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martes, 19 de mayo de 2026

Pídele Luz a Dios

En Sueño Profético decían:

Hay más ciegos de espíritu por no querer ver, que ciegos sin que remedio tengan. 

Hay más que no quieren ver esta Verdad, que quieran y no puedan verla.

Son muy pocos, ninguno, los que a Dios le pidan Luz y Dios oscuridad les deje.

Dijo uno:

No quieren ver Verdad 
porque mentira encierran 
donde debían amar. 

No quieren ver Verdad, 
para estar apuntillando 
lo que debían adorar. 

No quieren ver Verdad, 
porque creen que es mentira 
que la Gloria esté “habitá”. 

El que persiguió a Dios, 
cuando le decían Maestro, 
no creía que era Dios, 
y más no querían saberlo. 

Él daba su testimonio 
de que era Dios del Cielo 
tan sólo con su Presencia, 
tan sólo con su Mirada, 
para el que quería quererlo. 

Pero el hombre, si Lo ve, 
no lo clava en el madero; 
quería ver con los ojos 
y el espíritu tener ciego. 

Éstos son los que no aman 
porque en Dios nunca creyeron.

Desperté, oí:

Es la ceguera peor, 
la del espíritu, 
que la ceguera de los ojos.

Al que es ciego de la carne, 
el espíritu le da vista.

Al que es ciego de espíritu, 
oscuridad siempre guía.

Pídele Luz a este Dios, 
verás como te la envía.

Porque notarás la Paz 
de la claridad que guía.

***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C7 

jueves, 20 de mayo de 2021

Pídele el Perdón al que perdonarte puede

En Sueño Profético decían:

Si el que conoce este Caso Divino, creyera Aquí y pensara en la muerte, no darías abasto a decir estas palabras: “Pídele el Perdón al que perdonarte puede. Yo cumplo su Mando. Y la muerte, que me llegue con el castigo más grande, antes de que yo desee que los Mensajes me falten por el sufrir que me viene”.

Dijo uno:

Éstas son las Palabras que le faltarían después de vivir el daño tan grande que le pone el que no quiere la Existencia de Dios en la Tierra:

“No hay castigo que pudiera igualar a este desprecio que da el hombre a sus Palabras, porque el vivir de la materia es corto y pronto pasa, con alegrías o con penas. Pero esta Eternidad, la palabra ya te dice que es eterna, para vivir bien, o para vivir mal en la profundidad de la Tierra, donde jamás encontrarás nada que te defienda, por ser sitio que el hombre elige cuando vive con materia”.

Desperté, oí:

Antes de ser Elegido,

sufres y no sabes

que Dios te va a elegir.

Pero después de Elegido,

sabes que el hombre te da el sufrir.

Que si antes era grande,

éste aumenta en altura,

por ser a Dios

al que el mal Le hacen.

¡Hombres sin poder ni fuerzas

para detener su vida

y que hable Dios en un Lugar

y que el hombre le forme la guerra!

¡Y porque no pueden hacer más,

por la ley que tiene la Tierra...!

Todos tienen que morir

sin saber cuando les llega.

Uno,

será muerte rápida.

Otros,

será muerte lenta.

Jesús dijo a sus Discípulos:

No pueden hacerme ofensa más grande

que el que conozca a mis Discípulos

no quiera oír lo que Yo en ellos hable.

Yo os doy mis Palabras

para que el que quiera practicarlas

se salve.

El que desprecio le dé,

Yo, mi Reino, no puedo darle.

***

Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C5

domingo, 2 de agosto de 2020

Pídele a Dios abundancia por ser Instrumento para el Cielo

En Sueño Profético decían:

Por mucho que a Dios Le pidas, piensa que Le pides poco. Él te manda y te ilumina, por ser el Dueño de todo.

Cuando oigas “yo te doy, o te he dado”, di que están nombrando al Cielo, porque el que Dios elige, de Aquí salen ya sus hechos.

Pídele a Dios abundancia por ser Instrumento para el Cielo.

¿Quién mejor que Dios sabrá tus hechos y tus pensamientos?

Aquel que cree que a Dios Le da, aún le falta comprender lo de la Tierra y el Cielo.

Y pensar: ¿qué doy yo al Dueño de mi vida para cuando muera el cuerpo?

Del cuerpo me deja dueño, si yo no quiero mi cuerpo, pero, ¿y luego el espíritu?

Al hombre le falta creer en esta Vida del Cielo, y saber: esto hago bien y esto hago mal hecho

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

Piensa que llegará momento que quieran servirte y ya no te sirvan. Que quieran oír de ti estas Palabras y anden detrás sin poder oírlas.

Tú pídele a Dios abundancia en todo lo que te sirva para cundir sus Palabras.

Desperté, oí:

Pídele a Dios abundancia,
repetían en la Gloria.

Pídele, que Él ya sabe
que el pedir te hace falta.

Te hace falta
para quitar enfermedad del espíritu.

Para alimentar la carne,
para vestir al desnudo
y para acercar a Dios,
que Lo tienen en olvido.

Pídele a Dios abundancia
aunque nunca la hayas pedido.

Pues Dios sabe como hace
la petición el Elegido.

Si creyeran lo que dictan,
que esto antes fue al espíritu,
verían que lo que daban
no era al Elegido.


***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C4

lunes, 25 de noviembre de 2019

Pídele a Dios que te acompañe en todos tus pensamientos

En Sueño Profético hablaban del contacto del que Dios trae Aquí y del que ve sólo lo de la Tierra. Si el dominio del que lleva de Aquí la Enseñanza, el hombre lo buscará y aceptara sus palabras, muy pocos –por no decir ninguno– perderían esta Gloria.

Dijo uno:

Éste ve edificio antes de empezarlo. Y el fracaso lo vive sin que nadie lo haya pensado. Pero transmitirlo, es difícil explicarlo. Es decisión de un Mando que su entrega acepta porque sabe que su espíritu no engaña, porque no admite fuerza. Fuerza para hacerte pluma y llevarte donde tú no quisieras. La entrega a Dios te abre puertas, te abre ventanas, ventanas para quitar oscuridad, puertas para poder caminar. Ya, con la Luz que el espíritu te da, el espíritu entregado a Dios, nunca puede ser fracasado, aunque así no lo vea el que no esté entregado a la confianza que no es de la Tierra.

Desperté, oí:

Pídele a Dios que te acompañe en todos tus pensamientos.

Y ya, cuando tu boca hable, te llevará a hacer lo bien hecho.

Que aunque otro no lo vea bien, tú sigues camino recto acompañando contento.

Un contento que tú sientes retirando obstáculos que pueda poner el cuerpo.

Es difícil explicar, ver lo que otro no está viendo.

Pero si copian al Elegido, es él el que se lanza el primero.

Si ves que el químico bebe el agua que él analizó primero, si tú temes beberla, para ti, el químico, es un fontanero.

El químico te da la confianza probando él primero el agua.

Y el Elegido te enseña practicando estas Palabras.

Yo pongo la Confianza en Dios, y él me retira o me llama.

Me retira con obstáculos, y me abre puertas que son su llamada.

Aquí no hay diálogo, sólo actúa la Confianza.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C6

viernes, 24 de octubre de 2014

Pídele a Dios que te mande Luz

En Sueño Profético decían:

Pídele a Dios que te mande Luz
de la que el hombre no puede darte.
Que la luz que va del hombre
no sirve para salvarte.

Pídele que te ilumine
lo que te aparta del Cielo,
porque lo oscuro y lo triste
no te lleva a sitio bueno.

Dijo uno:

La tristeza viene siempre
de vivir oscuridad,
de no pensar en un Dios
que no te abandonará.

Pero tienes que seguirlo
y en el sufrimiento amarlo más.

Todo el que tenga sufrir,
que haga este pensar.

Este consejo es de Gloria.

El consejo de la Tierra
es que debes de pecar;
que no te acuerdes de Dios
porque Dios nada te da;
y al que a Dios no sigue,
buena vida le verás.

Esto es consejo
de hombre venenoso,
de hombre animal,
de los que Dios dice:
“Apártate Satanás”.

Apártate debe decir el cristiano
cuando le llegue consejo
para llevarlo a pecar.

Desperté, oí:

Si Dios te manda Luz,
ni tropiezas ni puedes caerte.

Si Dios te manda Luz,
se retira el que oscuridad vive
y oscuridad quiere.

Si Dios te manda Luz,
ya tristeza tú no tienes,
porque tristeza es pensar:
“esto remedio no tiene”.

Cuando Luz de Dios no falta,
siempre verás un camino
que de la tristeza te aparte.

El dolor y el sufrimiento,
si no te falta esta Luz,
al final te llega Premio.

Esta Luz, al que le llega,
edifica y destruye.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pag. 53-54-55

lunes, 1 de abril de 2013

Pídele a Dios que siempre sepas aceptar el sufrimiento que llegue

En Sueño Profético decían:

Hay sufrimientos tan grandes, que tienes que hacerlos chicos. Y así vas desatando aquello que hacías mayor con tu sufrir y tu llanto.

Que esto, casi siempre te enfrenta con Dios, pidiendo cuentas y queriendo enmendar los Caminos de Dios.

El sufrimiento recibido, pidiéndole a Dios ayuda, ayuda mandan del Cielo para pasar ese camino, que tiene que seguir a la vida mientras que esté vivo el cuerpo.

Dijo un espíritu de su Gloria:

El medicamento para el grande sufrimiento es llamar a Dios, de palabras o de acción.

Que ¿cómo es esta llamada?: mirando al Cielo y guardando la calma, no dejando que la Paz se vaya. Porque Paz con alboroto, la Paz allí no se queda. La Paz se queda contigo, por mucho sufrir que tengas, si tú dices:

Señor, ¿cómo llevo este sufrir?

Que yo no ofenda ni callando, cuando oiga: “Dios, ¿por qué lo has permitido?”. Que yo aquí dé la respuesta: “¿Tú has visto a una madre buena negar la comida al niño?”. Quien esto lo censurara, ni a Dios quería, ni sabía valorar la palabra hijo.

Desperté, oí:

Si la madre no niega la comida,
¿cómo Dios se va a negar
a no dar respuesta a tu petición?

Lo que pasa
es que tú no lo entenderías,
y lo que al niño no le pasa,
a ti te pasaría.

El niño, con su llanto,
más lo acunas.
Y él, al final,
duerme en tus brazos.

El que ya dejó de ser niño,
cuando llegan contrariedades,
estas palabras le oyes:

“Dios, ¿por qué lo has permitido?”.

Y te retiras de Él,
cogiendo otros caminos.

Y agrandas el sufrimiento.

Pídele a Dios,
en el día y en la noche,
que siempre sepas aceptar
el sufrimiento que llegue.

Que hay sufrimientos que llegan
para ver cómo respondes.

El pensamiento cogido
como niño acunando,
piensa que ya llega el día
que se marcha de tus brazos.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pág. 173-174-175