En Sueño Profético decían:
Por mucho que mires al Cielo no verás lo que el Cielo aquí está viendo. Esta comparación va para el que oiga hablar de estos Escritos que, por mucha grandeza que les vea, no puede alcanzar donde tendrán su sitio. Estos Escritos, que sin defensor se ven, no son hechos con la inteligencia del hombre, serán círculo y cinta que den la vuelta a toda la Tierra.
Esto es centro de cultura Divina, recetario para el espíritu sano y para el espíritu enfermo que quiera recobrar la salud para no ser espíritu cadáver para Dios. El espíritu sano con estos Dictados jamás se enfermará, que esta enfermedad se presenta en el sufrimiento y en el bienestar. En el bienestar cuando no haces este mandar, tirando el pan del horno y otros muriendo por el pan. Y en el sufrimiento no tienes que darle comodidad, tienes que hacer lo que al sufrimiento coraje le da, que es esta respuesta: “Dios sabrá porqué será. Yo siempre seré su siervo haciendo su Mando”.
Para esto son estos Escritos, para enseñar a no pecar, para enseñar a sufrir sin que des comodidad.
Desperté, oí:
Que escarben y rebusquen los teólogos hoy vivos, que aún pisan la Tierra, dónde hay una enseñanza que sea igual a Ésta.
Siendo espíritus iguales son diagnósticos distintos.
Es como la enfermedad de los cuerpos.
Que siendo una pierna enferma a uno lo dejan sentado y a otro le mandan que corra.
Y quedan los dos curados.
Y si cambiaran el diagnóstico ninguno puede curarse y quedan los dos sentados.
Con el recetario Divino que Dios manda a la Tierra el que está enfermo se cura y el sano jamás se enferma.
Por eso, publicación es ir cumpliendo sentencias.
Pero tienes que aplicar la receta según el mal.
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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII