En Sueño Profético decían:
No son todos los que razonan y tienen que dar razón a otros. Hay quien sabe que la razón no está con él, y razón quiere sujetar.
Dijo uno:
La razón espera de la vista y de los oídos, cuando ojos ven y oídos oyen. Luego, actúa el oír y manda la razón, y la vista sigue recogiendo lo que la razón luego dirá cuando Dios a razón mande. Luego, ya la razón expone lo que la vista y el oír le han llevado. Pero todo esto, si no es de Dios, no dará razón donde razón haya. Por eso, si a los que Dios utiliza de Instrumentos vieran y oyeran, los que tenían que poner razón en estos Instrumentos, pronto darían razón.
Dijo otro que hablaba, no para el Comunicante, estas palabras que Aquí dictamos:
Cuando Dios vivió de Hombre, éstas eran sus primeras Palabras:
“Habrá quien tenga oídos y no oiga, y habrá quien tenga ojos y no vea, porque la falta de Amor los pondrá ciegos y sordos. En cambio, los que Me aman, no necesitan la vista ni los oídos, porque el Amor les habla, les da Luz y ven razón”.
Desperté, oí:
No da razón donde razón hay,
el que vive sin Amor.
Porque se queda sin vista
para las cosas de Dios.
La vista queda ocupada
por soberbia sin razón.
Y se queda con sordera,
sin oír ni comprender
lo que el Instrumento hiciera.
¿Quién mejor para saber,
como Dios del Cielo y Tierra?
Sabía que sin Amor
nunca la razón darían
a las Palabras de Dios.
Oídos y vista sobran
si primero va el Amor.
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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C8