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jueves, 6 de noviembre de 2025

A más soledad de Tierra, más compaña de Dios siente

En Sueño Profético hablaban de cuando las cosas son del Cielo y van del Cielo. Cuando esto es así, todo el que crea derrumbarlo, pierde el tiempo.

Cuando Dios señala un sitio, señala con Poder Eterno. Y este Poder va cubriendo lo que creen que va a quedar al descubierto. Si Dios aquí no mandara, ¿cree el hombre que Esto tendría este avance que tiene?

Dijo uno:

Cierto que el avance lo alimenta el sufrimiento tan gigante que lleva el Instrumento.

Era para que faltara mando, y gran gentío pidiendo con estas cortas palabras: “Mi tiempo y mi sobra, después de tener lo necesario, aquí lo traigo, para cundir, en forma de relámpago, estos Escritos por Dios mandados a espíritus vivos, que muertos para Dios no quedaron”.

Este pensar debería ser la intranquilidad del que, al terminar el día, en él, le ha sobrado para años y hasta para siglos.

Desperté, oí:

A más soledad de Tierra,
más compaña de Dios siente.

A más impedimentos pongan,
más ridículos se encuentran
los que obstáculos pongan.

Dios es Dios,
y el hombre es el hombre
y queda en la Tierra.

El agua vive sin la Tierra.
La Tierra no vive sin el agua.

Hay muchas comparaciones
para que el hombre estudiara
que Dios pasa sin el hombre
y al hombre le dan vida sus Palabras.

Si el hombre pensara:
“¿para qué me quiere Dios,
si yo no Le doy nada?”.

Haciendo este pensar,
ya estás recibiendo paga.

***

Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C5 

viernes, 19 de mayo de 2017

Compaña de Dios al espíritu

En Sueño Profético hablaban de la soledad del cuerpo, de la soledad del espíritu.

El espíritu puede estar solo, aunque lo veas rodeado de gente. La gente es para el cuerpo. Para el espíritu, la compaña, es aquello que tú sientes, que sólo lo sabe Dios que es el que la vida mantiene y te la deja en tu cuerpo hasta que Llamada llegue.

Dijo uno:

Cierto que hay veces que en la soledad del espíritu no te da compaña la gente, al contrario, más soledad te sientes. Los espíritus de Dios transmiten fuerza, alegría y quitan tristeza, achican sufrir sólo con su presencia. Esto, si lo estudias, das justa respuesta.

Desperté, oí:

Solo se encuentra el espíritu
cuando se aparta de Dios
y cuando está rodeado de vidas,
que no son vidas
para el que a Dios quiere Amarlo.

Aunque tengas la tristeza
que la vida te ha dejado,
si con dos espíritus de Dios
tienes contacto,
tu soledad ya se ha marchado.

La tristeza y la alegría
son dos espíritus contrarios.

Puedes tener sufrimientos
y sentirte acompañado
de un Poder Único,
que sólo Dios puede darlo.

Búscale compaña de Dios al espíritu,
aunque te vean solitario.


***

Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C3

jueves, 30 de junio de 2016

No da compaña la gente, sino el Amor a Dios

En Sueño Profético vi a un hombre sentado en un escalón al final de una calle, y pasaba mucha gente, y ninguno se acercó a este hombre que por su presencia era enfermo y necesitado.

Vi otro sitio, pero muy solitario, y la misma estampa, pero con dos hombres que le ofrecían amparo y cobijo. Lo levantaron con cuido, y él respondió llorando:

   –Es que me apretó el dolor del mal que no pueden curarlo. Iba a mis buenas casas, en las que me dan todos los días más de lo que me como y reparto a otros que están más necesitados que yo por no poderse mover de la cama.

Le preguntaron que dónde vivía, y señalando con la mano, dijo:

   –Allí, a la espalda de aquella casa, hay como un albergue en el que dejan vivir a todo el que vaya, hasta que el dueño el sitio lo necesite. Pero allí hay buena gente. Se reparten la comida que llevamos los que salimos todos los días. ¡Unos trece nos juntamos!

Desperté, oí:

No es la gente la que da
la compaña, es el Amor.

El que Amor a Dios le tenga.

El primero que se vio,
por el bullicio pasaba,
pero sin Amor a Dios.

El segundo era calle
sin que nadie pasara,
pero pasaron dos hombres
que Amor por dentro llevaban.

Le ofrecieron un jornal
como si les trabajara.

Fueron hasta la vivienda,
y el Amor en su compaña.

Era más verdad y calló
para que sufrir no pasaran.

Estos hombres allí vieron
lo que no se figuraban.

No da compaña la gente,
que la da el que a Dios ama.


***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C5