En Sueño Profético se oían quejas por no amar el hombre a Dios, y súplicas a Dios para que Dios no sufriera. Se oía:
–¡Hombres que no merecen que Dios bajara a la Tierra a vivir como amigo del hombre, para darle la Salvación del espíritu!
A esto contestaban:
–¡Señor, perdónalos!
–¡Hombres a los que Dios tiene su vida y su muerte en espera de que Él les dé el Mando y continuamente Lo ofenden!
–¡Señor, perdónalos!
–¡Hombres esclavos del pecado, que no quieren libertad para vivir a Dios amando!
–¡Señor, perdónalos!
–¡Hombres que en piedra mandó Dios que se escribieran sus Mandamientos antes de que Él pisara la Tierra, para que cuando bajara, ya Lo conocieran!
–Esto y los Profetas cundieron la Bajada de Dios a la Tierra.
–¡Señor, perdónalos!
–Antes de su Nacimiento se hablaba de Israel, de Belén, de cómo sería Engendrado. Todo Lo hizo saber antes de hacerse Dios Hijo en un Templo de Mujer, que sirvió como Custodia.
–¡Señor, perdónalos!
–Pues desde que fue Anunciado, si el hombre amara o creyera, que duda habría de que el pecado se vería sin fuerza, como cerillo en el hielo, como pájaro en garras de águila.
–¡Señor, perdónalos!
Desperté, oí:
Pues después de Conocerlo el que quiso Conocerlo, sigue el hombre cuidando el pecado.
Y Dios mandando Elegidos, y el hombre mortificando y matando.
–¡Señor, perdónalos, que no saben lo que hacen! Pero en vez de ¡Señor!, Le oyeron: ¡Padre!
En este Arrobo pedían perdón por los pecadores, para quitar a Dios sufrimiento.
¿Se ha puesto a pensar el hombre en ver a una madre sufriendo cuando viera echar a su hijo al fuego?
Pues piensa en el sufrir de Dios: No querer que sus hijos vivan en un Fuego Eterno, que es el Fuego del Abismo.
***
Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII