nos tienes que leer

En Sueño Profético decían:

Ha llegado la noche pensando en las alegrías que al Elegido le dieron. Pues han sido dadas con un poder que se ve que son por Dios mandadas.

Los que más quiere el Elegido, su interior es con alegrías del Cielo, porque las sienten y las dicen. Que esto no está oculto, porque los que están aquí unidos ven su presencia y oyen sus palabras diciendo: “El Mensaje nos tienes que leer”.

Dan alegrías las cintas con las Palabras de Dios, que esta alegría estaba deseando que saliera para que el Mundo de adelanto ponga primero que Dios está con Cuerpo en su Reino, y que de Aquí sale premio o castigo. El premio para el que vive la Palabra de Dios Padre y la de Dios Hijo, que es la misma, pero Dios Padre quiere que nombren a Dios Hijo que es el que presenta a la Gloria y retira al que la Gloria no quiere porque el no querer lo va publicando con el “romper” la carne que Dios une.

Desperté, oí:

Cuando Dios quiere manda alegrías dictadas para que queden unos, siguiendo estas Palabras; y otros, pensando: “Mi sitio yo lo he pedido a los espíritus que son satánicos”.

El decir estas palabras, Dios lo permite para que vean que en la Gloria puedes tú, con tu forma de vivir, entrar o tener la puerta cerrada.

Los que están aquí unidos dan su vida para defender esta Grandeza Divina.

La carne que Dios me unió estaba en su despacho, con su cuerpo igual que cuando copiaba los Mensajes, y decía:

     - Ana cuídate, cuídate, que tu espíritu necesita el cuerpo.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Dios pone rosas

En Sueño Profético vi un camino duro con impedimentos del hombre, era trabajoso. Ya que anduve un tramo vi tres coronas, de las tres una era de espinas y las otras dos eran de rosas, una con las rosas frescas y la otra con las rosas marchitas. Cogí la de espinas, sin notar el daño que los pinchos me hacían, y uno dijo:

     - Esa es la que Dios convierte en rosas eternas, que son las que Dios manda desde la Gloria al que sigue su Camino. La suya también fue de pinchos.

Desperté, oí:

El que no se entrega a Dios pasa el camino duro sin la ayuda que le dé Dios.

Y la corona de espinas cuando Él ve que tú la quieres, lo mismo que Él la llevó, ya los pinchos no te pinchan.

Es el hombre el que manda hacer coronas de espinas sin pensar que luego Dios pone rosas y ya no pinchan.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII

lunes, 19 de septiembre de 2016

A uno sólo le da el Premio

En Sueño Profético hablaban de la Libertad que Dios deja. Decían:

El que ama se administra la Libertad. La Libertad te pone en contra de Dios. La Libertad te retira de Dios. Dios la deja para que, el que no quiera amarlo, coja su Libertad y no lo ame. La Libertad es de Dios, y de ella se apropia el hombre. Dios lo ve, y siendo suya, lo deja.

¡Cuántas veces yo presencié, yendo con el Maestro, negarle lo que era suyo por Él dejarle Libertad!

¡Cuántas veces referimos –ya que habían matado a Él– un hecho que nos costó llanto a los que íbamos con Él!:

Un día de frío, frío, y de niebla a su vez, tuvimos que hacer noche en un caserío donde paraban transeúntes cuando la noche les pillaba. No tenía comodidad, pero nosotros queríamos techo y lumbre. Se acercó el Maestro al dueño que vendía el vino sacándolo de unos barriles, y éstos mismos le hacían de mostrador, y le dijo:

   –Para Mí no necesito lo que voy a pedir. Lo pido para los que vienen conmigo y sé que me aman: Pasar la noche recostados al lado de la lumbre. Pero sí quisiera que no les faltara rescoldo.

Contestó el dueño:

   –La noche es larga y quemaría mucha leña.

Fue Matías a decirle quién era Dios Hombre y Maestro, como ellos le decían, y lo detuvo el Maestro.

   –No hace falta que digas quién soy Yo, ya que mi Padre quiere la Caridad para todos. Si a Mí me dan lumbre, no me la dan por Amor a Dios, me la dan porque soy Dios. Yo no he venido para que a Mí sólo me amen, Yo he venido para que se amen unos a otros como Yo os amo.

   –Mañana buscarás donde arda la leña, porque en este sitio no levantará más llamas, ni se verá rescoldo.

Cogieron cada uno su ropa y, andando en caravana, pasaron por una casa de labor, y al ver la luz encendida, llamaron, y salió una mujer de carácter vivaracho, y cuando le contaron el caso, llamó al marido, y con una aceptación contenta dijo mirando al marido:

   –Estos caminantes necesitan descansar. Si tú dices como yo, es sí.

Contestó este santo más que hombre:

   –Tres cargas de leña tengo. Pueden quemarla, ya que camas no tengo. Y si queréis asiento rebuscad por ahí dentro. Ya esta casa es vuestra. ¿Venid del mismo sitio que dicen que vive el Maestro?

Desperté, oí:

¡Cómo se quedó este santo
cuando vio de pie al Maestro!

Y le dijo: Ya mañana,
verás un cambio en tu huerto,
y la semilla que echaste,
en invierno y en verano
siempre estarás recogiendo.

Y siempre que vayas por leña,
al levantar el hachuelo,
verás los tacos cortados,
que los mandarán del Cielo.

Has tenido Amor al Prójimo,
que a esto es a lo que Yo vengo.


No conocía a Este Dios,
y amaba sin conocerlo.

Él conocía a los dos,
y a uno sólo le da el Premio.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - C7

domingo, 18 de septiembre de 2016

Hombre fracasado

En Sueño Profético decían:

El día que el hombre adore a Dios, reinará la Paz y dará horror el nombrar la guerra; se recordará el crimen y no se dirá persona; se nombrará como fiera al que mató por matar. El día que el hombre piense que Dios existe de verdad, tendrá que dar un gran cambio en la forma de enseñar.

Dijo uno:

Es que el hombre prefiere pecado, crimen, guerra y salvajismo, antes que honradez, caridad, humanidad con el inferior y vivir en cada casa los Diez Mandamientos.

Hasta que el hombre no enseñe esto y lo viva, no dejará las guerras, no acabará el adulterio, no dejarán de morir tantos millones de hambrientos. Hasta que el hombre no deje de darle premio al pecado, no se acabará con ello. Todo es falta de adorar lo que Dios tiene dispuesto. Todo es el no pensar que tú tienes que ser muerto, que tienes que ser juzgado cuando dejes todo eso que tú dices: “esto es mío”, y te responden: “sí, dueño”. Entonces querrás decir lo que ahora te recuerdo: “nunca hice lo de Dios, siempre viví en el pecado, nunca desprecié al amigo que vivía condenado”. Hasta que el hombre no enseñe desde niño el pecado, y enseñe a retirarse como enfermedad que tienen y puedes ser contagiado, hasta que esto no llegue, está el hombre fracasado.

Desperté, oí:

Debería ocuparse el hombre,
primero de lo que dura;
después de lo de la Tierra.

Porque no tiene sentido
coger el agua del charco
y que el manantial sea tuyo.

Sabiendo que Dios te espera,
no te llega esa Llegada,
por el pecar de la Tierra.

Hasta que el hombre no enseñe
que al pecado no lo quieran,
no se acabará el hambriento,
no se acabará la guerra.

¡Con lo fácil que sería
que el pecado se muriera!

¡Con lo fácil que es vivir Paz,
que Dios deja en la Tierra!

¡Con lo sencillo que vive
el que no quiere la guerra!

Éstos son hombres de Dios,
que saben que la materia
no sube al Reino de Dios.


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Libro 14 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo II - Preámbulo

jueves, 15 de septiembre de 2016

Al hombre le molesta que hable Dios

En Sueño Profético hablaban de los Elegidos por Dios, de los que Dios les enseña Sabiduría Divina; de los que antes de ser Elegidos, quisieron ser Elegidos; de los que se prepararon para oír la Palabra de Dios Vivo; de los que no querían pecar y sufrían por el que pecado estaba haciendo, o por la vida que hacía, que lo podía llevar a pecar. Estos Elegidos por Dios, siempre son maltratados por el hombre, son maltratados por el hombre desde el principio del mundo.

Al hombre le molesta que hable Dios; le molesta que sea el Dueño de todo lo creado: de lo espiritual y de lo material; le molesta que Dios sepa quién es el malo; le molesta que Dios no necesite que le abran puertas para entrar en tu casa y sepa lo que tú estás haciendo; y le molesta que Dios diga:

“Huracán, arrasa lo que el hombre hace, que lo cuida creyendo que es eterno. Y si manda a la montaña, que quede montaña en suelo sin que el hombre vea la tierra que montaña estaba haciendo”.

Esto es lo que el hombre no quiere aceptar de Dios, Único en Sabiduría, en Poder y en Mando.

Si el hombre quisiera a Dios, buscaría y aceptaría al que Dios Aquí trae. Primero Lo buscaría por Amor. Y después, por sentirse protegido por este Dios Vivo, por este Dios Guía y Vida Eterna, por este Dios que elige para que su Palabra la lleven de Aquí, de esta Gloria, al hombre, que si se salva, es por la Misericordia que Dios Padre al Hijo manda, por los ruegos del que ama.

Desperté, oí:

La justificación del hombre
al no querer aceptar,
no tiene pruebas ante éste
que Aquí Dios trae a enseñar.

Que compare el que quiera,
separándose de los dos,
y con un sí o un no honrado,
que escriba la aprobación
de lo bueno o de lo malo.

Éstos son dos que discuten:
uno, que me habla Dios,
y otro, que desmiente el Sueño,
éxtasis o revelación.

Pero con la diferencia,
que el que dice “me habla Dios”,
si discute, son Palabras
de pura Gloria de Dios.

Al que desmiente le faltan
palabras y Amor a Dios.

Le falta la inteligencia
para conocer la Voz,
aunque voz sea de cualquiera.

Nada más que la humildad,
se pone en plana primera
del que dice “me habla Dios”,
o del que juzga sentencia.

Dios sabe antes de hablar
el que su Habla desprecia.

Dios sabe el que dirá:
“¡Los santos para la hoguera!”.

“Con los santos acabad.
¿Quién ha visto a Dios en la Tierra,
hablando en un Lugar,
y siendo un Lugar cualquiera?”.

“¡Qué lo procesen, verás
como ya nadie comenta:
Dios habla para enseñar,
y no cosas de la Tierra!”.

Mil veces repite el Cielo:
“¡Hombres necios de la Tierra,
que Dios tan sólo da Paz,
y el hombre le forma guerra!”.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C1