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jueves, 30 de mayo de 2024

El dueño del mesón

En Sueño Profético decían Palabras para los que conocen este Caso, como el que hoy no hay otro igual. Éste es Presencia y Poder de Dios.

Dijo un Discípulo de Dios Hombre, Maestro para sus Discípulos:

Se están viendo aquí actuaciones del Poder de Dios, como nosotros, los Discípulos, y los que nos seguían, las veíamos.

Cuando le pedíamos al Maestro algo que en algunos sitios nos negaban, habían quienes decían: “Yo no quiero decir, para que no paséis mal rato, que lo que estáis pidiendo no os lo concederá”. Nosotros, entonces, más Fuerza del Maestro sentíamos.

Dijo Santiago:

“Voy a contar lo que un día pasó en un mesón, donde iba gente de todas las clases, pero más acudían los que de sobra tenían. Nosotros, entrábamos para hablar del Maestro. Un día, cuando entramos a este mesón, había uno que al vernos se llevaba a los que nos estaban preguntando, con interés, cómo vivíamos siempre con las mismas costumbres. Yo le contesté un poco serio y el dueño del mesón dijo:

“Yo estoy en medio de los dos. Tú porque eres un buen cliente y me llenas el mesón. Pero a este Discípulo del Maestro no puedo yo negarle el sitio de mi casa, porque el Maestro es Dios Hijo. Esto lo digo por los Milagros que ha habido en mi casa”.

Fue terminar estas palabras y acudieron muchos diciendo: “¡El Maestro viene!”.

Se presentó y estas fueron sus primeras Palabras:

“Al que está a mi Mando, donde llegue, el mejor sitio tienen que darle. Yo he pisado este mesón y en él he dejado Milagros con el Mando de mi Padre. El que crea quién soy, si le niega la entrada, no puede entrar en mi Gloria”.

Desperté, oí:

Han quedado más Palabras sin dictar de las muchas que dijo el Maestro.

Él siempre nos decía cuando salíamos por la puerta, con su Mando, estas Palabras:

“El que cree quién os manda, las puertas aprisa las abre si las tiene cerradas. El creer y amar no son las palabras, es la acción en el pedir que se haga”.

Sigue el Mensaje otro espíritu de la Gloria, Santiago, un Discípulo de Dios Hombre:

“Este Mensaje es para que lo oyeran los que se han negado a facilitar el lugar donde presentar estos Libros con la Palabra de Dios”.

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Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C3

domingo, 28 de enero de 2024

Señor, Tú eres mi Dueño

En Sueño Profético decían:

Cuando te llegue un pensar que creas que es para bien, mira al Cielo, si puedes, y si no, a los Humos Divinos que están en flotación delante de tu presencia, y di: “Señor, Tú eres mi Dueño. Mándame con fuerza a mi pensamiento, y ya, lo que yo haga, tiene que estar bien hecho, aunque no lo vea bien el que no Te ama”.

Dijo un espíritu de Dios:

En esta Enseñanza ya se ha dicho varias veces que cuando tengas un pensamiento repetido, ya no es tuyo. Y por no ser tuyo, cuesta trabajo que lo vea bien el que esté a tu lado. Esto, si falta Amor de Dios, no lo pueden ver claro.

Desperté, oí:

Es difícil ver lo que no tiene palabras ni imagen.

El que tiene Mando de Dios, a veces es el sentir el que lo lleva, y nunca ve mal lo que hace, aunque otro, mal lo vea.

Este sentir sin palabras, a veces, hace sufrir, cuando tienes que decir: “Yo no digo nada, pero yo no lo haría así”.

Decían en el arrobo que ya aquí la duda sobraba.

Que esto, todos lo deberían oír como toque de campanas.

Viendo la Piel de Cordero brotar agua, ya imposible no hay para Dios nada.

¡Qué Palabras dicen en la Gloria para que sean repetidas!:

“Señor, Tú eres mi Dueño. Mándame con fuerza, a mi pensamiento”.

El milagro de la Piel de Cordero quita el sueño.

Los brotes de agua hacen cruces y hacen caras.

Y el brillo que tienen no puede hacerlo el agua.

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Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C5

domingo, 17 de septiembre de 2023

Yo no soy dueño ni de mi cuerpo

En Sueño Profético decían:

El Poder que Dios le da al Elegido lo ve todo el que cree que en la Tierra no hay quien pueda presentar esta Enseñanza, cada día con más fuerza. Aquí, todo lo que dictan baja del Cielo.

Lo que han hecho los que están unidos al Elegido, el ir a oír la Santa Misa con el gran documento de Dios en sus manos –uno de estos Libros–, que se repita, porque esto a Dios manda alegrías.

Que todo el tiempo sea para mover en público esta Grandeza Divina, que cada día dará Dios para ello más fuerzas.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

Todo lo que pueda justificar esta Grandeza, que no quede en vía muerta, porque ya Dios ha quitado el Permitir, y esto ya le ha hecho mucho daño al que creía que el silencio aquí podía. El que pensaba que este silencio seguiría es porque no creía que Dios esté vivo, con cuerpo, en su Reino, con Dios Padre, que fue el que hizo el mundo del que el hombre se cree dueño. Se cree dueño de edificios, de tierra y de dinero.

Este pensar debe el hombre cambiarlo, diciendo: “Yo no soy dueño ni de mi cuerpo”.

Si este pensar el hombre lo practicara, el mundo cambiaría.

Desperté, oí:

El día pasado fue de alegría. Dios te ha iluminado para que los que te siguen no falten a donde la Jerarquía de la Iglesia dice la Santa Misa.

Y el Libro de la Palabra de Dios, donde aparece la cara del Elegido, que no les falte en las manos.

Mandan en la Gloria que se diga que el día pasado ha sido la única vez que no se ha leído el Mensaje.

El Elegido no leyó lo que Dios mandó que se escribiera.

Esto, quien puede firmarlo es la que duerme debajo del mismo techo que el Elegido, porque el día que se retira del Elegido lo hace menos que el tiempo que dura un relámpago.

El Mensaje no se ha leído porque el espíritu del mal ha puesto olvido.

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Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - C3