Mostrando entradas con la etiqueta no peca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta no peca. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de enero de 2025

Piensa más en Dios el que pecó y ya no peca

En Sueño Profético decían:

Piensa más en Dios el que pecó y ya no peca, que el que se cree que nunca pecó.

Dijo uno:

Esto lo vi yo cuando en mi vida de materia un licenciado en derecho era amigo mío y era un hombre justo, era un hombre bueno, tal vez un poco tibio. Éste, un día, me presentó a Agustín de Mónica, cuando ya estaba retirado del pecado, pues con éste tenía buen trato y siempre que nos juntábamos su tema era Agustín. Tanto me hablaba de él que lo conocí y mi trato y amistad no dejé. Este hombre tenía algo que nos faltaba a mi amigo y a mí también. Era ansiedad de hacer algo por Dios, de reconocer: “Lo hice mal y tengo que pagar, mientras viva, a Dios con bien”.

Este hombre siempre estaba con el nombre de Dios dentro de su mismo cuerpo. Cuando no le oías: “Este Dios que su Perdón me siento dentro”, lo veías Nombrarlo en acción, en buscar a los perdidos de Dios, en poner ejemplos que él había vivido.

Ya, mi amigo y yo tuvimos que decir, cuando más gente había oyéndolo, esta frase: “Piensa más en Dios el que pecó y ya no peca, que el que se cree que nunca pecó”.

 

Desperté, oí:

 

¡Qué palabras tan sencillas y qué poco escritas están!

Que cuando las lea el hombre las tiene que meditar.

Tal vez si el licenciado ni yo hubiéramos conocido a Agustín hoy no dictamos en Gloria.

El licenciado era justo y cumplidor en la Tierra, pero a Dios tenía lejos.

Decía “yo no hago mal y a días que de Dios no me acuerdo”.

Agustín fue pecador y a muchos metió en el Cielo.

El nombre de Dios se oía en sus labios o en sus hechos.

***

Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII

miércoles, 10 de marzo de 2021

El que quiere a Dios, no peca

En Sueño Profético hablaban del pecado defendido, del pecado que lleva el hombre consigo, del pecado que el hombre quiere hacer y decir que no es pecado.

Dijo uno:

Un día oí al Maestro contestarles a sus Discípulos esta pregunta que uno de ellos Le hizo:

   –¿Es pecado despreciar al que dice que Tú no eres Dios del Cielo?

Dijo el Maestro:

   Debes despreciar y no pensar si has pecado, porque si no, te falta Amor a mis Palabras, y ya puede que tú vayas en contra de mi Enseñanza. Es pecado, el no creer que soy Dios Hombre. Y es pecado, creer que soy y no obedecer mis Palabras.         

Y siguió un grande silencio, todos pensando, sin decir palabra. Seguro que era pensar para asegurar Enseñanza.

Dijo el mismo que estaba contando el hecho:

Y ya, todos andando, otra vez se oyó al Maestro:

   Es pecado todo lo que no agrade a mi Padre, que pecado es estar en contra de lo que Yo digo. Si están en contra de Mí, practicarán lo que mi Padre no tiene mandado. Y si mi Padre Me ha mandado a Mí y no Me quieren, es el daño más grande que pueden hacer a su Mando. Que si desprecian al Hijo, es al mismo Dios, Allí Espíritu, aquí Carne. Luego será Espíritu y Carne, pero seguirá Uno en Tres.

Desperté, oí:

Poniendo Amor al Dictado,

ves pronto cómo fue el Hecho

de Dios enseñando al hombre.

Unos llaman al Discípulo       

y hablan de su Maestro.

El Discípulo los mira

y les habla con desprecio.

Luego le viene al pensar,

si su Amor al Maestro

le quita la caridad.

Fue brusco y pudo liarse

de palabras y grandes ofensas.

La tranquilidad le viene

cuando el Maestro contesta

a la pregunta que hace.

Fue enseñanza para todos

en una grande respuesta.

Y todos ya lo pensaron:

“el que quiere a Dios, no peca”.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C6