En Sueño Profético decían estas palabras:
Este Elegido no se puede comparar con otro. Pues, a este Elegido Dios le arroba su espíritu cuando duerme. Y en este Arrobo, ya el cuerpo no manda hasta que Dios manda el espíritu al cuerpo para que diga lo que ha visto, lo que ha oído de Dios y para que diga el Mando que Dios le ha dado. Cuando el cuerpo se siente con fuerzas, como antes de oír el Mensaje, entonces es cuando le dice el Mando de Dios: cómo son los espíritus que están en el final de la Tierra, donde está el Infierno, que es donde viven los espíritus satánicos.
Los espíritus que no son de Dios persiguen más a los que tienen el Poder de Dios, pero sus fuerzas quedan como papel mojado cuando tú estás, con grande Amor, al servicio de Dios, diciendo:
– Señor, yo quiero estar siempre siguiendo tus Pasos para que me des Mando. Pero un Mando que sea para siempre.
Desperté, oí:
Decían que el sufrir lo retirara y que pensara en los que están aquí unidos.
Éstos están aquí con alegría y con fuerzas para hacer el Mando que el Elegido les da.
A éstos Dios los ha puesto para que publiquen este Caso como lo hicieron los pastores en Belén con el Hijo de Dios Padre y de la Madre Virgen, después de ser madre.
Aquí se ve que Dios quiere que se cunda esta Grandeza. Que hoy nadie puede presentar una cantidad de libros como los que hay aquí publicados con la Palabra de Dios.
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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII