Mostrando entradas con la etiqueta madres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta madres. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de mayo de 2021

Las dos madres

En Sueño Profético hablaban de las madres.

Dijo uno:

Voy a contar un diálogo de dos madres, que delante de mí pasó:

Una noche, cuando de regreso de mi trabajo iba a mi casa, vi a una mujer llorando, cuando a mi vez se paró otra y le preguntó:

   –¿Puedo servirle de consuelo para su llanto? Cuénteme la causa, si puede, que yo puedo darle una oración para el remedio de sus penas.

Levantó la cabeza la que lloraba con pena, como remedio de salvación, y empezó contando:

   –Es que tengo un hijo viviendo del pecado. Le grito y le pego, y tres días ya por casa no viene. Me han dicho dónde está, y voy en su busca. Pero temo no poder contenerme.

Esta que se ofreció fue Mónica. Mónica le dijo:

   –¿Rezas mucho a Dios por tu hijo y por el que tenga el mismo mal?

   –¡No! Rezar no lo hice nunca. Yo, como madre, le pego para que me obedezca, y lo he echado de mi casa.

Dijo Mónica:

   –¡Ya sabía yo que a Dios no rogabas! Si a Dios ruegas, no te dice que eches a tu hijo de tu casa, porque eso es dárselo al pecado. Empieza desde este momento a pedir a Dios por tu hijo, para librarlo de la condenación, y tú así conocerás al que sólo Él puede mandártelo a tu casa, horrorizándole el pecado y tomando parte en la Gloria de Dios.

Desperté, oí:

No quiso que fuera al sitio

donde el hijo se encontraba.

No quiso que el mismo hijo,

a la madre la insultara.

No era camino de Dios,

el que los dos llevaban.

Mónica quería

que madre e hijo se acercaran.

Se acercaran: uno para pedir,

y otro para que le mandara

el Perdón como a su hijo,

y luego éste quitara

a tantos como hay pecando,

porque Amor a Dios les falta.

En estas dos madres ves

la madre que a Dios amaba.  

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C3

miércoles, 20 de marzo de 2019

Madre de madres

En Sueño Profético decían:

Lo bueno de Dios tienes que presentarlo, practicarlo y enseñarlo, y ya tú eres de Dios. Si no presentas, ocultas. Si no lo practicas, no te van parando para que de Dios vayas enseñando. Que la acción enseña sin libros ni letras. Lo bueno para Dios es mirar al Cielo y decir: “Señor, Te estoy ofendiendo por no dar ejemplo de lo que soy yo”.

Dijo uno:

Si eres de Dios y quieres servirle, tienes que decirlo sin que te pregunten. Hay cosas en la vida que te hacen cambiar si sólo las miras. Sólo dos palabras voy a dejar escritas, que me está diciendo el Mando de Dios que hoy la repita:

Yo tuve una madre y cuatro hermanos. Mi padre murió cuando yo 8 años no contaba. El chico nació a los cuatro meses de morir mi padre. Cómo nos dejó es mejor callarse. Eran los vecinos los que se encargaban de calmar el hambre. Pues con este cuadro que ya se ha dictado, mi madre a querer a los hijos iba enseñando. Su paciencia y sus caricias enseñaban y daban llanto. Ninguno era travieso, ninguno era malo. Sus abrazos y sus caricias nos llevaban a hacer su mando. A casa de un espartero iba tres días a la semana a trabajar. A los dos más chicos se los llevaba. Los mayores, a los vecinos, le pedíamos mando, y con sus hijos nos sentaban a la mesa.

Desperté, oí:

Esta mujer era de Dios,
y el Dios lo iba presentando.
Se veía que era madre,
un chiquillo de la mano,
y el chico siempre en sus brazos.

No tenías que preguntarle,
porque ella iba vestida
con el traje de su carne.

Había madres
que siempre estaban gritando,
con soberbia y con ira,
a los niños castigando.

Ella, más abrazaba a los suyos
y siempre decía:
“Señor, gracias,
que yo a los míos no los veo malos”.

“Si a los mayores nos dieras,
cuando ofensas Te mandamos,
castigo desde tu Gloria,
a que pocos luego podrías entrarnos”.

“La madre, madre de madres”,
en el pueblo la llamaron.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Eneñen - Tomo IV - C4