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lunes, 7 de junio de 2021

Que os conozcan que sois mis Discípulos por el comportamiento

En Sueño Profético decían:

Para hablar de Dios, tienes que sentir a Dios dentro de tu mismo cuerpo. Que este sentir lo dices según tu comportamiento. Comportamiento que enseña todo lo que manda el Cielo.

Dijo uno:

Si hablas de Dios y no Lo llevas por dentro, puedes hacer mucho daño, porque la palabra queda sin acción, que es la que valora a la palabra. La acción bien hecha pone el letrero.

Dios siempre despedía a sus Discípulos con estas Palabras:

“Que os conozcan que sois mis Discípulos por el comportamiento. Lo último que sean las palabras. Las palabras pueden ser repetidas por fariseos. La acción y el comportamiento no pueden ser fingidos, porque su camino es corto y con protestas”.

Desperté, oí:

Fueron conocidos los Discípulos de Jesús porque en lo que hacían veías a su Maestro.

Llevaban fuerza y eran humildes en su Enseñanza.

Usaban la humildad para el que quería oírlos.

Y sacaban la fuerza para los que no los creían porque no sentían Amor de Dios en sus cuerpos.

Oyeron muchas veces: “¿Vosotros tenéis trato con Jesús de Galilea? Porque a mí me han hablado de Él, y vosotros me lo estáis recordando”.

Esta era la grande alegría para cuando llegaran: contarle a su Maestro que habían sido conocidos como Discípulos suyos.

Si hablas de Dios, llevando su Amor por dentro, tu acción va contagiando, dando escándalo y silencio.

Aprende de los Discípulos, y que te nombren a Dios por tu buen comportamiento.

***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C8

jueves, 13 de noviembre de 2014

El comportamiento del hombre con Dios

En Sueño Profético hablaban del comportamiento del hombre con Dios, sabiendo que Dios es Único y Poderoso.

Nombraban a hombres de la Tierra con cargo y mando, y a su mando se cuadraban y daban reverencia.

También nombraban a aquél que facilitó algo que tú no tenías y lo tenías en tu memoria puesto en primera fila.

Era querer y cumplir, dándole grande importancia a las cosas materiales, sin reconocer que lo de Dios debe ser lo primero, y hacer este pensar:

“¿Quién deja mi respirar para que viva mi cuerpo? ¿Quién me puede dar las fuerzas cuando llega el sufrimiento? ¿Quién pudo tenerme lástima cuando hice lo mal hecho y mis rodillas las doble pidiendo Perdón al Cielo?”.

Si esto pensara el hombre, pondría a Dios primero. Luego, que piense en la muerte de su cuerpo: ya no puede darle nada para su espíritu, para entrarlo en el Cielo.

Pues a pesar de todo esto, el hombre sigue valorando la Tierra y despreciando el Cielo.

Desperté, oí:

El hombre se pone enfermo,
enfermedad de cuidado,
y cuando ya lo ven bueno,
oye las palabras:
medicamento o cirujano.

Al hombre le extraña
que Dios su petición no conceda.

Y no le extraña
que el hombre a Dios no quiera.

El hombre, mayoría de veces,
hace con agrado la reverencia en la Tierra.

Y al que le da todo,
no mira ni reverencia.

El Nombre de Dios lo oyes,
casi siempre, pidiendo cuentas.

Si Dios no fuera Dios,
nada más que Poderoso,
el hombre Lo buscaría.

Dios es Amor, Caridad
y refugio de tu espíritu
para una Eternidad.

Si Dios se apartara el Dios
y su Poder a la Tierra mandara,
un segundo sería mucho
para que el mundo acabara.

Piensa si es creer en Dios
no obedecer sus Palabras.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C6