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martes, 25 de noviembre de 2025

Tus Libros enseñarán al espíritu

En Sueño Profético me explicaban de la ignorancia del hombre al querer contradecir a quien Dios coge de Portavoz para que hable la Voluntad de Dios: 

Esta Voluntad es transmitida por quien Él elige. Aquí, el hombre, cuanto más intente revocar esto, más separación de Dios. La mayoría desmienten sin conocerla. Otros adoran a Dios y se horrorizan de su Aparición, haciéndole a ella esta interrogación: “¿No te da miedo?”. Y ya, los que creen que tienen la Gloria ganada, la insultan.

Desperté, oí:

Si amas a Dios, no interrumpas la Voz de Dios.

La Publicación es necesaria.

Éste es el telegrama más fuerte:

Tus Libros enseñarán al espíritu, y muchos sanarán”.

Estos Escritos están clasificados como Los Evangelios, con la diferencia del caldero que “hirvió”, y el mismo caldero, pero “hirviendo”.

La Lumbre está echada. Pero Él, a través de ti, no deja de alimentarla.
 
Estas Frases tan sencillas, son trabucadas por el vanidoso.

***

Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C8 

lunes, 16 de diciembre de 2019

Haz que te sirvan tus manos pensando en Dios

En Sueño Profético decían:

No creas que está más cerca de Dios el que nada necesita. Tan sólo con este pensar, ya se retira.

Estar cerca de Dios es necesitar y que tú sirvas. Si necesitas, Dios ya te pone a alguien que te sirva. Y a este que te sirve, Dios lo ilumina.

Dijo uno:

El pedir es de Dios. Dios dijo en la Tierra: “Pedid y recibiréis”.

Si pides, obedeces a Dios. Y si recibes, Dios lo ha dado. Pero esto tiene que ser sabiendo que es Dios el que está mediando.

Cuando media Dios, piensa que son dos manos. Una va cogiendo. Otra va soltando.

Cuando no es de Dios, cogen las dos manos.

Yo Le pedía a Dios que lo que me diera no quedara en mí, si de sobra era. Si eran palabras o era cosecha.

Desperté, oí:

Hay palabras dichas,
tan llenas de Dios,
que quitan dolores
y acercan a Dios.
   
Al que tiene y guarda,
no le manda Dios.
Él solo se guarda
para el panteón.

Y deja en la Tierra
alegrías y risas,
porque de hucha sirvió.

No hay alegría mayor,
que le sirvas al Prójimo,
porque Prójimo es Dios.

Haz que te sirvan tus manos
pensando en Dios.

Y una irá recogiendo,
la otra, soltando.

Que esto da alegría al vivir
y estar a Dios contentando.


***

Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C7