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jueves, 27 de marzo de 2025

Es difícil el Amén cuando Amor no rebosa

En Sueño Profético decían:

El que lea los Libros y a ti te oiga hablar, pronto verá que Esto está dicho en el Cielo.

Libros y documentos, que vea el hombre que esto no es de una semana ni un mes, que 26 años mintiendo ya sería grande y difícil carrera aprender.

Lo que los Libros presentan, del hombre no puede ser.

Dijo uno:

Esto es triunfo grande, es cundirlo y darlo a conocer. Aunque las dificultades que el hombre intenta poner parezcan que algo frenan. Pero pronto el “Sí” de Dios pone silencio a los hombres. Que quieran que sea verdad, o que no quieran que sea, a Dios no Lo callarán, y el triunfo subirá por los hombres de la Tierra.

A Dios tiene que buscarlo todo el que pise Tierra, cuando vea que esa vida es envoltura falsa, exigente y muy mala compañera. Te intenta robar la Paz donde más calma tuvieras.

Por eso, el Elegido, el consejo que te dé tiene que ser recibido con Reverencia y Amén. Porque el consejo, del Cielo, a ella le ha ido.

Desperté, oí:

Es difícil el Amén
cuando Amor no rebosa.

Es difícil,
porque tienes que decir:
“yo no veo color ni forma,
pero yo sí doy el sí
con todas las consecuencias
que me pudieran venir”.

Esto es entrega a Dios
y ofrecerte en lo que puedas,
diciendo:

“Señor, soy tuyo,
ni me canso, ni me alejan
los espíritus del mal
que no quieren que Esto sea”.

Publicar y divulgar
sin que te importen fronteras,
esto te hace pensar
que no es mando de la Tierra.

El silencio a esta Verdad,
el silencio, al hombre se niega.

Porque Palabras de Dios
son Luz que a la Tierra llega.

Si el hombre se ve capaz,
que ponga el Sol a la noche,
y al día, que le ponga oscuridad
y salgan Luna y estrellas.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C1

domingo, 24 de diciembre de 2023

Dios Amén, y en el Amén, Reverencia

En Sueño Profético hablaban del Nacimiento de Dios Hijo, del sitio donde nació y de la casa donde habitaron los que conocieron como padres. Decían mucho:

“Dios Amén, y en el Amén, Reverencia”.

Nació pidiendo favores de lo que Él tenía suyo. Pues el que creyó que era Dios daba el Amén, y en el Amén, Reverencia.

Si Dios hubiera nacido en una casa como de las que sólo hay tres, antes de abrirte la puerta podrías haber dudado que Dios no fuera. Él no nace ni en una casa, y ya no da preferencia para que unos Lo visiten y a otros no quieran abrirle la puerta. Dios no nace en una casa, a pesar de que todas eran suyas y el hombre se las niega.

“Dios Amén, y en el Amén, Reverencia”.

¡Cómo pensar que, por qué nace en esta pobreza, si el hombre, su gran lucha es vivir en la grandeza! Él se hace Hombre y amigo de la pobreza, y va enriqueciendo espíritus con el Ejemplo que lleva.

“Dios Amén, y en el Amén, Reverencia”.

Él sabe quién Lo quiere. Y también sabe quién Lo niega. Y lo deja entre los Once, para no desmentir lo que dijeron los Profetas,  y que el Padre en ellos habló.

“Dios Amén, y en el Amén, Reverencia”

Deja que sufra la Madre. Una Madre, que Virgen tiene de Nombre, por ser sitio de pureza. Aunque sirvió como Madre, fue Sagrario de la Palabra de Dios Padre, y el Verbo se hizo Carne, y ya su Palabra, “Tres Dios” hace: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu que mueve a la Carne.

Desperté, oí:

“Dios Amén, y en el Amén, Reverencia”.

¿Cómo pueden dudar los cristianos de que estas Palabras estén dichas en la Gloria?

Hablaban más del Nacimiento de Dios Hombre, pero este hablar queda en la Gloria y no lo dictan.

Nombraban a los cristianos, culpándolos de no cundir este “Diciendo”, que es Evangelio, antes dicho y ahora escribiendo.

El que no quería ser cristiano, poco creía que Dios bajó a la Tierra desde el Cielo.

Dios vive en la pobreza por Amor al hombre.

Y enseña a valorar el Amor entre los hombres.

Qué bien dicho está esto que repiten en la Gloria:

“Dios Amén, y en el Amén, Reverencia”.

El Amén es aceptar.

Y si aceptas, reverencias.

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C6

jueves, 22 de julio de 2021

Sin creer no puedes dar el amén

En Sueño Profético decían:

Para comprender tienes que amar. Y para amar tienes que creer. Sin creer no puedes dar el amén.

Estas palabras son las que deberían aprender los que están más cerca del Elegido.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

El que oiga estos Mensajes y esté cerca del que Dios Aquí trae, si cree, lo dirá la obediencia y el Amor que al Elegido le demuestre. Este Amor tiene Mando en la Tierra. Pero una vez que el cuerpo queda sin vida, y el espíritu no puede hacer nada porque es Dios el que lo trae a su Gloria, o lo manda a la profundidad y ya tiene el mando de Satanás, aquí, ya, el que Dios le da Mando, no puede hacer nada, porque éste no creyó en lo que Dios al Elegido le mandó.

Yo creo que creer, creer, son pocos los que creen. Y aquí pronto Dios tiene que prohibir que se admita una palabra que le haga contra al que Dios trae a su Gloria.

Desperté, oí:

No puede Dios permitir que, el que trae a su Gloria y le da Enseñanza, sea, sin Amor, tratado.

Decían que para comprender tienes que amar.

Y para amar tienes que creer.

Sin creer no puedes dar el amén.

Que estas palabras son las que deberían aprender los que más cerca del Elegido estén.

Tenían en la Gloria diálogos que aquí no dictan para que el Elegido no sufra.

Decían que si se pensara en cómo se comporta el Elegido y en el responder que le daban, no se movería la balanza.

Por ser el responder vacío, como pluma que pesaras.

Que esto se puede ver en tantos como trata dándoles esta Enseñanza, y qué pocos dicen amén.

El que Dios trae Aquí, ¡cuánto bien hace!

Y el hombre, ¡qué mal responde!

Hasta que Dios el Permitir retire, que ya se está su tiempo cumpliendo.

Pero las alegrías están creciendo. Que podrían crecer más si no hubiera sufrimientos.

***

Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C3

sábado, 26 de septiembre de 2020

La Confianza es el Amén en las Palabras

En Sueño Profético hablaban de la Confianza en Dios. Decían:

La Confianza no se aprende, la Confianza nace cuando tú con Fe digas: “Señor yo quiero lo que Tú hagas y acepto lo que permitas. Yo quiero seguir tus Pasos y no irme de tu Camino, aunque el hombre me presente otro camino más llano para que el Tuyo yo deje. Dame Señor Confianza, que Confianza que de Ti llegue es vida para el cuerpo y el alma”.

El sufrimiento se agranda o se achica según tengas la Confianza.

Dijo uno:

Un día Le preguntaron a Dios Hombre:

   –Maestro, ¿qué es la Confianza?

Contestó el Maestro y nos dejó Enseñanza:

   La Confianza es el Amén en las Palabras que mi Padre dice en Mí. Luego, Yo las digo en el que dijo el Amén cuando en Mí las oyó”. 

 

Desperté, oí:

No porfiaba el Maestro

donde Amén no había.

Si porfiaba, era Fuerza,

no Confianza como El quería.

El dejaba más Palabras

donde decían:

“Maestro, ¿vuelvo otra vez allí mañana?”.

Había sido un trabajo

duro y sin ganancias.

Pero volvían contentos

si el Maestro los mandaba.

Esto les hacía crecer

cada día más la Confianza.

No podía ir con El

el que vivía lo que veía,

como no fuera diciendo con Fe:

“Señor, yo quiero lo que Tú hagas,

y acepto lo que permitas”.


***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C5