En Sueño Profético explicaban un Hecho de la Vida de Dios Hombre, Hecho de adoración, Amor y Obediencia:
Empezó uno:
Yendo un día acompañando al Maestro y sabiendo lo que el hombre quería hacerle –crucificarlo–, se acercaron unos, y sin propósito de hacerle daño ni propósito de defenderlo, dijeron:
–¿Luego pararéis el caminar cuando os quiten al Maestro…?
Fue oír estas palabras, y hacer todos la misma mirada hacia Él, con gesto de admiración. Quisimos contestar y, como siempre, fue el Maestro el que dio la contestación:
–Luego harán lo que mi Padre mande, que Yo ya lo sé por vivir mi Padre en Mí y Yo venir de mi Padre. Luego, Me verán a Mí en ellos, los buscarán, sentirán consuelo y seguirán haciendo prodigios. Por sus obras verán al Hijo del Hombre. No dejarán su caminar, porque Yo iré con ellos. Pues ya sé Yo en Mi Padre quién es el que los seguirá, el que los calumniará, el que los perseguirá. Todo está visto y permitido por Dios Padre, al que luego verán o no en su Gloria.
Desperté, oí:
¡Que grandes Palabras de Dios, dichas a la gran Libertad de Dios!
¡Dios Único para dar Libertad, sabiendo que ésta quieren quitársela al mismo Dueño, de acción y palabras!
¡Qué Obediencia demostraron al no contestarle a los tibios!
A Juan, Matías, Felipe y Andrés, fue a los que les tocó aquel día ir con el Maestro.
Éstos sabían que delante de ellos podían hablar mal del Maestro.
Si hablaban bien, les agradaba. Y si ofendían, callaban.
Dios enseñaba primero Amor, porque sabía que con esto bastaba.
Ama, enseña a amar, y ya te sobran palabras.
El Amor hace el sonido de la Palabra de Dios; del fariseo se aparta, por no estar éste con Dios; y al tibio intenta enseñarle a sentir Fuego de Dios.
Ama sin tener descanso, que descanso es Amor.
***
Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C7