sábado, 19 de septiembre de 2026

En el Prójimo estoy Yo

En Sueño Profético decían:

Cuando actúa Dios las alegrías dicen su actuación, que esto se puede ver en el que elige Dios.

Quería dormir y las alegrías retiraban el sueño pensando en los que están aquí unidos.

Dijo un espíritu de Dios:

Éstos dan alegría porque están entregados al mando del Elegido. Este Caso ya está con un gran avance que esto pocos lo esperaban, y con la publicación de los Libros se agranda este escándalo. Pues cuantos más Libros se publiquen más se cunde este Caso hoy único, que tiene lo principal para que se publiquen, que son los Mensajes dichos por Dios en su Gloria y con el Mando de que estén pronto publicados. A esto se une el apoyo de los grandes cargos para conseguir el premio merecido por el bien que, durante tantos años, a hecho el Elegido. No por premio y sí por Amor al Prójimo, que esto le da alegría a Dios porque Dios dijo: “En el Prójimo estoy Yo”. Pues si crees y amas, sientes su Presencia cuando el Prójimo te llama. Pues antes de llegar al sitio te sientes fuerzas y ves que te ayudan para que salga de ti la ayuda.

Para comprender esto tienes que entregarte a Dios, ya que el Amor de Dios te enseña sin libros y sin carreras, porque lo nombrado es para que de esta Enseñanza aprendan.

Desperté, oí:

Esto ya tiene todo lo que hace falta para ir cundiendo que como este Caso no hay otro igual, con justificantes de Iglesia y seglares.

Decían en el Arrobo que el Elegido tiene fuerza de Dios para vivir la vida que lleva por dentro de su espíritu y por fuera, quitando importancia a los sufrimientos de la Tierra.

Ha sido corto el sueño, pero la alegría es cada día mayor.

    – Hace años que Dios me dijo en un espíritu de su Gloria que olvidara los sufrimientos, ya que no son sufrimientos si se comparan con el sufrir de la Madre de Dios, Virgen.

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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

viernes, 18 de septiembre de 2026

El cambio es ir apartando de Dios

En Sueño Profético decían:

Cuanto más se cundan estos Mensajes, dichos y dictados en la Gloria, más responsabilidad tendrán aquellos a los que les pertenece publicarlos en la Iglesia.

Ya se dice cómo tendría que ser:

Todos los días, deberían leer, en las Iglesias, el Mensaje que Dios da al espíritu arrobado. Entonces más se vería que Esto era del Cielo, por no poder ningún Teólogo quitar ni poner una Palabra, creyendo que la suya era mejor que la que dictan en el Reino de Dios.

Dijo Tomás de Aquino:

     - Si mi cuerpo viviera como vive mi espíritu, el nombre de Tomás formaría grande escándalo, porque yo sería el primer alumno de estos Mensajes que dice el Elegido de Dios.

Si todos los que conocen este Caso se unieran y presentaran documentos y todos los Libros que hay publicados, diciendo los que quedan aún por publicar, Esto estaría ya en manos de los que pueden ir, por todos los caminos del Mundo, diciendo que este Caso hoy es único, y por ser único tienen que hacer que el Mundo lo sepa.

El Mundo es siempre igual. El hombre es el que lo cambia. El cambio es ir apartando de Dios.

Tendrían que pensar en lo que Aquí dicen espíritus de la Gloria:

El Mundo no puede tener cambio. Si crees y amas a Dios, el nacer y el morir no tienen cambio. La vejez –mientras esté el Mundo como está–, no puede tener cambio, todos tienen que llegar a viejos y morir. Nada de lo que se ha dicho prohibe la muerte ni la alarga.

Desperté, oí:

No hace falta decir mi nombre, porque Dios me manda para que defienda estos Mensajes, que hoy no hay quien los tenga.

Hace falta que piensen que esta Teología, con temas de todo lo que el cuerpo necesita, hoy no la puede publicar nadie.

Si esto no fuera dicho por Dios y dictado con su Mando, yo sería el primero que el “no” hubiera dado.

Pero a esta Verdad Divina, antes de ponerle el “no”, que Dios me quite la Eternidad de mi espíritu en la Gloria.

                                                                Tomás de Aquino.


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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Si tiene buen cuido el espíritu no envejece

En Sueño Profético decían:

El hombre vive una vida buscando lo mejor y lo más seguro para asegurarse lo que nunca tendrá seguro, que es la vejez. El hombre se porta mal y hecha un pensar al aire diciendo, como un cantar:

“Ya tendré tiempo de arrepentirme cuando me llegue el andar de los que ochenta años tienen. Pero hoy, con dinero, con salud y con los ochenta bien lejos no dejo mi caminar. Lo de ahora no lo puedo hacer de viejo, y lo de viejo no lo voy a hacer ahora”.

Estos pensamientos y estas respuestas son las que la mayoría de los hombres dan.

Dijo uno:

Pero pensemos, ¿se le puede llamar hombre listo al que haga este pensar? ¿Se le puede llamar bueno? A éstos el nombre que se le puede dar ya lo dicta el Cielo: hombres hechos de papel con imaginación de hielo, que se están quemando aprisa y pueden perder el Cielo. Hombres a los que les falta ajuste para ser hombres ya buenos.

Desperté, oí:

Enseña este Mensaje al que vive pensando siempre en la seguridad de la vejez y no se ocupa de mantener la juventud del espíritu, que ésta es Eterna.

Y que si tiene buen cuido el espíritu no envejece.

No es que esté en contra de Dios el que en la vejez piense, pero que piense primero en lo que jamás muere.

Que no haga vida aprisa antes de que la vejez le llegue, porque puede que el pensar en imaginación quede y no le dé tiempo de andar como el que ochenta tiene.

Que esto no es lo peor si la Gloria no pierdes.

Pero ¿quién te hará el seguro si vida buena no quieres?

Si eres hombre de papel haz por reforzar tu traje, porque puedes perder la Gloria sin que la vejez alcances.

Con imaginación de hielo las ideas serán duras y frías para que ahí hagas el mal y Aquí la Gloria pierdas.

Hazle seguro a tu espíritu haciendo una vida bien hecha.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

La Sencillez de Dios

En Sueño Profético decían:

Si creyeran en Dios, aunque no Lo amaran, no actuarían como actúan. 

Si el hombre creyera en Dios, desde el principio del mundo tendría formado un tribunal y un laboratorio para estudiar las verdades del espíritu que son de Dios y los engaños de Satanás. Conocería síntomas verdaderos de un espíritu que cuenta Vida sin cuerpo o un espíritu analfabeto en lo Divino. Dios puede hacer las cosas de mil maneras, pero la vida del espíritu es igual a la de la carne. O sea, los síntomas del éxtasis, todos tienen que sentirlos igual. La Visión será distinta, pero si un espíritu no ha tenido Arrobo, abandonando el cuerpo a la llamada de Dios, no puede contar de la vida donde no existe materia y donde no hay nada. Hay Todo, por ser sitio Creador del principio del Primer Mundo Espiritual. Ya, después, Dios Creador, hizo el mundo de materia, donde el hombre vive con libertad y se hace inventor del pecado, dándole el nombre de “civilización y cultura”, prohibiendo la Enseñanza de la Existencia de Dios, poniendo imposibles a la Sencillez de Dios, a su Poder y a su Mundo, donde todo es llevado con sus Palabras, sean montañas, ciudades o mares.

Si el hombre creyera en Dios, el querer haría Buscarlo.

Desperté, oí:

¿Cuántas cosas busca el hombre por saber y decir, “Yo he descubierto”, que a veces le ha costado la muerte de la carne?

Pues si creyera en un mundo, donde sin remedio tiene que ir él cuando la muerte le llegue, no le guardaría indiferencia al que supiera que Dios allí llevaba.

Sin tan sólo por saber cómo es Dios Padre y cómo es Dios Hijo cuando te hace que Lo veas con Cuerpo, como vivió en la Tierra, no puedes vivir tranquilo.
 
Te habla de lo que nadie ha visto ni está en libros.

Que por eso es por lo que Dios Padre quiere que todo quede escrito, pero que sea al Dictado.

Unas veces es Dios Hijo el que nombra a Dios Padre y a Dios Hijo.

Y otras veces, en el Arrobo, Esto lo nombran los espíritus.

Pero el Mando es de Dios, actuando también Dios Espíritu.

Esto, cuando no hay Visión, son Palabras que Dios manda al espíritu que vive en otro cuerpo.

Ya Lo decía Dios cuando oía hablar y sabía que no eran las palabras de aquel cuerpo:

 –Eso no lo has dicho tú. Eso te lo ha revelado mi Padre.

Si el hombre creyera en Dios, cómo podría vivir sin oír estos Mensajes.

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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII 

martes, 15 de septiembre de 2026

En este Sueño no manda el cuerpo

En Sueño Profético decían:

Esta noche le ha costado trabajo llegar el sueño al cuerpo, pero el Poder de Dios llegó para arrobar el espíritu y traerlo a la Gloria. Y ya, en este Sueño no manda el cuerpo, hasta que Dios no mande el espíritu para que cuente la Enseñanza del Arrobo. Que si esto Dios no lo mandara dictar el Elegido no podría decir lo que queda escrito con el Mando de Dios, porque diría unas palabras y una Visión pero no dichas por Dios, y ya no sería esta Enseñanza que nadie puede enseñar en la Tierra, ni grandes teólogos ni grandes catedráticos.

Dijo un espíritu de Dios:

Ya se va decir cómo es el sueño del que Dios trae a su Reino. Al pensar en todo lo que Dios dice retira el sueño y hay noches que la alegría o el sufrimiento hacen que el sueño no llegue. Pues ya llega el sueño con Arrobo de Dios, donde el Elegido ve u oye cosas que no son de la Tierra. Y cuando Dios lleva su espíritu al cuerpo se despierta y siguen hablando de lo mismo que oyó o vio en el Arrobo, pero como está despierta oye decir con cuerpo: “Pon Desperté, oí”. Y ya todo es dicho como cuando te hablan, pero sin sonido de voz, aunque tu cuerpo oye y escribe lo que le dictan y mandan, diciendo que este Caso hoy es único.

Ya se termina de hablar del Arrobo diciendo que cuando oyes la Voz de Dios tu cuerpo nota una alegría que antes de callarte la muerte pedirías.

Desperté, oí:

Es grande alegría ver contentos a los que creen estos Mensajes y quieren oírlos por el que Dios tiene Elegido para que enseñe de su Gloria con sus Palabras y con el Amor de Dios, que nunca le falta.

Es difícil contar cómo sientes el Arrobo.

Es difícil porque todo es sin cuerpo, el oír y el ver.

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Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X 

domingo, 13 de septiembre de 2026

Donde haya un pobre o un necesitado Yo estaré allí

En Sueño Profético decían:

No hay Paz con más Paz que hacer lo que tiene Dios mandado. No hay satisfacción mayor que oír al necesitado y poder quitarle algo del sufrir que va llevando.

Dijo uno:

El hombre aquí no llama pecado al no ocuparse del Prójimo, y no lo enseña por no haberlo practicado. Si el hombre pensara un día lo que Dios tiene mandado, seguro que se hacía bueno o moría avergonzado. Seguro que en su pensar pensaba lo que nunca había pensado. Que aquí digo yo el pensar:

Si Dios bajó para quitar de pecar y enseñar a no pecar, para vivir en el Prójimo. Y para que el hombre no se olvidara de él dijo: “Donde veáis un pobre o un necesitado Yo estaré allí”. Si el hombre pensara esto, no se olvidaba que al no cumplir estas Palabras ya estaba él pecando. El hambriento es lumbre que muere si no la alimentas. Y el pecado, si lo persigues, cortas el fuego y en nada queda, cuando tú seas de Dios y el que pecó lo hizo con la fuerza de otro que lo arrastró a que pecado hiciera. Que también esto es de Dios: buscar al pecador y perdonar, si éste quiere ser perdonado. Pues si no buscas al pecador ni das ayuda al Prójimo, ya estás pecando.

Desperté, oí:

No hay mayor alegría que pensar: “yo quité a muchos de pecar”.

“Yo enseño a que no pequen, porque Dios así lo quiere”.

Ya te lleva tu memoria lo lejos que tus pies dejaron.

Y vives aquel momento, aunque te hayas olvidado.

Y al hambriento lo recuerdas sin olvidar las Palabras que Dios dejó ahí en la Tierra:

Donde haya un pobre o un necesitado Yo estaré allí”.

Que Prójimo tienen de nombre porque se lo puso Dios.

Pues si Dios está en el Prójimo todo se lo haces a Dios.

Dando comida al hambriento o buscando al pecador.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

sábado, 12 de septiembre de 2026

La ventana de hierro

En Sueño Profético contaban un hecho presenciado por el mismo que lo cuenta.

Dijo este espíritu en la Gloria de Dios:

Es corriente por el hombre decir que cree en Dios, pero no creer en nada que de Él venga. Son pocos los que creen que Dios se comunica al hombre. Son pocos los que cuando les cuentan lo que ha dicho el Comunicante, no sueltan una frase de insulto para el que Dios ha elegido, que este insulto es una blasfemia para Dios.  
       
Dijo este mismo:

Yo, en el sitio que trabajaba, había uno que tenía un gran espíritu de sacrificio. Éste siempre estaba deseando serle útil a otro; no miraba si era merecida su ayuda o no. Pues a este hombre Dios se le comunicó varias veces. Y de 10 que estábamos trabajando juntos, no podía hablar con ninguno. El que estaba encargado de repartir el trabajo, a él le daba lo más duro, le daba el trabajo que podía hacerle quedar mal y después decirle: “¿Dónde está tu contacto con Dios?”, y ser la risa de todos. Este que mandaba era un hermano del dueño de la herrería, y ninguno de los dos creía en Dios. Aquí, en esta herrería, lo que más se hacía eran ventanas, y tenía el nombre de “La ventana de hierro”; esto lo tenía pintado en la fachada de la casa. Pues aquí viene el hecho milagroso que Dios quiso que el pueblo viera:

Hacía unos días que este herrero colocó unas ventanas, más bien chicas, en una cámara. A los pocos días hubo un fuego en la misma casa, habiendo 3 niños solos, el mayor de 9 años. El fuego empezó en la lumbre que había en la cocina, que estaba en la entrada de la casa. Pasabas el portalón, y ya estaba la lumbre. Había una habitación donde dormían los padres y el chico. Los dos mayores dormían en la cámara, al lado del poco grano y de los aparejos de los burros que tenían. Fue el mayor darse cuenta del fuego, y al intentar bajar con sus hermanos, el humo no los dejaba. Se fue dando gritos a la ventana, y acudían, pero sin poder socorrerlos, ya que la puerta estaba cerrada con tranca.

Dijo el chiquillo:

   –¡Traed una escalera, que los hierros se rompen! 

Y como si los hierros fueran de masa, se iban derritiendo, quedando la ventana como fundida.

Todo el pueblo acudió a ver el milagro. Cuando llegó la madre de su faena, le preguntó que como había podido romper la ventana, y el niño le dijo que cuando se asomó a la ventana, el humo y las llamas le decían:

   –¡Pide una escalera, que la ventana lleva Divinidad de la manos que la pusieron, y se verá un prodigio.

Desperté, oí:

¿Quién podría haber pensado 
que allí a Dios Lo verían?

Esta familia era buena,
y el herrero que era un Santo,
Dios quiere que el pueblo vea
que allí se haría el milagro.

Todo el pueblo se volcó
en restaurarle la casa.

Con la grande diferencia
de que se quemó cochinera
y levantaron palacio. 

Y al herrero lo buscaban
como Santo que aún vive
para todo remediarlo.

El dueño de la herrería
le pagaba
y no le hacía trabajo.

Pero le tenía la calle
llena de gente
y por hierros preguntando.

Se llevaban pedacitos
de los que él había tocado.

¡Qué pronto aclara Dios
lo que el hombre tiene tapado!

Puede con fuego o con agua,
pero el hombre ve su mano.

Ya le dieron al herrero
adoración sin trabajo.

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Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - C4