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miércoles, 3 de enero de 2024

Si quisieran

En Sueño Profético decían:

Estos Mensajes, si quisieran, no estarían en silencio.

Los que quisieran que esta abundancia de Palabras, dichas y dictadas en la Gloria, no se conocieran hasta después de que el Elegido hubiese muerto, si pudieran, habrían prohibido la publicación en los Libros y en la prensa. Pero a esta Verdad, al no acudir, ya pecan.

Pero siempre pasa igual cuando Dios elige y manda que hablen de su Existencia.

Esto, pocos lo quieren publicado.

Desperté, oí:

Tan sólo el decir que no hay otro caso igual a éste, ya es un justificante para agrandar Verdad despreciada.

Esto, el día que enferme de cuerpo el que pudo hacer y no hizo, teniendo el poder en las manos, no podrá decir: “Es que yo no estaba enterado”.

También decían en la Gloria que este Lugar nunca tuvo desprecio a los demás.

Todo el arrobo era diciendo que si el hombre amara a Dios, diría: “Señor, mándame castigo por no seguir tu Camino”.

Es gran alegría ser Elegido por Dios.

Pero es gran sufrimiento despertar y oír la Voz de Dios dando su Amor, y el hombre no creerlo.

Decían en el arrobo que aquí había dos fuerzas:

Una, la de Dios. Y la otra, la que llevan los que no quieren la Existencia de Dios.

Estos son enemigos de la Palabra de Dios.

Y amigos de los que no creen en Dios.

Si en el sitio que Esto está pasando creyeran, la calle tendría centinelas.

Y habría que echar solicitud para entrar en su vivienda.

Para oír el Mensaje que horas antes trajo el arrobo.

Las pocas horas que duerme este Elegido son gran firma para el Mensaje Divino.

***

Libro 48 - Investigaciones a la Verdad - Tomo VIII - C4

domingo, 29 de septiembre de 2019

Si quisieran a Dios

En Sueño Profético decían:

Si quisieran a Dios, verían que esta Fuerza y este Mando llegan al Instrumento.

Si quisieran a Dios, la ansiedad de la Gloria les haría buscar estas Comunicaciones, que no están en ningún libro, ni el hombre las puede escribir ni inventar, porque llevan estas Palabras: “Por sus obras los conoceréis”.

Dijo uno:

Si estos Escritos no fueran dichos por Dios y dictados por espíritus de Aquí, que en su Gloria vivimos porque su Palabra nos dio Vida Eterna, no podría la materia tener la fuerza tan grande que tiene al desprecio del hombre.

Si sigues al Elegido, ves que no es normal, ni en sus actuaciones, ni con la fuerza que recibe el sufrimiento. Que el hombre es el culpable del sufrimiento, como no sea sufrimiento de muerte. Porque la muerte ya la trae el que nace con vida, y ya espera muerte.

Desperté, oí:

El hombre, el sufrimiento más grande lo pone en la muerte.

Y no lo pone en el desprecio que le tiene a lo que Dios, en su Gloria, a él le manda para que no pierda la Gloria.

Que no haya interpretación: que la muerte no es sufrimiento cuando se quiere como Dios tiene mandado.

Pero debe ser sufrimiento mayor ver el desprecio tan grande que el hombre Le tiene a Dios.

Piensa: llevar a tu hijo acunado y que el desprecio le llegue cuando fueras a presentarlo.

Sabiendo que por Él tiene vida lo que ves con vida.

Pues ésta es la estampa que tuvo la Madre Virgen.

Y sigue sufriendo por ser Madre del hombre y querer que ninguno pierda su Gloria.

Únete a la madre Virgen y pide por los pecadores.

Que el hombre, con el adelanto, le quiere quitar el nombre.

Que este es el sufrimiento que, si no amas, no entiendes.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C5