En Sueño Profético vi mucha gente. Ninguno se paraba, ni los que venían de frente ni los que iban en la misma dirección. Todos tenían prisa por llegar al final para buscar el vivir bien, para buscar el descanso.
Dijo uno:
Esto es lo que cree el que vive sólo vida de materia. El que vive vida de espíritu y después vida de materia, sabe que corren buscando más cansancio, sabiendo que más prisa les espera, más agobios, menos Paz y más correr en la vida de materia. Éstos llegan a sus casas y los inventos no dejan y más van liando los días de la vida que ahí tengan. Cuando acaban el descanso del trabajo que inventan, más objetos para las casas compran en las tiendas, sin provecho y sin ventajas, sin preguntar: ¿cuánto cuesta? Fue el arrastre de la vida la que hizo aquella compra. Fue el no vivir con Paz y no coger el descanso sin inventar trabajar, liándote tú la vida, sin pensar: “Hay que enterrar esta prisa y esta vida tan liada”.
Si el hombre viera esa vida como hilo de papel, viviría una vida de Amor, de prójimo y de Paz, como la vive el que vive Vida de espíritu, Vida espiritual.
Desperté, oí:
A éstos, los que viven Vida de espíritu, les verás descanso, les verás alegría.
Les verás que tienen poco, pero menos necesitan.
Les verás cundir las cosas, como la goma que estiras.
Ellos saben vivir bien, tirando lo que no sirve.
La fantasía del hombre, que va liando la vida.
Despreciando el pecado, que tanto persigue al hombre.
En este Arrobo han hablado de la prisa que tiene el hombre para quitarse el descanso.
Que ahí dicen descansar y Aquí les dicen liados.
El hombre se cansa más, queriendo buscar descanso.
Y cuanto más quiera y más desee, se verá más fracasado.
Porque la alegría de Dios no te la da lo comprado.
Te la da lo que Él no vende: Que Lo ames, como Él siempre está amando.
Con este vivir que tengas, siempre notarás descanso.
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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII