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domingo, 31 de julio de 2022

Voy enseñando, para que abracen tu Permitir

En Sueño Profético decían:

Llegó el sueño pensando en los muchos caminos que querían que cogiera este Elegido. Pero la fuerza del Amor tan grande que le tiene a Dios, le hizo coger el camino que le niegan los que no son elegidos. Le niegan el hacer el bien. Le niegan el seguir hablando de lo que aquí está pasando.

Dijo un espíritu de Dios:

Cuando hay un Elegido con este Poder, tienen que la respiración en sus manos poner.

El mando que da este Elegido, ya, antes, ha sido dicho a su espíritu, sin oír palabras. Esto es lo que justifica que, sin oír ni ver, siente el Mando que del Cielo baja. Y es que a su espíritu no puede llegarle ningún pensamiento para hacer el mal.

Desperté, oí:

Tu mando sea sin temor a enfado, porque tu mando debe ser oído y respetado.

Cuantos más grandes son los Mensajes, más piensa el Elegido en ir a los Ministros de Dios y decirles que ya es hora de romper el silencio que tiene la Iglesia.

El pensar del Elegido es: “Señor, yo, con mi sufrir, voy enseñando, para que abracen tu Permitir”.

***

Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - C2

lunes, 20 de septiembre de 2021

Acción sin letras, van enseñando

En Sueño Profético decían:

Enseña más la acción que las palabras y el libro. De la acción se hace el libro y ya enseña la acción con un enseñar distinto. Esto en la Enseñanza de Dios.

Dijo uno:

Acción sin letras, van enseñando. Letras sin acción, van estropeando. Esto lo decía Jesús, el Salvador de los hombres:

 El que no cumpla mis Palabras, que no las lea para enseñar. Que el libro sin la acción hace más daño que sanar”.

Él nunca les decía míos a los que no cumplían sus Palabras, aunque las repitieran como Él las había dicho. Por eso, lo mismo veías a un letrado a su derecha que al que un momento antes dejó el arado o las vacas en el establo. Era acción lo que Él pedía y después libros y letras. Pues aún no ha cambiado este Dios en Cielo y Tierra.

Desperté, oí:

¡Qué confianza te daba este Hombre, que era Dios, aunque vieras un hombre!

Pedía, pide y pedirá lo que pueden dar todos los hombres.

No prefería a su derecha letrado ni hombre del campo.

Prefería al que veía que con la acción iba enseñando.

Al que le hacían preguntas: “¿tú tienes con el Maestro traro?”.

Ya, después de esta pregunta, el libro iba enseñando.

Pero si faltaba la acción, mal de Dios ya iban hablando.

A ninguno confundieron de los que iban a su lado.

Porque la acción iba haciendo lo que Él iba mandando.

***

Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C3

jueves, 31 de marzo de 2016

No quedaos con estas palabras, e id a muchos enseñando

En Sueño Profético decían:

Estas Palabras dichas al espíritu –ahora dictadas al espíritu con cuerpo– fueron dichas por el Maestro a sus Discípulos:

Si alguno de vosotros reservara mi Enseñanza, podría luego estar más lejos de Mí que el que pecó y Me buscó para que lo perdonara. Mi Enseñanza tiene que ser por vosotros, los primeros, el practicarla. Y ya el que os vea puede sin palabras aprender”.

“Tened presentes mis Palabras como ahora tenéis mi Cuerpo. Luego estaré presente en Espíritu, y todo el que crea que existe mi Reino, Me tendrá delante y sentirá mi Presencia aunque no vea mi Carne”.

“Sed incansables para buscar al pecador, que para eso he bajado Yo a la Tierra: para enseñar a no pecar y para buscar al que esté pecando”.

“Puede hacer más efecto el medicamento en el enfermo que en el sano”.

“No es la lumbre para el que suda. Su servicio es más provechoso para el que está tiritando”.

“Si dais un vaso de agua a uno que esté sediento, más premio os dará mi Padre que si se lo dais al que tiene los cántaros llenos e intentáis darle agua como otro ofrecimiento”.

“Buscad sin descanso y sin pretextos al que necesite de vosotros, porque Yo allí estaré sin Cuerpo
”.

Desperté, oí:
No tenían término medio
las Palabras del Maestro.

Si Lo seguías,
veías bien hecho
todo su “Diciendo”.

Aunque si hablabas con alguno
que no Lo tenía por Dios,
pero sí por hombre bueno,
formaba la discusión.

En el Amor al Prójimo
y olvidar lo que te hicieron,
pronto oías decir:

¡Éste conoce al Maestro!

El juzgar tampoco entraba
en el tribunal del hombre.

El juzgar,
llevándole al Maestro
lo que Él sabía ya.      

–Él sabía de pecadores
que nadie podía pensar–.

Era, el no oír su Palabra
u oírla y desmentirla
con su forma de actuar.

Luego, ya los pecadores
que lejos pecaban
y con su forma de vivir
hacían pecar,
era a los que mandaba
para quitarlos del mal.

Mandaba a los Discípulos,
porque estaban enseñados
a todo lo que se ha dicho.

Mucho les repetía:

No escandalizaos,
que Yo soy de más provecho
en el enfermo que en el sano”.

“Y veréis que Me doy más
al que veo que viene a Mí
después de haber pecado”.

“Haced vosotros lo mismo
aunque quieran que juzguéis
despreciando”.

“El que vaya haciendo esto,
queda por Mí apartado”.

“No quedaos con estas palabras,
e id a muchos enseñando
”.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C5

miércoles, 22 de abril de 2015

Ama a Dios como quieras, pero que tu Amor vaya enseñando a que muchos amen

En Sueño Profético decían:

Este arrobo se titula: “Ama a Dios como quieras, pero que tu Amor vaya enseñando a que muchos amen”.

Dijo uno:

Hay quien ama y sufre porque otro ama más que él. Éste no ama.

Dijo Teresa:

El Amor de Dios
es más Amor
cuando tu Amor va prendiendo llamas.

El Amor de Dios
es sediento en desierto
que busca agua.

El Amor de Dios
lleva eso: escándalo, escondrijo,
vocerío, silencio.

El Amor de Dios
te da confianza, te da respeto,
te da alegría, te da sufrimiento.

El Amor de Dios
te deja mansa, te nace genio,
te ves sin vida, te falta aliento.

Pero ¿quién podría vivir
después de vivir ya esto?

Pero ¿quién diría: ¡Dios mío!,
quítame este sufrimiento?

Desperté, oí:

Después de querer decir
el Amor cómo lo siento,
cuando lo enseñaba ahí,
me ha faltado un contento
que ahora lo digo Aquí:

Es el pensar de pensar:
¿quién soy yo para que Dios
quiera que digan Teresa
va a la Gloria y vive en Tierra?

¿Quién soy yo para enseñar
este Amor de roca y fuego?

¿Quién diría que yo dije
tan sólo: “Señor, Te quiero”?

“Mándame que yo pregone
por la Tierra lo del Cielo.
Mándame que sea mansa.
Mándame que tenga genio”.

“Mándame Señor la muerte
si tu camino no llevo.
Mándame Señor que calle
cuando a gritos estoy muriendo,
que yo sé que con este morir
estoy alabando al Cielo”.

Para entender este Amor
es lo mismo vivo o muerto,
porque vivo siempre es Dios.

¡Ay vivo que no lo sienta!
¡Ay hombre que eres de carne
y estás viviendo de piedra!

Esta Amor, al que lo siente,
la muerte nunca le llega.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C7