martes, 31 de marzo de 2026

Es tranquilidad vivir con tu medida y tu peso

En Sueño Profético decían:

¡Qué saber con más provecho tiene aquel que cuida antes su espíritu que su materia! Éste está en lo fijo, en lo cierto de que su cuerpo no pasa de la tierra, de que es su espíritu el que vuelve contento a adorar al Dueño de su espíritu, que cuando lo creo era Dueño de su espíritu, pero no de su Libertad, por salir ya de esta Gloria con la Libertad dada por Dios. El que ama devuelve la Libertad integra cuando ha soltado la materia esta Libertad. El que ama, vive su vida mirando siempre el peso del Amor de Dios, para que pueda la Balanza del Amor; y siempre pendiente de que la medida Divina tenga rebose, para no dar cabida a lo que a Dios enfade. La persona que viva pendiente del peso y la medida de Dios, tiene un saber con provecho. Este saber es conocido por el que sabe la medida de Dios; por el que confía en la Vivienda Eterna; por el que piensa en la muerte de materia; por el que sabe con certeza que Dios aparta, y por ser Dios, separa.

Desperté, oí:

Dios espera que tú llegues 
cuando Él dé la llamada.

Pues si has vivido midiendo 
y bajando la Balanza, 
todo por Amor del Cielo, 
seguro que no pecaste, 
acordándote del Dueño.

Acordándote del Dueño 
y sin usar Libertad 
que pudieras ofenderlo.

Dios, cuando manda el espíritu, 
le deja sitio en su Reino.

Si el hombre no se preocupa 
de la medida ni el peso, 
cuando suelte la materia 
no se presenta a su Dueño.

Dios ha dejado que se pierda, 
por el mismo hombre quererlo.

Es saber provechoso 
el que sabe que a su espíritu 
lo está esperando su Dueño.

Es tranquilidad vivir 
con tu medida y tu peso.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C5 

lunes, 30 de marzo de 2026

Saber Eterno

En Sueño Profético decían:

Este arrobo dará grande Enseñanza al que quiera saber de esta Gloria, y grande ira, al que verdad no quiere que sea.

Hablaban del espíritu que es Aquí traído, del bien que le hace al hombre, y del mal que el hombre le hace a este espíritu:

El espíritu que Aquí entra y sale llevando lo que Aquí Dios le dice, tiene que ser oído y contestado a Dios. Oído, como si oyeras a Dios; y contestado, con tus obras. Con obras buenas, estas aceptando. Con obras malas, estás desobedeciendo.

La persona que Dios utiliza para llevar Palabras al hombre, dichas Aquí, ésta pierde el nombre y es conocida con palabras de Amor a Dios o con palabras endemoniadas.    

Este Instrumento es movido por Dios, como la hoja del árbol, como la respiración, que es vida para el bueno y para el malo; como todo lo que el hombre vive sin querer amarlo, pero lo tiene que ver. 

Esto es el Instrumento, que si lo quieres pensar, verás como tu conciencia 
te responderá verdad.

Dijo uno:

Por mucho que el Instrumento quisiera saber de Aquí, no sabría nada si Dios no viviera en su espíritu en el momento de escribir o explicar lo que Aquí se enseña, y por torpeza que tuviera su materia, Dios la impregnaría de Sabiduría para conocer la sabiduría del hombre, que mayoría de veces queda como puñado de carne, sin saber “Saber Eterno”.

Aquí, en este Infinito, se enseña al que amó a Dios con su Paz y con la Caridad que hizo en su “Vivienda Flotante”, que también su nombre es Prójimo; Prójimo, donde a Dios respiras cuando vas a la “Vivienda” pensando que vas Arriba, cuando te han hablado de Dios y no has pensado mentira.

Desperté, oí:

Tiene dos palabras justas 
el creer en Dios amándolo.

Buscar donde alguien diga:
Dicen que Dios está hablando,
y que sus Palabras son
las mismas para salvarnos.        

Si el que oye este “hablando”,
cree en aquél primero,
que Dios mandó su Mandato. 

Porque si creyó, cumplió
lo que Dios tiene mandado.

Si estudias al Instrumento,
verás cosas anormales.

Verás lo chico del hombre,
con lo grande que Dios sabe.

Verás un grande Saber,
sin aprenderlo de nadie.

Verás sostener palabras,
que aprendió sin haber carne.

Te contará grandes Hechos
que el hombre aún no sabe.

Hechos que Dios los vivió
cuando Dios vivió de Carne.

El Instrumento no sabe
el porqué de este vivir,
vivir que no cree nadie.

Nadie que no crea en Dios,
aunque ahí de Dios ya hable.

***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C3 

domingo, 29 de marzo de 2026

Pídele a Dios el Perdón cuando ya no hagas pecados

En Sueño Profético decían:

Hay quien pide el Perdón para otro sabiendo que él no está perdonado. Hay quien ve su pecado en otro, y en él lo ve virtud. Hay quien cree que él sí, pero aquél no. Éste es hombre con mando, pero sin Amor a Dios, hombre que manda a materia y quiere mandar a Dios.

Un día, estando parados con el Maestro, llegaron dos y le dijeron:

   –Maestro, creemos que eres el Rey del Cielo, y que tu Reino lo tienes Allí, donde el hombre ya no tiene mando. Pero aquí en la Tierra no sabemos si tienes Poder para que un amigo nuestro se vaya perdonado, ya que ha hecho muchos pecados.

Pocas Palabras dijo el Maestro, pero en las pocas lo dijo todo:

   –Ve y di a tu amigo que venga, que las palabras que tú me estás diciendo para su Salvación no le hacen falta, por hace tiempo que no peca y no deja de llamar a mi Padre. Él no ha venido en mi busca por creerse aún sucio de pecado. Pero tú pecas, Me buscas y no eres para pedirme el Perdón. Tu mando quiere que Yo, Dios y Hombre, te obedezca en lo que mi Padre en Mí tiene despreciado, y en el porqué de mi bajar a la Tierra. Yo estoy en la Tierra para salvar al hombre del pecado.

Quedó el amigo con más llanto que este grande pecador, por servir el compañero para que Dios Hombre dijera Palabras que a él le daban sufrir, ya que era el Dios del Amor, y su grande sufrir era que el hombre pecara, y éste aún lo hacía.

Desperté, oí:

Este pecador, pecando busca al Maestro, para que diera el Perdón a uno que él lo tenía porque había pecado mucho.

Quería mandar en la Gloria y que el mismo Dios le sirviera.

Aquí te dan una Enseñanza de creer, amar y arrepentirse.

El amigo que pecó, siempre estaba diciendo: “¡Si yo no hubiera pecado tanto…! ¡Voy a ofrecerme al Maestro!”.

Para que Él me mandara donde nada fuera bueno, pero que yo le sirviera como Santiago o Pedro.

Cuando me refiere el trabajo que van haciendo, ¡entonces siento una pena, que siento ahogo en silencio!

El que estaba aún pecando, él se veía un hombre bueno.

El veía los pecados en el que hacía lo que él, aunque lo hubiera dejado.

Dios conoce al que pecó y al que aún sigue pecando, y el Perdón lo recibió el que ya no estaba pecando.

Pídele a Dios el Perdón cuando ya no hagas pecados, porque con pecado y Perdón, te quedas avergonzado.

Te quedas avergonzado y no sabes de este Dios.

Porque el mando del hombre es separación de Dios, cuando con Amor no mande.

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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C7 

sábado, 28 de marzo de 2026

El mal que se ve en el cementerio

En Sueño Profético se vieron unos cipreses de lejos y, de momento, se cambió la Visión y se vio una baranda y una puerta grande. Había mucha gente que llevaba flores a los cuerpos que estaban enterrados. Unos tenían cara de tristeza, y otros de alegría, porque después de morir el cuerpo recibieron una gran herencia.

Ya dijo uno que estaba en la puerta y no quería entrar:

     – Yo paso mal rato cuando llegan estos días de ver al que se murió, pues muchos no se acuerdan de él y cuando llega esta fecha obligan a los ojos a que salgan lágrimas. Esto que estoy contando lo hacía mi madre cuando murió mi padre. Pues mi madre no nombraba ni una sola vez al día la vida de mi padre. Ella decía que era bueno pero que con cariño no la cuidaba, que más la miraban los que tenía trabajando con él. Pues enfermó mi padre de pulmón y ella iba, todos los días, a la Ermita y me decía:

     – Padre ya no tiene cura, y yo Le pido a Dios que si no tiene curación que no esté mucho tiempo.

Cuando yo le oía estas palabras le decía: 

    – Madre, ese pedir no me gusta, porque eso es despedir al padre de tus hijos. Él ha sido serio pero nunca nos ha faltado nada, y a ti no te dejaba ni que trabajaras.

Pues después de muerto no faltaba la corona de flores en el cementerio, que esto a mí me ponía el cuerpo malo porque las risas no faltaban. Yo dejé unos escritos que decían que si yo moría antes que mi madre que se olvidara de que yo estaba allí muerto, que lo que no hace en vida que no lo haga cuando esté el cuerpo muerto, que ya es traje sucio y roto. Ya diré por qué dice mi espíritu estas palabras:

Desperté, oí:

Mandan quede dictado el comportamiento que mi madre tuvo después de morir mi padre:

No llegó a los ocho días cuando ya se iba con sus amigas y a media noche se presentaba contando en las fiestas que había estado. Pues cuando llegaba decía estas palabras:

    – Hijos, yo os quiero, pero tengo que vivir las alegrías que no he vivido cuando vivía padre.

Cuando yo oía esto, ya para mí no era mi madre.

Mi padre era serio pero si nos poníamos a su lado contando cosas de nuestros amigos nos daba un abrazo y nos decía:

“Pedirme lo que os haga falta con cariño, y que os vea madre para que aprenda”.

Pues con estas palabras se veía su interior por fuera.

Este Mensaje dice el mal que se ve en el cementerio cuidando al cuerpo que ya está muerto.

Que la mayoría lo recuerdan una vez al año.

Que a este sitio así lo llaman en la Gloria:

Cementerio, armario triste donde guardan el traje que ya no sirve.

Mandan en la Gloria que se cundan los Libros y las cintas con los Mensajes en canción, que Esto es Palabra de Dios.

Que estas Palabras son para todos los hombres: para los ricos y para los pobres, también para colegios de párvulos y para grandes profesores.

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Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo X 

viernes, 27 de marzo de 2026

Pon Paz y alegría

En Sueño Profético decían:

Cuando actúa Dios y da su Mando, ya el Elegido recibe sin enfado lo que espera con alegría y no llega. Pues en este esperar Dios le da pensamientos para que vea que nada tiene importancia si se compara con el gran premio de que Dios traiga su espíritu a su Gloria. Estas son las palabras del pensamiento: “Pon Paz y alegría, porque Esto ya está formando cada día mayor escándalo”.

Ya dijo un espíritu de la Gloria:

El no haber ido el que se esperaba a visitar al Elegido, esto tiene que hacerle pensar que tiene que ayudar más cada día. Los que están aquí unidos que no lo dejen y le hablen de este Caso como el que no hay hoy ninguno, y ya al recordar el disgusto más alegría se pondrá. Tiene que recordar, pasando malos momentos, no haber ido al Elegido, ya que éste cree lo que está en los Libros.

Desperté, oí:

El interior de los que están aquí unidos no admite lo que hoy oyes decir, que es esto:

    – Eso no es malo. Eso es vivir como está enseñando el adelanto.

El sueño tardaba y más Le pedía a Dios que Esto se cundiera por todo el Mundo.

Es una gran alegría y un gran sufrir querer que todos busquen las Palabras que Dios le dice al que lleva a su Gloria.

Pues estas Palabras te entran en la Gloria si las cumples y las cundes.

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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

miércoles, 25 de marzo de 2026

Unos malos y otros buenos

En Sueño Profético hablaban del espíritu con cuerpo y del espíritu sin cuerpo. Decían:

El espíritu sale del cuerpo por dos llamadas: una, por la llamada del Arrobo; y otra, por la llamada de la muerte del cuerpo. Que el cuerpo muere porque el espíritu abandona la carne, sea en el momento en el que esté la carne enferma o cuando la carne no tenga necesidad de médicos ni de medicina. Estos espíritus si cuando dejaron el cuerpo ahí creían y querían venir a la Gloria, a la Gloria vienen. Y el que viene Aquí está viviendo una vida que nunca tendrá muerte.

Uno dijo:

Los espíritus que no son de Dios tampoco mueren como muere su carne. Éstos murieron para Dios y para su Gloria. Hay muchos que están muertos para Dios aunque el hombre ahí les vea andar a su cuerpo y hablar a su lengua, que esto es lo que no puede hacer un cuerpo muerto. Éstos están vivos para el pecado. Éstos viven en el que coge la Libertad que Dios deja, en el dinero que paga al pecado, en la belleza, que éstos se adueñan de ella porque, siendo de Dios, hacen mal uso de ella, en los grandes inventores, que también se adueñan de ellos para que el invento no sea para construir sino para la destrucción, para enseñar a condenarse.

Desperté, oí:

Hablaban de una persona pero nombraban a dos.

Decían otras palabras y ponían comparaciones como si fuera la misma.

No parecía la palabra, pero tampoco igualaba la acción.

Era enseñando al espíritu que dentro de un mismo cuerpo puede haber lucha de espíritus.

Unos malos y otros buenos, pero si piensas en Dios pronto se irán de tu cuerpo con rabia por no poder apartarte de lo Eterno.

El espíritu del mal siempre está en un acecho, pero si amas a Dios siempre le estarás pudiendo.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

martes, 24 de marzo de 2026

Aprende lo que es la vida

En Sueño Profético decían:

Si no hubiera otra Vida no tendría vida la vida de materia. Si no hubiera Dios no viviría la Tierra.

Dijo uno:

Tan sólo con este pensar, caería el hombre en la cuenta de que si Dios no mandara vida la Tierra sería la primera en quedar muerta. Si Dios no mandara vida el hombre no podría vivirla. El hombre puede quitar la vida de lo más chico, que es el cuerpo, pero al espíritu no llega. Si el hombre pensara esto ya diría: “Vive Dios porque viven las estrellas y viven también los mares y el Sol presenta su fuerza sin que detengan sus rayos los que aún estamos en la Tierra”.

El hombre debería de pensar que es vida quien mantiene Vida Eterna. Si el hombre su propia vida él no puede detenerla, ¿cómo él va a mandar vida a lo que vive en la Tierra?

Desperté, oí:

Aprende lo que es la vida y cuida un poco de ella.

Que el Dueño de la vida luego te va a pedir cuentas.

Como se las pide el dueño al que la finca lleva.

¡Qué sencillo es lo sencillo cuando en sencillo lo dejas!

Y qué trabajo y que lío el hombre ahí se inventa.

Con la grandeza que es decir “Dios es el que manda la vida”.

Para que la misma tierra tenga que decir “Dios mío, sin vida no doy cosecha”.

Y los mares sientan ira de ver cómo a Dios desprecian.

Cuando suben esas olas con la vida que Él les deja.

Que si no mandara vida, muertos los mares ya eran. Y quedarían sin cubrir por negarles la Tierra.

Todas las vidas de ahí de éstas tienen que vivir, quiera el hombre o no quiera.

El hombre se quitará esa vida, pero no la Vida Eterna.

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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII