Mostrando entradas con la etiqueta Milagro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Milagro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de mayo de 2026

La Fe es la confianza que hace el Milagro

En Sueño Profético decían:

Todo el pensar que tiene el que Dios elige para publicar de su Gloria es pensar que Dios se lo pone. Hay veces que el pensar no puede quitarlo cuando son palabras que Dios dice para el que su Presencia no cree y a Dios lo nombra sin creer ni amar.

Estos pensamientos cuesta trabajo guardarlos, pero da temor decirlos hasta que salgan más Libros con prólogos de Obispos.

Desperté, oí:

Cuando un pensar no se quita del pensamiento del Elegido es para bien, mandado del Cielo.

Ya, todos lo momentos son para pedir a Dios que en el sitio del pensar del sufrir más se acuerde del que Dios trae a su Gloria.

Que el que Dios trae a su Gloria es el que, con Mando, hace curaciones.

Pues las Palabras de Dios son el mejor medicamento que en la Tierra hay.

Es una gran alegría ver que el sufrir dura pocos días.

Que aquí Dios ha hecho muchos Milagros, de cuerpo y de espíritu.

Los de espíritu son más difíciles curarlos sin no son con la receta de Dios curados.

Repetían en la Gloria estas palabras:

“La Fe es la confianza que hace el Milagro”.

Por eso la presencia del Elegido no falta cuando con Fe es llamada.

***

Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

martes, 4 de febrero de 2025

Esto es milagro del Cielo

En Sueño Profético hablaban del Poder de Dios y del Amor que Dios le tenía al hombre.

Decían que el Amor, al Poder, le podía, por ser Amor de Dios, que espera que el hombre a Dios Le pida Perdón.

Dijo uno:

Si Dios su Poder presentara como castigo en el hombre, no daría tiempo a decir “buenas noches”. Porque el Poder de Dios fue el que hizo el mundo. Y si este Poder, Dios lo cogiera, tardaría menos en acabar con el mundo que en hacerlo. Pero el Amor se pone en medio, que son los pocos que a Dios adoran y sin Dios no quieren nada de ese mundo. Que éstos son los que Dios elige para que hablen de su Reino.

A lo que están unidos a este Caso, ya Dios les dirá los caminos que tienen que coger, porque el silencio Aquí no se puede poner.

Esto es para decirle al hombre que la vida del cuerpo no hay quien la sujete cuando llega la muerte. Y esta muerte se lleva tu espíritu donde tu cuerpo eligió: al sitio donde está Dios, o con los malos espíritus, que después de que dejan el cuerpo siguen haciendo daño, porque el espíritu nunca muere.

 

Desperté, oí:  

 

Los que están cerca de ti no se callan y siguen cundiendo que Esto es milagro del Cielo.

Hoy sigue los caminos que tienes pensados, que Dios te los pone y fuerzas te va dado.

¿Quién duerme tres horas o cuatro y no se le nota? Que esto no está tapado, que lo puede ver el que vive cerca y sigue sus pasos.

Pues a pesar de esto, tiene que ir detrás del hombre para que acepte que Esto es Verdad.

Este pensar te quita el sueño y al descanso le das desprecio.

***

Libro 41 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo III - C3

domingo, 3 de marzo de 2024

Un gran Milagro

En Sueño Profético se vio una nube grande y una mesa estrecha y larga. De pronto se veía entrar a muchos que empezaron a sentarse en las sillas que tenía la mesa.

Ya dijo uno:

   —El Maestro no tardará, porque yo Lo he visto salir con Santiago del mesón donde todos los días espera al Maestro el dueño para pedirle por un hijo que tiene paralítico en un sillón desde que tenía cinco años. Ahora tiene veinte. Su pensar es de grande tristeza de ver que no anda. Estando diciendo estas palabras, dijo un Discípulo:

   —¡Ya viene el Maestro con uno que es el del mesón!

Todos nos pusimos de pie. Y llegó el Maestro con su Túnica y un Manto que llevaba de cintura para arriba.

Ya dijo estas Palabras al padre del paralítico:

   Aquí te esperamos hasta que traigas a tu hijo. Que Santiago te acompañe. Vendrá en el sillón para enfermos paralíticos, pero el sillón quedará vacío y lo verán andando.

El padre no podía oír esto y dijo:

   —Si mi hijo anda, yo el mesón lo vendo, porque muchos de los que entran en él no creen que Tú eres Dios Hijo. Yo este Nombre todo el día estoy nombrándolo.

Ya se fue el padre con Santiago a por el paralítico. Cuando llegaron a su casa, estaba la madre con el hijo esperando al padre, con alegría, porque una pierna ya la movía y la ponía en el suelo. La madre se fue con ellos con una gran alegría de pensar que el Maestro iba a ver a su hijo. Fue llegar y todos estaban en la puerta de una casa esperando el Milagro de que anduviera. Al ver el paralítico al Maestro, puso un pie en el suelo y dijo:

   —Maestro, yo ya no soy paralítico, porque cuando hoy me desperté oí decir: ¡Ya andas sin sillón de ruedas! Una pierna empecé a mover... Pero Maestro, yo no merezco tanto Milagro, porque habrá paralíticos que no tengan quienes los cuiden como a mí me cuidan, contentos y sin enfado.  

Llegó mucha gente y dijo el Maestro, poniendo su Mano en el hombro del paralítico:

   Ponte de pie y vente con mis Discípulos. Cuando te vean andando y que ya no eres paralítico, te cambiarán el nombre por “El que le ha hecho Dios el Milagro.

Fue terminar estas Palabras y el paralítico se puso de pie, pero ya andando, y repetía:

   —Maestro, yo no merecía este Milagro, porque muchos días me he negado a ir a verte en el sillón de ruedas.

Desperté, oí:

Él se negaba a ir a ver al Maestro en el sillón de paralítico, para que no ofendieran al Maestro, diciendo: “Si es Dios, ¿por qué no lo cura?”.

Este Mensaje es para verlo y oír lo que decía el Maestro a sus Discípulos.

Han hecho la Visión de todo, como pasó, y verla te hace pensar, con lágrimas, que para Dios nada es imposible.

Este Mensaje es para que el Elegido piense que el Poder de Dios está con ella.

Y ya, con este Poder, le puede a todo el que quiera quitar este Mando de Dios.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C6

viernes, 17 de noviembre de 2023

El Milagro

En Sueño Profético decían:

Es normal que el Elegido de Dios quiera que los suyos no pierdan este contacto de Dios, y que en todos los momentos del día y la noche tengan su Presencia.

Durante el día al Elegido los Humos Divinos no se le quitan de la vista. Y por la noche tiene grandes Arrobos, donde Dios saca del cuerpo el espíritu y lo lleva a su Gloria, como en estos momentos, para que luego lleve al cuerpo lo que ha visto y oído, que es lo que Dios le manda.

Ya se vio el campo, con una subida. No era montaña ni llano. Se veía mucha gente. Se apartó la gente y quedó un camino para que fueran pasando. Dijo uno: “¡El Maestro viene con sus Discípulos!”.

Por este camino el Maestro dijo que pasaría, para que el que quisiera pudiera Verlo y pedirle alguna ayuda que en la Tierra no pudiera conseguir por grandes títulos o capital que tuviera.

Se oyó un tropel grande y por el camino que habían hecho venía Dios Hijo con su Túnica y su Manto. Cuando su Presencia se paró, todo quedó en un gran silencio. Se dirigió hacia un paralítico que estaba sentado en un carrito de ruedas. Sus padres estaban con él y con un pañuelo secaban las lágrimas de sus ojos.

Ya dijo el Maestro a estos padres:    

   —Igual que Yo he venido a verle, ahora, cuando él quiera, irá a Verme a Mí, porque ya no le hará falta el carrito y lo verán andando. Pero ahora dará los primeros pasos.

Le puso la mano en el hombro y Le dijo:

   ¿Cuántos años llevas sin andar? ¡Dímelo! Yo lo sé, pero quiero que te oigan como Yo te he oído muchas noches decirles a tus padres estas palabras que ahora te van a oír a ti.

Ya dijo el paralítico:   

   —Yo les digo a mis padres estas palabras: “Yo sé, que si veo al Maestro, que para mí es Dios, andaré, porque muchas noches, en la cama, muevo las piernas, y como un Sol entra por mi ventana”.

   —Yo tengo quince años –continuó diciendo el muchacho– y tenía seis cuando un día sentí un dolor grande en mi cuerpo y las piernas no pude mover.

Dejó de hablar el paralítico y dijo el Maestro:

   Ponte de pie, para que todos vean que ya el carrito no te sirve, porque tus piernas tienen que cundir que mi Presencia te ha quitado el nombre de paralítico.

Se puso de pie y los gritos de la gente no dejaban que se oyera lo que decía, que eran estas palabras:

   —Llevaos el carrito y dádselo a algún paralítico que conozcáis. Yo sé que si se sienta en él, saldrá andando, porque el carro lleva Poder de Dios Hijo, que para el pueblo es el Maestro de los Discípulos, que es como Él quiere que Le llamen.

Desperté, oí:

¡Qué Mensaje y que Visión hizo Dios en este Arrobos!

Cuando Dios le puso la mano en el hombro al paralítico, éste se puso de pie y salió andando, y muchos gritos se oyeron, diciendo:

“¡Esto es Milagro! ¡Hay que cundirlo por todo el pueblo!”.

No se puede explicar con palabras cómo ha sido este Arrobo. Ni se puede decir el gran Poder que tenía de Visión y de Palabras.

El Mensaje es largo. Pero cuando sientes Amor de Dios, es corto todo lo que en la Gloria digan.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C5