Mostrando entradas con la etiqueta viviría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viviría. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de diciembre de 2021

Si el hombre a Dios buscara, viviría la vida con quietud

En Sueño Profético vi el mar. Se veía tan quieto que te daba la impresión de que fuera terreno y pudieras pasarlo como monte o sendero. Tenía quietud de un Mando Supremo. Se quitó esta Visión, sólo para el espíritu, y apareció el mismo mar con olas de altura. Si mirabas su gran bravura, ya no daba Paz, te entraba terror y ganas de huir, queriendo olvidar aquello que te hacía pensar en lo impotente que sería el hombre si se quisiera enfrentar a él. Su fuerza y su bravura, lo mismo muerte le podrían dar echando peces a la orilla, que hundiendo barcos de gran peso y altura. Aquí el hombre no puede con la fuerza de la pólvora y la ira, que es la que lleva a la guerra.

Dijo uno:

Siendo el mismo mar y las mismas aguas, en las tranquilas estás viendo obediencia, y la Mirada de Dios ya deja las aguas quietas; los barcos pasan tranquilos; los peces mueren sin tierra; y el hombre que esto mira, Paz al espíritu le lleva.

Pues igual pasaría en la Tierra si el hombre mirara al Cielo y despreciara violencia, adulterio y egoísmo.

Desperté, oí:

Si el hombre a Dios buscara en acción y en pensamiento, ahí viviría la vida como el primer mar se ha visto, con quietud, como si fuera terreno.

Al mar lo tiene sujeto. Y al hombre, con libertad.

Si el hombre un día pensara que Dios les diera libertad a los mares y a la tierra, no acabaría de pensarlo sin que perdón a Dios pidiera.

Los mares, poniendo altura y sacando animales a la tierra.

Y la tierra en movimiento, derrumbando edificios y ella misma enterrando.

Esto sería mar y tierra, sin obediencia, actuando.

Esto pasa pocas veces para las que tenían que estar pasando.

El hombre no busca a Dios y Dios se ofrece a salvarlo cuando le diga: “Señor, perdóname mi pasado”.

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C5

martes, 12 de mayo de 2020

Si el hombre quisiera a Dios, el hombre viviría mejor

En Sueño Profético decían:

Si el hombre buscara a Dios
lo mismo que busca el agua,
Lo tendría siempre presente
en el llano y en la montaña,
en los caminos largos
y en los caminos cortos
que en esa vida se pasan.

Si el hombre quisiera a Dios
lo mismo que quiere el dinero,
el hombre viviría mejor
pensando quitar hambrientos,
y ya contentaría a Dios
cumpliendo el Evangelio.

El hombre vive sin Dios
el tiempo que no vive sus Mandamientos.

Dijo uno que vivió en la Tierra; y en el Cielo, cuando Dios sacaba su espíritu del cuerpo:

¡Qué daño tan grande le está haciendo el hombre al hombre por tener estos Escritos –escritos por la mano del Elegido y con el Mando de Dios dictados– en esta lentitud tan grande; y este desprecio a lo que nadie puede corregir por teólogo o gran literato que se tenga!

Si el hombre amara a Dios, conocería su Lenguaje. Y si Lo buscara para amarlo, Lo encontraría.

La Fuerza de estos Dictados irá dejando al descubierto a aquellos que “dicen” que aman. 

Desperté, oí:

Este Mando sea cumplido
pisoteando el silencio.

Hasta que la Cabeza de la Iglesia
lo cunda al mundo entero.

¿Qué mal puede correr
al decir que Dios es el mismo,
sin haber pasado tiempos?

Que cojan Escritos
del Antiguo y el Nuevo Testamento.
¿Qué puede quitar Aquello a Esto,
ni Esto a Aquello enseñar?

Pues si esto es así,
¡amén es punto final!

Lo que no tiene disculpa
es tener Poderes de Dios
y no contestar a su Mando.

El Elegido obedece
presentando lo dictado,
que antes fue dicho al espíritu.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - C9