Mostrando entradas con la etiqueta Libro 64. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libro 64. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de enero de 2025

Gloria para todo el que la quiera

En Sueño Profético decían:

La alegría no puede faltarle a este Elegido. La alegría es el fruto que va diciendo que la Palabra de Dios está en todo momento con el Elegido.

Dijo un Discípulo de Dios Hombre:

A nosotros, cuando íbamos hablando del Maestro, pocas veces nos vieron sin alegría. Cuando un momento nos faltaba, recordábamos las Palabras que momentos ante de salir a la calle nos había dicho. Eran Palabras con Mando. Veíamos que Él no venía con nosotros, pero que el Poder de Dios entraba en nuestros espíritus.

Un día íbamos por una plaza tres Discípulos. Diré los nombres: Santiago, Felipe y Pedro, que soy yo, el que Dios manda que dicte esto que pasó:

Llegaron unos, que se nos quedaron mirando y se pararon. Se acercaron a nosotros y nos preguntaron: “Hace tiempo que queremos haceros una pregunta, y siempre que nos acercamos, algo sentimos, que nos retiramos. La pregunta es que ¿cómo podéis estar, todo el tiempo, contentos, cuando muchas veces os dan desprecio?”

Estas fueron las palabras de Santiago:

    - Todo el que crea que el Maestro no es Dios Hijo, mandado por Dios Padre, ya, palabras, yo no puedo darle. Nosotros estamos siempre dispuestos a hacer el Mando que nos manda. Y sin este Mando, ninguno queremos la vida del cuerpo. El Mando da alegría y alimento.

Fue terminar estas palabras y oírse un chillerío, diciendo: ¡El Maestro viene!

Dejaron sitio y se acercó el Maestro con estas Palabras:

    - Cuando os digan las palabras que os han dicho, “que ¿por qué vais siempre contentos?”, decid que no hay otra cosa que dé más alegría que las Palabras que mi Padre manda que Yo diga, por haber un Dios Padre Único, y un Dios Hijo. Y todas las Palabras que oigan de vosotros, son de Dios Espíritu, que es el Poder que mi Padre manda en Mí y Yo lo mando en vosotros. Ya, si piensan en el Reino de mi Padre, ven que es Gloria para todo el que la quiera.

Cuando terminó de decir estas Palabras, se vieron caras de dos maneras, unas contentas y otras queriendo pedir Perdón cuando al Maestro vieran, porque allí no hubo parada y con nosotros, los Discípulos, se fue.

 

Desperté, oí:

 

Ha sido el Mensaje una gran Enseñanza que Pedro, el Discípulo de Dios, ha contado.

Este Mensaje hablaba de las alegrías cuando tenías Mando de Dios.

Este Mensaje le va a los que al Elegido están unidos. Cuando les da Mando, no es suyo, es de Dios.

Cuando el Elegido recibe este Mando, pide a Dios la muerte antes que por no cumplirlo darle enfado.

Aquí el cansancio hay que despreciarlo y publicar gran cantidad de Libros.

Cuando se ve la gran cantidad de Libros que aquí hay escritos, se ve que esto no es de la Tierra.

Deja escrito que, al escribir este Mensaje, la mano corría más que el pensamiento.

Y deja escrito también, las pocas horas que duermes.

Justifica que Esto es de Dios, las pocas horas que el Elegido duerme y la alegría que este Elegido va repartiendo.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C2 

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Práctica y ejemplo

En Sueño Profético contaban que yendo un día Jesús por el monte, y subiendo un poco cansado, como los demás iban, uno que no era de los Discípulos Le dijo (pero sin intención mala): “Maestro, debes utilizar tu Poder y subir el monte sin cansarte, que por eso eres Dios”.

Esto contestó el Maestro:

“Si así lo hiciera, ya no era el Dios que ahora veis. Que soy el primero en ir delante para todo el sufrimiento. Yo tengo Poder para subir el monte sin cansarme”.

Y señalando a todos, dijo:

“Pero qué Dios sería dejando a todos subir el monte cansándose. Esta Enseñanza ya no sería de mi Padre. Mi Padre vive en Mí, y Yo, al estar de Carne, tengo que enseñar para que lo que Yo haga puedan hacerlo todos”.

Siguió diciendo:

“Lo mismo que se puede vivir sin que peque la carne. Por eso mi Padre os da compañera, con la que formaréis una misma carne sin poder nadie romperla, hasta que Dios Padre la separe. Que luego, Yo les doy el sitio que ellos pidieron cuando vivieron de carne. Yo soy Dios Hijo y Dios Padre, pero ahora soy Dios Hombre, y el trabajo y el sufrir no lo sujeto, para que todos Me améis como Yo siempre os amo, en la Tierra y antes en el Cielo. Que aunque Me veáis aquí, mi Amor sale del Cielo y mi figura también”.

Desperté, oí:

Fue subir el monte, y los que ya esperaban, a coro, dijeron:

“Maestro será más chico el Sermón por ser ya algo tarde. Pero con oír tu Voz estamos contentos, pero no es conformarnos”.

¡Cómo les habló el Maestro, enseñando con la práctica y con el ejemplo!

Él vivía como hombre, para que el que oyera la Enseñanza no quitara ni pusiera más ni menos.

El pecado se alejaba por Mando del Alto Cielo.

Era Dios y era Hombre, Creador de lo que acaba y de lo Eterno.

Pero es Divinidad, que si no amas, no llegas a comprenderlo.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C2 

sábado, 9 de noviembre de 2024

Que todos los espíritus sigan mis Palabras

En Sueño Profético decían:

Quítate el pensar que te hace sufrir por creer que este Caso lo tienes sin cundir por muchos sitios, teniendo los justificantes que Dios te ha dado.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Esto que se ha dictado es el pensar del Elegido, que Dios trae su espíritu a la Gloria y le da Mando para que lo que vea y oiga lo diga a los cuerpos. Y ya, es una Enseñanza, pero no como la de los Libros Bíblicos, que todo es dicho por Dios. Porque este Caso no es decir lo que dijo Dios, sino que es lo que hoy está diciendo.

Pues esto, al pensarlo el Elegido, cree que debería coger caminos para que Esto lo pusieran como en Belén pusieron las primeras palabras por ver al Niño de Dios nacer.

Diciendo estas palabras se vieron a muchos que venían contentos, por el habla que en voz alta traían.

Ya dijo uno:

“El Maestro viene con los Discípulos y se Le oye hablando. Yo venía con ellos y me ha mandado para que de aquí no se muevan los que Le están esperando”.

Terminando estas palabras, el Maestro se presentó y dijo a uno de sus Discípulos:

“Santiago, quiero que sea cundido mi Mando, que es que todos los espíritus, sus cuerpos, sigan mis Palabras, que son los Mandamientos que Yo dejé en la Tierra cuando mi Cuerpo vivía, antes de ser clavado en la Cruz”.

Ya dijo Santiago:

Esta Visión y estas Palabras fueron dichas por Dios cuando bajó a la Tierra a vivir con el Hombre. Pues nosotros queríamos coger caminos para ir diciendo lo que el Maestro nos decía. Pero su Mando era diciendo:

“Si todos saben ya que sois mis Discípulos, las palabras que os oigan, si creen en mi Existencia, saben que son mías. No dejéis de nombrar mi Nombre, y ya, con esto, estáis a mi Mando”.

Desperté, oí:

Este Mensaje ha sido Visión y Palabras de cuando Dios bajó a la Tierra a vivir con el hombre.

Es para que el Elegido se compare con los Discípulos, que, por mucho que querían hacer, no podían hacer más.

Lo que el Maestro les decía es que no callarán la Existencia de su Presencia, que eran Discípulos y tenían Mando.

Ellos callaban a todos, cuando alguno dudas ponía, con estas palabras:

“Si vosotros creéis en Dios Hijo, que es nuestro Maestro, como Él quiere que Le llamemos, cuando os lleguen sufrimientos decírnoslo a uno de nosotros, que el Maestro no niega su Presencia, porque no hay otro Dios ni otro Dios Padre, que es por Él por lo que el Mundo está con hombres vivos”.

Nosotros queríamos hacer más para que se cundiera que Dios estaba Vivo en la Tierra. Que el que creía y amaba a Dios Hijo, con pocas palabras nos decía:

“Discípulos, ¿cómo podemos pagar la presencia de los que estáis con Dios Hijo?”.

Soy Santiago, el que he hecho este Mando de Dios.

Todos los que están aquí unidos, piensa que creen más de pensamiento que de palabras.

Da alegría el saber que los Libros se están cundiendo en pobres de cuerpo y ricos de espíritu.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C6