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sábado, 17 de junio de 2023

Muralla

Quedé dormida pensando estas palabras: “Señor, temo más el ponerme enferma, por no servir al Prójimo y por no tener arrobo”.

En Sueño Profético decían:

En esta petición se ve más que aquí actúa Dios. El Elegido quiere la salud para ir repartiendo Paz y Amor de Dios.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Cuando el cuerpo está enfermo, el arrobo es corto, porque cuando llega el espíritu al cuerpo, el cuerpo está sin fuerzas para contar el arrobo. Si aquí faltan las fuerzas, verás la muralla, que aquí nadie habla de ella.   

Desperté, oí:

Se ha dicho muralla por decir un nombre.

Decían en la Gloria, que cuando enferma el cuerpo, el arrobo se acorta.

Por ser el cuerpo el pregonero del arrobo.

Es alegría ver a los más tuyos preguntando cómo te encuentras.

Esto, con cara contenta. 

***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C4

miércoles, 2 de noviembre de 2022

El gran Amor a Dios, al sufrimiento le pone muralla

En Sueño Profético se vio un hospital por dentro. Los enfermos que tenían las camas estaban graves. Una gravedad sin ellos saberlo.

Dijo un espíritu de Dios:

Esta visión que se ha hecho, vienen muy pocos a verla. Hay camas que no han tenido a nadie delante el tiempo que en ella ha estado el enfermo. Aquí es cuando ves el olvido a la necesidad del enfermo. Del que Dios elige no falta la visita delante de las camas. No piensa en contagio, porque a Dios al lado lo lleva, y lo va viendo en los “Humos Divinos”, y la Fuerza le aumenta, porque lo hace por Dios.

Viendo lo que el Elegido hace, ya era para que cada uno se pusiera delante de él y el perdón le pidiera. Esto no son unos días los que lo hace, son 36 años ya pasados.

Pues si ves las noches que pasa despidiendo el sueño y el descanso, entonces es cuando puedes defender este Caso, que tiene mucha entrega al que de Dios necesita. El reloj sabe más que nadie las pocas horas de sueño. Es normal que no más de tres horas tenga seguido el sueño. ¿Quién puede decir yo duermo igual y en el sitio que la cama del Elegido está? Esto defiende al que nombrándolo en la Gloria están.

Desperté, oí:

Las cosas del que Dios trae Aquí con Mando, si no hay gran Amor, no las puedes pasar.

Y siempre dando alegrías que Aquí Dios le manda.

Si la alegría es grande, el sufrimiento le iguala.

Pero el gran Amor a Dios, al sufrimiento le pone muralla.

Y ya, cuando al despertar le dictan el arrobo, a Dios le da gracias y le pide: “Señor, que nunca me vean enfadada”.

Son muchos los caminos de sufrimiento pasados. Que unos se ven, y otros quedan guardados.

Decían en la Gloria, que el entrar en el hospital y acercarte a las camas, sin confianza en Dios, no entrabas.

Las pocas horas de sueño y el sufrimiento que el Elegido lleva en silencio, hace callar al que piensa: “¿Esto será verdad?”.

Ya, el reloj hace de defensor cuando marca la hora.

Que esto tampoco es normal, el despertarse todos los días sin que en el reloj suene la hora.

Hay muchas pruebas más que hoy no mandan dictar. 

***

Libro 48 - Investigaciones a la Verdad - Tomo VIII - C1

lunes, 2 de febrero de 2015

Inseguridad del hombre y muralla ante el viento del que Dios Aquí trae

En Sueño Profético decían:

El título de este Mensaje es: “Inseguridad del hombre y muralla ante el viento del que Dios Aquí trae”. Muralla o montaña, estas dos fuerzas nombradas nunca harán caso al viento, corriéndose más atrás o más adelante quedando.

Dijo uno:

Si el que Aquí Dios trae hiciera caso al hombre, estos Escritos ya no eran de Aquí, eran del académico de ahí. Letra que antes sonaba mal y quitas letra que hoy pones; uniforme que varías según las leyes del hombre.

Para escribir Dios Padre de Dios Hijo, palabras textuales o dichas para nombrar un hecho que Él dijo, sale letra grande, llamémosle mayúscula. Comparemos este comparar:

         -Yo he bajado a la Tierra para amar y enseñar a que el hombre se ame. Mi Padre manda en Mí y Yo vivo en mi Padre.

¿Cree el hombre que se puede escribir el Dictado así sin que la fuerza que sientes no se haga constar en lo Escrito? Pues si esta fuerza la sientes cuando de Él hablan, también escribes grande.

Puede que sea una atracción Divina que al lector Aquí acerque, al lector que dé valor a lo que vale sabiendo que Esto es de Dios.

Confirmación que te afirma que Dios no se ciñe al hombre.

Desperté, oí:

Que afán con avaricia tiene el hombre a reformar lo de Dios.

Que la palabra sería: “Dios me libre, tocar yo”.

¿Quién va a conocer al hombre mejor que el Creador?

¿Quién puede saber en la Tierra mejor que uno del Cielo, aunque ahí en la vida que vivió fue como el peor pordiosero?

Dios da la sabiduría al espíritu sin cuerpo para que baje a la Tierra a enseñar Esto.

Es la fuerza del Amor la que hace letra grande para llamar la atención de que no es copia de nadie.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La muralla

En Sueño Profético vi una muralla no cuidada. Estaba en abandono por la mano del hombre.

Y dijo uno:

En esta muralla se paró un día Jesús el Salvador, y les dijo a los que Lo acompañaban:

“El que crea que ya ha hecho bastante, no Me sirve. Mi Enseñanza va al que cree que poco Me hace. Éste, sí Me sirve, porque siempre tendrá un sitio para mi Mando. El que dude quién soy, no se negará a él mismo. El que Me pide Mando, no duda de que soy Dios del Cielo, hecho Hombre para la Salvación del pecador y premio al justo. Tened todos ansiedad de seguir a mi Padre en Mí. Y nunca penséis por qué no manda el Maestro a otro. El que haga este pensar, esta falto de Amor, como la madre que abandona al hijo cuando a hombre no ha llegado. Al que le pese mi mandar, no Me sirve, aunque servicio Me hiciera. Pero queda sin servirme aunque él crea que servicio Me ha dado”.

Desperté, oí:

Fueron estas Palabras dichas a unos que siempre que veían al Maestro mandar a uno, se alegraban.

Querían de Él su amistad
en momentos que les convenía.

Sin pensar que el que decía:
“Maestro, cuando quieras
mándame tu mandar,
que siento la muerte lejos
cuando trabajo me das”.

Éste, que se presentaba
antes de oír mandar,
era al que Él le mandaba
y aún mandando está.

Oyeron en la muralla,
y hoy hacen el Mando del dictar.

No puede servir a Dios
el que “el hacer”,
con protestas acompaña.

No albergues nunca pensar
que diga estas palabras:

“Yo no sigo a Dios,
porque ya he hecho de más.
Ahora que sigan otros,
que antes no hicieron “na”.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy DIctados en Gloria - Tomo III - Capitulo 4

martes, 15 de enero de 2013

La muralla

En Sueño Profético vi una muralla como vieja, pero estaba nueva. Y uno dijo:

Esta muralla conserva piedras de Amor, conserva piedras de misterio y conserva piedras de dolor. Por esta muralla habrá quien pase y sienta Amor del Cielo, y ya es misterio; habrá quien note algo sin poder comprenderlo, algo de presencia de Dios, y ya es el misterio; habrá quien lleve su andar de sufrir, con pasos algo lentos, con pasos que si tú vas detrás, notas que algo lleva dentro, algo que tendrá que parar a esos pasos que ves lentos y la muralla rozar. Ya le vendrá fortaleza para poder caminar el sufrir que lleva dentro, que el roce de la muralla, sufrir le ha quitado ya. Éste es el grande misterio que esta muralla tendrá para todo aquel que pase y a Dios lleve en su pensar. Aquí, en esta muralla, hay piedras que aún lloran, humedeciéndose cuando llega el día, que en ella fue Dios Hombre parado con sus Discípulos, oyendo los insultos que un fariseo Le hacía. En esta muralla las piedras hacen de Palabra de Dios.

Desperté, oí:

Aquí te dice bien claro, 
en el Dictado de hoy, 
que Dios no precisa del hombre 
para que el hombre Lo sienta.

El deseo de tu Amor, 
Él se hace que tú sientas. 

Esta muralla sirvió sus piedras,
muchas que tiene, 
de personajes de Dios.

Allí, contaron Milagros, 
Discípulos y Maestro.

Allí se habló muchas veces: 
¡Cuando nos falte el Maestro...!

Era muralla de cita, 
por estar fuera del pueblo.

Siempre decía Dios Hombre: 
Estas piedras dan sentir 
en espíritu y en cuerpo.  

Luego el hombre dirá: 

“Cuando pasé la muralla, 
ya no me pude aguantar. 
Tuve que pedir Perdón. 
No sé qué pasó al pasar”. 

Será misterio del Cielo, 

por la Tierra Yo pisar.

Todo esto dijo Dios 
en uno de sus Sermones.

Ya nos dejó preparados 
para saber contestar 
al habla de la muralla.

El misterio lo notaba 
el que con Amor pasaba.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pag. 15-16

miércoles, 11 de julio de 2012

Cerillo detrás de muralla

En Sueño Profético decían:

Dios ama tanto, que te da sin medida. Y el hombre ama tan poco, que pocas veces a Dios Le da las gracias. El hombre siempre está agradecido al hombre y con desprecio a este Dios. El hombre más llama a Dios para insultarle, que para decirle alabanzas.

Dijo uno:

Cuando falta Amor no puedes comprender a otro que ame, esto en la vida de materia. En lo Divino eres cerillo detrás de muralla, que la grande muralla no deja el cerillo ver. En cambio, si hay Amor, verás la muralla correr. Cuando Dios oiga tu Amor, y sin poder comprender, Él te quita la muralla o agranda la Luz para ver. Todo te lo hace este Dios cuando tú quieras saber.

Este Amor de Dios que sin poder comprender, como tú tengas Amor sin palabras y sin ver, ya estás unido con Dios y fácil es comprender. Pero donde no hay Amor, es pedir cuentas al Cielo y al hombre darle valor. Si el edificio se cae, siempre han de culpar a Dios.

Desperté, oí:

¡Qué pocas veces reconoce el hombre
que él es culpable
del sufrir que está sufriendo!

Si el edificio se cae,
ya culpan a Dios del Cielo.

No se piensa en el hombre
que nada hace bien hecho.

Éstos son la mayoría,
que son los que van diciendo:
¿dónde está el Amor de Dios?,
¿dónde está el Dios del Cielo?

¿Cómo se ha podido caer
con lo bien que estaba hecho?

El que ama reconoce
que no es la culpa del Cielo.

Que es algo que falla el hombre
de los primeros cimientos.

Éste que ama,
aparta lo de ahí y lo del Cielo.

Y nunca culpará a Dios,
porque todo lo bien hecho
sale del Amor de Dios.

Lo que pasa es que Dios deja
grande Libertad al hombre.

Por si quieres ser cerilla,
Él la muralla no corre.

Si Amor pides sin palabras,
este Dios ya da Poder
y tú corres la muralla.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 226-227-228

miércoles, 6 de octubre de 2010

Fe y Confianza - Libro Recopilación - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Pag. 537-538


En Sueño Profético hablaban de la Fe y la Confianza en Dios, de la forma de pedir y de la manera de aceptar. Decían:

Esto no se puede aprender sin sentir a Dios. Sin sentir a Dios, pides exigiendo, comparando y nunca estando contento.

La Fe y la Confianza te van acortando el camino y te llega la Esperanza y ya está Dios contigo, y vas quitando importancia a los que han hecho del sufrir una montaña.

La Confianza en Dios, el que la ponga, nunca se achica, y siempre tiene a Dios contento, en espera de que le pida y de que conteste cuando reciba.

Dijo uno:

¡Qué pocos contestan con aceptación si les llega lo contrario que han pedido!

¡Qué pocos dicen: “Señor, si Tú lo has querido, por qué no voy a estar contigo. Yo, lo que sí pido, Señor, es que me ayudes a vencer las tentaciones que me vengan para irme de tu Camino”!

Desperté, oí:

Son la Fe y la Confianza, murallas donde se estrella el sufrimiento.

Son algo que anula los malos pensamientos.

La Esperanza es vida dentro y fuera de tu cuerpo.

Dentro, te hace ser fuerte. Y fuera, ya todos lo van viendo.

No hace falta gran estudio –y el mínimo también desecho- para ver que estos Escritos salen dictados del Cielo.


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