En Sueño Profético decía la Voz de Dios:
- Todo quedará en polvo y ceniza, menos mis Palabras. Mi Palabra hizo la materia y mi Palabra desbarata a lo que el hombre le dice piedra, y le da muerte a los mares y las ciudades entierra. Mi Palabra es la Vida, ahí en la Tierra vida con prisa, Aquí Vida con Paz y Eterna. Todo quedará en polvo y en ceniza, menos mis Palabras.
Ya siguieron hablando y dijeron: “sigue la Voz de Dios, pero en Mando”:
Se vieron en medio del mar grandes rocas, que el mar las mojaba cuando subían las grandes olas. Pero las rocas se quedaban fuertes porque debajo del agua el cuerpo de las rocas era más fuerte, era mayor que las rocas que se estaban contemplando.
Ya dijeron otras voces: “Todo quedará en polvo y ceniza, menos las Palabras de Dios”.
Dijo uno:
Esto es lo que quiere Dios Padre que el hombre aprenda. Que para enseñarlo manda al Hijo, pero el hombre se hace fiera y devora sin garras ni dientes. Devora sus Palabras y todas sus acciones van en contra de las de Dios Padre, que son Eternas. Hace la Crucifixión como queriendo acabar con Dios Hijo, sin pensar que el Hijo era el Padre y en la Gloria hace en Espíritu el Mando, pero sin Carne. Hasta que Él mismo vuelve al Padre, como se había prometido para ya hablar de Tres, pero Dios Uno. Que antes de hacerse Hombre jamás nombra al Hijo. Nombra a su Espíritu cuando lo manda al hombre, pero jamás nombra al Hijo. Ya, cuando se ve de Hombre el mismo Dios dice: “Mi Padre me ha enviado a salvar al pecador que quiera ser salvado”.
Desperté, oí:
Siendo el mismo Dios decía “mi Padre”. Esto se lo oyeron cuando era Niño.
Decía “mi Padre” y decía “Yo soy Dios del Cielo”.
Pues tan sólo por ser Dios lo clavan en un madero y le dan Crucifixión.
Pero en Carne está en la Gloria por ser el Único Dios.
Es Padre, Espíritu e Hijo.
Que el Arrobo ha repetido las Palabras que al hombre dijo.
- Todo quedará en polvo y ceniza, menos mis Palabras que son Eternas”.
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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII