Mostrando entradas con la etiqueta si eres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta si eres. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de febrero de 2018

Si eres de Dios

En Sueño Profético decían:

Si eres de Dios, tienes que darle el valor al espíritu y después al cuerpo.

Si eres de Dios, tú dominas a tu cuerpo cuando quiera llevarte al pecado.

Si eres de Dios, tú no puedes romper los Mandamientos que están dichos por Dios y mandó que quedaran escritos para todos los hombres que fueran naciendo después de su Resurrección, y para que se cumplieran para tener Vida Eterna en su Gloria.

Si eres de Dios, coges una parte de sufrimiento de aquel que está sufriendo por lo que no sufres tú.

Dijo uno:

Hay sufrimientos tan grandes, que, sólo al pensar en Dios, ya no los ves tan grandes, si piensas en Dios como Hijo y en la Virgen como Madre. Pero tienes que pensar que Él pudo no haber consentido el sufrimiento, y lo dejó. Que es toda vía más sufrir, ver que el hombre quiere Calvario en la Cruz, y Dios le deja su Permitir.

Desperté, oí:

No hay sufrimiento mayor,
si eres de Dios,
que el sufrimiento que te viene
de la carne de tu misma carne.

Pero si piensas en Dios,
la ira y la desesperación
no pueden llegarte.

Que son los dos personajes,
con más fuerza,
para retirarte de Dios.

Es sufrimiento, sufrir.
Pero tiene que ser mayor
aquel que muera de viejo, diciendo:
“Dios sufrió, pero yo no”.

Si sufres sintiendo a Dios,
después del grande sufrir,
Dios te da resurrección.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C6

jueves, 1 de diciembre de 2016

Si eres bueno, usa el “bueno”

En Sueño Profético decían:

El creer en Dios, te frena. Pero al amarlo, ya no te ocupas del freno, porque Él te va guiando, y ya notas una obediencia que nada te cuesta trabajo.

Dijo uno:

Yo aprendí mucho de unos tíos míos que no vivían ni en el pueblo ni en el campo, porque desde su casa veías el pueblo, y desde el pueblo veías el campo, pero era más campo que pueblo.

Estos tíos míos vivían una vida de trabajo y de Paz. Nunca veías su cara enfadada.

Él me daba el consejo de que a Dios mucho quisiera, que queriéndolo mucho, Él ya se encargaba de que tú fueras bueno.

¡Si el ser bueno es sencillo, y el ser malo, trabajoso!

Yo, si hice algo mal hecho sin haber querido hacerlo, estuve días y horas para quitar lo mal hecho. El hacer mal quita el contacto del Cielo, y ya te cambia la cara porque el mal en ella toma aposento. En cambio, el hacer el bien, te tapa muchos defectos, porque al ser bueno, el “bueno” no deja verlos.

Desperté, oí:

Si estás lleno de Dios,
ya lo dirán tus palabras
cuando tu vivir sea hacer
todo lo que Dios manda.

Este caso hoy contado
te hace que pienses tú
la vida que estás pasando.

¡Qué sencillo hacía que vieras
el ser bueno para Dios
y que todos el “bueno” vieran!

Cierto que, al comportarte mal,
te cuesta grande trabajo
querer el mal quitar.

Te cuesta grande trabajo
si el nombre de Dios lo oyes.

Si eres bueno,
usa el “bueno”,
y ya nada harás mal hecho.

Porque bueno,
si algún día haces mal,
no hay mayor sufrimiento.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C4