domingo, 16 de agosto de 2026

Pedir para que más Lo quieran

En Sueño Profético decían:

No hay alegría mayor que Dios conceda el pedir que Le pides, porque es pedir para que más Lo quieran.

Ya dijo un espíritu de la Gloria:

Aquí ya se están cerrando las puertas a los sufrimientos y en su lugar se ponen alegrías. Alegrías como la del servicio que están haciendo los que están aquí unidos, trayendo prólogos de Obispos que en los Libros están publicados. Pues ningún otro ha podido hacer lo que han hecho y están haciendo los que están aquí unidos.

Desperté, oí:

Ya se dice con Mando de Dios que pronto estén los Libros publicados con los prólogos de los Obispos.

Los que están aquí unidos y dispuestos a hacer este Mando, también se pueden decir “elegidos”.

Otra vez, estando escribiendo el Mensaje, dictado en la Gloria, los Humos Divinos hacían niños con alas y la Imagen de Dios se veía transparente.

Esto, sin ver los Humos Divinos, es difícil contarlo.

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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

sábado, 15 de agosto de 2026

Las alegrías sin Paz no son alegrías

En Sueño Profético decían:

Las alegrías sin Paz no son alegrías ni con gran capital. Pues teniendo capital y faltando la alegría con Paz de la Gloria, el capital más sufrimiento de peligro da.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Yo conocí a uno que en el mesón donde yo entraba nos juntábamos a la misma hora. Éste tenía gran capital y por tener tanto dinero la Paz despreciaba y no quería saber nada de donde viniera la Paz, porque decía:

    – Yo tengo dinero y no deseo nada. Con dinero compro todo lo que me haga falta, porque al dinero nada se niega.

Éste tenía dos hijos ya mayores, uno con 17 años y otro con 15. La mujer sufría porque siempre estaban con voces y riñas, era difícil que le ayudaran por no oír las riñas que a la familia le daban. El dinero era el defensor de este hombre, y decía: “Yo seré feliz toda la vida”. De la Iglesia no quería saber nada y su mujer le hacía caricias para que le dejara ir a misa.

Ya sigue su mujer, que su espíritu está en la Gloria:

    – El dinero sin hacer servicio a Dios se convierte en espíritus que están en contra de Dios.

Sigue su mujer, carne que Dios unió:

    – Era una noche fría de invierno cuando me levanté y el padre de mis hijos no se movía. Le vi lágrimas y me acerqué, y no me dio tiempo para preguntar cuando me dijo: “Creo que no me puedo mover, porque no me siento las piernas. Si otra vez anduviese iría todos los días a la Iglesia y el capital que tengo lo quemaría”. Llamé al médico y los dos lágrimas juntamos cuando dijo el médico: “Esto no tiene cura, es una grave parálisis. Ya que traigan un sillón de ruedas y que haga lo que dice”. Los hijos se encargaron de su petición y estas eran sus palabras: “Mirar el dinero con desprecio para lo que no haga falta y si veis a unos necesitados ayudarles, y ya Dios será el mayor capital que tendréis”. 

Desperté, oí:

Con mucho dinero, si no pones a Dios lo primero, te falta la Paz.

Y si te pones enfermo, como el que se ha nombrado, ya tu dinero te pone más enfermo.

Pues este paralítico al pueblo enseñó que el dinero te roba la Paz de Dios.

Termina el Mensaje diciendo:

    “Dinero malo,
    que pones peligros
    y quitas Milagros.

    Te crees que sirves
    y quedas de sobra
    para el enfermo incurable,
    para apartar la vejez
    y para evitar la muerte del joven. 

    Para lo que más sirves
    es para llevar a pecar,
    y ya hacer a la Gloria
    las puertas cerrar”.

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Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X 

viernes, 14 de agosto de 2026

Mi Reino no es de este mundo

En Sueño Profético decían:

Tú sigue llevando este Mando, que este Mando a ti te manda. Que el oír es bien sencillo, cuando el oír no falta. Y el interpretar, difícil, porque ya no es la Palabra, es la manera que oíste y le pusiste palabras, y ya salieron dos frases, una buena y la otra mala, depende la interpretación que sonará en tus palabras. Palabra y Acción de Dios son de mil formas interpretadas.

Dijo uno:

Se van a citar Palabras dichas por el mismo Dios Hombre a los hombres en la Tierra:

 – Haceos niños y entraréis en mi Reino.

El hombre de grandes estudios y que siempre había vivido aprendiendo, no podía interpretar que allí no le valía su “sabiendo”. La mayoría pensaban: ¿Pero cómo comprender un niño mejor que yo?...
 
 –Yo he bajado de mi Reino para busca al pecador, no para el justo. Al justo lo quiere el hombre. Al pecador lo maltrata y deja que más se vean sus pecados. Y si puede los aumenta.

Ya muchos Lo ofendieron cuando dijo:

 –El que Me quiera, coja su cruz y Me siga.

Él les dio a comprender, que no porque Lo siguieran, no tendrían sufrimientos. Él siempre les hablaba para la Eternidad. Les hacía comprender, dónde había Amor, que el camino de materia era corto. Y que estando con Él, el espíritu y el pensamiento quedaban purificados para vivir con Él en su Gloria.

Desperté, oí:

Al que Dios le manda, le hace interpretar antes de que lleguen Palabras.

Le hace sentir la Voz, sin que eco dé garganta.

Le da la Sabiduría para que el profesor aprenda.

Y la “Palabra de Dios”, si no es dicha por Él, la conoce y no respeta.

Dios la enseña para que lea lo que de Él recibe, dormida o despierta.

Y le hace publicar sin que el hombre intervenga.

¡Qué cierto que el Lenguaje de Dios, sin Amor, no hay quien lo entienda!

 –Mi Reino no es de este mundo –dijo Dios, siendo el Dueño de la Tierra.

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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII 

miércoles, 12 de agosto de 2026

Esta Enseñanza no la paran en la Tierra

En Sueño Profético vi muchos grupos de gente hablando normal de estos Libros. No se veían caras de coraje, eran de alegría. Era cundir un contenido teológico que pocos sabían. Eran hombres que buena siembra podían hacer con esta Sabiduría. Eran hombres que no habían puesto oído a otros que razones les pusieran a modo de fariseos y actos de hipocresía.

Dijo uno:

Por falta de Amor creyeron en sus primeros momentos. Pensaban que esto serían unas manifestaciones más de Dios de las muchas que hace para recordar Gloria, para recordar su Existencia, para que no se crea que no hay Infierno. Que es lógico pensar que si ahí no vives sus Leyes, aquí no puedes estar Viéndolo. Que si ahí vives sin querer a Dios, aquí Dios te deja Infierno. Con estas manifestaciones Dios premia a muchos, y el hombre lo ve bien, lo ve mal, lo escribe él a su manera o manda castigo.

En esto Escritos no ha podido el hombre poner su corta inteligencia ni su grande maldad. Por ser Dios el que habla para Enseñanza del espíritu, que el hombre lo tiene en olvido y la carne lo domina y lo lleva a su mismo sacrificio, a devorarse entre sí mismos, a pisotear a otros o él mismo pisotearse su dignidad de cristiano. Por eso es esta Enseñanza intocable para el hombre y respetando su Mando.

Desperté, oí:

Se ha visto en este Arrobo la Fuerza de Dios y la decadencia del hombre.

Se enfrenta a la literatura para enseñar a los hombres.

El hombre se ha ido de Dios, buscando el bien en la Tierra.

Y Dios manda su Saber día a día para el que lo quiera.

Para el que quiera aprender en ese vivir de materia.

Que piense que va pasando por un camino deprisa, que todo hay que dejarlo. Hasta tu carne, que esperan los millares de gusanos.

Por eso esta Enseñanza no la paran en la Tierra.

Porque si la pararan los hombres, no habría de Dios Existencia.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

martes, 11 de agosto de 2026

Apúntate a los pocos, y puede que se hagan muchos

En Sueño Profético decían:

Id a que os conozcan y no id a conocer –dijo Jesús a los Discípulos–, que los ojos dan razón a lo que los oídos oyeron y la lengua interpretó, al que quiere saber de Mí. Id a donde os quieran oír o se paren al oír hablar de Mí, como Dios que soy. Puede que al ver que sois mis Discípulos, se paren, y ya oyen y está viendo.

Coged por descanso el doblar el camino que ayer anduvisteis, para que más se enteren de que Yo soy Dios pero estoy de Hombre. Cundid mis Palabras, que para eso Yo he bajado del Cielo. Para que el que oyó hablar de Mí, hoy Me vea y Me pregunte de mi Padre, de mi Reino, que todo es un mismo Dios. Si no camináis, pocos os conocerán, porque Yo, siendo Dios, tengo que ir a que Me conozcan para que luego más digan: “Yo Lo he visto en la calle, en mi casa y hablando con los leprosos, parado con los grandes pecadores y amigo de los que ya han dejado el pecado. Yo Lo he visto en el monte y en casa de los gentiles”. Si Yo no voy a que me conozcan, nadie me conoce.

Desperté, oí:

Dios mandaba a los Discípulos porque sabía que así hablarían de su Reino.

Hablaría el que lo amaba y el que Le tenía desprecio.

Pero ya era hablar de Dios, era no guardar silencio.

Era cumplir en la Tierra lo que antes habló en el Cielo.

Era para darse a conocer a los tibios y sembrar remordimiento.

Era poderle al que desmentía que existía Dios en el Cielo.

Y los pocos que Lo amaban, ya lo buscaban y Lo seguían contentos.

¡Apúntate a los pocos, y puede que se hagan muchos!

Para cundir que Dios está vivo y que vive en los dos Mundos.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX 

lunes, 10 de agosto de 2026

Piensa en la Gloria de Dios

En Sueño Profético decían:

Hay quien espera ser bueno
cuando se vaya a morir.

Hay quien reparte los bienes
porque ahí no puede vivir.

Esto si está más pasable,
el hombre lo manda así,
y Dios deja Libertad
para el pon y quita, de ahí.

Pero en las cosas Eternas,
nadie puede decidir.

Dos hombres vi dialogando,
y el diálogo está aquí:

Primera palabra de uno:

“Yo, cuando me sienta malo,
haré la vida ya buena,
por si entrara en el Cielo”.

El que oye le contesta:

“Ya tú mismo te aseguras
que no entras en el Cielo”.

No es ladrón sólo el que ven,
que es también el que no vieron.
Para Dios son dos ladrones,
que los juzgan desde el Cielo.

No puedes hacer el mal
pensando: “algún día dejo”.

¿Tú has probado a pensar:
“cualquier día de éstos
me vendrá enfermedad,
y ya no tendrá remedio
querer remediar el mal,
y entonces el sufrimiento
será sufrir sin final”?

¡Es tan fácil ser bueno
cuando a Dios quieres llegar!

Todo lo que Dios te pide
es lo que tú puedas dar.

Si Dios te pide el ser bueno,
es porque Dios sabe ya 
que ser bueno no es trabajo,
que trabajo es hacer mal.

Desperté, oí:

Es de razón aplastante,
que el ser malo da trabajo.

Y es de no querer a Dios,
no ser bueno y estar pensando:
“cuando me vaya a morir,
me quitaré del pecado”. 

No puedes querer a Dios
siendo amigo del pecado.

Ni puedes decir “¡Dios mío!”,
cuando ya has fracasado.

Uno lleva la razón,
de los dos que en el diálogo
referían lo de Dios.  

Pensar “no hago pecados
porque me voy a morir”,
no es postura de cristianos.

Haz lo que le agrada a Dios,
y no llegará el pecado,
porque el pecado llega
donde le hacen halagos.

Piensa en la Gloria de Dios,
y ya no haces pecados,
y si te llega la muerte,
Dios te recibe en sus Brazos.

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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C7 

domingo, 9 de agosto de 2026

La Comunicación de Dios

En Sueño Profético decían:

Ella no puede quedar nunca en mal lugar, por no ser suya la actuación. Si no fuera Instrumento de Dios, tendría fallo tras fallo, pero como la actuación es de Dios, es Dios el que decide y actúa. Aquí no puede haber ningún equívoco. Dios irá poniendo la rueda en el eje que Él vea; ver, que el hombre no podrá ver. El hombre ve el bien que hace el hombre, pero no sabe cómo está hecho ese bien. Dios sabe el bien que hizo el hombre y el mal que a Dios quiere hacer este hombre. Al Portavoz, unas veces Dios se lo hace ver, y otras, sentir. Todo lo que piensen del Portavoz, no sea recibido de éste, sea de Dios. El Profeta no tiene ni voluntad ni acción suyas, en éste transmite y actúa el Mando de Dios.

Desperté, oí:

El Profeta es juzgado por el hombre, por mayoría con insultos y calumnias.

Por Dios Hijo hubo quien lloró más, cuando vio que era Dios, de remordimiento que de Amor. 

Cuando el hombre ame a Dios, verá que ni actúa ni habla ella.

Cuando Dios se comunica en Sabiduría, es cuando el hombre tiene que reconocer que es Dios.

La Comunicación de Dios siempre está en el hombre, pero así no.

Esta Comunicación santifica a todo el que no quiera retirarse de Dios.

Y el que pecado haga y no vea, hará que vea y no peque.

No opines del que Dios tiene de Instrumento, porque Dios te contestará, no el Instrumento.

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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C9