En Sueño Profético decían:
El Amor a Dios, si tú lo sigues, él te espera. Y ya el sufrimiento él te lo cambia por alegrías. Y si son alegrías que llevas calladas, piensa que Dios te las agranda, porque sabe que las alegrías grandes hacen falta para repartirlas, diciendo:
“Si las alegrías de Dios te faltan, ya te persiguen los espíritus del mal, poniéndote comparaciones para retirarte de Él.”.
Por eso, este Elegido tiene el Sitio que tiene, que no es de la Tierra, que es Sitio que Dios le ha dado en su Gloria, por recibir siempre los sufrimientos amando más a Dios y comparándolos con los sufrimientos que le dieron y le siguen dando a la Madre Virgen. Que la Presencia de su Hijo matado en sus brazos todos la vieron. Esto fue para que después vieran su Resurrección, que fue un justificante más de que era y es Dios Hijo con el Mando de Dios Padre.
Desperté, oí:
Tendrás en este momento la Visión de la “carne que Dios te unió”, en su despacho, con su cuerpo y su traje, normal, como cuando copiaba los Mensajes.
Su mirada era como cuando tenía vida el cuerpo. Era mirada para quitar sufrir y poner alegrías. Ya dijo estas palabras:
–Ana, ¡cuídate! ¡Cuídate! Que tu cuerpo le hace falta a tu espíritu para que tu presencia siga en el Prójimo, que ahí está Dios.
Los que están aquí unidos que tengan en su pensar, lo primero, cundir este Caso hoy único, que puede que Dios les abra caminos como lo ha hecho con los prólogos de los Obispos.
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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII