sábado, 25 de julio de 2026

No dejes de pedirle a Dios

En Sueño Profético decían:

No dejes de hacer el pensar que te llegue con el Mando de Dios, que este pensar siempre es para bien del que lo reciba. Si el responder no es con alegría pagado, ponte en el sitio de que el mal responder está dando. El que esto reciba tiene que decir: “Siendo de Dios las palabras que me dice, yo tengo que abrazarlas”.

Pues esta es la Enseñanza del Elegido: Querer que el querer de Dios más lo abracen y digan “Señor, cómo pagarte el contacto que tengo con el que Tú llevas a tu Reino para que el hombre no olvide que Tú estás con Cuerpo esperando al que quiera la Vida Eterna”. Pues este querer lo tiene que pedir el hombre cuando su cuerpo viva sin hacer vida de pecado, respetando los Diez Mandamientos, que si los lees con creencia ya te ves en la Gloria cuando entierren tu cuerpo.

Hablaban mucho de esta Enseñanza, decían:

El adelanto ha puesto la Palabra de Dios como cosa que pasó, y ya se nombra queriendo que se olvide. Al que le llegue este pensar puede que sienta este Amor y a Dios le pida de rodillas el perdón y sus lágrimas mojen sus manos y sus rodillas.

Estas palabras contestan al pensar del Elegido, que muchas veces tiene temor de poner el cariño que Dios le da por creer que desprecio le van a dar.

Desperté, oí:

Todos los que están aquí unidos ven que este Caso hoy es único.

Ya no puedo dejar de decir lo que el sueño me dice, que es esto:

     - Piensa que los que más crean y a Dios amen son los que las alegrías al Elegido le ponen más grandes.

No dejes de pedirle a Dios, con tu pensamiento, lo que más escándalo pueda dar.

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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

viernes, 24 de julio de 2026

Poder del Cielo

En Sueño Profético decían:

Retira el pensar de hacer todo normal cuando amanezca. Este pensar se puede hacer de pensamiento, pero no con las fuerzas del cuerpo una vez que el cuerpo tiene por dentro sitios enfermos que, aunque le quieras mandar, es sordera que no puede contestar.

Dijo un espíritu con el Mando de Dios:

El cuerpo, si no empeora, cuando pasen dos días que coja su camino. Otros cuerpos despedían estas palabras, pero repiten que en las pocas horas de sueño se ve que es un Poder del Cielo, que esto el que quiera puede verlo. ¿Quién puede dormir menos de cuatro horas y en estas pocas horas llega el sueño y se va hasta que el Arrobo no deja el espíritu y manda dictar?

Desperté, oí:

Aunque Dios te tiene guardianes por estar a su Servicio, el responder tiene que ser este:

    – Bueno, Señor, cuando esté mejor me mandas que siga por tu Camino, hablando de tus Palabras.

Esto no tiene enfado porque todos los que vienen a ver al Elegido es porque quieren su contacto, porque creen que Dios está en este Lugar hablando.

Las horas de estar como prisionera, por no salir de casa, puede que sea para pedir en Oración que los que están aquí unidos cundan este Caso hoy único.

Antes de llegar el sueño tenía el Elegido estas palabras:

    – Señor, yo no me enfado si me quedo en casa con tu Mando.

Y al despertar tenía las mismas palabras:

    – Señor, no me enfado si estoy dos días en casa con tu Mando. Lo que sí Te pido es que los que están aquí unidos cundan este Caso hoy único.

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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

miércoles, 22 de julio de 2026

El hombre es obediente a todo lo material y rebelde a todo lo espiritual

En Sueño Profético hablaban de la seguridad que el hombre tiene en lo del hombre y de la inseguridad que pone a todo lo seguro, que es el espíritu.

Dijo uno:

El hombre es obediente a todo lo material y rebelde a todo lo espiritual. El hombre previene en lo material y en lo del espíritu le molesta el aviso que Dios le manda para que no enferme el espíritu y para que aprenda a curarlo. El hombre confía en el médico. El hombre confía en el químico que tiene un pueblo en sus manos. Al arquitecto lo respeta por la obra que va llevando, sin pensar que puede poner los pilares falsos. Al notario se confía, poniendo todo en sus manos. Y al abogado lo busca para que le defienda el caso, que él mismo lo defendería si viviera a Dios amando. A los valores de la Tierra el hombre le da un precio elevado, que luego no le sirve para alargarle la vida, esa vida de pecado. Luego, de esos valores, le pagan al cirujano y le dan palmadas en la espalda y, a veces, hasta con agrado sale el cirujano, que para ellos no tiene culpa, anunciando el cadáver. Con qué respeto lo miran, porque el quería salvarlo.

El hombre es obediente a todo lo material y rebelde a todo lo espiritual, que esto se ve en el trabajo que le cuesta enseñar al Elegido la Enseñanza del espíritu.

Desperté, oí:

Qué comparaciones tan seguras, tan medidas, que al oírlas dices sí, con palabras o inclinando la cabeza.

Que tal vez te lleguen más cuando no te oigan respuesta.

Un simple letrero puesto, aunque no tenga peligro, todo hombre lo respeta.

Una presencia robusta de cualquier hombre que vieras, le verías mala cara si un médico dijera: “Su mirada acusa una enfermedad mala, vaya pronto a una clínica, no demore su llegada”.

Ya podrías ir sediento y si una fuente encontraras con algún letrero puesto prohibiendo esa agua, seguro que caías muerto antes de beber el agua.

Pues deja esta obediencia después de la que Dios manda.

Que la cabra ha de morir, esté enferma o esté sana.

Pues igual le pasa al hombre, que a los noventa se acaba.

Aprende lo del espíritu, que éste no cuenta tiempo ni puedes ponerle números.

Pues Aquí se dice Eterno y ya sobran los números.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

martes, 21 de julio de 2026

Quitad de pecar, pero cuidado que no crean que estáis pecando

En Sueño Profético hablaban del pecado. Decían:

El desnudismo es el emblema de la condenación. El desnudismo es vivir ahí separado de Dios. 

Dijo una:

Un día pasé yo por una calle donde había unas casas de amancebamiento y saliendo a la calle iba una escandalizando por ir falta de cubrir sus carnes. Pasó en el momento uno al que ella paró para preguntarle:

   –¿Puedo ir emparejada contigo hasta el sitio que me esperan? 

Contestó este santo varón:

   –No, porque así como vas haces más pecado que los que dentro has hecho. Dentro no escandalizas porque todos están agasajando el pecado, pero ya en público puede que arrastres al que nunca pecó.

Quedó ésta relatando –por el gran desprecio que este Discípulo de Dios Hijo le dio y al que ella conocía–, hasta que oyó a otros vocearle:

   –¡Santiago! Pedro te llama, que ha quedado atrás con el Maestro.

Cuando Santiago se puso delante del Maestro, el júbilo le hacía llorar a la vez que el Maestro le decía:

   –Santiago, ya estás preparado para caminar sin mí. Si acompañas al pecado, dejas de ser Discípulo mío. En ese momento el recato va en la Enseñanza de mi Padre. La carne debe ser cubierta: cierre que se hace al pecado.

Desperté, oí:

Santiago lloró de alegría porque honró a su Maestro.

Santiago no sabía que venían detrás. Su Amor le hizo retirarla.

Esta gran pecadora tenía estas palabras para todos y hacía que muchos pecaran.

Si el pecado no va pregonando, Santiago se empareja y la quita de pecar.

Santiago no podía decir: “no sé si es pecadora”.

El Maestro les tenía dicho: “Quitad de pecar, pero cuidado que no crean que estáis pecando”.   

Cuando a Él se acercaban para pedirle el Perdón, tenían que ir cubiertas.

Si practicas el desnudismo, piensa que estás condenada, y el que ame a este Dios no se puede a ti acercar.

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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C6 

domingo, 19 de julio de 2026

La Voz del Cielo

En Sueño Profético contaban una aparición ocurrida a unas mujeres hace trescientos años.

Dijo uno:

Estando un día hablando con mi madre en la huerta donde trabajábamos toda la familia. (Voy a aclarar el hecho: la huerta era de un hermano de mi padre, y mis padres y 4 hermanos que éramos, allí trabajábamos sin día ni noche. Había muerto este tío mío, y quedó mi padre de dueño, dueño en el trabajo, pero no en la ganancia. Dos hijos quedaron, que eran los que a mi padre y a nosotros siempre nos estaban pidiendo cuentas. Nos tenían un trato tan despreciable, que si alguien había delante, tenían que nombrarle al padre, ya que tenía fama de santo, y mi padre y mi madre, con él, formaban una ermita, ya que a su lado todos decían que respiraban Gloria. Mi tía y los hijos tenían espíritus contrarios a los de la Gloria). Empiezo lo que conté de mi madre: 

Estando ya recogiendo los capachos y cargando los burros que llevábamos, dijo mi madre:

   –Hijo, echa tus rodillas al suelo, que Dios, a esta misma hora, lleva tres días que su Voz nos manda.

Dos estaban conmigo y también lo oyeron: sentí un fuerte aire y la arboleda quedó intacta, cuando sin esfuerzo me vi de rodillas y a mi madre con una Luz por todo el rededor de su cuerpo, y oímos la Voz las dos a la misma vez: “Aquí ha sido oída la acción de súplica para que cambien el bien por el mal que hacían. Cuando lleguéis a la casa, os esperarán, porque ellos han oído la Voz del Cielo; os esperarán de rodillas y pronunciando: “Quiero que nos deis el perdón; hemos tenido una Visión de la Justicia del Cielo; y en vosotros está: iremos a Gloria o Infierno”.

Desperté, oí:

Esta familia sufría más, por ver que todos despreciaban a los dueños, que por el mal trato que ellos recibían.        

Eran padres e hijos santos,
y el padre que desde Arriba
siempre estaba suplicando. 

Suplicaba y pedía
que todos tuvieran Paz,
por que a los dos los quería.

No quería el sufrir
para los santos en la Tierra.

Y quería que su mujer,
por sus hijos fuera buena.

Todo el sufrir de su casa
fue culpa de su mujer,
que a Dios tenía en olvido,
por en Dios nunca creer.

Las súplicas de los santos
hacen que pidan perdón
si querían ser salvados. 

A la misma hora que ellos,
oyeron la Voz del Cielo.
Los que no creen se quedan
rígidos y sin movimiento.

La madre y los hijos oyen
sin poder mover un dedo:
“Pedid perdón a los santos,
aunque no estén en el Cielo”.

“Que la actuación de los justos
es la que llena este Reino”.

“Cuando el que pise Tierra,
quiera dejar el Infierno”.

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Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C6 

sábado, 18 de julio de 2026

Yo quiero estar siempre siguiendo tus Pasos

En Sueño Profético decían estas palabras:

Este Elegido no se puede comparar con otro. Pues, a este Elegido Dios le arroba su espíritu cuando duerme. Y en este Arrobo, ya el cuerpo no manda hasta que Dios manda el espíritu al cuerpo para que diga lo que ha visto, lo que ha oído de Dios y para que diga el Mando que Dios le ha dado. Cuando el cuerpo se siente con fuerzas, como antes de oír el Mensaje, entonces es cuando le dice el Mando de Dios: cómo son los espíritus que están en el final de la Tierra, donde está el Infierno, que es donde viven los espíritus satánicos.

Los espíritus que no son de Dios persiguen más a los que tienen el Poder de Dios, pero sus fuerzas quedan como papel mojado cuando tú estás, con grande Amor, al servicio de Dios, diciendo:

    – Señor, yo quiero estar siempre siguiendo tus Pasos para que me des Mando. Pero un Mando que sea para siempre.

Desperté, oí:

Decían que el sufrir lo retirara y que pensara en los que están aquí unidos. 

Éstos están aquí con alegría y con fuerzas para hacer el Mando que el Elegido les da.

A éstos Dios los ha puesto para que publiquen este Caso como lo hicieron los pastores en Belén con el Hijo de Dios Padre y de la Madre Virgen, después de ser madre.

Aquí se ve que Dios quiere que se cunda esta Grandeza. Que hoy nadie puede presentar una cantidad de libros como los que hay aquí publicados con la Palabra de Dios.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

viernes, 17 de julio de 2026

Dios lleva al que Lo ama

En Sueño Profético decían:

Dios elige. Cuando elige, ya han querido. Y cuando manda, ya sabe que obedecen a su Mando. Dios no puede encontrar resistencia cuando manda, porque entonces ya no manda, aparta.

En el Elegido por Dios, ya actúa Dios en las cosas que no ve el hombre, que a veces tampoco las ve el Elegido, pero obedece al sentir del Amor que a Dios Le tiene.

Aquí cuento un sentir que yo le oí a Felipe, el Discípulo de Dios Hombre:

Decía Felipe, que siempre el Maestro, cuando ya estaban juntos, le decía a cada uno la misión del día siguiente, para que cuando caminaran fueran con una ruta fija y con Mando de Dios. A él le tocó la visita a un enfermo que el Maestro manda, diciéndole que al regreso los esperara en casa de un pariente de otro Discípulo, donde ya había bastantes citados para oír al Maestro. Dijo Felipe que al pasar por una calle bien estrecha, había una moza con un aspecto más bien exigente, y le pidió que entrara a ver a su hermana que estaba muy enferma, ya que él era amigo del Maestro y podía hacer prodigios. Quedó Felipe un poco parado y sintió el Amor de Dios que le quitaba la aprobación a lo que la moza le decía. Ya dijo Felipe: “No puedo detenerme por no mandar en mi tiempo; si mañana me dan tiempo, yo vengo”. Quedó la joven con ojos de insulto, ya que antes de hablar eran de pecado, y su mirada hizo que Felipe sintiera a Dios.

Desperté, oí:

¡Cuánta Enseñanza da este Dictado, si tú aprender quieres!

La moza tiene a la hermana enferma, pero allí vive el pecado.

Querían que entrara Felipe para luego ir cundiendo que sus Discípulos entraban en sitios que no eran buenos.

Esta familia pecaba, y sin arrepentimiento.

Y Dios, de lejos, le manda, para hacer todo bien hecho.

El Discípulo sintió el grande Amor del Maestro.

Dios lleva al que Lo ama, por donde nadie va viendo.

Que aunque tú veas zigzag, lleva el camino recto.

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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C3