miércoles, 29 de abril de 2026

Ayuda con tus palabras al espíritu que esté sufriendo

En Sueño Profético hablaban de ayudar al necesitado, bien de materia o bien de espíritu. Decían:

Hay veces que ayudas a llevar el peso sin hacer fuerzas, hay veces que tu carga te la quitan tan sólo con las palabras y hay veces que te aumentan tu sufrir con las miradas.

Dijo uno:

Estas son varias formas de amar a Dios en el Prójimo. La ayuda material influye en el espíritu y la ayuda espiritual da fuerzas para llevar la carga del espíritu, que en la materia no se ve si a Dios tienes de frontera donde sufrir no pasa para la Vida Eterna. Por eso, el que ama a Dios al Prójimo llega y le ayuda en su carga, y ya ve la frontera. Que es Dios el que manda para que tu vivir sea con ayuda a tu sufrir mientras estés en la Tierra, que todo el sufrir de ahí es el hombre el que se encarga de que no falte.

Cuántas veces se hace un bien tan sólo diciendo “sí”, tan sólo dando una firma y acordándose de Aquí, pensando que Dios quiere que consolemos el sufrir, pensando que Dios no quiere que vivan en la Tierra sin comida y sin vestir, pensando que todos somos hermanos si con Dios queremos venir.

Desperté, oí:

Diciendo bien las palabras ayudas a llevar el peso sin hacer fuerzas.

¡Cuánto sufrir de espíritu se podía consolar si el hombre amara este Cielo!

Cómo se recordaba a Dios dando de comer al hambriento.

¡Qué pocos perderían la Gloria si se viviera Evangelio!

Que si todos lo vivieran tal vez Dios bajaría a vivir, en la Tierra, con ellos.

Si el hombre se preocupara de quitar los sufrimientos haría una buena ayuda sin notarse él el peso.

Ayuda con tus palabras al espíritu que esté sufriendo o busca donde se encuentre el desnudo o el hambriento.

Esto es para el que cumpla o no: “Piensa que Dios te está viendo”.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

martes, 28 de abril de 2026

Esta grandeza es para la Tierra

En Sueño Profético decían:

Los días llegan siempre igual, pero la despedida del día tiene muchos cambios y ya no es igual. Pues la despedida de este día ha sido despedida con grandes alegrías por saber que el pedir que el Elegido a Dios le hacía, Dios lo ha concedido. Que el pedir era este: “Señor, que yo vea contentos a los que más quiero”.

Estando en el Sueño se veían unos Rayos de Luz grandes y una voz dijo:

Estos Rayos son Mando de Dios para que den fuerza al cuerpo y le hagan pensar al Elegido esto: “Como este Caso que a mí me está pasando, todos los días, durante tantos años, no hay otro igual”. Estos Rayos se presentan igual que los “Humos” que Dios mandó para que el Elegido siempre los tuviera delante, como los tiene.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Al ver los Humos Divinos sin quitarse de tu presencia, con fuerza y movimiento, se retiran las dudas que te pusieran en el pensamiento los que no son de Dios. Aquí ya tienen que pensar que todo viene de Dios.

Desperté, oí:

Todo aquel que crea en Dios ve que estas Palabras son de su Gloria para dar Enseñanza.

El que siga al Elegido tiene que ver que a todos les quiere dar la misma Enseñanza.

Los que están aquí unidos están recibiendo el pedir del Elegido, que es éste:

    – Señor, que sean conocidos por el cambio de sus vidas y por poner a Dios lo primero.

Termina el Mensaje con estas palabras:

Que pronto salgan los Libros publicados con los grandes prólogos.

Que esta grandeza es para la Tierra.

Para Dios es tener un gran Amor, sin pedir cuentas.

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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

lunes, 27 de abril de 2026

Id perdonados y perdonad

En Sueño Profético vi una muralla y uno dijo:

En esta muralla  habló Dios, cuando vivió de Hombre, a los hombres del Amor a sus Palabras, de cómo conocer al que más Lo quería y creía que su Enseñanza no venía del hombre, que venía del Padre que se hizo Carne y era el Salvador para el que quería ser salvado.

Aquí, en esta muralla, dejaron muchos pecados. Unos los dejaron al oír al Maestro, y otros iban cuando se enteraban que aquí quedó el Eco de sus Palabras. Hubo quien aseguraba que oía: “Id perdonados y perdonad”. Esto lo referían en sitios donde, sin ellos saberlo, unos días antes ésta fue la despedida: “Id perdonados y perdonad”. 

Esta muralla separaba el pueblo del campo y con frecuencia pasaba el Maestro por la calle y Lo paraban para hacerle preguntas, que algunos querían oír a Dios como hombre, no como Dios, para seguir pecando. Y en estas preguntas era donde se paraba y ya todos oíamos:

Si alguno va a seguir pecando, que no pregunte y que no siga. Aquel que pregunte, que pregunte queriendo oír el Perdón”.

Desperté, oí:

Hay quien ve mal el pecado aunque aún en el pecado viva.

Que para éstos se paraba el Maestro en la muralla y en los trayectos que Le hacían la pregunta.

Y ya todos oíamos:

Id perdonados y perdonad”.

“Enseñad a aborrecer el pecado”.

“El que crea engañarme, ya está pecando, porque Yo permito, pero sé quien está pecando”.

“Practicad el Amor a mi Padre que es lo que ahuyenta al pecado
”.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C6 

domingo, 26 de abril de 2026

Dios perdona al pecador

En Sueño Profético decían:

Si estás lleno de Dios, nunca te notarás lleno, siempre tendrás un sitio a disposición de Dios, y dirás: “Mándame Dios mío que mi “llenar” no se llene y sea tu Mando cumplido. Que si mi llenar protesta el Mando que de Ti viene, no estoy lleno, estoy vacío”.

Dijo uno:

El estar lleno de Dios es el comienzo de un camino, que si estás lleno, aceptas, pero te notas vacío de algo más que tú quieres, aunque no seas comprendido.

Con una docena de hombres que de Dios se llenaran cuando Dios elige a uno para que dé su Enseñanza, estaría el mundo de Esto enterado de una noche a una mañana. Pero el hombre se llena de un mundo que no sirve para nada, y ya no tiene sitio para llenarse de Dios y hacer lo que Dios manda.

¿Cómo puede estar lleno el que sabe de estos Escritos y vive silencio de cuartel y sordera de oídos?

¡Hombres que están confundiendo el Amor que Dios les tiene, y ellos Le mandan desprecio!

¡Hombres sin pensar en el momento de la muerte –que solos se encontrarán aunque vean mucha gente presentándoles la lástima–, que jóvenes o viejos mueren!

Desperté, oí:

¡Qué Verdad con más altura es que al llenarte de Dios siempre te notas vacío esperando algún Mando!

¿Cómo puede decir, “Yo amo”, el que Dios le dé un Mando y ni pregunte ni oiga y viva bien alejado del que Él trae a su Gloria?
 
Esto no tiene respuesta y su plazo está cumplido.

Dios deja la Libertad y luego tu comportamiento te lleva a su Gloria, o tú mismo te mandas encarcelar.

¡Cuántos que hoy los ven buenos tendrán mal final!

Porque sus súplicas, luego, a Dios no Le llegarán.

Dios perdona al pecador que vivió de Él olvidado.

Pero no al que busco a otros para ir en contra de Él.

Esto pertenece a Judas, hipócritas y fariseos.

Éstos son los que clavaron a Dios Hombre en el Madero.

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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII 

viernes, 24 de abril de 2026

Dios es Amor, Caridad y Libertad

En Sueño Profético decían:

Da el ejemplo más, por buen ejemplo, que por lo que das.

Si das sin ejemplo o por esperar cobrarlo, no es la misma enseñanza que darlo en el nombre de Dios.

Dijo uno:

Por eso estas Enseñanzas no pueden perderse ni quedar guardadas hasta que el mal mando del hombre quiera sacarlas, sin poder estar presente el dueño, al que Dios se las ha dado.

Si Dios esto permitiera, cómo llegaría este Mando a los distintos rincones de la Tierra. Cada uno haría la traducción como mejor conviniera. Esto ya no sería ser Elegido por Dios para enseñar a la materia, que tiene el deber de velar por el espíritu, que es lo que no se entierra, y sólo tiene dos sitios: “Bóveda del Cielo” o “Profundidad de Abismo”. Lugares creados por El Creador, dejando al hombre de dueño para que elija el sitio final.

Si esto se escondiera y no se dijera, el hombre acabaría castigando al que nombrara la Gloria y desmentiría el Infierno. Como si ahí, en la Tierra, no viviera ya el Infierno el que vive sin la Presencia de Dios y sin cumplir sus Mandamientos.

Desperté, oí:

¡Qué afán tiene el hombre
con que Dios quite el Infierno!

Sin pensar que Dios es Amor,
Caridad y Libertad para Quererlo.

Que aún no habiéndolo querido
y Dios, como Dios, saberlo,
cuando tú dices: ¡Señor,
perdóname lo que he hecho!
Él ya te da su Mando
y vuelve a ofrecerte su Reino.

No ves aquí más a Dios,
a este Dios que hizo el mundo.

Él, siendo el Dueño,
cogió el sitio más duro,
que es hacer de Pregonero.

Ofreciendo mercancía
sin costar ningún dinero.

Y no se cansa de ofrecerla,
como hoy lo estáis viendo.

Pero al faltar la materia,
se acaba el ofrecimiento.

Esto es el entender
que el hombre no quiere entender.

¿Cómo Dios te va a obligar
a que lo quieras sin Quererlo?

Entonces sería Él
el que te daría el Infierno.

Porque Infierno es vivir
lo que no quieres quererlo.

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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII 

jueves, 23 de abril de 2026

El Amor a Dios, si lo sientes, antes que tú lo sabe Dios

En Sueño Profético decían.

Si todos sintieran el Amor de Dios como se siente la respiración, todos sentirían a Dios a su lado. La vida necesita de la respiración. Si falta la respiración, ya no hay vida. Si no sientes el Amor de Dios, es porque tú lo desprecias, y Dios de ti se aleja.

Dijo un espíritu de la Gloria que cuando vivió su cuerpo conoció a Teresa de Ávila:

    – Yo, cuando la oía hablar del Amor que a Dios tenía, me sentía pecador y a Dios Perdón pedía. Yo creía que el Amor de Dios era para los que estaban en los conventos de noche y de día.

Ya sigue Teresa:

    – Qué sencillo es el Amor a Dios y qué difícil lo pone el que no lo busca y no lo siente. Este Amor, si todos los sintieran, Dios los traería a su Gloria para enseñarles que sin Amor a Dios la vida ya no es vida, es río sin agua, calle sin luz, a oscuras, cuerpo sin piernas que naciera. Pues mucho peor que lo que se ha nombrado es vivir tu cuerpo sin llevar dentro o fuera el Amor que publica y enseña Teresa. Manda Dios que se diga mi nombre, porque la Fuerza que lleva, enseña a buscar Amor, como yo enseñaba en el convento a mis compañeras. Éstas me dieron sufrir, porque cuando pedían a Dios, les veía un pedir como en el convento pedían a la que mandaba cuando algo querían. Yo, cuando oía este pedir, como a Dios mandando, no podía callar y les decía: “El Amor a Dios, si lo sientes, antes que tú lo sabe Dios, y este saber te aumenta el querer con Amor y ya pides a Dios que te dé Mando para ir pregonándolo, como se lo dio a Teresa de Ávila”.

Desperté, oí:

No hay palabras que más fuerza den
que el oír que el Amor,
si tú lo sientes y lo cundes,
Dios, el Amor te agranda.

¡Es que el Amor no cansa!

¡Es que el Amor,
como entre en tu espíritu,
tu cuerpo se hace pregonero de este Amor!

Y ya tu cuerpo lleva letras en palabras,
en consejos y en ropas,
y eres pregonera del Amor de Dios,
como lo era Teresa de Ávila.

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Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII 

miércoles, 22 de abril de 2026

Poder de Dios y Mando

En Sueño Profético decían espíritus de la Gloria:

El que no vea en este Elegido Poder de Dios y Mando, en su interior, para ir a ver a los enfermos y para recibir al que lo busca para quitarle o achicarle sufrimientos, el que esto no lo vea está ciego de espíritu.

De todo lo que se ha nombrado, nada da alegría hasta que Dios no hace el Milagro. Pues haciendo este pensar no eres ciego de espíritu.

Que comparen las Palabras que Dios dijo cuando bajó a la Tierra, que están en Libros, que es lo que dicen en la Iglesia, con las Palabras que Dios hoy está diciendo. Que siendo las mismas Palabras, antes fueron dichas y hoy las está diciendo. Si las que estaban dichas tú las creías y a Dios mucho nombrabas, te llegará alegría cuando pienses que todas las noches Dios coge a un Elegido para que diga que Él está en su Reino, con su Cuerpo, diciendo lo que ya está dicho. Pero “diciendo” tiene más altura que lo que está dicho.

Desperté, oí:

Hablaban mucho de la Existencia de Dios y de sus Palabras, dichas como las dice el que Dios tiene elegido.

Éste da una Enseñanza que el que no la aprende es porque a Dios no ama.

Esta Enseñanza se debería cundir por todos los sitios donde haya hombres y mujeres.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII