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jueves, 14 de octubre de 2021

La fragua de la maldición

En Sueño Profético decían:

Sin Amor a Dios no se reparte alegría. Sin Amor a Dios no le llamas vida a la vida, porque la vida sin Dios queda atrancada.

Dijo uno:

Yo tuve, durante un corto tiempo, un amigo que no creía en Dios. Y cuando en la calle lo veía, me acordaba y estas palabras le decía: “Prueba a pedir Perdón, y pídelo en mi nombre. Pero cuenta el porqué te doy mi nombre, que nadie lo sabrá por mí hasta que tú lo cuentes”. Yo aquí lo voy a contar porque Dios así lo quiere:

Él tenía una fragua y unos le trabajaban el hierro, pero bien trabajado. Éstos creían en Dios y siempre Lo estaban nombrando. Y él, como no creía, los echó y dejó sin trabajo. Tenían familia que mantener, porque eran casados. Yo hablaba con éstos cuando salían del trabajo o cuando a la fragua entraba a llevarles trabajos que me encargaban.

Un día dijo uno: “quisiera que los martillazos fueran de otra manera, y así, el dialogar de Dios, más hombres lo oirían”. En este momento fue cuando les dio el despido y los echó de la fragua. Yo los acompañé a sus casas y de otro trabajo les hable, y se quedaron colocados.     

El dueño de la fragua no encontró quien le trabajara. Los encargos dejaron de llevarlos, y tuvo que cerrar la fragua. La mujer se quedó paralítica en un sillón. Y de tres hijos que tenía, el mayor se fue de la casa con 19 años.

Desperté, oí:

“La fragua de la maldición” el pueblo le puso.

La familia de la mujer creía, y también la mujer. Al ver tanta desgracia, le dije que a Dios el Perdón Le pidiera.

Lo dije por él, por la mujer y por el hijo que abandonó su casa por el padre no creer.

Después de pedir Perdón fue a mi casa a buscarme y me dijo:

“Mi mujer ya se mueve con muletas. Y mi hijo, que se ha enterado que anda la madre, viene a verla.

En mi casa ya se nombra a Dios más que en la fragua.

Si mi ruina fue para que yo el Perdón a Dios Le pidiera, ¡Bendito sea Dios!, que el Perdón me entró en su Gloria”.

Esta vida, Dios ha querido que sea dictada, para que el hombre aprenda a vivir esta Enseñanza.

Si el amigo no busca al que pecó, hoy no están todos en el Reino de Dios.

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Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C1