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viernes, 22 de mayo de 2026

Todo quedará en polvo y ceniza, menos las Palabras de Dios

En Sueño Profético decía la Voz de Dios:

     - Todo quedará en polvo y ceniza, menos mis Palabras. Mi Palabra hizo la materia y mi Palabra desbarata a lo que el hombre le dice piedra, y le da muerte a los mares y las ciudades entierra. Mi Palabra es la Vida, ahí en la Tierra vida con prisa, Aquí Vida con Paz y Eterna. Todo quedará en polvo y en ceniza, menos mis Palabras.

Ya siguieron hablando y dijeron: “sigue la Voz de Dios, pero en Mando”:

Se vieron en medio del mar grandes rocas, que el mar las mojaba cuando subían las grandes olas. Pero las rocas se quedaban fuertes porque debajo del agua el cuerpo de las rocas era más fuerte, era mayor que las rocas que se estaban contemplando.

Ya dijeron otras voces: “Todo quedará en polvo y ceniza, menos las Palabras de Dios”.

Dijo uno:

Esto es lo que quiere Dios Padre que el hombre aprenda. Que para enseñarlo manda al Hijo, pero el hombre se hace fiera y devora sin garras ni dientes. Devora sus Palabras y todas sus acciones van en contra de las de Dios Padre, que son Eternas. Hace la Crucifixión como queriendo acabar con Dios Hijo, sin pensar que el Hijo era el Padre y en la Gloria hace en Espíritu el Mando, pero sin Carne. Hasta que Él mismo vuelve al Padre, como se había prometido para ya hablar de Tres, pero Dios Uno. Que antes de hacerse Hombre jamás nombra al Hijo. Nombra a su Espíritu cuando lo manda al hombre, pero jamás nombra al Hijo. Ya, cuando se ve de Hombre el mismo Dios dice: “Mi Padre me ha enviado a salvar al pecador que quiera ser salvado”.

Desperté, oí:

Siendo el mismo Dios decía “mi Padre”. Esto se lo oyeron cuando era Niño.

Decía “mi Padre” y decía “Yo soy Dios del Cielo”.

Pues tan sólo por ser Dios lo clavan en un madero y le dan Crucifixión.

Pero en Carne está en la Gloria por ser el Único Dios.

Es Padre, Espíritu e Hijo.

Que el Arrobo ha repetido las Palabras que al hombre dijo.

     - Todo quedará en polvo y ceniza, menos mis Palabras que son Eternas”.

***

Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

domingo, 20 de enero de 2013

Ceniza o polvo queda


En Sueño Profético hablaban del espíritu y de la materia, del cuido a la carne y del olvido a lo Eterno. Decían:

El sufrimiento de Dios es el desprecio del hombre a su Gloria y las ansias de vivir para la Tierra, sin pensar que en Tierra queda, y al darte sepultura, ya eres pienso de tierra; y cuando escarbe otra carne y quiera ver tu materia, se encontrará que no hay nada; si acaso unos pobres huesos que los despreció la tierra, y cuando pase más tiempo, ceniza o polvo queda.

Dijo uno:

Se va a comparar un algo del espíritu y materia. Hagamos esta visión –y se vio una sepultura de haber sacado la tierra para ver si en el fondo quedaba algo de materia. Nada se podía ver, tan sólo veías tierra–. Ya se vio una mujer de espaldas, con estilo de otra época, que el hombre llama pasado, y la voz del Mando dijo:

Esta es la misma mujer que el hombre enterró su cuerpo, pero el espíritu está donde no existen los muertos. Este espíritu hace visión como si tuviera cuerpo, porque el espíritu es Vida y la carne cementerio, sitio que el hombre no piensa que allí ya queda en deshecho.

Desperté, oí:

Más de un siglo
ya llevaba esta mujer
en la Gloria con los Vivos.

Igual veías su espíritu
que antes de verla muerta.

Porque muerta no existía,
aunque no tenía materia.

Que era lo que vivía,
lo que el hombre ahí desprecia.

Dios deja la sepultura
para que el hombre vea
que de dos juntos que hay,
como espíritu y materia,
el espíritu no muere.

Éste pasa a Vida Eterna,
donde Dios le pone traje
cuando Él visión la quiera.

Este estudio el hombre olvida,
y Dios manda den recuerdo.

Recuerdo, al recordar
que la carne has de enterrar
y el espíritu es eterno.

Pero cuida de que vaya 
donde no existen los muertos.

Que los que no están con Dios,
viven en un cementerio.

Éste, puesto ya por Dios.

Por el hombre antes quererlo.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 9-10-11