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miércoles, 13 de marzo de 2024

Un Caso como éste, hoy, no lo tiene nadie

En Sueño Profético se oían estas Palabras:

Si mis Palabras son las mismas que cuando estuve con Cuerpo en la Tierra, ¿por qué no buscan estas Palabras en el Lugar que oye y ve mi Presencia? Este Lugar fue elegido con el Mando de mi Padre, como fueron mis Discípulos. El que más cree en mi Existencia, más lo busca. Su Poder retira el silencio. Este Poder baja de mi Reino. El que su cuerpo deje la Tierra y no haya pedido mando, conociendo a este Elegido y teniendo de sobra, éste no entrará en mi Gloria”.

Quedó silencio y unos rayos de luz se vieron por el Cielo, que no parecía Cielo, porque andabas por en medio.

Ya dijo un espíritu de la Gloria:

“Ha sido la voz de Dios Hijo la que se ha oído, nombrando a Dios Padre”.

 Si en estos Mensajes pensaran, tendrían muchos que arrodillarse para pedir Perdón y cambiar su vida.

Que este Mensaje sea leído a todos los que de aquí intentan retirar.

Desperté, oí:

Por mucho que diga el que Dios elige, cuando oye la Voz de Dios dando Mando, poco dice.

Es una Voz que te acerca y te retira. Te acerca el Amor que tú sientes. Y te retira, porque te llega un pensar que aquí dictan:

“Señor, yo no merezco oír tu Voz, porque debería, todas las horas del día, ser pregonera de las Palabras que dices en tu Gloria y retirar a los espíritus que silencio, con engaños y sufrimientos, me dan”.

No se puede olvidar el oír la Voz de Dios y que sus Representantes no acudan a oír lo mismo que dijo cuando bajó a la Tierra.

Pero hay gran diferencia en decir “dijo”, a decir “está diciendo”.

El Sueño es corto, pero la alegría es grande cuando piensas que un Caso como éste, hoy, no lo tiene nadie.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C3

martes, 4 de mayo de 2021

Éste es Dios

En Sueño Profético hablaban de la Enseñanza del Maestro.

Dijo uno:

Vosotros los Discípulos sí que veríais hechos asombrosos. A mí me contó algunos un tal Cebedeo, que creo tenía amistad con Tomás. Me contó un pasaje con una mujer que era pecadora, y que con Pedro ya había tenido varios altercados: ella, queriendo convencer a Pedro, y Pedro a ella, a la que Pedro tuvo que dejar como desecho.

Dice Matías que estaban cuatro Discípulos y él con el Maestro, y se acercó esta mujer, y no le dio tiempo de decir nada más que:

   –Maestro, quiero hablar contigo…

Contestándole el Maestro:

   Si quieres hablar conmigo, querrás hablar con Pedro, que habla en mi Nombre, porque Yo le doy Palabras y Mando. Pedro te puede oír más que Yo, ya que Pedro no puede decir nada más que las Palabras que yo le doy. Luego te hablará más Palabras, pero no son mandatos. Yo tan sólo digo Palabras de mi Padre, que Esto es Dios. Con Pedro Puedes ponerle disculpa, cuando las palabras sean suyas, después de repetir el Mensaje.

Y subiendo un poco la Voz, con Eco de Dios, dijo:

   Vete y ya nunca más busques al que mis Palabras predica, porque tu presencia quita Paz a los espíritus que quieren ser de mi Padre y venir en mi busca.                 

Despierta, oí:

Esta mujer de mal vivir, quiere trabucar a Pedro.

Todos los días lo esperaba porque su ruta sabía.

Ella y otra pecadora querían que de Pedro hablaran, y Pedro quería que ella con el Maestro se encontrara.

Antes que Pedro pensara el pensar, ya el Maestro lo sabía.

Con el Maestro no pudo tener ni un “sí” ni un “no”.

Cuando ya lo vio de pie y con el Eco de Dios, las dos se fueron llorando, diciendo: “Éste es Dios”.

Aquí te dice el Maestro

lo que pueden sus Palabras.

Aquí te dice el Maestro,

que con Pedro, si ama, basta.

Al que ama ya le sirven

las Palabras que Dios manda.

Porque dichas o dadas por Dios,

es lo mismo que si Él las habla.

Dios manda su Palabra,

porque era Dios de Carne

y la Palabra era Dios,

aunque no vieran su Carne.

Antes o después las manda,

aunque vean otra carne,

pero las Palabras son

de Dios Hijo y Dios Padre.

***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C7