En Sueño Profético hablaban de la muerte.
Dijo uno:
El hombre cree que la muerte es muerte, punto final de la persona. Si el hombre supiera fijo que la muerte es paralización de la persona, y Aquí doble actividad, el hombre aceptaría la muerte sin una protesta hacia Dios, y el hombre intentaría amar; amaría y ya haría que muchos amaran; procuraría tener las cuentas claras y el cuaderno limpio. El hombre llora la muerte, mayoría con enfado a Dios. Son pocos los que lloran por amor al contacto de la materia que perdieron, llanto por el vacío que dejó la materia, pero contento de aceptación al Mando de Dios.
La muerte es palabra que se emplea en el mundo material. La muerte es lo único que Dios no permite, es que Dios lo ha querido, cuando tú buscaste el remedio que el hombre creía que con él podía detener la materia y no la detuvo. Esto es Dios querer.
Cuando tú buscas el peligro, Dios permite la muerte ahí, y Aquí puede entrarte en su Gloria.
Dios lo quiere, y tú tienes el deber de mirar por la materia y cuidarla, puesto que Él la permitió; tienes que librarla del pecado, retirándote de donde te la pudieran ensuciar con el ofrecimiento de bienestar a tu vista y a tu acción.
Desperté, oí:
El hombre da la muerte por muerte. El hombre da la muerte por sitio sin Dios.
Cuando Dios llama, tú respondes contento si tú Lo oyes.
Lo oyes con el comportamiento que antes de llamarte tú con Él tuviste.
De Aquí fuiste ahí por corta temporada. Según tu comportamiento, Aquí tienes el sitio en esta Eternidad.
La muerte la cree el hombre
como ya punto final.
Aquel que no crea en la muerte,
con Dios Aquí se verá.
El que ama, nunca muere,
y sonríe al pasar
de la vida del pecado
a la Gloria Celestial.
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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C7