Mostrando entradas con la etiqueta Libro 31. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libro 31. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Mi casa os doy yo

En Sueño Profético decían:

Si escribieras todas las contras públicas que te han puesto en este Camino de Dios para que quede desmentido, más verían que era Dios el que te manda.

No puedes seguir camino si al camino le ponen una montaña. Pues eso han querido hacer para cortar esto que Dios manda que se cunda cada día más. Siempre se ha enfrentado el hombre a la Palabra de Dios, queriendo poner silencio. Aquí han dado hasta premios a los “sepulcros blanqueado”. Nombre que Dios les puso a los que decían “Maestro” y estos mismos Lo clavaron. 

Dijo uno:

Si pensaras en la soledad que le tienen puesta al Lugar que presenta estos Mensajes, verías cruz y calvario; Nacimiento de Dios sin vivienda; y palacios cerrándole a Dios las puertas.

 

Desperté, oí:

 

Siendo Dios el Dueño de lo que iba a hacer el hombre y de lo que tenía hecho, tuvo que ir buscando sitio para que vieran su Nacimiento.

No encontró casa ni palacio, y muy pocos Lo siguieron.

Se cundió que era Dios, y acudieron, los primeros, pastores y hombres del campo.

Cuando vieron que era Dios, la disculpa les sirvió a aquellos que no pudieron decir “mi casa os doy yo”, porque el techo no cubría el suelo en el que ellos vivían.  

***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C4

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Cultura falsa que Aquí no llega

En Sueño Profético decían:

Estampa que Aquí Dios ponga para que el Elegido vea y enseñe, no puede ser rectificada por cultura o por pintores que pinten lo que la Creación tiene, o por cultos en letras, o en cuerpos humanos, que no pueden detener una de sus piernas, si la pierna ya se ha cansado de llevar el cuerpo a donde el cuerpo quiera.

A este Elegido Dios le ha hecho que vea su Espíritu sin Cuerpo. También ha visto el Nacimiento, y a los caminantes haciendo el camino contentos y llevando lo que en sus casas tenían; el sitio donde se juntaba el Maestro con sus Discípulos, y todos sentados en la misma mesa, los ha vito este espíritu. De los caminos que pasaron con Hechos ocurridos, Dios ha puesto sitio e imagen para que el Dictado lo diga. Ha visto a la Madre Virgen con el Hijo en brazos, cuando era Niño, en un arrobo, para saber contestar cuando el hombre defendiera al bueno. En esta estampa estaba la Madre Virgen con el Hijo en brazos, y dijo la Madre Virgen:

“Y este Niño, ¿qué hizo?, y Lo azotaron, Lo clavaron y tuvo muerte de cruz. Después Lo pusieron en mis brazos, con sus Heridas dando Sangre”.

Dios Hijo le dijo en uno de sus arrobos:

Vas a ver cómo Me crucificaron”.  

Dios le dio poder al espíritu arrobado, para que contestara palabras que diría con cuerpo: “Señor, yo no puedo ver eso”. Y de momento apareció una cruz, Él en ella, y unas manos daban con un martillo en el centro de las suyas, clavándolo. Fue rápida esta escena, y sin verlo como Lo ve en el suelo, con su Túnica y presentando sus Manos volviéndolas para arriba con estas Palabras:

¿Ves mis Manos? ¿Ves mis Pies? ¡Si a Mí no Me pasa nada! El hombre tenía que ver que mi Padre una Palabra la hace Carne para que el hombre vea su Poder”.

 

Desperté, oí:

 

Dios, cuando es para enseñar, tiene que enseñar primero al que le dice:

Di que Me ves y que Yo te mando para quien administra mis Poderes y para seglares que no quieran perder la Gloria”.

Este espíritu ha visto miles de estampas.

Unas son dictadas para que queden escritas. Y otras son Fuerza y Poder para el espíritu que Dios trae a su Reino.

Si Dios no le da Enseñanza y Fuerza, no calla a los cultos de la Tierra.

Cultura falsa que Aquí no llega.

Si no pones la de Dios la primera y después la de la Tierra.

***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C5

lunes, 28 de octubre de 2024

Prohíbe lo que el hombre ha despreciado

En Sueño Profético hablaban de tener y despreciar, y luego querer y no poder alcanzar porque su tiempo pasó, tiempo de pinchos y clavos que hacen crucifixión.

Esto es justificante que presenta todo el que elige Dios para que hable de su Gloria, diciendo: “Me dice Dios”. No que Dios dijo o dice. Esto es Mando que Dios da a tu espíritu, que es alegría y calvario, más alegría que calvario. Si piensas lo que sufre Dios, ya te olvidas del calvario y caminas sin descanso para que muchos Lo quieran y nunca oigas culparlo, sin llevar arrepentimiento de aquel momento malo que tiene el que está sufriendo.

Dijo uno:

No hay quien tenga un sufrimiento grande y vaya buscando sufrimientos para quitarlos o achicarlos. Que a veces son sufrimientos que no han llegado tan altos, y da miedo el oír al que el sufrir le ha llegado.

Desperté, oí:

Decían en el arrobo, que buscar sufrimiento para quitarlo o achicarlo, ya era justificante de estar sirviéndole a Dios.

Que llegaría el momento de recibir, a cambio del desprecio, la angustia de no oír lo que horas antes Dios le dice a un espíritu sin cuerpo.    

Dios, igual que dice “di que Me ves y te mando”, igual prohíbe.

Prohíbe lo que el hombre ha despreciado.

***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C2