miércoles, 15 de julio de 2026

Pide con Fe

En Sueño Profético decían:

Sigue con el pensar que a Dios le pides y esperas que te conceda.

El Poder de Dios lo piden de muchas maneras, pero cuando lo piden con Fe ves la fuerza de Dios en el sufrimiento y en el cuerpo enfermo.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Al Elegido le llega todo como al que no es Elegido, pero su pensar es:

El médico ve lo que los ojos le han enseñado de los libros de medicina, y esto lo compara con lo que ve en el cuerpo. Pero cada cuerpo es distinto, que esto pasa en todo lo que sea de la misma marca. Pongamos los coches, pues siendo todos iguales y del mismo tiempo unos duran años y otros no sirven cuando pasa poco tiempo. Pues si se pusieran comparaciones en la alimentación verían a unos estar sanos con poca comida y a otros, teniendo alimento de sobra, estar siempre de médicos.

Desperté, oí:

Los que están aquí unidos te retiran los inconvenientes que en el pensar te ponen.

El sueño tardaba y el pensar del Elegido era:

    – Señor, Te pido mucho porque sé que no Te enfadas.

Termina el Mensaje diciendo el Elegido sin palabras:

    – Señor, estoy contenta porque mi vida es tuya y Tú no necesitas lo que en la Tierra buscan, que son grandes medicamentos. Pues los buscan olvidándose de Dios.

Habiendo mucho Amor a Dios el medicamento está después de esta petición.

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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

domingo, 12 de julio de 2026

Si tienes un gran sufrir, sabiéndolo Dios te basta

En Sueño Profético decían:

Hay quien coge el sufrimiento como pelota de goma, botándola para que en el bote el sufrimiento le llegue a otro. Hay quien lo coge como madre amamantando al hijo, que lo acuna porque sabe que es suyo y pertenece a sus brazos. Estos dos que sufren el mismo sufrimiento no son igualmente clasificados para Dios. Hay sufrimientos que llegan con una cosecha que ignora el que sufre.

Dijo uno:

El sufrimiento que es grande de sufrir, tú no quieres, si es tuyo, que otro lo sufra; no quieres por dos razones: la primera, por ser tuyo, y si por Dios lo sufres, a ti te manda la recolección. Y si tu sufrir no entiendes, doble cosecha ya tienes.

Una mujer dijo:

Siempre le oí esta frase a mi madre:

Al sufrir que es tuyo,
tienes que cortarle vuelos,
que el sufrir es lumbre en llamas
que con rapidez se extiende,
y luego es doble sufrir
el apagarle las llamas.

Si tienes un gran sufrir,
sabiéndolo Dios te basta.

Esto lo decía mi madre que había sufrido mucho con su padre, y luego sufrió con el mío. Yo no era hija de ella, pero lo hacía conmigo como madre. Estas son las primeras palabras que yo digo: “Que yo no era su hija”. Si ella me hubiera oído esto, en su vida con materia, hubiera sufrido más que con todo su sufrir. Cuatro hermanos yo tenía, éstos ya hijos de ella. Pues todos me tenían en cuenta el ver cómo ella me quería, y yo siempre abrazada a ella. Cuatro más chicos que yo y mi padre, portándose mal con ella. Pero su sufrir hacía que más las dos nos quisiéramos.

Desperté, oí:

Esta mujer da enseñanza
de un sufrir ganando Cielo.

Gran razón lleva al decir
que el sufrir hay que apagar,
para que quede el sufrir 
como madre al amamantar.

No cojas nunca el sufrir
como pelota al botar.

Que puede que en el rebote
un daño mayor hará.

Ya el daño es lo de menos
si te pones a pensar
que de haber buena cosecha
se cambie en el mandar
el premio que Dios te premia.  

El sufrir que tú no entiendes
y sufrir queda “pa” ti,
antes puede que se acabe,
por ser más chico sufrir.

Al sufrir que es tuyo,
tienes que cortarle vuelos,
que el sufrir es lumbre en llamas    
que con rapidez se extiende,
y luego es doble sufrir
el apagarle las llamas.

Si tienes un gran sufrir,
sabiéndolo Dios te basta.

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Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C4 

jueves, 9 de julio de 2026

El hombre quiere vivir con el bien y con el mal

En Sueño Profético decían:

Asegura y quedará escrito que hay actuaciones que son de espíritus diabólicos para quitar el Mando que Dios da. Estos espíritus malos hacen más daño en los que no son tan malos, y muchas veces atormentan a los que son buenos, a los que hacen viviente la Palabra de Dios y la viven en actuación, y van contagiando con sus obras.

Dijo uno:

El hombre no cree en el contacto que pueden tener estos espíritus que pertenecen al destierro, que Dios le dio el nombre de Infierno. Estos espíritus persiguen al que no quiere pecado ofreciéndole mercancía fácil para que sea aceptada y ya peque o quede condenado.

Es en estos momentos últimos cuando quieren hacer más daño pero Dios, infinito en Sabiduría, va guiando y echando de su Camino el mando que da el espíritu de Satanás. Si el hombre quisiera conocer sus actuaciones las conocía, porque la actuación del pecado no se puede confundir con la actuación de Dios. Dios es actuación de cordero, y el pecado es actuación de lobo devorando, de serpiente venenosa que hace daño al mirar.

El que Dios prepara para que enseñe en la vida material conoce y persigue al espíritu que hace daño a Dios.

Desperté, oí:

De cuantas maneras han querido los demonios quitar en Esto la Paz.

Que si haces memoria y recuento pasas del centenar.

Del centenar de hechos que ahí se puedan contar, que luego están los que no hacen presencia para que no conozcas el mal.

Como los miles de insectos y microbios queriéndote devorar, que no los ves al mirar.

El hombre quiere vivir con el bien y con el mal, y no piensa que Dios tiene una Gloria donde jamás entrará el que su Voz no la oiga.

Que oírla es cumplir lo que Dios, desde su Gloria, manda que el hombre escriba. 

Desde los diez Mandamientos hasta este decir de Aquí.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

miércoles, 8 de julio de 2026

Calor Divino

En Sueño Profético decían:

No vive mejor el joven que el que más años tiene; ni el niño que riquezas le rodean; ni el viejo bien vestido; ni la mujer que todo tiene, empezando por dinero y terminado por brillantes montados, que luego va luciendo y provocando deseos para que busquen el pecado.

Pues con todo lo ya dicho, ninguno vivirá bien si a Dios no lleva acunado.

El niño sentirá frío, pero no porque no esté arropado con pura lana hecha trapos. El niño sentirá el frío si no tiene una mayor que lo arrope con sus brazos, porque sienta Amor a Dios.

Si el joven anda y anda de mejor sitio en mejor, a lo que mejor él llama, si no siente este Amor, se le habrán pasado los años, viviéndolos lo peor.

Ya queda el viejo sin dejar su caserón y sus objetos de siglos, y dos o tres que le sirvan: ¡Esto aquí! ¡Allí esto no! Si no tiene quien lo cuide llevando dentro este Amor, morirá en la miseria, sin que lo acune este Amor.

Como final del Arrobo, la joven con abundancia de joyas, si no siente este Amor, tiene que sentir cansancio al pensar: “Ya de todo tengo, pero me falta lo barato que no tiene precio”.
  
El que tiene esta mercancía que no tiene precio, la tiene en lo más hondo de su pecho, y no la cambia ni la da, por no haber ningún precio al que se pueda comparar.

Desperté, oí:

Todo lo que valor tiene porque el hombre lo valora, no te sirve, si no tiene Amor de Aquí, de esta Gloria.

¿Cuántos niños se ven solos, con dinero y con grandezas?

Solos de Amor del mayor, porque a este Dios lo desprecian.

¿Y ancianos que no mueren porque no llegó su fecha y tienen grandes valores?

A éstos los ves en rincón y con frialdad tan fea, que no deseas tener tú de viejo esas grandezas.

¡Hombres que están noche y día quemando y mojando dinero, y viven sin alegría!

Les falta vivir presencia de este Amor, que da la Vida.

El hombre desea al hombre según como vea que gira.

Y no sabe que vivir es, tener siempre contigo a alguien que sienta este Amor que manda Calor Divino.

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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

martes, 7 de julio de 2026

Dios no se oculta

En este Sueño Profético decían:

La publicación de la Comunicación de Dios es necesaria. En su primera Comunicación Él le dijo: “Que me ves dilo, publícalo”.

Su obediencia pasó los límites, y Dios la llenó de Sabiduría. En este “llenar” no habrá quien pueda competir con ella, por ser Dios la respuesta, y quien permite la pregunta.

Publicar es dar testimonio del Dios Vivo y dar afirmación al Dios Poderoso. Si Esto se calla, sigue triunfando la palabra: “¿quién Lo ha visto?”. En esto, el que ama a Dios, debe saber la respuesta: “Ven y oirás su Palabra, pero diciendo”, ésta ya dicha en el comienzo del mundo.

Desperté, oí:

Si Dios quiere que tú oigas su Palabra a través del hombre, ¿por qué no acudes?

¡Es pena que beses sus Escritos y no quieras oír su Palabra!

Dios mandó a sus Discípulos a que fueran por todos los rincones del mundo.

Si Dios hubiera negado que era Dios, seguro hubiera sido que no era Dios.

Dios no se oculta, porque otro Dios no hay.

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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C9 

lunes, 6 de julio de 2026

El hombre no oye su Palabra porque es Dios el que habla

En Sueño Profético hablaban varios y uno decía más fuerte:

La obediencia del Profeta alaba al Padre. Si no hay obediencia, el Hijo no transmite lo que el Padre manda.

Dios permite al hombre, pero en el Portavoz es Él el que le da sonido a sus Palabras, y estas Palabras tienen que ser repetidas por este Altavoz o Portavoz.

Desperté, oí:

Altavoz es darle fuerza a las palabras. Y portavoz es llevar las palabras a distancia.

Estas Palabras tienen que ser dichas como son sentidas.

Siempre por el Portavoz: esto sí, esto no.

Según el espíritu que éste vea, ya Dios le hará componer la frase adecuada.

El Profeta no puede dejar en mal lugar a Dios, puesto que Profeta es el Lugar que Dios coge para que el hombre oiga su Palabra.

El hombre no oye su Palabra porque es Dios el que habla.

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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C2 

domingo, 5 de julio de 2026

Yo estoy entre vosotros por ellos

En Sueño Profético decían:

Dios baja a la Tierra por el pecador y para enseñar al bueno cómo ser más bueno. Dios baja a la Tierra para levantar al caído. Dios enseña a levantarlo sin culparlo ni ofenderlo, que esto pertenece a su Reino, donde está Dios padre y Dios Hijo. Dios baja a la Tierra para unir a los rebaños y que sean uno sólo, y todos sigan al Único Pastor que puede entrar al Rebaño en el Cielo. Dios baja y enseña, y aprende más la obediencia que la sabiduría de la materia.

Dijo uno:

Donde falta obediencia no entran sus Palabras, porque son mal recibidas. Donde falta obediencia, Dios no da su Mando. Yo Le oí al Maestro estas Palabras:

 –Con la obediencia podéis ganar la Gloria. Sin obediencia, podéis perderla antes que el que está pecando. Porque Yo he bajado a la Tierra para quitar del pecado al que está pecando. Pero las Palabras que Yo os doy, si vosotros no las cogéis como Dios que Soy, no les llegan y entonces, los que están pecando, no pueden ver el daño que están haciendo. Y si lo vieran, me llamarían o me buscarían, y ya también irían a mi Rebaño.

 –Pensad que Yo estoy entre vosotros por ellos.

Desperté, oí:

¡Qué pocos conocen estas Palabras que Dios Hombre dejó en la Tierra!

Si no fueron dichas así, fueron igual pero de otra manera.

Éstas las dice un espíritu que vivió con materia, cuando Dios Hombre vivió en la Tierra.

¡Qué extrañeza le entraba al que no quería su Obediencia, cuando oía estas Palabras! :

 –Pensad que Yo estoy entre vosotros por ellos.

Tenías que Amar mucho para esto comprenderlo.

Al que Amaba, le oías mucho: “Esto lo ha dicho el Maestro”.

¡Agrandemos el Rebaño con Obediencia del Cielo!

Piensa que sin Obediencia, nada te saldrá bien hecho.

Y que Él bajó a la Tierra para agrandar el Rebaño, no para visitar al bueno.

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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII