En Sueño Profético le hablaba la Fuerza de Dios a la impotencia del hombre; la realidad a la mentira; la castidad al pecado; lo eterno a lo temporal; la Sabiduría a los sentidos atrofiados. Decían:
El seguir a Dios
te da claridad sin Tierra.
El pecado te da oscuridad
y te atrofia los sentidos
para que vivas en tinieblas.
Dijo uno:
Por eso los grandes sabios
son rudos como la tierra,
pero con sentidos tan claros,
que viven Cielo en la Tierra,
que entienden este Lenguaje
y que de Dios todo esperan.
Pero tienes que seguir
sin dejar esta vereda,
que a veces se hace larga
según el paso que llevas,
pero siempre ganará
el que de Dios todo espera.
Desperté, oí:
Es fácil y es difícil
entender este Lenguaje.
Pues si quieres poner puntos,
las comas ya no te caben.
Y si quieres comparar
lo que pasó, lo que pasa
y lo que pase,
nunca sabrás el porqué,
si a Dios intentas mandarle.
Lo que tienes que seguir
son los trazos que Él te trace.
Que si tú a Él lo sigues,
derrota en ti no cabe.
Tienes que cantar aleluya
con los santos y los ángeles.
***
Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Capítulo 1
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viernes, 4 de julio de 2014
jueves, 15 de noviembre de 2012
Cabezas y sentidos perfectas
En Sueño Profético hablaban espíritus que vivieron con materia y que hoy están al servicio de Dios. Decían:
Aquí hay espíritus que llegan en el momento del Arrobo, y espíritus que llegaron los primeros, cuando Dios hizo el mundo. Pero el espíritu no tiene diferencia. Aquí, en la Gloria, no cuenta el tiempo; Aquí es siempre Dios, siempre Gloria, siempre Dios Eterno.
Dijo uno:
Mis abuelos conocieron el Nacimiento de Jesús, y con mis padres hablaban como de tiempo muy lejos. Ahora se habla Aquí como si fuera el momento. Mi madre me contaba del Maestro:
Este hecho lo vi yo;
éste, que me lo dijeron,
y yo escuchaba con gozo,
pero también lo veía lejos.
Pues ahora, Aquí en la Gloria,
ya no se habla de lejos.
¡Si los 20 siglos son
oscuridad anocheciendo,
que cuando se esconde el Sol,
las estrellas están luciendo!
No se cuenta qué paso,
todo lo que a Dios Le hicieron,
se cuenta tan natural
lo que hoy siguen haciendo.
Y si se habla de ayer,
no es para entenderse este Cielo,
es para que el arrobado
cuente, sirviendo de ejemplo.
Aquí es vivir Vivir
sin darle cabida al tiempo,
ni nombrarse la salud,
ni decir palabra “muerto”,
ni tirar del bienestar
y dejar a otro sufriendo.
Ésta es la Gloria con Paz,
porque no se pisa suelo.
Desperté, oí:
¿Cómo se atreve a decir
el que no ama, al que ama,
que mal tiene la cabeza?
¿Cómo se atreve, decimos,
cuando de la Gloria cuentan?
¡Si al contar un Arrobo,
trabaja la inteligencia,
como si en ese momento
hicieras una carrera!
Los sentidos que Dios coge,
tienen que estar siempre alerta.
Tienen que sentir y ver
lo que no ve
ni siente otra materia.
Tienen bien que conocer
los espíritus que vengan.
Los que de Dios se retiran
y dicen que a Dios reverencian.
Los que ofrecen el brillo
y mate tienen la vuelta.
Estas cabezas y sentidos
tienen que ser bien perfectas.
Tan perfectas, que es Dios Vivo
el mismo que las maneja.
***
Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 220-221-222
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