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sábado, 12 de abril de 2025

Creer y amar

En Sueño Profético decían:

Hacen más daño los que creen en Dios y no Lo quieren, que los que no creen. Si no hacen más daño es por miedo que algunas veces les llegue.

El que cree y no ama, hace varios papeles, que a veces hasta te engaña.

Dijo uno:

Más fueron los que ayudaron a crucificar a Dios creyendo que era Dios, que los que no creían que era. El daño llevaba el mando porque sabía que Dios era. Pues esto seguirá pasando mientras Dios el mundo tenga.

¿Quién no conocerá dónde esté ocurriendo este Caso, siendo un palmo de Tierra? Pero saben que hay Verdad y Dios no les interesa.

Desperté, oí:

Creer y amar
no puede estar en silencio.

Creer y amar,
ya acudes y vas buscando
donde poder entregar
estos Mensajes con Vida
que en la Gloria ya los han hablado.

Que a veces son pocas horas
del arrobo al Dictado.

El que cree se olvida
de lo que dicen en el Cielo.

El que cree y ama,
persigue para hacer daño
y quiere poner silencio.

Hay tres maneras de vivir
cuando vives con el cuerpo.

Una, amando más cada día
y cundiendo su Evangelio.

Otra, creyendo que hay una vida
que es la que vive el cuerpo,
sin creer que exista Dios,
ni su Gloria ni su Cielo.

Y ya, los que creen y no aman
persiguen haciendo daño.

Si pueden, usan disfraz
y demuestran lo contrario.

Hace más daño,
creer en Dios y no amarlo.

Si Judas no cree en Él,
no Lo vende para ser crucificado.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C8

jueves, 27 de marzo de 2025

Es difícil el Amén cuando Amor no rebosa

En Sueño Profético decían:

El que lea los Libros y a ti te oiga hablar, pronto verá que Esto está dicho en el Cielo.

Libros y documentos, que vea el hombre que esto no es de una semana ni un mes, que 26 años mintiendo ya sería grande y difícil carrera aprender.

Lo que los Libros presentan, del hombre no puede ser.

Dijo uno:

Esto es triunfo grande, es cundirlo y darlo a conocer. Aunque las dificultades que el hombre intenta poner parezcan que algo frenan. Pero pronto el “Sí” de Dios pone silencio a los hombres. Que quieran que sea verdad, o que no quieran que sea, a Dios no Lo callarán, y el triunfo subirá por los hombres de la Tierra.

A Dios tiene que buscarlo todo el que pise Tierra, cuando vea que esa vida es envoltura falsa, exigente y muy mala compañera. Te intenta robar la Paz donde más calma tuvieras.

Por eso, el Elegido, el consejo que te dé tiene que ser recibido con Reverencia y Amén. Porque el consejo, del Cielo, a ella le ha ido.

Desperté, oí:

Es difícil el Amén
cuando Amor no rebosa.

Es difícil,
porque tienes que decir:
“yo no veo color ni forma,
pero yo sí doy el sí
con todas las consecuencias
que me pudieran venir”.

Esto es entrega a Dios
y ofrecerte en lo que puedas,
diciendo:

“Señor, soy tuyo,
ni me canso, ni me alejan
los espíritus del mal
que no quieren que Esto sea”.

Publicar y divulgar
sin que te importen fronteras,
esto te hace pensar
que no es mando de la Tierra.

El silencio a esta Verdad,
el silencio, al hombre se niega.

Porque Palabras de Dios
son Luz que a la Tierra llega.

Si el hombre se ve capaz,
que ponga el Sol a la noche,
y al día, que le ponga oscuridad
y salgan Luna y estrellas.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C1

viernes, 21 de marzo de 2025

El del lápiz y el cuaderno

En Sueño Profético decían:

El hombre, si en todo lo que fuera a hacer pensara en Dios, ya le contestaría su espíritu –que el hombre llama conciencia– para que lo hiciera o para detener acción o palabras.

Si el hombre, al llegar la noche, hiciera dos escritos para no olvidar el bien o el mal que había hecho. Si el hombre esto hiciera, seguro que iría aumentando el bien y achicando el mal, cuando viera la ganancia del bien y las pérdidas del mal, aunque el mal quiera engañarte queriendo que tú sigas haciendo el mal.   

Dijo uno:

Yo, cuando ahí dejé mi cuerpo, porque mi espíritu fue llamado por el Dueño de mi espíritu y de mi cuerpo, me vine bien enseñado. Que me dio esta enseñanza el abuelo de mi madre. Siempre tenía estas palabras dispuestas: “Si quieres hacer poco mal, hecho en tu vida, lleva siempre un papel y un lápiz en tu conciencia, y cuando llegue la noche repásate tú la cuenta de lo que hiciste mal, que mal lo ve el Cielo, aunque bien lo vea la Tierra, y lo que el Cielo te dicte, que es el bien, que esto se llama conciencia. Este escrito no lo cambies, para que Paz siempre tengas”.

Desperté, oí:

Cuerpo tenía yo de hombre, pero experiencia de niño, pero me aprendí este tema, y lo estuve practicando hasta que dejé ese mundo con más de 70 años.

En otros los fui cundiendo, y de nombre me pusieron: “El del lápiz y el cuaderno”.

Hoy mi espíritu, con el Mando de Dios, vuelve a repetir lo que mi espíritu con cuerpo vivió.

Si cundes este Dictado, que antes fue dicho al espíritu sin cuerpo, vive con este pensar: “Yo sé que Dios está contento”.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C8

domingo, 9 de febrero de 2025

Lee despacio estos Mensajes

En Sueño Profético decían:

Sabe menos que él se cree que sabe, el que no ve que estos Escritos bajan de la Gloria. Y ya, si dice que a Dios ama y que estas palabras no son suyas, es mentira que a Dios ama.

Dijo uno:

El saber te hace que veas la verdad o la mentira en aquello que tú sabes. No hay escritor que coja estos Escritos en sus manos y no vea algo que no es de la Tierra. Y ya, si oyes explicarlos al que Dios se los da, tú mismo sientes miedo o vergüenza si antes no quisiste saber nada habiéndotelo ofrecido.

Poco repite la Gloria: “En el Juicio Final no entrará la disculpa del que quiera a Dios engañar”. 

Estas Palabras no debería el hombre dar lugar a que fueran repetidas.

 

Desperté, oí:

 

Si lees despacio estos Mensajes,

ves que te hablan exigiendo.

Si lees despacio estos Mensajes,

no puedes decir “yo no los entiendo”.

Si lees despacio estos Mensajes,

tienes que mirar al Cielo.

Pero tú, mejor que nadie,

sabes el bien o el mal

que a Dios Le has hecho.

Piensa el día de las alabanzas,

cuando entierren ahí tu cuerpo,

si tu espíritu entrará

en el Reino de los Cielos.

Si esto lo piensas despacio,

cambias rápido y contento.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C9 

jueves, 23 de enero de 2025

La Tierra te persigue y te engaña

En Sueño Profético decían:

Debería el hombre llevar una insignia con un ciprés y una lápida. Y sería gran recordatoria para pensar en la muerte, sin que muerte te nombraran.       

Despreciarías la avaricia y corregirías tus faltas. Ni leyes ni guardianes harían ya falta.

El hombre no se reforma porque no piensa en el final de su cuerpo, que irá a esta casa: tierra o ladrillo, y, por puerta, lápida.

Esto para el cuerpo. Para el espíritu está Prójimo y Cielo.

En el Prójimo, Dios te espera. Y en el Cielo está su Reino.

Esto te hace pensar que Dios es presente en la Tierra y en el Cielo. Que siguiendo su Camino –tu Vivienda después de dejar tu cuerpo en aquella casa triste–, tu espíritu oye alabanzas a Dios Padre y a Dios Hijo, hace ruegos para que el hombre no peque y la Paz reine en el mundo. Esto, si has seguido su Camino, lo vive el espíritu, pero Eterno, como todos los que tuvieron cuerpo, que su espíritu se vino a la Llamada de Dios, y el cuerpo, en el cementerio quedó. Por eso, ciprés y lápida, te recuerdan cementerio, sitio en el que queda lo sucio porque no viene al Cielo.

 

Desperté, oí:

 

Al hombre le hace falta

que se pare en el Camino

que cree que nunca acaba.

Que piense que la muerte

es sorda y sin habla.

Si la ofenden, no contesta,

y nadie ve la llegada,

aunque la salud la veas

en palacio,

en gente joven y adinerada.

La Tierra hereda aquello

que no sirve para nada.

La Tierra te hace que pienses

que tienes la vida larga.

Te pone hambre en los ojos,

para que desees

lo que Aquí no hace falta.

Llénate la inteligencia

de todo lo que Dios manda,

y ya enseñarás al Prójimo

que la Tierra

te persigue y te engaña.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C7

domingo, 19 de enero de 2025

Comprar la vida y pagar la muerte

En Sueño Profético decían:

Si el hombre mandara en el agua, en el sol y en el aire, como manda por un poco tiempo en la Tierra, más se condenarían que hoy se condenan.

El hombre, cogiendo mando, pocas veces a Dios se acerca. Quita la Leyes Divinas y ofrece el daño en la Tierra. 

Si el hombre tuviera mando en las fuerzas de la Naturaleza, ¿cuántas veces presentaría en esto su soberbia? Soberbia y falta de caridad para los humildes que mueren de hambre en la Tierra. Que viven el abandono del que todo le sobra.

Si al hombre, para comprar el sol, le sirvieran sus monedas, verías el sol a pedazos, como si fueran parcelas.

Dijo uno:

Todo es falta de Amor. Si el Amor a Dios, el hombre lo sintiera, no podría consentir que el hombre de hambre muriera. Ni de hambre ni por guerras. Por eso, el Amor a Dios, es oxígeno que riega los Caminos que van de Dios.

 

Desperté, oí:

 

Ni lo nombrado,

ni la vejez ni la muerte,

no hay nada para comprarlo.

Comprarlo y pagar,

se entiende.

Comprar la vida

y pagar la muerte

para que vivo te deje.

Esta muerte y esta vida

es a Dios al que obedecen.

Ya la vejez llega aprisa

y poco tiempo la escondes.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C7