sábado, 21 de marzo de 2026

La enfermedad

En Sueño Profético decían:

Si piensas en el enfermo
y te pones a pensar,
no te encuentras con razones
de que te puedas quejar.

La enfermedad es lo primero
que se debía pensar
cuando tú te encuentras sano
y no necesitas “na”.

Todo el que salud tiene
y lo ves “pa ca” y “pa lla”,
tiene que llegar momento 
que la salud deje ya,
y entonces hará memoria
de aquel que tenía el mal
con dolencias en su carne
que no se podían curar.

De esta carne incurable
se debería ocupar
el que tiene indiferencia
a esta triste humanidad.

Dijo uno, y no de mucha edad:

Vivía yo con un matrimonio, que a veces me hacía pensar. No querían al enfermo, por temor a ser pegada la enfermedad que tuviera, y se ponían a hablar, y sin caridad decían:

Todo el que va a contagiar,
la muerte yo le daría.

Éstos, salud y dinero,
más bien de sobra tenían.

Un buen día amaneció
mujer y marido malos.
Al marido le dio en la sangre
algo que dejó parados
su cuerpo, piernas y brazos.
 
Unas manchas aparecieron 
en el cuerpo de la esposa.
Cuando el médico las vio,
dijo que eran contagiosas.

Desperté, oí:

Este marido y mujer
creían que la salud
ellos podían contener.

La enfermedad la tenían
como aquello que te estorba,
que tú coges y lo tiras.

Salud tenían de sobra,
y poco Amor a este Cielo.

Esta salud les servía
para un tiempo pasajero.

De una noche a la mañana,
los dos la salud perdieron.

Recordaban en su mente
lo que tanto referían:

“Todo el que tenga contagio,
yo la muerte le daría”.

Esto llegó para ella,
lo que al Prójimo le haría.

Si tienes buena salud,
reverencia noche y día.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C6 

viernes, 20 de marzo de 2026

Dios habla, Dios espera, Dios perdona

En Sueño Profético decían:

Dios habla, Dios espera, Dios perdona, y este Mismo Dios condena, condena y aparta.

Dios no puede ser Dios para al malo perdonar y para que sufra el bueno.

Dios, cuando Le habla al hombre, deja que actúe el hombre, y al final Dios actúa. Hay final más corto, final más largo, pero la Palabra de Dios no tiene sepultura.

Dios irá llevando al Instrumento por caminos que el hombre, a Dios, quiere cerrarle.

Dios llevará su Palabra 
como lazarillo al ciego.

Dios hará que el Instrumento 
diga Palabras de Cielo.

Dios hará Iluminación 
sin ningún hombre saberlo, 
y saldrá todo publicado 
por ser Dictado del Cielo.

Dijo uno:

El hombre no quería el Nacimiento de Dios: Dios lo deja, pero Dios nació.

El hombre no quería que se vieran los prodigios: Dios prodigios hizo mayores. 

El hombre no quería que fuera el Único que podía dar el Perdón: Dios dejó que el hombre Lo crucificara para que el mismo hombre viera las tinieblas que su Padre hizo desde el Cielo y Él mandó desde el Madero, para que vieran el Poder que el hombre no podía impedir. 

Dios quiere que el hombre conozca a Dios, y el hombre pone el impedimento con su envidia. 

Dios llama al hombre para que el hombre se llene de Dios. Pero Dios no llama al hombre para Dios llenarse del hombre.

Desperté, oí:

Aquí habla Dios
para que el Instrumento hable.

El Instrumento irá 
donde Dios camino abre.

La verán a veces caminar
sin que la entienda nadie.

Pero Dios va ya en Palabras,
y Aquí las puertas ya abren.

La Llave la lleva el Lugar,
que Dios se la dio por si alguien
la puerta se la cerraba
creyendo que no tenía Llave.

Si el hombre dice que publique,
verán los Libros por la calle.
Pero si dice que no,
ya publicará la Llave.

Dios habla, 
Dios espera,
Dios perdona,
y este Mismo Dios condena.

Condena y aparta,
cuando el hombre se Le enfrenta.

***

Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C4 

domingo, 15 de marzo de 2026

Amor del arriero

En Sueño Profético decían:

Amar a Dios no admite escondrijo. Amar a Dios es columna de cristal, que no hace falta dar la vuelta para ver que es columna sin guardar secreto chico ni grande, porque toda es de cristal, y mires por donde mires, con cristal te encontrarás. Pues esto es el Amor, cuando Amor de Dios tú sientes.

Un día –dice uno que está Aquí, en Gloria, y que va a seguir contando este Hecho de Jesús, el Salvador de los hombres–. Pues sigue mi voz –dijo otro–, pero el mismo Mando–: era temprano aquel día, cuando íbamos con el Maestro, y teníamos que atravesar unos terrenos que, a bien decir, no era pueblo, pero tampoco era el campo. Era sitio que ves una casa y tienes que andar otro tanto para ver unas viviendas que cada uno había hecho para estar más cerca de su trabajo. Pues delante de nosotros iba un arriero con un mulo y tres burros. Fue mirar para atrás, bajarse del mulo y apartar a los burros y apartarse él del camino. Cuando pasamos, se paró el Maestro, y el arriero no dejó tiempo al Maestro, porque el Maestro lo dejó para que todos vieran el Amor del arriero. Dijo aquel hombre que el Amor le ponía grande vestimenta:

   –Si sé que Tú, Maestro, eras el que venías detrás, cómo mis burros y yo Te íbamos a ensuciar el camino con nuestras “pisás”.

Y quiso ponerse de rodillas, cuando Dios Hombre le dijo:

   –Sigue con ese rebose de Amor, y Yo siempre iré detrás de ti, o tú irás pisando mis Pasos. Pero amando así, a todos irás enseñando.

Ya le echamos delante, y un poco, del camino, se apartó el arriero. Y otra vez dijo el Maestro:

   –Ahora Yo soy el que me voy a parar para esperarlo a él y preguntarle el por qué no sigue este camino estrecho. Yo sé la contestación. Pero Yo soy Dios del Cielo.

Ya llega y le pregunta, y contesta el arriero:

   –¿Cómo yo ir pisando las “Pisas” de Dios del Cielo? ¡Ésas, que queden ahí, para otro que más pueda merecerlo!


Desperté, oí:

Es lo que nunca se acaba, 
el Amor que das al Cielo.

Es lo que nunca se acaba, 
porque va al Dios Eterno.

¡Qué Enseñanza da a los hombres 
el Amor del arriero!

Sufre porque le ensució 
el camino a su Maestro.

Y no quiere pisar, 
por no creer merecerlo 
el ir él después detrás, 
poniendo sus mismos pies 
donde los puso el Maestro.

Este Mensaje es de Amor, 
y fue Amor del arriero.

Era hombre de cristal, 
viendo espíritu por dentro.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C5 

sábado, 14 de marzo de 2026

La muerte lleva vida Eterna

En Sueño Profético hablaban la vida y la muerte.

La muerte queda en vida para el que vive la vida esperando la muerte.

La muerte le decía a la vida:

     - El que se venga conmigo, porque Dios así lo quiere, no entra muerto en la Gloria, porque en la Gloria de Dios todo tiene vida y nunca muere. El que se venga conmigo sin que Dios mando me diera, éste si quedaba muerto como queda la materia. Es el hombre el que te ha dado a ti, vida, preferencia, pero la mayoría de ellos a Dios lo desprecian. ¿Para qué sirve la vida si a Dios le desprecias la Eterna? Más muertes hacen tu vida que las que a mí me vean. Yo sólo le doy la vida al que vive la Eterna.

Dijo uno:

La muerte lleva vida Eterna, pero puede que ahí la vida te esté llevando a la muerte según la vida que tú vivas.

Desperté, oí:

Dios a la vida de materia le deja Libertad.

A la muerte le obedece la vida Eterna sin necesidad de mandar.

Dios abre las puertas del Cielo cuando la muerte es mandada, y ya la muerte presenta lo que la Gloria espera.

El que ahí vive con Dios adorará a la materia para que le guarde a Dios lo que nunca morirá.

La materia es de Dios, pero vive en Libertad.

Pero si amas a Dios tú la tienes que cuidar para que no pase por sitios donde practiquen el pecado.

Han hablado las dos, la muerte y la vida temporal.

La vida anda ahí suelta porque suelta Dios la deja.

La muerte ya llega justo cuando lleva este Mando.

Cuando tú has buscado la muerte, llega la muerte sin este Mando.

Más hombres pierden la Gloria por dejar Dios la Libertad.

La muerte nunca la tienes si a Dios no Lo dejas de amar, porque la muerte te lleva al que le dio este Mando.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

jueves, 12 de marzo de 2026

El Amor a Dios, si tú lo sigues, él te espera

En Sueño Profético decían:

El Amor a Dios, si tú lo sigues, él te espera. Y ya el sufrimiento él te lo cambia por alegrías. Y si son alegrías que llevas calladas, piensa que Dios te las agranda, porque sabe que las alegrías grandes hacen falta para repartirlas, diciendo: 

“Si las alegrías de Dios te faltan, ya te persiguen los espíritus del mal, poniéndote comparaciones para retirarte de Él.”.

Por eso, este Elegido tiene el Sitio que tiene, que no es de la Tierra, que es Sitio que Dios le ha dado en su Gloria, por recibir siempre los sufrimientos amando más a Dios y comparándolos con los sufrimientos que le dieron y le siguen dando a la Madre Virgen. Que la Presencia de su Hijo matado en sus brazos todos la vieron. Esto fue para que después vieran su Resurrección, que fue un justificante más de que era y es Dios Hijo con el Mando de Dios Padre.

Desperté, oí:

Tendrás en este momento la Visión de la “carne que Dios te unió”, en su despacho, con su cuerpo y su traje, normal, como cuando copiaba los Mensajes.

Su mirada era como cuando tenía vida el cuerpo. Era mirada para quitar sufrir y poner alegrías. Ya dijo estas palabras:

 –Ana, ¡cuídate! ¡Cuídate! Que tu cuerpo le hace falta a tu espíritu para que tu presencia siga en el Prójimo, que ahí está Dios.

Los que están aquí unidos que tengan en su pensar, lo primero, cundir este Caso hoy único, que puede que Dios les abra caminos como lo ha hecho con los prólogos de los Obispos.

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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII 

martes, 10 de marzo de 2026

Repique de campanas

En Sueño Profético decían:

Alegría de Dios que vas repartiendo fuerzas y consiguiendo lo que el 
Elegido pide.

Esto se ve cuando al Elegido le niegan un bien y, a pesar del sufrimiento, el Elegido sigue con fuerzas para ir diciendo con alegría: “Yo sé que Dios me lo concede pronto”. Pues esto ocurrió cuando se estaba buscando un lugar para publicar los Libros, ya que todos se negaban y, al final, Dios le concedió el sitio mejor.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Esta presentación va a formar un gran escándalo, cundiendo estos Mensajes por todo el Mundo, al ver la cantidad de Libros que ya hay publicados y los prólogos que llevan los Libros.

Desperté, oí:

Permitir de Dios,
que es repique de campanas,
que está dejando al descubierto 
a los que a Dios no aman.

Porque el Permitir de Dios
es como el repique de campanas,
que el que no lo oye
no se levanta.

Y el que a Dios no ama
coge el Permitir
y las puertas las cierra
con mentiras y marañas.

Cuando el Elegido manda o hace algo que el hombre le negó es porque siente el Poder Dios con estas palabras:

Haz lo que sientes y en el responder verás que Dios más te manda.

Cuando salgan los Libros con los prólogos de los Obispos y con el número 72 se va a formar un gran escándalo.

Esto tiene que hacer pensar y pedir perdón por el desprecio que a las Palabras de Dios le dieron.

Este Elegido es el único que hoy puede presentar lo que Dios dice, porque Dios Mando le da.

Que aquí se dice el Mando:

Que Me ves dilo y di también que publiquen mis Palabras con mi Mando”.

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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

sábado, 7 de marzo de 2026

Los sufrimientos y las penas

En Sueño Profético hablaban del Amor a Dios. Decían:

Sin Amor a Dios, todo es corto, todo es falso, cuando ves que quieren poner Amor sin sentirlo.

Dijo un espíritu de la Gloria:

El que más puede saber de sentir este Amor o de decirlo sin sentirlo es el que Dios elige para que enseñe con sus Palabras lo que es querer de espíritu, que es el Eterno. O lo que es querer de cuerpo, por corta temporada, que a veces es un querer que no es sentido.

El que Dios elige, antes de ser Elegido, en todo ponía Amor a Dios: en las alegrías y en los sufrimientos, y también en las penas. Las penas pueden ser retiradas con Amor a Dios. Pero los sufrimientos necesitan más Amor a Dios que las penas, porque la mayoría de los sufrimientos intentan retirarte de Dios. Cuando llegan los sufrimientos, el hombre debería pensar en lo que a Dios Le hicieron y en cómo la Madre Virgen lo aceptó. Pues a esta aceptación le dio Dios Padre la Resurrección, y en la Gloria está con Cuerpo. Esto es el responder del sufrir.

El responder de las penas retira de Dios, porque las penas tienen fuerza para ponerle al cuerpo la enfermedad que no existe.

Desperté, oí:

Todo el Mensaje era hablando de los sufrimientos y de las penas.

Decían, que el que Dios elige, antes de ser Elegido, sabía cómo tenía que recibir los sufrimientos y las penas.

Estas dos palabras que se han dicho, las dos tienen su enseñanza.

Pero tienes que Amar mucho a Dios para, a una, abrazarla, y a otra, despedirla.

En el sufrimiento, si buscas a Dios, no pierdes la Gloria y puede que seas Elegido y Discípulo de Dios.

Las penas, si no las despides, le pueden al cuerpo, lo ponen enfermo y te hacen perder la Gloria.

El sufrimiento te hace pensar: ¡Esto no es sufrir para lo que a Dios le hicieron!

Y siendo Dueño de todo lo del Mundo, permite que el hombre desprecie sus Palabras.

Que son las mismas que dejó en la Tierra cuando bajó a vivir con el hombre.

Son las mismas, pero antes, dichas, y hoy, diciendo.

Estas Palabras dichas en la Gloria son para todos los cuerpos que hoy viven:

Primero, para sus Representantes. Y después, para Teólogos y hombres con grandes carreras.

Y también para los que viven en el campo por su trabajo, como vivían los Pastores, que su mirada al Cielo no les faltaba.

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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII